Primeras impresiones de El Conde Lucanor. | Equilateral
Críticas

Y la crítica de El Conde Lucanor es esta que sigue

Primeras impresiones de El Conde Lucanor. | Equilateral

El estudio Baroque Decay ha permitido a algunos jugadores probar la versión beta de El Conde Lucanor, juego que poco tiene que ver con la obra literaria.

ACTUALIZACIÓN: El artículo original consiste en unas primeras impresiones de la beta de El Conde Lucanor. Sin embargo, teniendo en cuenta que el juego final es prácticamente igual a esa versión debido a la solidez de la misma, vemos absurdo realizar una nueva crítica destacando los mismos aspectos. Así que valgan las siguientes palabras como crítica de El Conde Lucanor.

¿A qué mira Hans tan atentamente?. | Equilateral

¿A qué mira Hans tan atentamente?. | Equilateral

Hace poco el estudio Baroque Decay pedía a través de su cuenta oficial en Twitter que aquellos que quisieran participar en el testeo su nuevo juego; El Conde Lucanor. Así que me ofrecí a participar en ella, pudiendo acceder a la versión beta del juego, que cabe decir que se muestra bastante pulida y sólida.

Pero vayamos por partes, ¿de qué va El Conde Lucanor? El Conde Lucanor es un juego de puzles e investigación ambientado en un universo compartido con la obra literaria clásica del mismo nombre, aunque a decir verdad las referencias a la serie de relatos escritos por el infante de Don Juan Manuel. Su protagonista es un niño pobre llamado Hans que el día de su cumpleaños se enfada con su madre y entre “ostris” y “ostras”, decide escapar de casa. A partir de ahí su vida dará un vuelco que le llevará al castillo del Conde Lucanor, donde se enfrentará a una serie de pruebas con el objetivo de llegar a ser el heredero del Conde.

"Ostras" es la palabra preferida de Hans. | Equilateral

“Ostras” es la palabra preferida de Hans. | Equilateral

Este videojuego es el hermano pequeño de otro título del estudio, Catequesis, que no ha llegado a ver la luz por ser demasiado ambicioso. De él adquiere varios aspectos, como sus toques macabros, sangrientos, y su apartado gráfico que combina un pixel art simplificado en el gameplay con otro, mucho más elaborado y con un toque manga/anime, en las cinemáticas. Baroque Decay ha sabido encontrar su identidad visual, definida por Miguel Moreno en este artículo, dotando al juego de una personalidad propia que lo hace reconocible a simple vista.

Que El Conde Lucanor empiece en un bucólico prado con reminiscencias germanas no es casualidad; de esa forma se dota al juego de un aspecto infantil en el que propone una historia realista (un niño que se enfada con su madre y se escapa de su casa a priori no es nada paranormal) para poco después, al rato de estar jugando, darte una sangrienta bofetada y enseñarte la verdadera cara de El Conde Lucanor. Cabras poseídas, decapitaciones, visceras… Hans es un niño que acaba de entrar en un mundo macabro, y tú tienes que ayudarle a salir.

Todo es ideal en El Conde Lucanor... hasta que se vuelve sangriento. | Equilateral

Todo es ideal en El Conde Lucanor… hasta que se vuelve sangriento. | Equilateral

Salir se convierte en el objetivo principal, pero de donde tú quieras salir es lo que marcará tu camino en la historia de El Conde Lucanor. Puedes salir de la pobreza, puedes salir de un conflicto con tu madre, puedes salir de ese mundo macabro en el que has entrado sin querer… Cada una de esas salidas se representa con 5 finales alternativos que se desbloquean en los últimos compases del juego.

Es cierto que tanto el principio como el final que yo escogí me parecieron bastante abruptos, contados a la ligera, con prisa tanto por empezar como por terminar. Puedo llegar a entender que la premisa se explique rápidamente, ya que lo interesante de la trama sucederá en el segundo acto del juego, pero el final que yo escogí me dejó con una sensación de “¿ya está?” que no me terminó de convencer.

Por otra parte, Baroque Decay propone una jugabilidad al estilo de las aventuras gráficas clásicas, con puzles que requieren no sólo del ingenio del jugador, sino también de varias herramientas que tendrás que ir consiguiendo poco a poco. La sensación de ver cómo vas resolviendo rompecabezas que antes veías imposibles… En ese sentido El Conde Lucanor me ha recordado al también indiespañol The Last Door.

Esas herramientas a menudo se pueden conseguir a través de la interacción con diversos NPC, que te ayudarán durante el juego dependiendo de si tu les has echado una mano en vuestro primer encuentro. Estas pequeñas historias paralelas sí que recuerdan en cierto modo a El Conde Lucanor original, y aunque en principio me pareció una muy buena idea, después me di cuenta de que no hay posibilidad de sorpresa: si ayudas te ayudan, así que acabas colaborando con todo el mundo. Hubiera estado bien algo más de realismo en ese sentido, pues no todo el mundo es bueno y alguien se puede acabar aprovechando de un inocente niño.

El Conde Lucanor es un juego bastante cabrón

Dejando a un lado este pequeño fallo, la verdad es que esas ayudas se agradecen porque El Conde Lucanor es un juego bastante cabrón. Tiene un método de guardado de partida algo curioso: tienes que tirar monedas de oro a una fuente, pero monedas que también tienes que utilizar para comprar, por lo que tienes que pensar muy bien en qué gastarlas -sobre todo al principio del juego, cuando apenas tienes dinero– y no puedes ir guardando a cada paso, de modo que la penalización por muerte en ocasiones es bastante alta, obligándote a repetir todo el proceso desde la última vez que arrojaste una moneda a la fuente.

No solo el sistema de guardado hace que El Conde Lucanor se vuelva difícil de jugar, sino también sus puzles, o mejor dicho las recompensas que se obtienen de ellos, pues hay varias de ellas que son falsas y entorpecen el objetivo final de adivinar el nombre del ayudante. Tampoco lo pondrán fácil los enemigos que patrullan los pasillos del castillo, sobre todo su jefe, el Camarlengo Rojo, cuyo rostro hiela la sangre, aunque no más que el sonido de sus pisadas acercándose hacia ti.

Hans, estás advertido. | Equilateral

Hans, estás advertido. | Equilateral

El Camarlengo Rojo siempre sabe dónde estás. | Equilateral

El Camarlengo Rojo siempre sabe dónde estás. | Equilateral

Y es que el apartado sonoro es uno de los puntos fuertes de El Conde Lucanor, volviéndose casi indispensable jugarlo con auriculares. Los escalofriantes lamentos de los enemigos te ayudan a ti a saber que están cerca y que tienes que esconderte de ellos, pero también te hacen sumergirte en un ambiente terrorífico, al igual que los ya comentados pasos de el Camarlengo Rojo, que me parece un personaje maravillosamente construido a pesar de que tiene escaso protagonismo. También hay que destacar su banda sonora con temas de música gótica en 8bits.

El Conde Lucanor me ha gustado mucho, quizás más de lo que me esperaba. Es una versión beta muy sólida en la que yo no me he encontrado con ninguno de los bugs que han reportado otros jugadores y que Baroque Decay se está encargando de solucionar. Y ya no es que El Conde Lucanor sea sólido por no tener fallos, sino también por lo bien compuesta que están su ambientación y sus historias.

Y la crítica de El Conde Lucanor es esta que sigue
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