Artículos de opinión

De mi juego a mi suscripción

De la copia a la suscripción. | Equilateral
De la copia a la suscripción. | Equilateral

En mi casa no encontrarás ningún juego, ni en un estante ni en un cajón. En casa de mis padres sí, pero en mi piso no hay tampoco ningún DVD ni Blu-Ray, tengo un CD tirado por ahí y apenas un puñado de libros en el estante. Y no es, te lo aseguro, porque no consuma a diario y sin hartazgo música, cine, literatura y, lo que más, videojuegos; es porque mis hábitos de consumo, al igual que los tuyos, han cambiado.

Mis hermanos mayores se grababan casetes y luego cedés con un mix al que rotulaban un título como “Grandes hits”, “Verano 98” o “Clásicos de”. Mi iniciación musical pasó por eso de puntillas y siguió con el reproductor de MP3, que sentenció al soporte físico. Y luego llegó Spotify y similares, aunque muchos tiramos de YouTube. Cuando al mayor de mis hermanos le dio por querer ser Spielberg, se bajó kilos de películas y series que grabó en decenas de CD-R y DVD. Pronto tuvo un disco duro externo petado, ya ni te cuento el del PC. La digitalización y la piratería masiva contagiaron el síndrome de Diógenes a toda una generación. Era la época de las redes P2P, del ordenador siempre encendido, que si Torrents que si luego Megaupload… Descargarlo todo. Ya no. Descargar da pereza, lo que se lleva ahora es el video on demand, paga una cuota mensual y ponte las botas con el catálogo de series y pelis. Los libros han seguido esta misma evolución, pero por mucho PDF pirata que haya en la red y lo prácticos que son los ebook no se ha notado tanto el paso al libro digital. El papel sigue manteniéndose, como analizaba un reportaje de El País.

El soporte físico, como el vinilo, pasará a ser propio de coleccionistas

Hablemos del medio por el que tu y yo estamos aquí. Del estante de videojuegos en sus vistosas carcasas pasamos a la biblioteca digital, proveída por tiendas digitales, y a las plataformas como Steam que integran tienda, biblioteca, red social y todo lo que se te ocurra añadir a la retahíla. Esto nos ha traído una abundancia jamás soñada. Nos hemos acostumbrado a unos precios muy bajos, ofertas y rebajas constantes, cuando no juegos free-to-play, fines de semana gratis, regalos y hasta los juegos nuevos los puedes adquirir a mitad de precio en webs como Instant Gaming. Otro nombre a tener en cuenta es Humble Bundle, que ofrece lotes temáticos de juegos a precio ínfimo y un surtido mensual de juegos bajo suscripción. El soporte físico pasará a ser propio de coleccionistas, como pasa con el vinilo, y ya casi hay que ser un romántico para adquirir en tiendas físicas, dadas las pocas ventajas que ofrecen.

Hace diez años jugaba a unos seis juegos al año de media, además de probar las demos que iban saliendo. Ahora, juego a más juegos en sólo una semana y no me molesto en probar ninguna demo; si eso, una beta de un juego muy esperado. Pagar 60 € por un juego, hoy día, es un acto de mecenazgo, sabiendo que lo puedes conseguir rebajado de salida y a los pocos meses. Incluso puedes esperar a que lo regalen. La cantidad que tenemos al alcance por tan poco dinero es inaudita. Y aunque les pese a los nostálgicos, la variedad y la calidad de las nuevas obras no dejan de aumentar, aunque tienen que abrirse paso entre miles de productos mediocres.

Si algo malo tiene esto, creo yo, es que llega a ser estresante. Ya no puedo dedicarle tanto tiempo a un juego, aunque sienta que lo merece, porque sé que tengo muchos otros pendientes. Estoy dejando a un lado mi pulsión completista en beneficio de una dieta más variada. Ahora prefiero juegos cortos y soy reticente a meterme en un mundo abierto que no esté vivo y justifique el viaje por él. Sé que no soy el único al que le pasa.

Pero espera, porque ahora ha llegado el siguiente paso lógico en la distribución de productos culturales de masas, el mismo que nos trajo Netflix y HBO, los servicios de juegos por suscripción. Ahí está Origin Access (EA Access en Xbox One), que ya lleva un tiempo con su catálogo humilde pero nada despreciable, pero es el nuevo Xbox Game Pass el que marcará la tendencia. Pronto Sony tendrá que igualar o subir la apuesta, así como Valve o, quizás, Ubisoft a través de Uplay. ¿GOG? ¿Alguien? Pronto lo veremos.

xbox game pass

Xbox Game Pass ofrece un catálogo en expansión de juegos de Xbox One, retrocompatibles e indies. | Xbox

Como decía, no tengo un solo juego en la estantería, pero tengo centenares de juegos en mis bibliotecas digitales más el acceso a catálogos por suscripción. Empiezo a perder la cuenta de lo que tengo. Los servicios de suscripción eliminan el sentido de poseer un juego, ya no importa si me lo he comprado y pasa a ser de los míos, sino si lo he jugado o no. Quizás se pierde un vínculo emocional, pero en cierto modo te libran de valorar si ha valido la pena comprar ese juego, porque no has pagado por él exclusivamente.

No me compré la serie Juego de Tronos, simplemente la vi y la disfruté. Pronto ya no tendré juegos, sólo los habré jugado.

 

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