Artículos de opinión

Nueva generación, la edad dorada para exprimir antiguas ideas

Evolución de los videojuegos. | U-game

Nuevas sagas, viejas ideas. ¿Es la nueva generación la edad dorada de la sobreexplotación?

Era la época de la luz, y también la de las sombras. Charles Dickens inició (más o menos) así la novela Historia de dos ciudades. Para un británico del siglo XIX la Revolución francesa tuvo que suponer un fenómeno, como poco, fascinante. Y es que la gran carga ideológica que consigo trajo el alzamiento del pueblo francés contra la monarquía absoluta del déspota Luis XVI, marcó el punto de inflexión definitivo en el devenir de la historia moderna. Si esto no fuera poco para captar el interés del periodista más influyente de toda la historia, pongámonos por un momento en el pellejo del escritor de Oliver Twist. Un británico convencido de la autoridad moral que ostentaba su país como potencia máxima de aquel momento y de la necesidad de la expansión colonial que por entonces comenzaba, pero también un acérrimo defensor de la causa de los más débiles. De los pobres, de los niños a los que la Revolución Industrial explotaba en jornadas diarias interminables.  Desde cierta perspectiva, imagino la profunda decepción que le supuso observar, en la distancia, como la insurrección del pueblo francés ante el opresor sistema se degeneró de tal modo que muchos llegaron a añorar en poco tiempo al monarca decapitado.

Luis XVI decapitado

Tranquilidad, toda esta paja introductoria la incluyo por un motivo específico. Puedo ser un poco dramático, incluso podrán tildarme de populista, pero me decepciona el escaso rendimiento que las grandes compañías desarrolladoras de videojuegos están proporcionando en los últimos tiempos. No generalizo, claro, siempre hay gloriosas excepciones, pero tengo la amarga sensación de que la nueva generación podría haber supuesto al videojuego lo que la Revolución francesa a la política europea del siglo XIX. Sin embargo, no solo se desaprovechan continuamente oportunidades de hacer algo nuevo, si no que se explotan hasta la saciedad sagas icónicas de éxito garantizado de las que apenas se puede sacar más jugo. Y es que es la época de la luz, pero también la de las sombras.

Vayan por delante varias aclaraciones antes de entrar en materia. La primera, me considero un iletrado que se puede ver en apuros si lo sacan de MediEvil, Crash Bandicoot o Grand Theft Auto Vice City. Pero soy de la opinión de que mi condición de público dentro de este gran mercado, de individuo consumista, me otorga (como a cualquier otro) la capacidad de criticar lo que considere que debería de mejorarse. La segunda, que como no creo que me lea mucha gente más allá de mi jefe (y este para vigilar que no cometo muchos deslices) pienso permitirme más libertades que Tyler Durden proyectando películas en un cine. Y la tercera aclaración, la más importante. No voy a criticar juegos porque sean malos juegos, ya que de hecho algunos ni los he jugado aún. Es más, no voy a criticar juegos. No. Témeme Ubisoft.

Assassin's Creed

Cualquier tiempo pasado fue mejor. Disculpadme, soy mucho de soltar topicazos, pero en el tema que nos ocupa lo mismo es hasta cierto. La evolución que ha vivido PlayStation en los últimos años ha proporcionado el crecimiento de un gran abanico de posibilidades para innovar, pero desgraciadamente ese incremento ha sido proporcional al descenso de la, llamémosla así, necesidad de correr riesgos por parte de muchas desarrolladoras. La calidad de un producto no se mide exclusivamente por los buenos gráficos de este, pero si hay una fórmula evidente de éxito es la de unir la maravilla de lo visual con el icono que representa la saga característica de cualquier compañía. De ahí que, pese al evidente desgaste del tiempo, los lanzamientos más esperados sean el remake de Final Fantasy VII, la continuación de las aventuras de Nathan Drake en Uncharted 4 o, si matadme, Metal Gear Solid V. De ellos al menos se intuye que serán grandes juegos, una esperanza de la que dejó de gozar Assassin’s Creed hace ya mucho.

Seré flexible. Que el conservadurismo se haya instalado en el ánimo de los grandes directivos, impidiendo que sus creativas mentes salgan de la zona de confort, no es un hecho exclusivo de la industria de las videoconsolas. Ocurre también, por ejemplo, en la cinematográfica. Pero, otro topicazo, mal de muchos es consuelo de tontos. Steven Spielberg y su colega George Lucas revolucionaron el séptimo arte, y también la taquilla, con obras como Tiburón, E.T. el extraterrestre, Star Wars o incluso Parque Jurásico. Historias consistentes y entretenidas, con personajes míticos, que han marcado la juventud de muchas generaciones. El genio de Spielberg nunca renunció al gran beneficio económico de productos comerciales, pero no se podrá discutir en ningún caso (si, excluyo como un bellaco Minority Report) su maestría como director y la grandeza de su obra. Y si hay que succionar de la teta de Parque Jurásico para ganar dinero, al menos lo hace como productor del film, manteniendo su nombre lo más limpio posible. Es otro conservador, pero el más listo de todos. No se podrá decir lo mismo de Lucas, pero prefiero ahorrarme insultos hacia las últimas guerras del sopor infinito y de los personajes anodinos. Ya hay demasiados. O tal vez no, visto el nulo escarmiento que ha supuesto el ejemplo para algunos, ¿eh J.J. Abrams?

Jurassic World

Imagino que no exagero si digo que los nacidos en los 80 y 90 hemos crecido influidos por el infinito encanto de estas películas, así como también con él de los primeros Resident Evil, Metal Gear o Tekken. Es parte inseparable de lo que somos, suponen para nosotros tanto como eslabones a una cadena. Lo que es triste, para mí al menos, es que décadas después no haya surgido nada nuevo, salvo poquitas joyas. Que al igual que acudimos espantados a ver en la nueva Jurassic World la deformación del bello recuerdo que guardábamos de Parque Jurásico nos tengamos que enfrentar año tras año a la explotación de sagas que, tal vez, hace ya tiempo que deberían haber clausurado para dar paso a los ídolos de la nueva generación. ¿Qué cuales son estos ídolos? Tal vez nunca lo sepamos, quizás no tengan la oportunidad de nacer siquiera.

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