Artículos de opinión

Entonces, el videojuego te dejó solo

Shadow of the Colossus. | Wallpapervortex.com

Acaban de romperme en mil pedazos. El humo se desprende desde mi cabeza hasta mis pies como un manto liviano, el abrazo de la Muerte. Desmembrado, inerte, yazco en el suelo preguntándome qué ha salido mal. La luz de mis ojos se ha apagado, no veo nada, la ceguera me consume y hace que me estremezca: no me han dado la oportunidad de ver el cielo por última vez. Mi mente empieza a perder la consciencia, me siento ligero, como una sombra. Y entiendo que acabo de morir.

Estos y, probablemente, no otros, son los últimos hilos de pensamientos de cada coloso al caer derrotados en Shadow of the Colossus. Es, pienso yo, una manera de devolverles esa sensación de inferioridad, de indefensión, que tiene una cuando coge el mando de Play Station 2 y se planta delante de Valus, el primer coloso al que te enfrentas. Ni siquiera has aprendido a cabalgar, y ya te plantan delante de esa bestia.

¿Cómo explicarlo? ¿Cómo reflejar en el papel esa sensación que transmite el juego de estar viviendo tu propia aventura? Para los que hayáis jugado a Shadow of the Colossus, sabréis a qué me refiero. Los que no, si alguna vez os habéis preguntado qué se siente al volar, al caer desde lo alto de una montaña andante, al trepar por escamas y murallas… Las respuestas las tenéis solo con introducir un disco en vuestra Play.

Porque una de las características más importantes de este juego y de otros títulos es esa: la sensación de abandono, de no saber qué hacer, de ser tú y el enemigo enfrente. Nadie te dice qué hacer, nadie te lleva de la mano, nadie te consuela tras una caída. Y eso no se puede describir con palabras, hay que jugarlos para saber qué se siente. Lo único que el jugador puede hacer para resistir en la aventura y que la historia le envuelva, es aprender. Aprender a esquivar, aprender a luchar, aprender aquello que el enemigo le está tratando de enseñar sin palabras. “Ten paciencia”, “usa la cabeza”, “aprovecha tus habilidades”, “no huyas”, “no desesperes”, “ataca”, “vence”.

Dark Souls (Bandai Namco) o ICO (de Team ICO, mismos creadores de Shadow of the Colossus), nos enseñan a sobrevivir a base de golpe en un mundo en el que somos poco menos que intrusos. Un intento de esta impresión de desamparo, y que parece estar acogiendo muy buenas críticas, lo encontramos también en Titan Souls (del estudio indie Acid Nerve).

Pero, atención. Estos juegos no son aptos para todos los públicos. Son lentos, pesados, repetitivos y pueden incluso llegar a aburrir. No son, en absoluto, dinámicos, y solamente aportan pequeños pinchazos de adrenalina que pueden no ser suficiente motivo para mantener enganchados a algunos jugadores. Pero la realidad es que es un género que está ahí, y mientras que una servidora era antes bastante reacia a probarlos, ahora opino que merecen una oportunidad.

Además, los amantes de este género de aventura épica estamos de enhorabuena: parece que Team ICO, no contento con habernos hecho sufrir con sus colosos, nos tiene preparada otra nueva hazaña recogida en el título de The Last Guardian. En el tráiler presentado en el E3 2015, el equipo de Fumito Ueda nos presentaba, en todo su esplendor, la grandilocuencia de un mundo todavía por descubrir.

Al menos, en esta ocasión, vamos a poder disfrutar de la compañía de un amigo encarnado en Trico, una bestia que hará que esa sensación de soledad sea mucho más apacible. No obstante, apunto que, según pudimos ver en la presentación… Esta vez no llevamos ni espada.

¿Sobreviviremos? Habrá que intentarlo.

Comments
To Top