Críticas

Brothers: A Tale of Two Sons; juntos somos uno

Brothers: A Tale of Two Sons nos llega hoy a PS4 para sentarse con nosotros en la cama durante una noche lluviosa y contarnos un cuento sobre la familia y la cooperación como ya hicieron hace dos años los chicos de Starbreeze Studios y el cineasta Josef Fares.

El concepto jugable de Brothers resulta irónico a la par que risible. Se podría definir como un videojuego cooperativo para un jugador, y ni de lejos estaría uno equivocado. Las experiencias cooperativas bien llevadas son algunas de las más placenteras que se pueden tener a la hora de jugar a un videojuego, mucho más que las competitivas en mi opinión. Pero, por supuesto, su principal barrera de entrada es que se necesita a alguien con quien cooperar, y ese alguien no puede ser un cualquiera. Bueno, pues Brothers nos propone cooperar con nosotros mismos, ¿quién mejor, verdad? Pero esta introducción no le hace justicia al juego, así que vamos al grano.

En Brothers controlamos a dos hermanos (giro inesperado) que perdieron a su madre en un accidente hace mucho. Ahora, solo les queda su padre, y este se encuentra cada vez más enfermo. Un día, la situación es tan crítica, que los hermanos se ven obligados a emprender un viaje en busca de la cura para su progenitor antes de que este pase a acompañar a su esposa en el más allá.

Todo esto se nos cuenta durante los primeros 5 ó 10 minutos del juego sin mediar palabra alguna. Al menos, sin alguna que se entienda, ya que todos los diálogos de este juego son un completo galimatías intencionado. No te están diciendo nada, pero tú lo estás entendiendo todo. Tampoco cuentan nada, sino que lo están expresando. Es un ejercicio narrativo que puede que no sea tan creativo pero sí que es realmente agradable, que no toma al jugador por tonto al contarle cosas obvias una y otra vez, perdiéndolo en detalles sin importancia. Los Sims juegan con esto mismo, pero se ven obligados a presentar sus diálogos a través de bocadillos con ilustraciones que traducen la conversación. Brothers no necesita de eso. La expresividad, el tratamiento audiovisual y el contexto lo son todo. Captamos lo esencial y nada más, no hay lugar para la confusión.

Imagen de oceanofgames.com

Imagen de oceanofgames.com

Pero esto no es nada nuevo ni exclusivo. Se puede hacer perfectamente en otro medio como es el cine, y si no que se lo digan a Pingu (sí Pingu). Entonces, ¿qué es lo que hace a Brothers tan especial? Volviendo al tema del cooperativo para un jugador, es un concepto tan fascinante y tan bien llevado que resulta increíble que a nadie se le ocurriera antes. E incluso si ya lo han hecho, seguro que no con la fluidez y con la sencillez que se alcanza en Brothers. Básicamente, tenemos dos sticks: con el izquierdo controlamos al hermano mayor, y con el derecho al hermano pequeño. Luego, tenemos dos gatillos: el izquierdo hace interactuar al hermano mayor, y el derecho al hermano menor. Y todo se controla al mismo tiempo. Nuestro objetivo es que los hermanos avancen a base de hacerlos cooperar entre sí para resolver los sucesivos retos que se nos irán presentando. Dicho así puede parecer simple, y lo es, pero si nos quedamos en eso no estaremos apreciando Brothers como se debería.

Brothers es una historia que nos enseña el valor de poder contar siempre con alguien querido. Nos transmite eso en cada pequeño puzle o reto, en cada interacción con el escenario, e incluso en los logros o trofeos del juego. Y aquí quiero pararme un momento porque es algo que creo que no he visto en ningún otro título. Los trofeos de Brothers no son ni de lejos los típicos de “consigue todos los coleccionables” o “supera esta prueba antes de X minutos”. Son cosas como “práctica el canto de las ballenas” o “pide un deseo”. ¿Qué significa eso? Se trata de pequeños momentos que tienen lugar a lo largo de la aventura y que son completamente opcionales. La mayoría de las veces intervendremos en ellos por curiosidad o incluso por miedo. Puede parecer una tontería pero una cosa así dota al juego de muchísima vida. Se siente mucho más inmersivo, consigue trasladarte a su mundo en lugar de sacarte de él diciéndote que has matado a 50 enemigos con un arma específica y recordándote que estás en un videojuego.

El mundo entero de Brothers te invita a sumergirte en él. Esa atmósfera de cuento de los hermanos Grimm, de hadas y gigantes, con esas melodías melancólicas que se a unen los excelentes planos con los que Josef Fares (ahí es cuando se nota su experiencia en el campo del cine) nos deleita durante la jugabilidad. Incluso existen momentos de vez en cuando en los que podemos simplemente sentarnos en un banco de piedra junto a nuestro hermano para contemplar el paisaje.

Captura de nerdybutflirty.com

Imagen de nerdybutflirty.com

Sí, he dicho “nuestro hermano” sin referirme a ninguno en concreto, porque llevo más de ochocientas palabras y aún no he hablado de cómo es cada uno ni de la relación entre ellos. No seré yo quien te la chafe, si estás leyendo esto y aún no lo has jugado, así que solamente me limitaré a decir que la forma en la que el título nos propone conocerlos es simplemente maravillosa. Al principio del juego tenemos que recorrer el pueblo donde viven y podemos interactuar con todo tipo de personajes y objetos, tanto con un hermano como con otro, conociendo así los distintos lados de cada hermano, como les ven individualmente los habitantes de la villa, etc…

Jugablemente también se plasman de forma diferente en algunas ocasiones, especialmente en retos que requieren de una forma de cooperación específica. Sin embargo, estas diferencias jugables no se usan solo de una forma mecánica con el simple propósito del desafío por el desafío, sino que también nos sirven para conocer a cada hermano, sus miedos y sus capacidades. Dicho así parece que sean personajes con una gran profundidad pero tampoco nos pasemos. Es una historia simple con unos personajes simples en la que no se comunica nada al jugador a través del vocabulario, pero que tampoco tiene mayores pretensiones. Lo que hace grande a Brothers no es tener personajes de una excesiva complejidad emocional, sino la forma en la que nos los presenta y transmite a través de sus mecánicas, algo que hace de forma única.

Imagen de theologygaming.com

Imagen de theologygaming.com

Los éxitos de Brothers no quedan ahí. El juego consigue que durante su desarrollo nada resulte fuera de lugar. Cuando se hacen juegos de puzles se tiende a ponerlos por todos lados y entorpecer el avance de la trama con mero relleno que no viene a cuento. Eso lo hacía, por poner un ejemplo reciente, Valiant Hearts, y resultaba algo ridículo y difícil de creer, especialmente si lo que me estás contando es una historia trágica. En el caso de Brothers, puede ser discutible el hecho de que existan ciertas secciones que se puedan considerar como relleno, pero al tratarse de un viaje, para mi es la forma en la que el juego tiene de mostrarme su mundo, de cómo no por ser un ogro tiene uno que ser malvado, o de que incluso seres tan poderosos como los gigantes mueren por centenas cuando hay una guerra. Todas estas secciones pueden parecerte relleno o simplemente insustanciales, pero lo cierto es que nunca va a ser por las propias mecánicas de juego, como hace Valiant Hearts.

De hecho, resulta increíble cómo a través de unas mecánicas tan simples se puedan hacer tal cantidad de cosas. Otro de los errores habituales de los juegos de puzles es repetirnos una misma mecánica hasta la saciedad con variaciones mínimas centradas sobre todo en la dificultad. En Brothers, sin embargo, siempre estamos haciendo algo distinto. Según avanzamos se va tratando la dualidad de movimiento/interactuación de una forma completamente nueva. Y las pocas veces que repite algo, lo hace con un añadido nuevo. Si bien es cierto que con algo así, no es de esperar que la dificultad sea especialmente alta y así es. De hecho, la mayoría de retos ni siquiera se podrían considerar puzles, sino más bien pequeñas pruebas de habilidad. Es un juego que no se preocupa por ponerle trabas al jugador para avanzar, sino en hacerle el camino más satisfactorio y centrarse más en la narración de la historia. Por eso choca tanto el tratamiento tan clásico del error que se ha hecho en él. Podemos morir de vez en cuando y volver inmediatamente a antes de eso como si nada hubiera pasado. Tratándose de un título tan original y propio, es una pena que recurra a una penalización banal que no aporta nada al jugador y que solo está ahí como una mera molestia pasajera.

Imagen de loading.com.mx

Imagen de loading.com.mx

No obstante, si uno se olvida de eso y pone énfasis en el avance del juego, notará lo increíblemente fluido y orgánico que es, en ningún momento entorpecido por sus mecánicas. No hay división de capítulos ni nada por el estilo, todo va avanzando constantemente, mostrándonos momentos de todo tipo y con personajes de lo más variopintos. De hecho, me gustaría destacar en lo personal los momentos que conciernen a la relación entre ambos hermanos, como la sección del bosque y los lobos en la noche, la de las cabras, o aquella en la que están unidos por una cuerda. Sencillamente mágicos.

Brothers es una obra única. Hace un tiempo, en un artículo, mencioné aquellos juegos indies que te pasas en una sola noche y con los que acabas llorando a moco tendido, y este es uno de ellos. Son solo 3 horas de nada, algo que puede parecer poco atrayente dado su precio. No obstante, este es uno de esos casos donde no se trata tanto de la cantidad, sino de la calidad. La experiencia que proponen Starbreeze y Fares no encuentra parangón alguno. Cuenta con una genial narración que se plasma a través de unas mecánicas satisfactorias y originales, además de estar aderezada con un lenguaje audiovisual soberbio y que en los últimos compases de la trama nos da una auténtica lección de narrativa en los videojuegos como pocas se han visto. Pero tal y como decía Totalbiscuit cuando clamó que este era su juego favorito de todos los tiempos, Brothers es mucho más que la suma de sus partes. No es solo un juego de puzles facilón con estética bonita. Es un cuento, un viaje a lo largo del cual aprendemos sobre la confianza, la compasión, sobre alcanzar la madurez, y mucho más. Y lo más importante, no habría sido posible de la misma forma si no hubiera sido a través de un videojuego.

Brothers: A Tale of Two Sons; juntos somos uno
Comments
To Top