Críticas

Shovel Knight: la fusión perfecta a golpe de pala

Lo retro y las nuevas generaciones convergen a la perfección en Shovel Knight, uno de los triunfadores del pasado año en el sector del videojuego indie. Yacht Club Games nos trae una historia de caballeros, monstruos y castillos con claras referencias a los grandes títulos de NES.

Y, al fin, aquí me encuentro. Hoja en blanco en Word y sin saber cómo empezar. Yo, que como “periodista” (con grandes comillas) solo había hablado de fútbol en un par de webs y radios y de carnaval de Cádiz en una emisora local, ahora escribo de videojuegos. ¿Quién me habrá mandado a mí meterme aquí? Yo, que hasta hace poco creía que un “arcade” era lo que tenías cuando te pasabas con el garrafón. Yo, que me compré Watch Dogs por el minijuego de la araña-tanque. Yo, que más de la mitad del tiempo que pasé jugando a la primera Play Station lo hice con un absurdísimo e incluso insultante juego de carreras de dinosaurios en acción lateral del cual jamás recordaré el nombre. ¿Yo para qué dejo de hablar de mi Betis para empezar a hablar de juegos indie? Porque en el fondo me encanta esto. No solo el mundo del videojuego, sino el periodismo.

Nadie se ha hecho grande dominando solo una faceta de su trabajo y, qué demonios, me ilusiona hablar de este mundo. Y me ilusiona abarcar una interesante parcela de este universo como son los juegos indie, ese segmento dentro del monstruo de la industria alejado de los focos, los grandes estrenos y las presentaciones en “streamming”, sin apoyo de grandes productoras, centrados principalmente en la innovación y la versatilidad y que sudan sangre para conseguir repercusión y reconocimiento. Más o menos como nosotros, los periodistas noveles.

Pero basta de autobombo y centrémonos en el juego que nos toca destripar. Shovel Knight, uno de los triunfadores del pasado año en el sector. Un “plataformero” a lo clásico, al más puro estilo 8bit de la NES. Un juego que nada más arrancar deja clara su impronta. Un juego que no busca llenar la pantalla de gráficos descomunales, ni épicas cinemáticas que luego nada tienen que ver con el juego, ni siquiera un buen sonido. Shovel Knight busca el más puro entretenimiento y sabe sacar el máximo partido posible a un personaje sin grandes súper poderes y a un argumento en principio bien trillado pero que luego va adquiriendo tintes de buena historia.

SK no se preocupa por grandes cinemáticas ni intros. Al arrancar el juego, solo queda jugar. | Gameranx

SK no se preocupa por grandes cinemáticas ni intros. Al arrancar el juego, solo queda jugar. | Gameranx

Comencemos desde el principio, aunque ya he mencionado que la historia al principio no es gran cosa, se podría decir que tiene su encanto. La primera cinemática nos presenta a Shovel Knight, un enigmático caballero de armadura azul que, junto a su compañera Shield Knight, recorre el mundo en busca de aventuras. Hasta ahí, bien. El punto de discordancia con las historias de caballeros al uso llega cuando una maldición se apodera de ella y la esconde en lo alto de una torre. Es entonces cuando la lógica llevaría a Shovel Knight a armarse de valor e ir en su busca. Nada más lejos. El caballero se hunde en una depresión y dedica todos sus esfuerzos a la pala que le acompaña. ¿Ha quedado ya claro que nuestro Shovel Knight no es un caballero cualquiera? Si la respuesta es no, sigue leyendo. Es una hechicera y su séquito de monstruos lo que motiva al guerrero a resurgir de sus cenizas y rescatar a la doncella… a golpe de pala. Sí, de pala (para los del B1, por si aun no os habíais percatado, “shovel” es “pala”). Nuestro atípico personaje blande su misma herramienta de trabajo para acabar con las amenazas que asolan el mundo. Con ella lucha, cava y hasta salta impulsándose sobre ella. Aporta un entrañable toque de humildad al personaje, que no tiene nada con qué armarse para la batalla además de su vieja pala.

Este pequeño hombrecillo perdido en un mundo plagado de monstruos y armado únicamente con una pala es Shovel Knight. | Yachtclubgames

Este pequeño hombrecillo perdido en un mundo plagado de monstruos y armado únicamente con una pala es Shovel Knight. | Yachtclubgames

Aunque Shovel Knight pretende ser independiente y único, es imposible no ver claras referencias a grandes títulos de NES. Desde pequeños guiños, como el enemigo que salta de misión en misión a través del mapa del mundo al más puro estilo Super Mario con los Hermanos Martillo, a recursos ampliamente conocidos, como un diseño de niveles mezcla entre Megaman y Castlevania y una selección de inventario que recuerda a los primeros juegos de la saga Zelda. Por no hablar de que el personaje sugiere una versión medieval del conocido robot de Capcom. Pero independientemente de las referencias, centrémonos en el punto clave del proyecto: un entretenimiento simple, con apenas cuatro botones y una única arma para salvar el mundo. Un control accesible, intuitivo y sencillo que lo hacen altamente adictivo.

El juego nos enfrentará a ocho jefes finales localizados al final de ocho castillos. Nos suena, ¿verdad? Ocho jefes a cada cual más variopinto y jodido de vencer. Pero lo que hace especial a Shovel Knight y, lo que a mí personalmente me ha cautivado, es la versatilidad de los niveles, ese punto de rompecabezas que lo hacen ser más que un plataformas clásico y una extrema dificultad desde el principio, con fases a oscuras, trampas ocultas y enemigos casi invencibles como los dragones dormidos o los esqueletos gigantes, que convierten a Shovel Knight en un desafío para cualquier amante de los videojuegos. Además de elementos nuevos en cada fase, nuevos quebraderos de cabeza y nuevos enemigos que harán que tengamos que ser cada más astutos y rápidos si no queremos morder el polvo. Un plataformas a otro nivel que además tiene su toque RPG, con personalización del personaje, compra de armas y nuevas habilidades.

Un punto a destacar también es el curioso concepto de la riqueza y los premios que plantea el juego. Aquí, las monedas y joyas que aparecen al vencer enemigos, desenterrar minas y abrir cofres, no solo sirven para intercambiarlas por mejoras y marcar récords sino que le valen al jugador para guardar partida. Cada vez que el personaje muere, deja a su paso varias bolsas de dinero, las cuales puede recuperar si pasa luego por el mismo sitio al resucitar, algo similar a las almas de Dark Souls. Si bien las oportunidades de volver al último punto de control son infinitas mientras se disponga de efectivo, en cuanto el jugador se quede a cero tendrá que volver a empezar. Pero ahí no queda eso, y es que cada punto de control puede ser destruido antes de utilizarlo para ganar algunas monedas extra. El juego nos lleva así ante un duro dilema moral entre utilizar el dinero para sobrevivir o guardarlo para mejorar a nuestro personaje, guardar partida o conseguir más oro. Tú eliges. Un desafío para añadir aún más interés al juego.

Los puntos de control son uno de los principales atractivos del juego | Checkpointvg

Los puntos de control son uno de los principales atractivos del juego | Checkpointvg

En cuanto a diseño, vemos claramente que se trata de un homenaje a lo clásico pero que indudablemente es un juego de nuestra generación. Los movimientos de los enemigos, especialmente de los jefes, rápidos y naturales, chocan con los anacrónicos desplazamientos de los enemigos de Super Mario 3, por ejemplo. Definitivamente, la forma en la que mueve la guadaña y se teletransporta Specter Knight no es propia de NES. Los escenarios, que recuerdan bastante al antiguo Castlevania (del que además toman prácticamente la misma gama cromática), están bien logrados y a veces incluso se toman la licencia de incluir algún efecto especial como rayos y juegos de luces. No obstante, la banda sonora en formato MiDi, aunque bastante versátil y trabajada, puede llegar a cansar a los que no estén tan habituados al género retro.

En definitiva, Shovel Knight nos ofrece una experencia atractiva y entretenida en forma de clásico rejuvenecido. Nos transporta a una emblemática época de esplendor en el mundo del videojuego pero con avances y detalles técnicos y de jugabilidad que nos recuerdan que se trata de un producto de nuestra era. Los buenos gráficos, la entrañable historia, la variedad y dificultad de los enemigos y, sobre todo, un control óptimo para el jugador hacen de Shovel Knight uno de los grandes juegos de los últimos tiempos en el sector indie.

Shovel Knight: la fusión perfecta a golpe de pala
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