Artículos de opinión

Undertale quiere ser tu amigo

But it refused. | Toby Fox
But it refused. | Toby Fox

El símbolo de Undertale es un corazón rojo. Tiene presencia en la tipografía del título del juego, en el icono del ejecutable que lo inicia, y a lo largo de toda la aventura. Ese corazón rojo puede cambiar de color y adquirir nuevas funciones, pero su cometido principal permanece intacto: no resultar herido.

Es bastante obvio, ¿no? De hecho, no es ni de lejos la primera vez que se utiliza la figura simbólica del corazón en un videojuego. Por supuesto que el objetivo es que no resultemos heridos, de esa forma moriríamos y sería lo equivalente a una derrota. El juego de Toby Fox también se rige por esas reglas, pero al mismo tiempo su corazón va mucho más allá. No es un indicador de cuánto nos queda para morir (eso se lo dejamos a los números), es nuestra representación en un mundo en el que lo que más se necesita es tan solo un poco de amor por nuestra parte. De la misma forma en que no debemos resultar heridos, tampoco sería lo correcto que hiciéramos daño a nadie.

Lo se, acabo de soltar la mayor cursilada del mundo, pero es que eso es Undertale: un cúmulo de cursilerías, una detrás de otra. Aunque para mi, son cursilerías necesarias. Y eso lo puedo asegurar porque en ningún momento me ha parecido tan empalagoso como para hacerme vomitar. Aquí las siglas LV, que representan nuestro nivel en el juego, no significan “level”, sino “LOVE”. Pero no puedo profundizar en eso y explicar su verdadero significado sin caer en tremendos spoilers así que, por lo pronto, dejémoslo ahí.

En el fondo no es el mejor ejemplo, pero sigue siendo muy descriptivo | Equilateral

Igual este no es el mejor ejemplo, pero sigue siendo muy descriptivo. | Equilateral

Con todos estos corazones, amor y demás mierdas, estaba bastante claro lo que este juego pretendía cuando lo empecé por primera vez. Undertale quería acercarse a mí y ser mi amigo. Y al principio, la verdad, me mostré un poco reticente. “¿Amigos, así de sopetón? Si no te conozco de nada”. Pero decidí al menos darle una oportunidad y ver qué pasaba; si este juego merecía mi amistad, o si yo merecía la suya. Durante los primeros compases de mi aventura me encontraba con supuestos enemigos que intentaban atacarme. Eran monstruos, como todos los que he estado combatiendo y masacrando desde que llevo jugando a videojuegos, pero tenían algo distinto. O tal vez fuera yo el que se sentía diferente, pero no tenía la impresión de que estos monstruos quisieran despedazarme como si no hubiera mañana. Se podría decir que, más que nada, lo que necesitaban era alguien con quien hablar.

O mejor dicho, alguien que fuera su amigo. Eran criaturas inseguras y confusas en su mayoría, que solo necesitaban que alguien les dijera que todo va a salir bien, o que al menos les tratara con cordialidad. Naturalmente, yo no pude hacer otra cosa. Me resultó imposible no empatizar con ellos y ponerme en su lugar porque, precisamente, era un lugar en el que yo me había encontrado ya muchas veces. ¿La más reciente? Cuando Undertale me hacía señas para ser mi amigo y yo, también inseguro, no supe muy bien qué pensar. Pero ahora lo veo con claridad; conseguí comprender el mensaje que el juego me estaba mandando y, casi sin darme cuenta, esa amistad se fue forjando y acabé dejándome llevar por ella.

Me sigue resultando de lo más extraño el éxito masivo que ha cosechado Undertale. Es un juego que está construído alrededor de temas que van más allá de la simple amistad, que aborda problemas tan personales como la ansiedad social. Pero el tono general del juego es de humor, y tal vez sean los memes, las referencias y lo original de sus mecánicas jugables lo que lo han encumbrado hasta lo más alto de Metacritic (o al menos anda por ahí cerca). En mi caso, no hacía más que fijarme en todos los detalles que el juego iba soltando con cada monstruo, con cada línea de diálogo, o incluso en el concepto general de su trama. La ansiedad social es un problema serio, y tiene que ver directamente con sentimientos como la soledad o la falta de autoestima. Cualquier tipo de obra, o cualquier otro juego incluso, lo habría tratado de la forma más gris y triste posible. Pero Undertale no lo hace. Y doy gracias al cielo porque así sea.

El optimismo rebosa en este juego. Sabe lo delicado que es abordar este tipo de problemáticas, así que lo hace de la manera más alegre que se le ocurre. No quiere restregar a nadie por la cara lo triste que se siente uno cuando está solo. Ya lo dije antes, Undertale solo quiere ser tu amigo. Quiere mandar un poderoso mensaje de positividad, de que de todo se puede salir con la actitud adecuada. Y, sobre todo, quiere animarte a tratar a los demás como a ti te gustaría que te trataran. Ya sea diciéndole al esqueleto Papyrus que has probado los espaguetis que él ha preparado especialmente para ti (aunque él diga que eso no era lo que pretendía), perdonando a la doctora Alphys por todas las artimañas que ha urdido sólo para que pensáramos que es guay y decirle que realmente lo es sin tener que fingir, o simplemente entendiendo como se siente cada pequeño monstruo que encontramos en nuestro viaje e intentar hacerle sentir mejor en lugar de luchar contra él. Undertale solo busca hacerte ver que todo el mundo merece tener un amigo que le aprecie.

Resulta todavía más acertada la elección de un género como el RPG para darle más fuerza aún a su premisa. Qué mejor que coger un tipo de juego que consiste mayormente en diezmar a todos los supuestos enemigos que se nos presentan con el objetivo de hacernos sentir más poderosos y alimentar nuestro ego cada vez más sin apenas justificación, y darle una vuelta de tuerca para enviar un mensaje sobre las relaciones interpersonales y el respeto mutuo. Convirtamos a esos monstruos “malvados” en las personas que podríamos encontrarnos en nuestro día a día, démosles una razón de ser y, sobre todo, una oportunidad.

Monstruos, sí. No es casual que se haya utilizado la figura del clásico monstruo para representar la soledad y la marginación, ni tampoco es algo nuevo (a la maravillosa historia Dónde viven los monstruos, de Maurice Sendak, me remito). Pero sí algo poco usual. Seres condenados al ostracismo y temidos por ser distintos; o más bien es que consideramos que son diferentes porque son desconocidos a nuestros ojos. Sin embargo, aquí en Undertale podemos conocerlos, podemos hablar con ellos, averiguar qué les aflige. Puede que incluso descubramos que tal vez sean más humanos que nosotros.

Abrir nuestra mente a los intereses de otras personas puede ser toda una experiencia | Equilateral

Abrir nuestra mente a los intereses de otras personas puede ser toda una experiencia. | Equilateral

Pero, como es evidente, no todas las personas que vayan a jugar a este título se sentirán así. Tal vez no entiendan directamente el mensaje, le den otra interpretación, o simplemente puede que jueguen a Undertale como a cualquier otro RPG del estilo y se dediquen a acabar con todo lo que se les ponga por delante porque es a lo que los videojuegos les han acostumbrado. Y eso no está mal, el juego también quiere que seas tú mismo y que afrontes las consecuencias de tus actos. Por supuesto que puedes luchar contra los monstruos, matarlos, subir de nivel y hacerte más fuerte para aguantar mejor las próximas batallas. Pero ten en cuenta que todo tu entorno irá cambiando en base a eso y, sobre todo, que al hacerlo estarás rechazando la amistad de Undertale. No estás obligado a aceptarla, claro. Tú eres tú mismo y eres libre de seguir tu propio camino libremente. Aunque entonces, ¿por qué estás jugando? ¿Solo estás aquí para pisotear cruelmente los sentimientos ajenos? ¿O tal vez es que lo estás haciendo sin darte cuenta?

Volviendo al principio, hablaba del corazón de Undertale y de su constante presencia en el juego. Empezamos el juego como un corazón, tomamos decisiones con el corazón (es la representación del cursor), y luchamos con el corazón. Puede que eso signifique que en todo lo que hacemos, de una forma u otra, hay un cierto grado de sinceridad. Incluso si es la enésima partida que empezamos y elegimos una opción contraria a la que escogiéramos realmente en un principio. En el fondo queremos escoger esa nueva opción, aunque no vaya mucho con nosotros, solo porque queremos saber qué pasa, y tal vez la curiosidad egoísta nos ciegue a la hora de darnos cuenta del daño que podemos estar causando con ello. Sea como fuere, si lo que elegimos es consolar a un monstruo que se siente solo y sin amigos, lo estaremos eligiendo con el corazón. Y si hacemos lo contrario, también. O igual todo esto es una película que yo me he montado y en realidad Undertale no trata sobre eso. Pero aun así, durante todas las horas que he pasado junto a él me ha hecho pensar que efectivamente es así, y creer eso me ha hecho sentir mejor. ¿No es eso lo que hacen los amigos, al fin y al cabo?

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