Artículos de opinión

Lo que hay detrás de Pokémon Iberia

Versión del cuadro 'La España Cañí' de Díaz de Orosia. | Equilateral
Versión del cuadro 'La España Cañí' de Díaz de Orosia. | Equilateral

Voy a tomar Pokémon Iberia, un juego satírico y paródico de desarrollo español, como excusa para despotricar sobre una tendencia que se está asentando cada vez más en la prensa, tanto generalista como especializada, y nadie puede pararme. Lo siento Demi Lomato, te ha tocado.

Mapa de Pokémon Iberia. | Areajugones

Mapa de Pokémon Iberia. | Areajugones

Podría decir que Pokémon Iberia tiene un humor manido, cuyo único mérito es recopilar los chistes que hemos leído millones de veces en Internet y plasmarlos en una plataforma en la que, gracias a la nostalgia, los veamos con una originalidad de la que carecen. Pero no, no voy a hablar de eso, voy a hablar de por qué Pokémon Iberia es conocido y de por qué eso es perjudicial para todos a los que nos gustan los videojuegos.

Pokémon Iberia funciona como una noticia clickbait; es un reclamo banal, un cebo

No considero algo negativo que exista un juego que mezcle dos de las cosas más quemadas de los últimos años (Pokémon y la España de la crisis) en un único producto que sea a los juegos lo que una noticia clickbait de El Huffington Post al periodismo. Lo que considero realmente perjudicial para el mundo del videojuego, eso que tanto amamos los que lo amamos, es que realmente sea un reclamo. Es como un ciclo; de vez en cuando aparece un juego que reúne los requisitos básicos para que la prensa de masas se fijen en él. Estos requisitos pueden ir desde violencia y sangre hasta tetas y drogas.

Sin embargo en España gusta un estilo especial de juegos, aquellos que ridiculizan facetas comunes de la vida diaria que están de moda. Son juegos banales que no van a importar a nadie dentro de una semana, pero ahí están, ocupando espacio en los informativos o en las webs de los medios generalistas más leídos. Bárcenas saltando de chorizo en chorizo, Pablo Iglesias pegando collejas a corruptos, El niño de Aquí no hay quien viva en su nueva faceta de rapero malote… ya sabéis a qué tipo de juegos me refiero.

Tristemente esos son los juegos que consiguen traspasar la barrera del periodismo especializado hasta llegar a las masas, al gran público que no ahonda en el mundo pixelado porque no le interesa. ¿Por qué digo tristemente? Porque cada vez que una persona a la que no le gustan los videojuegos escucha noticias sobre uno, siempre lo hace de alguno de estos; banales, violentos, graciosillos y de mala calidad. Para ellos un videojuego tiene esas características, no conocen otra cosa.

Pero, ¿nos damos cuenta de lo que estamos diciendo? No conocen otra jodida cosa. No es culpa de ellos, quiero dejar claro esto, es culpa de quien lo perpetúa, pero luego hablaremos de eso, primero quiero crear alarma: no conocen The Last of Us, no conocen Braid, quizás alguno ha oído hablar de la saga Metal Gear No me extraña que nos miren mal cuando decimos que nos encantan los videojuegos y que nos dedicamos a eso, ¡piensan que nos pasamos el día enganchados a Burlaos: El Juego! (Existe, de verdad).

Que sólo conozcan juegos como Pokémon Iberia es como si su única referencia filmográfica fuera Dos colgaos muy fumaos

Todos han oído hablar de El Padrino aunque no hayan visto ninguno de los tres films, todos han oído hablar de Queen aunque su cantante preferido sea Malú. Sin embargo su conocimiento sobre videojuegos no va más allá de Pokémon Iberia; que sólo tengan referencias de juegos como ese o, por apuntar un poco más alto, Minecraft (porque lo juega el Rubius) es como si sólo conocieran películas como Dos colgaos muy fumaos.

Aquí quiero hacer un inciso: que no se entiendan estas palabras como un discurso desde una posición petulante que mira a los “incultos” por encima del hombro. Evidentemente, como he apuntado antes, ellos no tienen la culpa, tampoco tienen por qué saber de videojuegos al igual que yo tampoco sé de danza, por poner un ejemplo. Es del discurso que se les envía de lo que me quejo, del periodismo irresponsable que se hace tanto de los medios generalistas como de los especializados, buscando el dato fácil y curioso, aquel que atraiga al lector olvidando todo lo demás. Sin un verdadero afán por informar lo único que se consigue es mentes adormecidas por un lado y complejos por el otro.

Y a eso es a lo que quería llegar: a los complejos. Un melómano es una persona a la que le gusta mucho la música, un cinéfilo es un enamorado del cine, yo, que soy un amante de los videojuegos, ¿qué soy? ¡Un gamer! Disculpa, yo no soy gamer, tampoco soy su horrenda castellanización “jugón”, simplemente disfruto de los juegos y no tengo nombre para definirme.

Los videojuegos no funcionan como actores en la opinión pública, tampoco como plataforma

Esto que parece una pataleta de quinceañero no es más que una muestra de la importancia que tienen las palabras, de lo que esconde que una persona no pueda definirse a sí misma con una palabra si es amante de los videojuegos pero sí pueda hacerla con el cine. De que la sociedad no concibe que los videojuegos puedan aportar algo más que un rato de diversión mientras esperamos el bus y que sin ese aval es una industria estancada porque no se le tiene en cuenta, no funciona como un actor en la opinión pública, tampoco como plataforma.

¿Qué es lo que más me molesta de esto? Que haya webs que se dediquen a perpetuar esta imagen y que encima se llamen “especializadas en videojuegos”. Al fin y al cabo la prensa de masas simplemente busca contenidos con los que rellenar su sección, da igual si es la nueva novia de Munir, el jugador del Barça, o si es Pokémon Iberia. Hemos aceptado la nefasta calidad de este tipo de periodismo, pero no podemos aceptar que desde dentro también se haga, que enviemos fuera de nuestras fronteras una imagen de los videojuegos que no representa todo el potencial que estos tienen. Los periodistas de videojuegos tenemos que tomarnos en serio nuestra profesión, dejar de caer en tentaciones baratas y abogar por un periodismo responsable.

¿Cuántos juegos buenos se están dejando de cubrir por darle cabida a Pokémon Iberia sólo por saber que dará más visitas a la web? Y menciono este juego por poner un ejemplo, ya he dicho al pricipio que en realidad sólo es una excusa, el juego en sí me da bastante igual y seguramente haya casos más rocambolescos por ahí – aunque un artículo en El Mundo me parece suficiente – pero Pokémon Iberia es uno de tantos ejemplos que hace que me plantee seriamente a qué tipo de juego están jugando algunos periodistas, y no hablo de sus consolas.

Y esto no sólo nos afecta a los medios de comunicación, también a los desarrolladores. Desde aquel que ve cómo un juego facilón tiene más repercusión que el suyo, sea mejor o peor, hasta aquel que decide hacer un juego de este estilo para conseguir esos quince minutos de gloria. Demasiados juegos mediocres conocidos, demasiados juegos de calidad en el cajón de los olvidados.

En definitiva, no quiero que este tipo de juegos desaparezcan, tampoco que se deje de hablar de ellos, simplemente que se use el periodismo divulgativo de videojuegos para conseguir que aquellos que no conozcan el mundillo entiendan que a través de ellos se puede transmitir algo más que simples topicazos pixelados.

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