Críticas

The Binding of Isaac: Afterbirth, visitar a Satanás nunca fue tan divertido

Afterbirth es la nueva expansión de The Binding of Isaac. Más enemigos, más ítems, más personajes y más transformaciones provocan que descender al infierno se antoje como una tarea divertida.

Caronte, el barquero de Hades, es el encargado de transportar las atormentadas almas hacia las mismísimas puertas del infierno. “Ningún hombre puede bañarse dos veces en el mismo río”, decían. Y qué razón llevaban. Pero no se debe al continuo devenir del río griego Aqueronte, por el que circula el bote hacia el inframundo, sino porque, probablemente, aquel fuera un viaje solo de ida.  Como recogen en Jot Down, un 46,1% de los humanos irá al infierno según la Iglesia Bautista Sureña. Mientras esperamos tal alentador final, The Binding of Isaac: Afterbirth es el simulador perfecto de aquello que nos aguarda. Y puedo decirlo ya: nunca me pareció tan divertido visitar a Satanás.

Ni los tipos más duros, como Dante en la Divina comedia o el mismísimo Kratos en God of War, fueron capaces de descender a los confines más tenebrosos para dejarnos constancia de lo entretenido que puede resultar tal peregrinaje. Es Isaac, un muñeco rosa cabezón y con pinta de buenazo, quien termina haciendo que Lucifer estalle en mil pedazos. Mientras avanzamos, el niño llorón cada vez adquiere más poder y termina convirtiéndose en un engendro más aterrador que los demonios que le rodean. Nosotros, los jugadores que lo manejamos, no podemos evitar sentirnos cada vez más capacitados para matar a todo espécimen mientras pensamos: arded en el infierno, hijos de puta.

Los temores de su vida todavía continúan atormentado a Isaac. | Equilateral

Los temores de su vida todavía continúan atormentado a Isaac. | Equilateral

 

Precisamente eso es The Binding of Isaac, la sátira de un tema que en el mundo del cine, la literatura o incluso el del videojuego se han tomado muy en serio: descender al infierno. Incluso se burla del Antiguo Testamento. Concretamente, de la escena donde Abraham debe sacrificar su hijo para demostrar que obedecía la palabra de Dios. Bajo una apariencia cómica e infantil, este juego diseñado por Edmund McMillen nos invita a bajar niveles dentro del inframundo hasta llegar a Satanás y que éste se enfrente con el verdadero diablo: nosotros.

¿Qué aporta Afterbirth? 100 nuevos ítems, un nuevo modo llamado Greed que cambia la forma de jugar las partidas, carreras diarias para el modo online, un nuevo personaje jugable y más enemigos… etc. Es una expansión que aumenta las horas de un juego que no es precisamente una novedad, sino que apareció hace cuatro años. La primera expansión tras su lanzamiento fue The Wrath of The Lamb, la cual ya añadía una gran cantidad de objetos y desafíos. Más tarde realizarían el remake Rebirth, que modificó el motor gráfico basado en flash por otro con estética de 16-bits. Y ahora, Afterbirth. De todas las novedades anteriormente señaladas, las más importantes son el modo Greed, las carreras diarias y, obviamente, todo el nuevo arsenal de ítems.

Jefe final del modo Greed. |Equilateral

Jefe final del modo Greed. | Equilateral

 

El modo Greed es un intento de modificar la dinámica del juego. Ahora no se trata de ir explorando cada habitación por el mapa, sino que tenemos una sala principal con un botón en el centro. Cada vez que pulsamos ese interruptor empiezan a aparecer las diferentes hordas de enemigos, y solo podemos detenerlo si lo volvemos a presionar dañando nuestro nivel de vida. En teoría parece algo diferente, pero al final tenemos la sensación de estar jugando a lo mismo, la filosofía de esquivar, matar y recoger objetos para hacernos más fuertes es absolutamente la misma. Es más, diría que es un modo más fácil que el normal, ya que en cada nivel tenemos dos salas para conseguir superpoderes además de una tienda donde adquirir otros. Es entretenido, pero no creo que cumpla la función de ofrecer una alternativa a lo que ya habíamos visto.

“Afterbirth” es como una chaqueta llena de parches que, a pesar de hacerla más resistente y bonita, continúa siendo la misma

Por otro lado, debido a la mayor cantidad de objetos y enemigos, el juego aumenta las posibilidades aleatorias que caracterizan cada partida. La música también se ha ampliado e incluso existen salas con diseños y efectos desconocidos hasta ahora. ¿Cuál es el problema? que la impresión de estar ante el mismo juego de hace años es difícil de olvidar. Sí, sigue siendo muy entretenido. Y sí, también ahora tenemos una experiencia mucho más completa. Pero recuerdo que con The Binding of Isaac de 2011 me sentía mucho más emocionado, se trataba de una experiencia única por si sola. Sin embargo, “Afterbirth” es como una chaqueta llena de parches que, a pesar de hacerla más resistente y bonita, continúa siendo la misma.

Jefe final del modo Greed. |Equilateral

De nuevo, el jefe final del modo Greed. Pero esta vez teniendo un ataque epiléptico. | Equilateral

 

Jugar a Afterbirth continúa siendo muy divertido, pero del mismo modo que ya lo era con Rebirth. Si alguien fuese a jugar The Binding of Isaac por primera vez, le recomendaría que adquiriese todas las expansiones. Así, obtendría la experiencia más completa posible y, al mismo tiempo, también mantendría la perspectiva de estar ante algo único. Los que ya han jugado a los anteriores, al empezar con “Afterbirth” se sentirán como en una discoteca donde conoce a todos pero en la que han cambiado al camarero.

En definitiva, The Binding of Isaac: Afterbirth continúa siendo un gran ejemplo de lo que debería ser un título roguelike. A pesar de que posee autoguardado, es muy difícil separarse del teclado y dejar una partida a medias. Y cuando mueres, es igual de duro no presionar la tecla de espacio para reiniciar la partida y ver qué pasará esta vez. Sin embargo, la idea original es de 2011 y por muchos objetos nuevos o rediseños que añadan, la filosofía del juego continúa siendo la misma. Quizá, es buen momento para que, por primera vez, Caronte realice un viaje de vuelta y permita a Isaac buscar nuevas ideas. Mientras tanto, sigamos divirtiéndonos en el infierno.

The Binding of Isaac: Afterbirth, visitar a Satanás nunca fue tan divertido
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