Artículos de opinión

Emily is Away, o cómo volver a MSN Messenger me rompió el corazón

Joaquin Phoenix en la piel de Theodore. | "Her"

MSN Messenger fue el caldo de cultivo de muchas amistades y romances, pero también de rupturas y dolorosas despedidas. 

“Sabes, a veces siento que ya he sentido todo lo que voy a sentir jamás. Y de aquí en adelante nunca voy a sentir algo nuevo. Solo versiones más pequeñas de lo que ya he sentido”. El personaje encarnado por Joaquin Phoenix en ‘Her’ podría ser yo. Y también tú. Theodore es víctima de un nuevo tipo de romance, aquel entre una persona y un ordenador. La historia es una muestra de hasta dónde pueden llegar nuestros sentimientos si éstos están supeditados a nuevas formas de comunicación. La amistad, el amor, la felicidad o el odio encuentran otras vías de expresión, y eso es algo que Emily is Away nos muestra utilizando MSN Messenger como ejemplo.

¿Podemos amar a un ordenador? Imaginad que tiene inteligencia suficiente como para reemplazar a una persona, y que no está presente de forma física pero sí en el resto de facetas. Es entonces cuando la franja entre lo real y lo virtual se difumina. No importa tanto qué o quién hay detrás, sino lo que se dice, hace o siente. Por eso las redes sociales han terminado, valga la redundancia, modificando nuestras relaciones sociales.

La primera vez que iniciamos sesión en MSN Messenger. | Equilateral.

La primera vez que iniciamos sesión en MSN Messenger. | Equilateral.

Emily is Away está ambientado en 2002, época en la que muchos empezamos a descubrir qué era MSN Messenger. Y no solo eso, sino también a comprender cómo muchas amistades se forjaban gracias a dicho servicio. El cliente de mensajería de Microsoft fue un gran referente hasta la llegada de las redes sociales y, posteriormente, los smartphones. Pero fue IRC y después MSN quienes iniciaron un protocolo de comunicación que se mantiene hasta nuestros días.

Emily is Away comienza como si tuviésemos Windows XP y acabásemos de instalar MSN Messenger. Así, tendremos que elegir nuestro nombre, el nick que aparece en pantalla y una imagen de contacto acorde con las tendencias musicales o cinematográficas de la época. Tras eso, iniciamos sesión y de repente nos habla Emily, una chica de nuestra clase que nos pregunta si conocemos un grupo llamado Coldplay. Y ahí comienza todo, con una exposición de aquellos gustos que tenemos en común simplemente para encontrar un nexo de unión entre ambos.

Sin que nosotros lo queramos, a Emily le bastan pocas frases para convertirse en alguien importante. No la podemos ver, pero está ahí. Nos pregunta qué tal nos va, qué pretendemos hacer con nuestra vida, qué planes tenemos para hoy o simplemente expresa las ganas que tiene de estar con nosotros.

La pantalla de iniciar sesión será el menú para los capítulos del juego. | Equilateral

La pantalla de iniciar sesión será el menú para los capítulos del juego. | Equilateral

No quiero decir demasiado sobre la historia porque es ahí donde recae todo su peso. De hecho, Emily is Away ni siquiera es un videojuego. Podría ser considerado más como una pequeña historia interactiva. Acabarlo solo nos llevará en torno a unos treinta minutos y su mecánica únicamente está basada en elegir entre una de las tres respuestas posibles. Entonces ¿qué le hace tan especial?

Esto no es solo un emulador de MSN Messenger, es también una representación de nuestras relaciones sociales. Evidencia la impotencia de querer decir algo y, por cobardía, mostrarlo bajo otras palabras. Quizá intentemos remediarlo más tarde, pero ya no podremos. Dejar escapar ciertas oportunidades tiene un precio, y es que, probablemente, éstas no vuelvan a repetirse.

Volviendo al ejemplo de ‘Her’, podemos ver cómo la relación entre Theodore y Samantha empezó a encontrar impedimentos cuando éstos pretendieron traspasar la barrera de lo virtual. El amor entre ambos seguía una línea ascendente hasta que no pudo crecer más, se había llegado al límite de lo permisible. En Emily is Away pasa algo parecido, pero la culpa de ello recae mucho más sobre nuestra persona. Somos nosotros quienes ponemos los impedimentos y excusas para no cultivar esa relación fuera del ámbito cibernético. Cuando la monotonía y la rutina llegan, todo está perdido.

Una de las tantas conversaciones que tenemos con Emily. | Equilateral.

Una de las tantas conversaciones que tenemos con Emily. | Equilateral.

Por ello, este videojuego, historia o como le queráis llamar, nos deja con una amarga sensación, la de no haber hecho lo correcto cuando debíamos. El problema es convertir a MSN Messenger en un pilar principal de nuestra relación social y no en un complemento. Eso es precisamente lo que nos imposibilita traspasar aquellos límites que frustraban a Theodore y los que impiden que Emily acabe siendo algo más que un texto plano.

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