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Érase una vez Ori and the Blind Forest

Érase una vez Ori and the Blind Forest. | Xbox Argentina
Érase una vez Ori and the Blind Forest. | Xbox Argentina

ATENCIÓN: El siguiente artículo puede contener spoilers de Ori and the Blind Forest. Si no has jugado al título de Moon Studios te recomendamos que no continúes leyendo.

Ori and the Blind Forest va a conseguir tenerte pegado a la pantalla, dentro de su brillante mundo… y no precisamente por ser un juego trepidante.

En Ori and the Blind Forest encarnas a un pequeño bichejo de luz, huérfano, que habita en un bosque preciosista y plagado de paisajes impresionantes; el cual tiene la misión de salvar su hogar de la muerte.  Parece una historia bastante simplona, estoy seguro de que os sonará casi el 80%, pero conforme vamos avanzando nos daremos cuenta de que las apariencias engañan y de que todos los personajes que aparecen durante el juego tienen su propia historia que merece la pena ser escuchadaOri and the Blind Forest, en definitiva, no versa sobre un héroe que tiene que vencer a enemigos colosales para lograr eliminar al mal, sino que es un juego que trata sobre un niño huérfano que intenta darse a valer en este mundo.

Fanart de Ori and the Blind Forest. | Deltari2

Fanart de Ori and the Blind Forest. | Deltari2

Hay pocos juegos que consigan, a mi forma de entenderlo, los dos puntos clave de una historia: entretenimiento inmersivo y profundidad suficiente como para no quedarse ahí. Que un juego incorpore estas premisas y, además, tenga gráficos impresionantes… a mí, personalmente, no me pasaba desde que jugué a Eternal Sonata o Final Fantasy X, y nunca había visto semejante calidad en juegos hechos por desarrolladores independientes. Desde luego cuando encuentras un juego así lo abrazas y no lo sueltas.

La historia de Ori comienza con una tormenta que nos arranca del seno de nuestro padre, el gran Árbol Espiritual, esta tormenta nos aleja de él hasta que un extraño ser peludo nos recoge y adopta. Los primeros compases del juego no son ni siquiera un tutorial, ni siquiera nos explican las habilidades básicas de Ori, sino que nos van acercando a la historia de nuestro pequeño y monísimo bichillo de luz, explicando cómo pasa sus primeros años en compañía de Naru (nuestro padre adoptivo), cómo el Árbol Espiritual intenta llamarnos sin éxito, cómo el bosque va muriendo conforme lo hace nuestro padre… y finalmente cómo Naru, por la falta de alimento, perece y nos vuelve a dejar solos. Tras esto nuestro pequeño amiguito, sin saber muy bien qué  hacer, se adentra en el bosque profundo, alejándose de su antiguo hogar y de todo lo que conoció preso de la tristeza… Allí comienza a descubrir sus orígenes, su responsabilidad y la misión que solo él podrá llevar a cabo: liberar el bosque ciego, haciendo que los espíritus del agua, el viento y el calor recuperen su antiguo poder y devolviendo la vida al Árbol Espiritual, su verdadero padre y el protector del bosque y de toda la vida que hay en él.

Ori es como un amigo que nos cuenta una historia que, poco a poco, calará más hondo de lo que debería.

Sé que todo esto suena a dramón, y de hecho lo es gracias a una música pausada, bella, y a un tempo que nos invita a la contemplación, pero para nada creáis que Ori and the Blind Forest es un juego triste que se basa en el sentimentalismo para crear una buena historia. La historia de Ori tiene luces y sombras, como la vida misma, y a veces nos tiende una mano y nos dice “¿me acompañas?” con una sonrisa, y otras se queda en un rincón, buscando que la abracemos mientras pasa la tormenta. Casi como si fuese un amigo que nos cuenta su historia y quiere que escuchemos hasta el final, aunque no por ello esta sea aburrida. Sentiremos, con el paso del tiempo, que este pequeño rayo de luz que nos tiende su mano consigue calar más hondo de lo que debería.

A estas alturas probablemente estaréis pensando, y con razón, que juegos con buena historia hay muchos, que el mundo está lleno de aventuras gráficas e incluso de RPGs con historias absorbentes y gráficos geniales. No lo niego. El valor añadido de Ori and the Blind Forest es que se trata de un juego tipo metroidvania, de plataformas en 2D, los cuales tradicionalmente no suelen gozar ni de lo uno ni de lo otro por centrar sus esfuerzos en la jugabilidad.

Ori and the Blind Forest tiene luces y sombras, como la vida misma. | BornToPlay

Ori and the Blind Forest tiene luces y sombras, como la vida misma. | BornToPlay

Desde luego Ori and the Blind Forest no deja de lado este aspecto, haciendo honor a su género con los típicos grandes mapas con zonas que deberemos ir desbloqueando al conseguir nuevas habilidades que nos permitan saltar más alto, deslizarnos por las paredes o un largo etcétera; pero, con todo y con eso, Ori pasaría por nuestras manos sin pena ni gloria, como un juego bonito y entretenido pero nada más, de no ser por la enorme labor de guion que hay detrás de él.

Ori es, simplemente, una muestra de que aún no está todo escrito en cuanto a videojuegos, de que se puede innovar a pesar de todo lo que ha llovido, y de que un desarrollo preciosista, cuidando los detalles al máximo, es lo que realmente encierra la clave del éxito.

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