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Paseo artístico entre las geometrías de Monument Valley y Back to Bed

Paseo artístico entre las geometrías de Monument Valley y Back to Bed. | Equilateral
Paseo artístico entre las geometrías de Monument Valley y Back to Bed. | Equilateral

Las referencias artísticas de Monument Valley y Back to Bed, a primera vista similares, se revelan como opciones de dos juegos bien diferenciados.

En 2014 aparecían en el panorama indie dos juegos que centraban su jugabilidad en la geometría, basados en niveles independientes que no seguían una historia. Monument Valley y Back to Bed los conforman pequeñas exploraciones en dos mundos de similar apariencia pero que, con un análisis más allá de las primeras impresiones, descubrimos cómo llegan a chocar.

Antes de comenzar mi andadura con Bob en Back to Bed, opera prima de BedTime Digital Games, no podía quitarme de la cabeza, debido a las imágenes del juego que había podido ver, que era una copia descafeinada del viaje de la princesa Ida en Monument Valley. A primera vista, existen similitudes entre ambos títulos en el apartado gráfico, y en mi ignorancia me adelanté al pensar que por compartir algo de la estética iba a ser el mismo tipo de juego. Una vez que empecé a jugar a Back to Bed me di cuenta de lo equivocado que había estado, y de cómo las influencias artísticas de ambos juegos chocaban para ofrecer dos apartados artísticos totalmente distintos, aunque parecían surgir del mismo punto de partida: las construcciones imposibles de M.C. Escher.

Waterfall (1961) y Relativity (1953), dos obras que recuerdan a los dos juegos | M.C. Escher Foundation

Waterfall (1961) y Relativity (1953), dos obras que recuerdan a los dos juegos | M.C. Escher Foundation

Hablar de Escher es hablar de geometrías y arquitecturas que juegan con nuestra mente, que engañando a nuestros sentidos nos ofrecen visiones de espacios que desafían las leyes de la física y la gravedad. Pero con sólo dos obras podemos marcar ya una ruptura hacia lo que serán las influencias más características de cada uno de los juegos. Por un lado, Waterfall (izquierda) denota aquello en lo que se basará Monument Valley, la superposición de espacios imposibles, mientras que Relativity sentará las bases para Back to Bed, centrado en los cambios de gravedad.

La sencillez y la pureza del mundo de Ida provienen del arte escheriano pero se adorna con elementos de otros espacios temporales como las cúpulas de bulbo y los tótem. Dejando de lado la influencia artística, el ritmo de juego tiene mucho que ver con su arquitectura, con la tranquilidad y el sosiego. Hay que tomarse sus puzzles sin prisas, con calma y disfrute de la perfección geométrica que imbuye cada nivel. Son escenarios que encajan en momentos mágicos, en los que cada gesto de la geometría lo marcan notas musicales que activamos a la par que los elementos del escenario, que es dinámico y alteramos a nuestro antojo.

Ida y Bob forman parte de mundos donde la geometría está muy presente, en uno para ser respetada, y en otro para ser interpretada desde los sueños

Para encontrar la influencia que distancia el juego de UsTwo games del de BedTime Digital Games, debemos ir al siglo XVIII de la mano de Piranesi, polifacética figura italiana, cuyo legado de grabados nos sirve para ver otros inputs artísticos en Monument Valley a parte de los de Escher, más concretamente en la serie de las cárceles. Si bien a primera vista los grabados no casan con el imaginario que estamos analizando, podemos ver la relación con sus escenarios imposibles, donde la interconexión de espacios nos satura, y lo monumental y lo caótico se dan la mano, así como la belleza del juego interactúa con los rompecabezas de cada nivel, llenos de dinamismo.

Monument Valley y las Carceri de Piranesi, laberintos verticales | UsTwo Games y Giorgio Cini Foundation

Monument Valley y las Carceri de Piranesi, laberintos verticales | UsTwo Games y Giorgio Cini Foundation

Por otro lado, en Back to Bed, nos encontramos ante escenarios estáticos, en los que el tiempo no afecta a unos entornos inamovibles. No obstante, el movimiento proviene de los protagonistas, Bob y su subconsciente, con los que hay que establecer un diálogo marcando su recorrido a través de esos mundos de ensueño, caóticos por la diversidad de elementos en sus escenografías.

Back to bed necesita objetos ajenos a la geometría pura de Monument Valley: relojes, peces, frutas y otros muchos inputs configuran la decoración y los ítems de un mundo que a pesar de partir del mismo origen, acaba paseando entre escenarios oníricos del surrealismo de Dalí. Dejamos a un lado la geometría ya que no la manejamos para encontrar una ruta, es un elemento del decorado y nos sirve para situarnos, a la vez que nos regala las referencias de esos objetos inanimados e imposibles que tanto fascinaran al artista empordanés.

BacktoBed y Dalí, entre sueños discurren los caminos | BedTime Digital Games y Fundación Dalí

BacktoBed y Dalí, entre sueños discurren los caminos | BedTime Digital Games y Fundación Dalí

Ida y Bob forman parte de mundos donde la geometría está muy presente, en uno para ser respetada, y en otro para ser interpretada desde los sueños y que sirva de base. Pero al igual que hay muchos elementos que los separan, otros luchan por juntar ambos universos, logrando en ambos casos que no estemos seguros del suelo que pisamos. Alterando nuestros sentidos y obligándonos a interpretar con cierto esfuerzo los escenarios que visitamos, y con un mismo origen en el arte de Escher, los dos títulos nos guían por derroteros de distintas satisfacciones pero de igual concepción: el respeto por la pintura y la arquitectura desde el videojuego.

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