Artículos de opinión

LISA y la masculinidad tóxica

LISA y la masculinidad tóxica. | Dingaling Productions
Artwork oficial de LISA: The Painful. | Dingaling

Austin Jorgensen quería crear un título que llevara al jugador a través de un viaje de miseria y decadencia, uno en el que cualquier atisbo de decencia era cosa de tiempos ya pasados. El resultado fueron las tres entregas de LISA: The First, The Painful, y el DLC que acompaña a esta última, The Joyful. Todo este océano del esperpento que es su mundo tiene origen en una simple razón: la figura del hombre se ha quedado sola en el mundo.

NOTA: Este artículo puede contener algún spoiler menor de LISA: The Painful

Hace ya unos años, cuando The Last of Us solo era un cúmulo de ideas que se estaban barajando para dar forma al juego final, este llegó a tener un nombre muy distinto al que conocemos hoy día: Mankind. La premisa de una civilización asolada por culpa de una plaga que convierte en monstruos a las personas seguía ahí, solo que en este prototipo la susodicha solo afectaba a las mujeres. La idea fue finalmente descartada por resultar demasiado misógina, y es que un juego en el que solo los individuos masculinos sobreviven (salvo Ellie, que seguía ejerciendo la misma función) y en el que están constantemente matando mujeres infectadas no es que tuviera visos de ser bien recibido por el público. Por no hablar de que esta infección selectiva probablemente se sustentara en un principio de distinción biológica que echaría por tierra cualquier atisbo de representación igualitaria. Básicamente, las mujeres corrían, por su propia naturaleza, el riesgo de convertirse en monstruos; los hombres no.

Naturalmente, si se hubiera seguido adelante con esta idea de una forma bien ejecutada, podríamos haber tenido una buena obra que hablara sobre la desolación de un mundo en el que el hombre medio estuviera solo y en la que se reflexionara sobre profundas cuestiones de género. El resultado final, alejado de esta premisa, fue de lo más satisfactorio, eso ya lo sabemos todos. Así que para lo otro, pues bueno, hemos acabado teniendo algo como LISA.

En The Painful también asistimos a un post-apocalipsis selectivo donde solo las mujeres han desaparecido, pero nunca jamás se le da la más mínima importancia a lo que haya podido ocasionarlo. Podría haber sido por causas biológicas, o tal vez por mera casualidad, quién sabe. LISA solo toma esta premisa para abordar las consecuencias de un mundo así. Un mundo en el que el varón cisgénero y heterosexual que encabeza la estructura patriarcal de nuestra sociedad no se tiene más que a sí mismo, y que refleja la total y absoluta decadencia a la que se ha visto avocado.

Esto lleva a que una sociedad que tradicionalmente objetiviza y sexualiza a la mujer se haya quedado sin ella, siendo dominada completamente por unos instintos sexuales que copan la mayor de las prioridades a la hora de ser saciados. Aquí los hombres que quedan van por ahí con los pezones al aire, comercian usando revistas porno del antiguo mundo como moneda de cambio, y el travestismo se estandariza finalmente como algo habitual porque ya no les queda otra. Muchos personajes de LISA se saltan las barreras de la heteronormatividad porque, total, ya no hay una sociedad que se lo vaya a recriminar. Más bien una que se lo pide a gritos.

¿Y cómo llegaste a dejarlo, Mario? | LISA Official Website

¿Y cómo llegaste a dejarlo, Mario? | LISA Official Website

Y a este mundo es al que llega Buddy, la niña pequeña que un día nuestro protagonista, Brad, se encuentra de casualidad y a la que decide criar como una hija a espaldas del resto de hombres. Por un lado, Brad tiene constancia de que ella es la última esperanza de la humanidad, pero por otro, sabe que en cuanto los demás se enteren de su existencia correrán a desatarse por completo con ella. Buddy recibe la misma educación que se suele dar a las niñas hoy en día, la de actuar siempre con miedo a los hombres, pues son unos seres que solo se rigen por sus instintos más básicos y pueden acabar violándote si no tienes cuidado.

Obviamente, y como seguramente más de uno habrá pensado al leer esto, no todos los hombres somos así. Es cierto, pero tal y como se dice en el artículo que acabo de enlazar, existen una serie de convenciones y formas de pensar que operan ya a un nivel prácticamente inconsciente, porque así es como se nos educa desde pequeños. A las niñas se les enseña a recatarse y a tener miedo de los hombres; y a los niños, a insistir siempre, a que el “no” de una mujer en realidad significa “sí”. El mundo de LISA es el reflejo del extremo al que podría acabar llegando una sociedad basada en la cultura de la violación si en ella desaparecieran todas las mujeres. Una en la que, de repente, tras muchos años de miseria en los que el desahogo sexual se convierte definitivamente en el bien más cotizado, aparece una niña de la nada.

LISA es un reflejo del extremo al que llega la cultura de la violación

Ni siquiera es una mujer aún, pero eso a la mayoría de hombres de este mundo, como era de esperar, no les importa en absoluto. En cuanto Buddy escapa y su búsqueda se convierte en el leitmotiv de la trama del juego, debemos seguir su rastro a base de preguntar a muchos de los hombres que se han enterado de su existencia y que tienen intención de violarla. Algunos incluso lo consiguen, aunque finalmente resulta que no era Buddy la persona de quien abusaban, sino un señor con bigote. Pero qué más dará eso, el nivel de locura al que han llegado es tal que a muchos solo les basta con creer que lo es. Al fin y al cabo, no es necesario que haya una mujer de por medio para que puedas satisfacer tu apetito sexual. Cualquier persona es bienvenida.

No obstante, esto sigue siendo una violación, un acto que en un mundo civilizado no solo debe estar penado, sino también algo que jamás a nadie se le debería pasar por la cabeza cometer. Pero aquí a nadie le importa, porque lo ven como algo necesario e incluso se toman turnos para ello. La sexualización llevada al mayor de los extremos, reduciendo a los hombres a meras bestias sin ningún tipo de pudor ni apego por nada, siempre y cuando puedan saciar los designios de su libido.

Y a todo esto lo acompaña la frustración, la competición y, como no, la violencia. |Indienova

Y todo esto viene acompañado de frustración y competición; lo que lleva a, como no, la violencia desmedida. |Indienova

Pero, una vez más, no todos son así. Ni siquiera en un mundo como el de LISA. Hay quiénes han encontrado otras razones para vivir, actividades con las que mantener ocupada su mente, y cuyo único propósito con respecto a Buddy es que crezca de forma sana para que un día esté preparada para ser el verdadero ángel salvador que la humanidad necesita. Sin embargo, luego está Brad, quien se opone completamente a esto. Él busca mantener a Buddy a su lado, lejos del resto del mundo. Ejerce un papel de padre sobreprotector que le impide ver la triste realidad: su presencia solo oprime a Buddy, la encierra dentro de su propio ser impidiéndole tomar decisiones por su cuenta y ser libre. No ve que ella quiere irse y conocer a otras personas, que está concienciada y dispuesta a ofrecerse para perpetuar la raza humana. Brad solo la quiere para él porque piensa que es el único que puede protegerla, pero en realidad, es quién más daño le hace. ¿Acaso ella ha pedido su protección? ¿Solo por ser su padre tiene derecho a negarle una vida normal? En el fondo, él es el más miserable de todos los hombres.

LISA no es un juego agradable. Incluso dentro de su decadente mundo hay lugar para grandes dosis de humor, pero es un humor triste, por contradictorio que suene. Basa su gracia en que todo a nuestro alrededor es una mierda y que ya no importa nada de lo que hagamos, porque no va a hacerlo peor. Esta dicotomía tan grande entre humor y drama también ha llevado a pensar que el juego no se toma en serio los problemas que trata, que ridiculiza según que colectivos, o que transmite una imagen irreal del hombre. Algunos incluso le echan en cara el ser un juego misógino, al igual que el prototipo de The Last of Us del que hablaba al principio de este texto. Yo, sin embargo, opino que LISA es necesariamente ridículo y decadente. Muestra lo peor del ser humano, y lo muestra de una forma cuanto menos aterradora, enseñándonos de qué sería capaz una sociedad real como la nuestra, que cosifica a la mujer y la supedita a los designios sexuales del hombre como figura patriarcal. LISA ejerce en cierto modo una función didáctica: tal vez no muestre el lado más positivo, pero en ocasiones hace falta ver la verdadera mierda para darse cuenta de cómo no hay que hacer las cosas.

 

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