Artículos de opinión

La enorme importancia de lo bizarro

La enorme importancia de lo bizarro. | Siddikym

El juego y el oso cuanto más friki más hermoso. Los títulos serios están bien, pero la innovación es necesaria; y para ello es necesario bucear en los juegos bizarros de vez en cuando.

Universally loved, increíblemente bizarro. | Meantgame

Universally loved, increíblemente bizarro. | Meantgame

Hoy he jugado otra de esas locuras que quedan para el recuerdo; y me siento orgulloso de ello. Este artículo comenzó siendo algo así como una review de Universally loved, mi última experiencia jugona, pero por el camino he comprendido que todo lo que iba a decir de él… lo puedo extrapolar a casi cualquier juego del panorama. Así que aquí va.

A estas alturas todos habremos visto desfilar por nuestras manos una serie de títulos que, por uno u otro motivo, solo son clasificables como ‘juegos bizarros’ (la acepción inglesa, por dios, no la castellana del siglo XIX). Títulos que he ido reseñando últimamente como Dropsy o The great Palermo son precisamente muestra de ello; pero tenemos algunas auténticas ‘idas de pinza’ en el panorama que se salen incluso de este nivel, unas cubiertas por mis compis como puede ser Calendula y otras, como Papers please o The interview, que damos por conocidos.

En los primeros años de las consolas podíamos ver títulos delirantes como LSD Dream emulator o el matamarcianos más inquietante jamás creado: Cho aniki. Luego salieron cositas más pausadas, como Ape Escape o Clono-a, y finalmente, de un tiempo a esta parte, la apuesta ha pasado a ser títulos adultos y serios. Eso está bien, por supuesto, jugar a un Metal Gear o a un Uncharted es una experiencia redonda (excepto Metal Gear 2 que habría que enterrarlo en lo más profundo de los infiernos… pero eso es otra historia) y desde luego no son juegos especialmente ‘locos’ pero siempre he entendido que a las grandes compañías les falta algo… algo que he encontrado en los juegos indies.

The Stanly parable, otro juego desconcertante. | Galactic cafe

The Stanly parable, otro juego desconcertante. | Galactic cafe

Cuando juego a juegos de compañías grandes siempre tengo la misma historia: sí, encuentro gráficos chulos y acabados profesionales, pero me dejan un sabor de boca agridulce. Al pillar un juego de Konami o de Sony lo enfrento siempre con la misma idea: lo normal es que no haya nada nuevo. Probablemente no sea exactamente lo mismo que ya he jugado: si es un plataformas a lo mejor tiene elementos de rol (por ejemplo) y sea lo que sea seguro que tiene alguna vuelta de tuerca dada; pero al fin y al cabo seguirá siendo lo mismo.

Es normal. Recordemos que estamos hablando de enormes compañías que se gastan muchísimo dinero en esto: todo aquello que saquen tiene que estar probado y reprobado, casi con la certeza de que va a funcionar… o no se arriesgarían. Pero, y aquí llega como siempre mi vena de abuelo cebolleta pesado; ¿es que no hay nada nuevo bajo el sol? Desde Metal Gear el sigilo no ha tenido ninguna mejora, desde Final Fantasy el rol anda a remolque, desde Rayman las plataformas son todas similares… o no.

Hacer – y probar – juegos raros es una necesidad de la industria que tendemos a olvidar. Lo experimental de hoy será lo normal mañana.

Si los juegos indies me han demostrado algo es que la necesidad agudiza el ingenio. No ser una compañía multimillonaria, que se gasta cantidades insanas de dinero en publicidad, hace que te tengas que plantear qué hacer con ese nuevo producto que estás desarrollando, hace que tengas que pensar “¿cómo destaco?”, y es así como nacen los juegos bizarros, dando lugar a títulos que de otra manera no serían posibles.

Dropsy, Papers Please, Calendula o los aún sin estrenar Inside y Night in the Woods son apuestas arriesgadas, son pequeñas joyas a todos los niveles que salen de la idea de probar algo nuevo, de no quedarse en lo de siempre. El hacer juegos raros no es una cuestión simplemente experimental, y eso parece que tendemos a olvidarlo, es una necesidad de la industria porque a lo que estamos acostumbrados ahora fueron juegos raros en su día: innovar o morir es la premisa y, en este caso, el nicho de la innovación lo cubren las pequeñas compañías independientes que se lanzan a la lona con gráficos delirantes, jugabilidades extrañas y guiones llenos de sorpresas.

Un juego de la 2ª GM con dinosaurios... dinosaurios Nazis. | 800 North and Digital Ranch.

D Dinosaur Day, un juego de la 2ª GM con dinosaurios… dinosaurios Nazis. | 800 North and Digital Ranch.

Es cierto que no siempre te encuentras joyas, que no todo el monte es orégano y blablabla… pero joder: el subidón que te da descubrir cosas que nadie ha hecho y verlo bien implementado… eso no tiene precio.

En conclusión, y en mi humilde opinión, entrar en internet a buscar nuevas locuras es increíblemente importante. Te hace sentir parte de la industria de los videojuegos con un sabor muy personal, más allá del exclusivismo que pueda suponer el jugar a Ori and the blind forest, u otros títulos que han dado el salto, antes que nadie (rollo hipster de “yo jugaba a eso cuando aún no lo conocía nadie”). Para mí el salir a la caza de tesoros escondidos es tirarle de las orejas a los grandes y decirles “gente, mola tela lo de siempre, seguid sacándolo, pero que sepáis que hay también están estas otras cosas por ahí y hay que tenerlas en cuenta, o me empiezo a aburrir. Tenedlo en cuenta”.

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