Críticas

Lieve Oma, la sopa caliente de la abuela

Lieve Oma es una obra pequeña y personal con la que su autor, Florian Veltman consigue evocar en el jugador aquellos cálidos momentos vividos junto a esa persona especial que todos tenemos en nuestra vida.

El juego del señor Veltman nos invita a dar un agradable paseo por el campo junto a nuestra abuela. Hace un día precioso y es la temporada de setas, así que es un momento perfecto para salir a recoger unas cuantas. Esto es básicamente lo que ofrece Lieve Oma, una breve experiencia en la que nuestro único objetivo será pasear junto a la abuela en busca de setas, mientras conversamos apaciblemente con ella. Es un juego pausado, contemplativo, que no ofrece giros espectaculares ni ningún tipo de desafío, pero que sin embargo tiene el potencial de dejar en nosotros un profundo poso difícil de olvidar.

Buscar setas es el único objetivo en real en el juego | Equilateral

Buscar y recoger setas es el único objetivo real del juego | Equilateral

A lo largo de este paseo campestre apenas averiguaremos sobre el chico al que controlamos y su relación con la abuela, pero se dan las pinceladas suficientes para que conozcamos el conflicto al que se enfrenta el protagonista y el papel que tiene la figura de la abuela en la forma en la que el niño lo afronta. Todos podemos sentirnos rápidamente identificados con la historia de Lieve Oma. Todos nos hemos sentido solos en algún momento y hemos mirado con nostalgia algo que hemos dejado atrás, y de la misma manera, todos tenemos en nuestra vida una figura como la abuela del chico, aquella que siempre cree en nosotros y nos anima a superar los problemas.

La abuela, esa figura que nos anima cuando nos sentimos solos

Así, identificarse con el chico es fácil (o al menos a mi me ha resultado así), por lo que pronto estaremos pensando en esa tarde con el abuelo, en esta o aquella conversación con tu padre o en aquella anécdota de hace años con los amigos. Lo más poderoso del juego es su capacidad para evocar en nosotros recuerdos, momentos y personas de nuestra propia vida, reflejadas en este paseo en busca de setas. La sosegada conversación entre abuela y nieto deja entrever sutilmente las claves de la sencilla historia que hay detrás, suficiente para que el jugador logre abstraerse de lo que se plantea directamente y lo extrapole a su propia experiencia, a sus propias historias.

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El estilo gráfico es muy simple, pero consigue un resultado precioso | Equilateral

Artísticamente es un juego muy discreto, pero indiscutiblemente bello. El entorno es muy limitado y no hay texturas sorprendentes ni modelados impresionantes en cada esquina. Todo es muy minimalista y colorido, con un inteligente uso de los tonos pastel que encaja perfectamente con esta tierna y evocadora historia. Lo mismo ocurre con la música, unas suaves y sencillas composiciones a piano que suenan en bucle y refuerzan la puntual (y moderada) carga dramática del juego, sumando o restando pistas a la melodía para ajustarse a la situación. La cámara se centra siempre en los dos personajes, sin dejar que se escapen de nuestro campo visual, y mostrando con una perspectiva cenital al nieto y a la abuela caminando por el bonito campo de tonos pastel. De esta manera se consigue que tengamos en cuenta el ritmo de nuestra anciana abuelita, para caminar a su vera y disfrutar juntos del camino. Ninguna floritura, pero todo acorde a la esencia de Lieve Oma.

En definitiva, el paseo por el campo que nos propone Florian Veltman es una experiencia reconfortante e íntima, que se acaba en un suspiro y que nos hará recordar momentos y personas especiales. Sencillo y básico como el abrazo de un ser querido.  Discreto y cotidiano como una sonrisa. Como la sopa caliente de la abuela en un frío día de invierno.

Lieve Oma, la sopa caliente de la abuela
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