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La extravagante sencillez de la música de Dust: An Elysian Tail

La música de Dust: An Elysian Tail es una oda a la sencillez. | Humble Heart
La música de Dust: An Elysian Tail es una oda a la sencillez. | Humble Heart

Texto escrito por Indie Wolf, director de Indienautas Podcast.

En nuestro segundo programa dedicamos, como siempre, un pequeño espacio a las bandas sonoras. Como director de Indienautas siempre es difícil decidir qué se queda dentro y qué se queda fuera del guion. Y aun así, quizás nuestra sección de bandas sonoras en esta ocasión estaba clara desde que me rondó por primera vez la cabeza.

Dust: An Elysian Tail es un título complejo. Todo desarrollo de un videojuego es siempre complicado, más aún si se trata de un trabajo independiente sin el apoyo y asesoramiento de una gran compañía. Pero es que Dust cuenta con la particularidad de ser la idea de una persona que decide hacer un videojuego sin más experiencia previa que su trabajo como animador. Dean Dodrill tuvo una idea, y decidió llevarla a cabo por su cuenta y riesgo. Y no le fue mal…

El título de Humble Hearts -el estudio fundado por Dodrill expresamente para su propio desarrollo- se convirtió en uno de los indies más satisfactorios de 2012. El tarro de las esencias se destapó y liberó la historia de un mundo fantástico donde nuestro protagonista, un guerrero con un arma legendaria, nos descubre una odisea épica pero tremendamente personal y diferenciable. Falana se convirtió en nuestro universo, y recuperar nuestra memoria empuñando a Ahrah, nuestro sino.

Fidget en Dust: An Elysian Tail. | Azure Vortex

Desde el despegue del desarrollo indie podemos encontrar decenas de juegos de cada género sin problema para cualquier plataforma actual, y que Dust: An Elysian Tail se nos presente como un RPG de acción con toques de plataformas le convierte en competidor de no decenas, más bien cientos de títulos, algunos brutales y apabullantes. Pero el título de Dodrill no necesita de compararse con ellos. An Elysian Tail es más parecido a un estoque: bello, certero y bien terminado.

El juego bebe de las influencias de su creador, para nuestra alegría. Todo está dibujado a mano y posteriormente digitalizado, con un estilo que recuerda a los dibujos clásicos de la época dorada de Disney, de la que Dodrill es adepto. El estilo expresivo, colorista pero elegante y, en definitiva, preciosista, se debe en parte Donald Bluth, un antiguo animador de la mencionada Disney y del que el creador de Dust: An Elysian Tail siempre se ha declarado fan. Si a todo esto le añadimos un marcado carácter metroidvania (esa palabreja que inventó algún periodista para todo lo que beba de Castlevania o Metroid) en su jugabilidad, aunque con una vuelta de tuerca tanto a nivel de profundidad como de dificultad.

Si la música suena bien, antes incluso de que hablemos de ella, es que vamos por buen camino. Porque la BSO de Dust: An Elysian Tail es uno de los puntos a destacar del juego. Se trata de un trabajo entre varias personas. El primer compositor fue Alex Brandon, amigo del creador del juego y persona que se hizo cargo de las partituras del mismo al comienzo de la aventura de Dodrill. Suyas son algunas de las piezas más destacadas del juego como Aurora, una exótica y sugerente melodía cargada de sonidos étnicos e inusitados, o Falana, tema inicial que sirve como arranque de la historia de Dust y que se sirve de un contundente piano para transmitir solemnidad.

Pero conforme avanzaba el proyecto y más grande se hacía, más pesaba la losa que soportaba Brandon, un músico sin la experiencia suficiente ni el tiempo necesario para llevar adelante las melodías. Así que Dodrill, que era un recurrente usuario de los foros del Club de Creadores Microsoft XNA, contactó con HyperDuck SoundWorks, un pequeño estudio musical norirlandés compuesto por sólo dos personas y que se encargó a partir de ahí de la música del juego así como de todo lo relacionado con el sonido del proyecto. Y os asegura un servidor que Dodrill acertó escogiéndoles.

Con HyperDuck a los mandos, Dust: An Elysian Tail vio dar a luz a temas tan característicos y destacables como Deities, presentándonos una orquesta de sintetizadores innovadora y que busca diferenciarse de la música más manida en el género. Pero no sólo de pistas psicodélicas vive este juego, pudiendo encontrar otras melodías más sencillas pero igualmente estimulantes como The Glade, que nos empuja a explorar los niveles en los que suena hasta el último rincón gracias a su tensión contenida y a ciertos marcados toques orientales.

Después de decir todo lo que he dicho poco más queda añadir. Por si no quedaba patente, me declaro fan de Dust: An Elysian Tail, pero aún más de su BSO. Interesante, diferente, profunda, a veces extravagante… pero sobre todo, entretenida. Y qué menos vamos a pedirle a la música, si no que nos entretenga. Y si nos estimula en el proceso, no queda más que añadir.

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