El estandarte. | Stoic
Críticas

The Banner Saga 2 y yo

Tras el estandarte. | Stoic

The banner Saga logoNo me resulta difícil acabar exhausto. Todas las veces en las que me he visto en encrucijadas que requerían que actuara con cautela han sido de lo más estresantes para mí. Dejar exámenes para más adelante, preferir pasar un rato de ocio ahora y dejar el trabajo para mi yo futuro, o simplemente decir cualquier tontería al conversar con otra persona. La gran mayoría de veces me he acabado arrepintiendo de una u otra manera y he deseado volver atrás en el tiempo como sea para enmendar mi error. Y ya de paso, darme un par de hostias.

Pero, ¿de qué serviría eso? Sí bueno, en alguna ocasión puntual puede que me sea de ayuda, pero al final siempre me he alegrado de estar donde estoy. Si no fuera por todo ese tapiz de decisiones, buenas y malas, que he ido tejiendo a lo largo de mi vida, no me sentiría yo mismo. No le vería sentido a vivir una vida tan controlada, tan aburrida y falta, por irónico que suene, de vida. La incertidumbre de no saber cómo voy a afrontar lo que sea que me depare y de tampoco saber siquiera por qué lo hice en el pasado es lo que me mantiene adelante. Y eso, es lo que define a The Banner Saga 2.

Y también al primero, vaya. El juego de Stoic mantiene firme como una roca lo que asentó allá por enero de 2014. Echándole un vistazo rápido, la propuesta de estos tres ex-miembros de Bioware es la de un juego de estrategia por turnos con influencias de Fire Emblem Final Fantasy Tactics pero con gran énfasis en la narrativa y en la toma de decisiones. Con eso te puedes quedar fácilmente con la copla, ¿te gusta la táctica que ofrece? ¿Y aún mejor si la adereza con una buena historia? Es todo tuyo. No obstante, y aquí pienso pedir perdón por ser una vez más el pedante gilipollas de turno, creo que eso es tomarse The Banner Saga muy a la ligera. Tal vez demasiado.

Para mí el combate táctico es una parte menor del juego, una pieza que funciona de forma perfecta dentro de todo el mecanismo que lo conforma, pero desde luego no como un aspecto central. Lo que nos propone es simple: sigue adelante, apáñatelas como puedas y no mires atrás. Tu deber es el de guiar a un pueblo hacia su salvación en un mundo donde los días son eternos y la esperanza parece haberse ido de vacaciones al mismo sitio que la luna nocturna. Ellos dependen de ti, te han elegido para que les lleves de la mano, y confían en que será por el buen camino. Pero tú también eres como ellos, otra persona que se sigue aferrando a su voluntad de vivir a pesar de todo. No eres un dios, cometes errores. No te importarían si te concernieran sólo a ti, pero en este momento cargas con una responsabilidad mucho mayor.

Pasan los días, viajando con la caravana. | Equilateral

Me encanta cómo su estilo visual es capaz de mostrar todo su mundo solo desde una perspectiva lateral. | Equilateral

Esto es exactamente lo mismo que hacíamos en el primer The Banner Saga. De hecho, ambas entregas son idénticas a nivel puramente mecánico: misma fórmula trasladada sin casi ningún retoque, estética intacta, mismo interfaz, etc… Carecería de sentido centrar este texto en las aportaciones de esta nueva entrega. Es el continuismo en estado puro, pero valoremos los matices que ello conlleva. Es una secuela que no puede vivir sin su predecesor, está pensada para que carguemos nuestra partida del primer juego y sigamos con nuestros personajes; el nivel al que los dejamos, las habilidades que les enseñamos, y hasta los objetos que les equipamos. No empezamos por el capítulo 1, sino por el 9, justo donde lo dejamos. Es una extensión del primer juego, una segunda temporada.

Bolverk, uno de los nuevos protagonistas. Tan implacable como interesante. | Stoic

Hay quienes opinan que una buena secuela es aquella que se las apaña para continuar la trama de la anterior entrega y aún así mantenerse como una obra cerrada en sí misma. Esa es la filosofía que siguen las películas de Harry Potter o las del Universo Cinematográfico de Marvel, por poner un par de ejemplos. The Banner Saga 2 no se siente así, pero tampoco es lo que pretende. Sus creadores quieren que este sea un único viaje, nuestro viaje, y que las consecuencias de lo que hemos vivido sigan ahí, haciéndonos compañía o atormentándonos. Es un juego que trata sobre la voluntad de seguir adelante a pesar de todo, así que no puedes hacer un reinicio a la primera de cambio. Por mucho que haya llegado un nuevo día, sigues siendo la misma persona que cuando te acostaste.

Precisamente, ese nuevo día aquí no acaba nunca. Tal vez eso es lo que simboliza ese sol que jamás se oculta y que sirve de punto de partida para una trama que pone a sus personajes contra las cuerdas, lanzándolos ante multitud de problemas que asolan su tierra y frente a los que sienten una abrumadora impotencia. Estos personajes no quieren salvar el mundo o averiguar qué está pasando, solo buscan sobrevivir, tener una vida plena con sus seres queridos. Tanto los gigantescos y longevos varl como los frágiles humanos (y en esta entrega también los centauros) sienten temor hacia la catástrofe que se aproxima, incluso sin saber siquiera de qué se trata. No les queda más remedio que dejar sus diferencias a un lado, algo que no resulta nada fácil.

Lo que me conquista del mundo de The Banner Saga no es solo su lore; tiene una mitología muy propia a pesar de las más que obvias influencias nórdicas, está muy trabajado y me gusta que se libre de concepciones androcentristas y centre el protagonismo en dos razas con las mismas parcelas de poder. Todo eso está muy bien, pero lo que de verdad hace que me crea todo lo que está pasando son sus personajes, lo bien definidos y reales que se sienten. No representan arquetipos, pero consiguen que te quedes con su personalidad al momento. Son firmes, pero al mismo tiempo cambiantes, hay cosas que no pueden predecir y se contradicen; son naturales.

Los personajes que hay en The Banner Saga no obedecen a estereotipos manidos. Están bien diferenciados y resultan muy naturales.

Y esto es un aliciente genial para el que yo creo que es uno de los mejores aspectos del juego: interpretar a esos personajes. A lo largo del mismo, tanto en esta entrega como en la primera, vamos alternando entre varios de ellos. Las mecánicas se mantienen intactas: tenemos ese panorama general del viaje en caravana, durante el cual, al mismo tiempo que se intercalan los combates, tenemos que cuidar de nuestra gente, mantener su moral alta, que no falten los suministros para que no se mueran de hambre, y lidiar con mil y una situaciones que requerirán que tomemos decisiones, preferiblemente con la intención de evitar que los miembros de nuestro clan mueran o nos abandonen. La fórmula es la misma llevemos a quien llevemos, pero lo que lo hace diferente es conocer al personaje al que controlamos en ese momento.

Junto vuelve a desprender ese aire de misterio al mismo tiempo que resulta crucial para la trama. | Equilateral

Juno vuelve a desprender ese aire de misterio al mismo tiempo que resulta crucial para la trama. | Equilateral

Las opciones que se nos presentan son muchas, variadas, y sobre todo, difusas. Nunca hay nada que sea blanco o negro, de la misma forma que los personajes tampoco son unidimensionales. La escala de grises es lo que caracteriza a este juego, y puede que hayamos hecho una cosa con nuestra mejor intención y esta haya acabado saliendo fatal y la gente nos odie por ello. Aquí no vale ir de bueno para que salga todo bien; si lo hacemos, la vamos a cagar en bastantes ocasiones. Ni siquiera se nos garantiza que cuando elegimos actuar de una manera vaya a salir exactamente de esa forma. Pueden pasar mil cosas, derivadas de no haber prestado atención al contexto o de no conocer bien a los personajes implicados, que acaben truncando nuestros planes iniciales.

Por eso creo que, lejos de provocar una desanexión hacia el jugador, lo importante es meterse en la piel de sus diversos protagonistas; el juego te incita a ello. Puedes tomar las decisiones en base a tu propio criterio y personalidad, o puedes hacer lo que crees que haría el personaje que estás controlando en ese mismo momento. De esta forma, The Banner Saga te implica enormemente en su propósito, permite que te metas en la cabeza de sus personajes para que así te preocupes realmente por las personas que tienes a tu cargo. Se libra de las concepciones ególatras tan típicas de los videojuegos en las que uno solo juega por sí mismo, para mejorar y superar así los retos que se le proponen. Perder miembros de tu clan o que estos tengan una moral baja no tiene un efecto jugable inmediato ni muy palpable, pero a mí al menos me causaba unos poderosos estragos psicológicos. Cada vez que algo salía mal por mi culpa, no dejaba de pensar en ello y en cómo podría haberlo evitado. Pero no se puede volver atrás en el tiempo, la vida sigue y esto no es más que otra experiencia desagradable de la que extraer algo. Aunque puede que las consecuencias de nuestros actos nos hagan una visita más tarde.

El juego se deshecha de las concepciones ególatras típicas, lo que quiere es que te sientas responsable por tu clan y te preocupes por ellos.

Esta filosofía se traslada también al combate. Por lo general, no hay reintentos; si pierdes, sigues adelante afrontando las consecuencias de tu derrota, que como casi todo en este juego, tendrá un poderoso efecto narrativo. Hay excepciones, y eso se da en las batallas más importantes, en las que el juego te obliga a reiniciar cuando pierdes, lo cual echa un poco por tierra el mensaje que intenta transmitir al plantarte en toda la cara un lose state de ensayo y error. Es un pequeño punto negativo, pero bueno, para mí solo es una molesta medusa en un océano de genialidad, así que no me cuesta nada perdonárselo.

Planificando nuestras acciones en combate. La toma de decisiones trasladada al fragor de la batalla. | Equilateral

Planificando nuestras acciones en combate. La toma de decisiones trasladada al fragor de la batalla. | Equilateral

Además, las batallas en sí resultan de lo más satisfactorias. Lo dicho, no hay diferencias abismales con el primer juego más allá de que en este tenemos algunos personajes más con nuevas habilidades y mayor variedad de enemigos, pero estas cumplen su función perfectamente. Están muy bien intercaladas en la narrativa, nunca se sienten fuera de lugar ni tampoco se echan en falta, al mismo tiempo que mantienen la esencia del resto del juego: aquí también se toman decisiones, con cautela y afrontando las consecuencias.

Seguir adelante y unidos, a pesar de todo. | Stoic

Una de las cosas que suelo pedir en un videojuego es que todo lo que me ofrece obedezca a un mismo propósito, que sea consistente y que todos los elementos que forman su conjunto tengan un significado. The Banner Saga me encanta porque consigue todo eso en pos de una inmersión total en su mundo. La naturalidad de los personajes, los vaivenes inesperados, e incluso su estilo visual altamente detallista y animado en rotoscopia transmiten esa sensación de realidad que casi asusta.

No obstante, si nos ceñimos de nuevo solo a la segunda parteno resulta difícil darse cuenta de que, entre todo eso, se encuentra su mayor tara. Volvemos a lo de antes, es idéntico a su predecesor, para lo bueno y para lo malo. Para lo bueno, todo lo que he expuesto a lo largo de esta crítica; para lo malo, que resulta más difícil que te sorprenda. Comprendo y apoyo la decisión de sus creadores de querer construir una obra uniforme y que se sienta como una única pieza, pero al mismo tiempo siento que peca de no renovarse en ciertos aspectos.

Por ejemplo, cuando jugué al primero, hubo momentos en los que mi clan, y por consiguiente también yo, lo pasó realmente mal, con la moral por los suelos y sin comida; iban muriendo día tras día. Aquí, en cambio, nunca tuve ningún problema para que todo me fuera sobre ruedas en ese aspecto. Lo achaco a que ya le cogí el truco y aprendí a actuar en consecuencia, por eso echo de menos alguna inclusión de nuevas mecánicas en este aspecto para que siga resultando un reto que refleje de verdad ese carácter inhóspito y decadente de su mundo.

The Banner Saga 2 le pesa el ser demasiado continuista, pero pocos juegos pueden presumir de saber mantener todos sus logros intactos como él.

Pero esto, una vez más, me resulta algo anecdótico. Siento mucha debilidad por The Banner Saga, son juegos que manejan una narrativa compleja con una maestría que rara vez tenemos la oportunidad de ver en nuestro mundillo. Todo un ejemplo de saber hacer; una representación de la moralidad en los videojuegos que queda muy lejos de los arquetipos simplistas y binarios a los que estamos acostumbrados. No sabría decir hasta qué punto aprecio esta saga (no pun intended) por lo que es, o por cómo me ha hecho sentir al conseguir implicarme tanto en sus juegos. Aunque supongo que, si ha logrado esto último, pocas cosas podrán resultar tan esclarecedoras de su calidad.

Ha habido muchas decisiones a lo largo de mi vida. Ya ni buenas ni malas, simplemente decisiones, que han tenido un desenlace más o menos afortunado para mi persona. Aquellas que salieron peor aún me persiguen, las conozco de sobra. Y puedo asegurar que el día que decidí probar The Banner Saga no está entre ellas.

The Banner Saga 2 y yo
Comments
To Top