Críticas

Andrómeda, una galaxia en 8-bits

Pantalla de título del videojuego Andromeda: There is no god up here. | Equilateral

El pasado fin de semana asistí a un evento donde nos presentaron el videojuego Andromeda: There is no god up here, un videojuego de exploración en 8-bits inspirado en los antiguos Metroid, o el más actual Shovel Knight. Esté videojuego español aún está en desarrollo y necesita financiación para salir adelante, por lo que me he bajado la demo que tienen disponible en su web a ver si merece la pena revisitar los clásicos shoot ‘em up.

Durante el evento pudimos ver un rápido resumen de su historia y jugabilidad, pero sin entrar en demasiados detalles, lo que sí quedó claro es que no es un juego sencillo. Ya con la demo descargada y más tranquilamente vamos a examinar todo lo que nos ofrece este Andromeda. La duración de la demo es de aproximadamente 1 hora, dependiendo de si, como a mí, os gusta conseguir hasta la última moneda y leeros todos los textos. Y, por supuesto, de la dificultad que hayamos seleccionado, porque en difícil hasta al propio creador le costó pasárselo. Yo lo he jugado en normal, sin presiones.

Comenzamos la aventura con una pantalla de título que ya despierta nuestra nostalgia, un pixel art precioso, con una paleta de colores vivos pero sencillos, y una música de 8-bits que cumple. Iniciamos partida y una breve introducción nos cuenta que la tierra se ha vuelto inhabitable y los humanos restantes están dispersos por la galaxia. Mientras tanto, una galaxia cercana llamada Andrómeda se acerca cada vez más a la Vía Lactea, por lo que está lo suficientemente cerca para poder explorarla y descubrir las riquezas que guardan sus planetas. Nosotros controlamos a Max Weaver, un cazarrecompensas que está dispuesto a explorar hasta el último rincón de Andrómeda.

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Durante la partida habrá diálogos y textos que captarán nuestro interés | Equilateral

Hasta aquí la introducción y comenzamos manejando la nave de Max disparando y esquivando asteroides hasta llegar a nuestro primer planeta a explorar. Aquí se nota que han querido darle variedad al título y añadir secciones shoot ‘em up donde tomaremos parte en batallas espaciales que nos recuerdan a Space Invaders. Tras esta pequeña pantalla tenemos la opción de probar los controles básicos en un sencillo tutorial que realizamos dentro de la nave de Max. Si de primeras nos recordaba a los primeros Metroid y Megaman, su jugabilidad nos lo vuelve a confirmar. Basicamente es un juego de disparos y plataformas en 2D en el que tendremos que destruir a los enemigos que nos vayamos encontrando y conseguir monedas para poder guardar, cargar partida y mejorar nuestro armamento. Pero esto es simplificar mucho, ya que, aunque esté inspirado en otros títulos han sabido darle su toque personal y hacerlo suyo.

El movimiento de nuestro personaje es algo lento ya que lleva una armadura demasiado grande, por lo que hace uso de un jet-pack que nos permite dar grandes saltos y esquivar los ataques enemigos. La mayor parte del movimiento está enfocado en el uso del jet-pack, algo muy ingenioso porque éste se agota y no se vuelve a recargar hasta que tocamos el suelo de nuevo, de modo que tendremos que medir nuestros saltos y nuestras caídas si no queremos morir al saltar demasiado alto. Aquí me hubiese gustado ver alguna función para esquivar hacia un lado con el jet-pack, una especie de ‘dash’ que nos ayude a esquivar a los enemigos horizontalmente. Nuestro personaje posee un arma para destruir a sus enemigos, aunque al principio los disparos son débiles y no llegan muy lejos. Tendremos que conseguir ADN que sueltan los enemigos para evolucionar el arma y disparar con distintos proyectiles, ya sean de fuego, hielo o eléctricos. He aquí un fallo que personalmente no entiendo, los desarrolladores han querido quitar la opción de que el personaje se pueda agachar, de modo que para disparar a distintas altitudes tendremos que saltar continuamente. Entiendo el motivo pero luego a la hora de jugarlo se me hace difícil apuntar hacia algunos objetivos. Además el botón de mirar hacia arriba y hacia abajo también hace que se mueva la cámara en estas direcciones haciendo que la partida se vuelva algo confusa si la situación es delicada. Supongo que irán mejorando los controles y puliéndolos poco a poco hasta tener la experiencia deseada. Quiero apuntar que la propia demo trae un archivo para que puedas conectar un mando de  la NES, más retro imposible.

La mayor parte del movimiento está enfocado en el uso del jet-pack, algo muy ingenioso porque éste se agota y no se vuelve a recargar hasta que tocamos el suelo de nuevo, de modo que tendremos que medir nuestros saltos y nuestras caídas si no queremos morir al saltar demasiado alto.

La interfaz del juego ocupa la franja superior de la pantalla y nos informa del estado de nuestra armadura, las mejoras del arma, el nivel del jet-pack, el oxígeno de nuestro traje que se agota al meternos debajo de agua, el número de recursos y un mapa. Todos útiles pero en mi opinión algo excesivos, se podría prescindir de un par de ellos y que no sobrecarguen la parte superior de la pantalla.

Tras el tutorial, llegamos al planeta y observamos que nos encontramos en un ambiente árido y caluroso, y aparentemente desértico salvo por un par de robots. Empezamos a explorar consiguiendo recursos y monedas. Hasta que nos encontramos con diarios de anteriores colonos que llegaron a dicho planeta y estuvieron estudiando sus especies. Estos diarios están muy bien escritos y añaden un componente de interés que invitan a seguir jugando para ver que ha sucedido. No voy a destriparlo todo pero conforme avanzamos vamos descubriendo más diarios hasta que, inevitablemente, llegamos al primer ‘Boss’ del juego donde todo deja de ser fácil y tranquilo. Menos mal que te dejan guardar partida porque no es sencillo precisamente, eso sí, tanto guardar como cargar partida cuesta recursos, y conforme muramos el precio irá en aumento, te ayudan lo justo. En la dificultad normal no es tan difícil de derrotar pero en difícil es un desafío que nos prueba y nos avisa de que el juego no va a ser un paseo precisamente. Tras el combate tenemos que escapar del planeta que ahora está plagado de mostruos y seguir explorando la galaxia.

El primer 'Boss' es pequeño pero nada sencillo de superar. | Equilateral

El primer ‘Boss’ es pequeño pero nada sencillo de superar. | Equilateral

Andrómeda es un juego que lleva ya un tiempo en desarrollo y se nota en la solidez de sus mecánicas, saben lo que quieren y quieren hacerlo lo mejor posible. Sus desarrolladores insisten en que quieren que sea un juego de unas 40 horas, algo excesivo en mi opinión ya que si cada planeta dura 1 hora aproximadamente, hacer 40 o 50 planetas distintos y muy diferenciados es algo difícil. Es preferible reducir la duración del juego y tratar de hacer cada planeta único e inigualable. No sé si los chicos de Andrómeda conseguirán la financiación que necesitan para seguir adelante, pero yo les animo a que no se rindan. Me encantaría poder hacer una crítica en condiciones cuando el juego esté completo, ademas se nota que tienen pasión por lo que hacen y eso es algo que la industria necesita desesperadamente.

 

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