Abzû, el placer de bucear
Críticas

Abzû, el placer de bucear

Abzû, el placer de bucear. | 505 Games

Del estudio Giant Squid fundado por el director de arte de los videojuegos Flower y Journey, Matt Nava, nos llega Abzû. Un videjuego donde controlamos a un buzo en su viaje a través de las profundidades del océano.

Uno de mis mayores miedos es el fondo del mar y las criaturas abisales que lo habitan. Siempre da pánico imaginarnos a nosotros mismos atrapados en la inmensidad del océano, con kilómetros de agua a nuestro alrededor y envueltos por una oscuridad absoluta. La incertidumbre de si estamos solos o simplemente somos una mota de polvo invadiendo el hogar de una criatura a la que no le servimos ni de mondadientes. Este terror es muy común en muchas personas y Abzû ha llegado para mostrarnos que nuestros océanos y las criaturas que lo habitan son una de las cosas más maravillosas de nuestro mundo, incluso los calamares gigantes.

Al igual que Journey, Abzû es un videojuego que se disfruta muchísimo más cuanto menos sepamos de él. No tiene una historia increíble ni está lleno de giros inesperados, es más una experiencia que cada persona debe experimentar por sí mismo. Así, cada uno podemos sacarle una interpretación distinta. Aquí reside el potencial de estos juegos, el hacernos disfrutar de un viaje increíble durante unas horas y sin movernos de nuestra casa. Únicamente diré que manejamos a un buzo en un viaje a través de distintos paisajes oceánicos. Y cuanto más avanzamos, más descubrimos sobre nuestro origen y la conexión que tenemos con el mundo.

Abzû consigue que las bestias marinas no den miedo. | 505 Games

Abzû consigue que las bestias marinas no den miedo. | 505 Games

Se puede decir que Abzû es un videojuego simple y sin demasiada variedad en sus mecánicas, pero no sería justo. A la hora de criticar este tipo de juegos no se puede hacer uso de los géneros comunes ni las mecánicas más utilizadas. Del mismo modo que no podemos pedirle a Uncharted 4 que sea un mundo abierto, o que Call of Duty resuelva sus conflictos pacíficamente, no podemos exigirle a Abzû que sea algo para lo que nunca fue concebido. Este videojuego es una experiencia, un paseo con el que maravillarnos de la flora y fauna que nos ofrece el mar, al mismo tiempo que nos enseña lo maravilloso que es nadar y flotar rodeado de vida. Es un juego de explorar, descubrir cosas ocultas y disfrutar nadando como un pez.

La versión que hemos probado es la de Steam, donde el juego funciona perfectamente, tanto en optimización como en control. Abzû te recomienda utilizar un mando para jugarlo, y no por la complejidad de sus controles, sino porque ha sido diseñado para que la sensación de bucear sea mucho más inmersiva con un mando en las manos. Con el stick izquierdo controlamos la dirección del personaje, y con el gatillo derecho avanzamos hacia adelante. De este modo nos deja el pulgar derecho para interactuar, sprintar y hacer cabriolas. El stick derecho nos permite manejar la cámara para observar los bellos escenarios que nos rodean. También podemos agarrarnos a algunos peces más grandes con el gatillo izquierdo, de este modo podemos controlarlos y hacerles dar saltos y giros. Al principio puede resultar algo confuso, he visto pocos juegos que utilicen este método para bucear, pero con el tiempo uno se acostumbra y se siente como pez en el agua.

Al ser Matt Nava el principal responsable de Abzû, el aspecto visual es muy parecido al visto en Journey. Unreal Engine repite como motor gráfico y da lo mejor de sí mismo para mostrarnos un mundo lleno de belleza. Nos encontramos con los mismos modelados de personajes que en Journey, pero en esta ocasión utilizados para crear distintos tipos de peces, plantas marinas y ruinas oceánicas. La paleta de colores también es conocida, aunque en Journey predominaban colores como el rojo y el naranja, y en Abzû el principal protagonista es el azul. Aunque eso es simplificar mucho, ya que hay escenas donde no falta color alguno.

Aunque el color predominante es el azul, en Abzû no falta colorido. | 505 Games

Aunque el color predominante es el azul, en Abzû no falta colorido. | 505 Games

Ya he comentado que la sensación de nadar es muy gratificante cuando nos hacemos con los controles. Se nota que nuestro personaje disfruta, se siente cómodo debajo del agua y esto se ve en la forma en que se mueve y cómo reacciona ante diversos movimientos. Por ejemplo, podemos tomar carrerilla hacia la superficie y saltar cual delfín sobre ella, dándonos una sensación de adrenalina y felicidad, recibida directamente del buzo. También notamos que el agua es su medio natural porque en algunas partes del juego saldremos del agua y notaremos como el personaje camina de forma torpe y lenta.

La exploración de los escenarios nos lleva a descubrir múltiples seres acuáticos. Estos nadan libremente por la zona comportándose tal y como lo haría un pez cualquiera. Es tal el hincapié que quieren dar a esto, que las zonas más amplias disponen de un lugar donde el buzo puede meditar y observar a cada una de las especies que le rodean. Podemos pasar de uno a otro para conocer su nombre y observar cómo se comporta. Por ejemplo: los bancos de peces siempre se mantendrán juntos, los delfines no pararán de jugar y dar saltos, y los peces más grandes se comerán a los más pequeños. Es ley de vida.

Además de la observación, también encontraremos pequeños robots que nos ayudaran a sortear algunos obstáculos. Es muy gracioso que al utilizar el botón de interactuar, nuestro buzo emite un sonido como de sonar, y al ir acompañados de estos robots, nos contestan con sus respectivos sonidos. Da la sensación de que podemos comunicarnos con ellos además de ser un aspecto muy curioso. Nos recuerda a los sonidos que podíamos emitir en Journey con nuestros compañeros de viaje. Podemos coleccionar también unas conchas que se hayan repartidas por todas las zonas del juego, aunque no es sencillo encontrar las últimas. Hay también algunos tipos de peces que tenemos que liberar para que se unan al resto. Pero todo esto son solo alicientes para fomentar la exploración, algo que no necesita en absoluto porque el atractivo de los escenarios ya invita a ello.

Las zonas que visitamos son muy variadas, pasamos por: océanos abiertos, pequeñas grutas, arrecifes de coral, corrientes marinas, ruinas antiguas y… el fondo del océano. Cada una muy bien diferenciada, detallada y, como ya he dicho, llena de vida. Hay que alabar el brillante diseño de niveles del que hace gala, porque no hay que olvidar que este es un juego donde no hay interfaz alguna ni conversaciones, solo nosotros, el mar y música para acompañarnos. Y en ningún momento nos perdemos, siempre sabemos dónde ir. Y la historia la vamos comprendiendo si observamos a nuestro alrededor. Es el ‘show, don’t tell’, hecho videojuego.

Abzû presume de un brillante diseño de escenarios. | 505 Games

Abzû presume de un brillante diseño de escenarios. | 505 Games

Este juego puede pecar de poco innovador ya que utiliza muchos de los elementos que hicieron famoso a Journey. No nos va a sorprender del modo en que ya lo hiciera el juego de ThatGameCompany, pero Abzû ha sabido destacar en otros aspectos por si mismo. También hay momentos que los movimientos acuáticos nos recordarán a Flower y sus danzas con el viento. Un aspecto negativo es la poca rejugabilidad que tiene, a parte de encontrar todos los coleccionables y los lugares para meditar no hay más alicientes para volver a completar este título. Aunque si se puede revisitar cada cierto tiempo cuando se quiera disfrutar de un momento agradable.

La banda sonora corre a cargo de Austin Wintory, y he de decir, que a pesar de no ser especialmente memorable, está muy bien implementada durante todo el juego. Volviéndose más rápida en momentos más acelerados, ralentizándose en momentos más tristes e incluso desapareciendo por completo en zonas donde nos quieren hacer sentir solos y vacíos.

Es el ‘show, don’t tell’ hecho videojuego.

Personalmente Abzû es un videojuego que he disfrutado muchísimo. Me he sorprendido a mí mismo asombrándome mientras observaba las distintas especies marinas, sonriendo de oreja a oreja al dar saltos sobre la superficie, y sentir cariño por seres que en otra situación me habrían aterrado. Este videojuego ha conseguido que sienta miedo, asombro y emoción, todo al mismo tiempo y con una sola escena.

Se puede catalogar perfectamente a Abzû de simulador de submarinismo, porque transmite casi a la perfección la sensación que da el nadar y bucear en el mar. Se nota como su creador ha querido que veamos el amor que siente por el océano y las criaturas que lo habitan. Nos lo ha mostrado de la mejor forma posible, nos ha metido dentro y nos ha hecho vivirlo. Abzû no es ni será del gusto de todo el mundo, pero todo el mundo debería probarlo.

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