Críticas

Aragami, el asesino en la sombra

Artwork del videojuego Aragami. | Lince Works

El estudio barcelonés Lince Works nos presenta su primer trabajo, Aragami. Un videojuego de sigilo donde controlaremos a un asesino que ha sido resucitado para cumplir una última misión.

La eterna batalla entre la luz y la oscuridad es un tema muy utilizado en múltiples obras de ficción. El alfa y el omega, el bien y el mal, dos fuerzas opuestas que están destinadas a enfrentase en una lucha sin cuartel hasta el fin de los tiempos. Por lo general, nuestro rol como jugadores es encarnar al héroe de la luz que debe liberar al mundo de la malvada oscuridad. Luz buena y oscuridad mala es la enseñanza que siempre nos han dado. Pero, ¿qué pasaría si nos tocase controlar a un héroe de la oscuridad que lucha contra las fuerzas de luz?

Aragami nos pone en el papel de un guerrero samurai que ha sido resucitado con el poder de la oscuridad. Nuestra misión es salvar a la chica que nos ha invocado, Yamiko, y rescatarla del imperio de la luz, Kahio, antes de que se acabe la noche. Aragami es el término que define a los espíritus que han sido traídos a este mundo para cumplir la misión de su invocador. Como son seres de oscuridad, la sombra será nuestro mayor aliado a la hora de superar todos los retos. Podremos ocultarnos en ella, recargar nuestros poderes, desplazarnos, cegar a nuestros enemigos, crear señuelos, y varias habilidades más que nos ayudarán a pasar desapercibidos. Porque Aragami es un juego de sigilo donde tendremos que estudiar los escenarios y los movimientos de los enemigos para hallar la mejor ruta de infiltración. No nos servirá de nada ir recto y entablar combate directo. Los enemigos son guerreros de la luz, y como tales van armados con espadas y arcos que pueden derrotarnos de un ataque. Mejor no provocarlos.

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Los escenarios son muy variados y llenos de posibilidades | Equilateral

El apartado visual me recuerda al videojuego de PS2 Shinobi (2002). Un videojuego de acción con ninjas como protagonistas, en el que destacan los colores muy vivos como el rojo. La diferencia está en que era un juego de acción frenética, mientras que Aragami es un juego de sigilo, y esto se nota por la actitud y el movimiento de nuestro personaje. Camina con precaución, despacio, calmado, aunque siempre con la mano puesta cerca del arma. Todo en él inspira un sentimiento de relajación, y al mismo tiempo, de tensión. Tenemos que ser una sombra y evitar ser vistos, pero nuestra concentración se viene abajo cuando somos descubiertos, y nuestra única alternativa es correr.

No nos servirá de nada ir recto y entablar combate directo

Hay aspectos que no terminan de encajar. Los modelados de los personajes están muy conseguidos y presentan unos diseños muy chulos, pero las animaciones son algo rígidas. Sobre todo en las cinemáticas de acción donde los personajes no se mueven con toda la fluidez que deberían. Son guerreros y como tales deberían tener más gracia a la hora de combatir. Esto se nota también durante el juego, en nuestro personaje. He comentado que me gusta su actitud calmada y serena para afrontar las situaciones, pero a la hora de reaccionar con rapidez, no se ve natural. Además, no entiendo por qué no tiene ningún botón de salto ni animación de caída, simplemente cae recto. Para desplazarnos tenemos el teletransporte que nos hace movernos de una sombra a otra y viene muy bien cuando queremos llegar a sitios alejados. Pero en situaciones de urgencia perdemos unos segundos al apuntar a la zona a la que queremos ir. Vendría muy bien un movimiento de salto.

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Habrá que esconderse bien y evitar que los enemigos nos descubran | Equilateral

Aragami brilla tanto en su diseño de niveles que aporta variedad y muchas posibilidades a la hora de superarlos, como en las habilidades que vamos aprendiendo conforme avanzamos en la aventura. Estas se desbloquean al encontrar unos pergaminos que hay escondidos por los escenarios. Los primeros nos costará encontrarlos hasta que nos hagamos con la habilidad que los detecta. Las habilidades aportan enfoques distintos con los que superar a los enemigos, ya sea volviéndonos invisibles y creando señuelos para pasar sin ser visto. O poner trampas  y lanzar kunais para ‘limpiar’ las zonas. Todo depende de nuestro estilo de juego. Las habilidades se aprenden a un ritmo perfecto, es decir, cuando dominamos las técnicas que disponemos en ese momento, aprendemos una nueva que nos abre nuevas posibilidades. De este modo, el juego nunca se vuelve tedioso ni aburrido. Aconsejo aprender la ‘ocultación de cadáveres’ cuanto antes.

La banda sonora corre a cargo del estudio Two Feathers que nos brinda unas melodías muy del estilo del Japón feudal en el que se inspira el videojuego. Con momentos calmados y tensos durante las fases de sigilo, y animados en las batallas contra los jefes. En efecto, hay batallas contra jefes, y me sorprende porque aparecen cuando ya llevamos varias horas de juego y creemos haberlo visto todo. No me lo esperaba y me han sorprendido gratamente. No hay muchas pero aportan variedad al juego y aprovechan lo que hemos aprendido en él hasta ese momento.

Otro diseño inteligente es el uso de la interfaz. En vez de llenarnos la pantalla con objetivos, barras de vida, munición y demás información que sobrecarga la pantalla. Han elegido limitarlo todo al dibujo de la capa de nuestro personaje, donde podemos observar el nivel de ‘poder de sombra’ que tenemos, la habilidad seleccionada y los usos que nos quedan de esta. Nuestro objetivo y la localización de los pergaminos de habilidad lo obtenemos al presionar un botón, y al tiempo desaparece. Esto deja la pantalla libre para poder disfrutar del juego en todo su esplendor.

Los modelados de los personajes están muy conseguidos y presentan unos diseños muy chulos, pero las animaciones son algo rígidas

La historia nos la cuentan mediante cinemáticas movidas con el motor del juego. Sin embargo, los flashbacks nos los representan con una animación muy conseguida que ilustra muy bien el pasado de los personajes. Estos tienen voz propia pero hablan en un idioma desconocido, algo que le da personalidad  al videojuego, pero que nos hace tirar de subtítulos.

No sé si es costumbre o no, pero el motor gráfico utilizado para el desarrollo de Aragami es Unity, y al igual que otras ocasiones presenta algunos fallos de rendimiento. No he probado la versión de Ps4, pero en PC requiere una potencia gráfica mucho mayor de lo que debería, y aunque cumplas sobradamente con los requisitos, a menudo se dan algunos tirones que congelan la imagen unos segundos.

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Las sombras nos harán invisible | Equilateral

Aragami es un videojuego muy entretenido, que nos reta a superar sus misiones de la forma que más nos guste. Con un genial diseño de niveles y una progresión de habilidades muy acertada que consigue mantenernos entretenidos durante toda la aventura. No será el mejor juego del año, ni el más novedoso, pero desde luego se nota la pasión de los creadores por el medio. No sé qué deparará al estudio Lince Works, pero desde luego yo pienso estar pendiente de sus futuros proyectos. Probadlo si os gustan los ninjas y los juegos de sigilo, pero en serio, ¿a quién no le gustan los ninjas?

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