Teku usa el desatello de su vela para asustar a los enemigos. | Equilateral
Críticas

Candle o cómo construir el momento eureka

Teku usa el desatello de su vela para asustar a los enemigos. | Equilateral

Tras una exitosa campaña de kickstarter y más de cuatro años de desarrollo, Teku Studios presenta Candle, su esperada ópera prima por fin lista para ser disfrutada por los jugadores del mundo, una aventura gráfica bellísima en lo artístico y magistralmente diseñada desde su concepto hasta sus mecánicas.

Al comenzar una nueva partida, lo primero que hace Candle es presentarnos su mundo, sus personajes y su trasfondo argumental. Se trata de una premisa convencional pero que sirve perfectamente para meternos en situación e implicarnos en lo que se nos plantea: los dioses han creado y destruido el mundo un total de cuatro veces. En la última ocasión, la vida consiguió abrirse paso para dar lugar a la civilización, al conocimiento y a la prosperidad. Pero un día, la ambición de poder llevó a los seres de este mundo a usar los avances que tanto tiempo les había costado alcanzar para dominarse los unos a los otros. Entonces, la oscuridad volvió a apoderarse de todo.

Teku y su luz guía. | Equilateral

Teku y su luz guía. | Equilateral

En medio de todo este percal aparece Teku, el protagonista del juego que además de ser monísimo da nombre al estudio que lo ha creado. En la tribu del joven Teku, los guerreros Wakcha aparecen para ponerlo todo patas arriba y, por si fuera poco, secuestrar al chamán Yaqa. Teku, nombrado luz guía por el gran chamán, no puede permitir esto, así que no se lo piensa dos veces y decide emprender una aventura en busca de Yaqa para conseguir liberarlo de los malvados guerreros.

Teku no se lo piensa dos veces y decide emprender una aventura en busca de Yaqa, el chamán de su tribu

En este punto da comienzo Candle, una aventura gráfica clásica en su planteamiento pero con varios puntos a su favor que consiguen hacer de esta una propuesta fresca y diferente. Tras un primer vistazo al juego, puede que este nos recuerde a Machinarium, tanto por sus mecánicas como por su aspecto gráfico. Sin embargo, mientras que este último es un point & click, Candle, por sus particularidades, debe jugarse necesariamente con teclas (sean estas de un teclado o de un pad).  En el video promocional que Teku Studios lanzó para su campaña de kickstarter, los desarrolladores señalan referentes como Another World, Flashback u Oddworld entre aquellos juegos que han influido en su obra, lo cual se deja notar en el gameplay de Candle. Además de las mecánicas de exploración y resolución de puzzles propias del género, el juego se atreve con toques de plataformeo, secciones de sigilo e incluso momentos de acción moderada. De esta manera, la obra de Teku Studios consigue contruir una propuesta equilibrada, variada y con un ritmo muy bien medido, que no agota ninguna de sus mecánicas y las hila con audacia y precisión.

La obra de Teku Studios no agota ninguna de sus mecánicas y las hila con audacia y precisión

Profundizando en sus mecánicas, cabe destacar la importancia de la vela que Teku lleva en uno de sus brazos, clave para la resolución de muchos de sus puzzles y para poder avanzar en la mayoría de sus niveles. Existen zonas que serán inaccesibles por ser demasiado oscuras, o algunas en las que nos perderemos elementos por la falta de iluminación. También hay enemigos que temen a la luz y otros que nos descubrirán si tenemos la vela encendida. Tener en cuenta los elementos del entornos será importante igualmente, pues algunos como el viento o el agua apagarán nuestra llama y tendremos que averiguar cómo cruzar por según qué lugares. El uso de la vela su luz es una idea sencilla pero aplicada con gracia en el diseño de niveles, por lo que abre un amplio abanico de posibilidades para la resolución de puzzles y añade además una nueva dimensión a los escenarios según su presencia o su ausencia, tanto en el plano jugable como en el artístico.

4.1

Travesía por la decadencia con Teku. | Equilateral

Y es que, pese a todas las bondades jugables de Candle y sin restarle mérito a estas, probablemente lo que más llame la atención del juego sea su apartado artístico. Las imágenes hablan por sí solas. Todo, absolutamente todo lo que aparece en pantalla es precioso: los personajes, los escenarios, los fondos, los menús… Se nota el cariño, el trabajo, la dedicación y el gusto por el detalle en cada uno de los diseños dibujados a mano con la técnica de la acuarela, y  cómo no, en las preciosas animaciones (también hechas a mano) que dan vida al mundo de Candle. Sin embargo, a pesar del aspecto inocente del título, este esconde un trasfondo más oscuro de lo que pueda parecer en un principio, tal y como ocurre en juegos como Limbo o Inside, mostrando un mundo incréiblemente bello pero en el que se dejar notar la decadencia y un pasado más apacible difícil de recuperar. Pero en serio, cada vez que retomaba la partida, el juego volvía a sorprenderme por lo bonito que era, y no miento si digo que me ha sido muy difícil seleccionar de entre todas las capturas de pantallas que recopilé jugando aquellas que finalmente he utilizado para ilustrar esta crítica. Todas eran dignas de ser la portada, sin duda alguna.

3

Pobre Teku… | Equilateral

Por otro lado, no podemos olvidar el apartado sonoro del título, ya que es otro de los puntos fuertes de Candle. El mimo que denota el apartado gráfico del juego no se ha quedado solo ahí, ni mucho menos. Los efectos de sonido, las simpáticas voces de los personajes que nos vamos encontrando y la música original compuesta para el juego derrochan carisma y personalidad, casando perfectamente con el mundo que Teku Studios ha construido. Pero el plato fuerte de este apartado es el doblaje, llevado a cabo por Terry Wilton en su versión en inglés pero que, si se me permite una apreciación personal, no llega al nivel de la versión en castellano, realizada por nada más y nada menos que Pepe Mediavilla, reputadísimo actor de doblaje que ha interpretado a personajes tan míticos como Gandalf o Magneto y prestado su voz a actores como Morgan Freeman, todo un lujo que aumenta el empaque del juego y da una mayor credibilidad a la historia y al mundo de fantasía de Candle.

La versión en castellano de Candle está doblada por nada más y nada menos que Pepe Mediavilla

Llegados a este punto, llega el momento de comentar aquellos aspectos que peor funcionan en Candle. No son grandes problemas, pero creo que es justo señalarlos. Para empezar, la fluidez de la experiencia puede verse lastrada en ocasiones por el control de Teku, a veces un poco tosco y lento, lo que nos puede llevar a malas pasadas o a repetir secciones más de lo que nos gustaría, sobre todo en momentos de plataformeo o sigilo. Relacionado con esto, también resulta cargante a veces recorrer los escenarios una y otra vez para realizar los puzzles, por ejemplo, consiguiendo un objeto en un extremo del mapa y yendo al otro para usarlo, y así sucesivamente, si es que sabemos dónde tenemos que usarlo. Por último, se agradecería alguna opción que ofrezca alguna leve pista o ayuda al jugador, pues aunque los puzzles no son complicados en exceso, podemos llegar a situaciones en las que nos sentimos perdidos y no somos capaces de averiguar cómo continuar, lo que puede llevar a cierta frustración.

5

Teku resolviendo puzzles en una tarde lluviosa. | Equilateral

Sin embargo, estos problemas son puntuales y por norma general la satisfacción supera a la frustración en el desarrollo del juego. Resulta muy gratificante para el jugador adentrarse en el mundo de Candle, comprender sus particularidades y su funcionamiento y actuar de acuerdo a sus términos. De esta forma, es muy estimulante perderse en los variados entornos de Candle, conocer a sus personajes y desentrañar sus misterios. Observar el entorno es muy importante para resolver los puzzles, al igual que el ensayo y error, por lo que veremos morir a Teku de muchas (y tétricas) formas posibles. Muchas veces nos sentiremos atrapados, sin saber a dónde ir y, de repente, tras la enésima vuelta por las salas a nuestras disposición, veremos la luz. Puede que la solución estuviera relacionada con un elemento que parecía meramente ornamental, o con un mecanismo que estábamos usando mal o quizá, simplemente la teníamos todo el rato delante de nuestras narices y ni si quiera nos la habíamos planteado como posibilidad. En ese momento, todo cobra sentido, el escenario adquiere una nueva dimensión antes desconocida y podremos seguir avanzando, todo ello sintiéndonos imbéciles por no haberlo visto antes. Pero, al mismo tiempo, lograr ver algo que permanecía oculto a nuestros ojos resulta increíblemente satisfactorio, una sensación impagable que Candle logra de manera magistral. No olvidemos que esta es la primera obra que ha salido de Teku Studios, por lo que han puesto el listón muy alto para el que sea su próximo proyecto, el cual espero con unas ganas locas, y seguro que no soy el único. Y ahora, si se me permite acabar con un juego de palabras vergonzoso, procedo a ello: sin duda, Candle os va a encandilar.

Candle o cómo construir el momento eureka
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