Una misión: salvar al mundo de un apocalipsis metalero. | Nuberu Games
Críticas

Metal Tales: siente el poder del roguelike

Una misión: salvar al mundo de un apocalipsis metalero. | Nuberu Games

Desarrollado por el estudio español Nuberu Games, Metal Tales es un roguelike ambientado en la cultura metalera. ¿Lo mejor? Su música.

Incluso cuando la guitarra no rasga, cuando la batería no suena, cuando las cuerdas vocales del vocalista no rugen. Incluso en ese momento es reconocible el metal. Cuernos, cuero, pelambreras, fuego… Todos conocemos los aspectos más característicos de esta cultura musical, incluso aquellos que no nos hemos adentrado demasiado en sus acordes. Desde fuera aparenta ser un universo hostil y, aunque probablemente no lo sea, su forma es propicia para crear ficciones sobre ella. En videojuegos ya lo demostró Brutal Legend con su sobresaliente descenso a los infiernos del heavy. Ahora Metal Tales, desarrollado por el estudio español Nuberu Games, recoge el testigo y lo hace en forma de roguelike; el género más hostil.

La premisa de Metal Tales roza lo clásico: un poder maligno ha poseído a las leyendas del metal para que estas difundan su poder y así llevar el mal a cada rincón del planeta con el metal como medio de transmisión. Los fans de este género están infectados con un mal (que se representa con una especie de fluido morado) y nuestro objetivo es curarlos. Aquí es donde la jugabilidad y la historia se dan la mano, ya que en este roguelike no mataremos a nuestros enemigos, sino que les salvaremos. ¿Cómo va esto? Bueno, nuestro arma es la guitarra, con cada rasgueo lanzamos una bola de energía y si acertamos en los rivales (algunos resisten más que otros) los dejaremos tendidos en el suelo. Una vez completada la sala, la puerta se abrirá y todos saldrán por ella ya sin el maligno en sus entrañas. Tiene sentido, no eran nuestros enemigos, eran nuestros amigos poseídos y no queríamos matarles, queríamos ayudarles.

La historia se narra en estilo cómic y eso le viene al pelo. | Equilateral

La historia se narra en estilo cómic y eso le viene al pelo. | Equilateral

Cada una de esas habitaciones tiene una característica propia, tal y como ocurre en la mayoría de roguelikes. Sin embargo parece que los creadores de Metal Tales se han esforzado en hacer que el jugador sienta el mínimo hastío posible, creando estancias con mecánicas diferentes entre las que destacan las dedicadas al enfrentamiento con el entorno (podríamos llamarlo plataformeo pero no sería del todo correcto), con ausencia total de enemigos y que significa tanto un descanso de la acción por la acción como una recompensa asegurada tras reto de cierta -poca- dificultad. Jugar a Metal Tales no es tedioso, y eso dice mucho de un roguelike.

Habilidad contra aleatoriedad

Como es de imaginar las recompensas son habilidades que durarán el tiempo que tardes en morir. Algunas sobreviven al permadead (aquellas que se pueden comprar en la tienda) pero las más interesantes son las que se generan aleatoriamente en cada partida, aunque en realidad cada uno de los runs no está demasiado determinado por los objetos que vayan apareciendo (afortunadamente), sino que dependen más de las habilidades del propio jugador en lugar de la suerte que este tenga.

Metal Tales Gameplay GIFEncarar a los enemigos va más allá de disparar sin ton ni son: en Metal Tales los enfrentamientos son como un baile macabro en los que el jugador tiene que adelantarse al movimiento de los contrarios para disparar en la posición en la que se suponen que estarán cuando estos acaben sus ofensivas, ya que la munición no destaca por su velocidad. Entrar en una habitación llena de enemigos significará no dejar de movernos y disparar. Curiosamente esto me ha resultado más satisfactorio en las salas normales que en los combates contra los jefes finales, que pese a su variedad siguen repitiendo mecánicas demasiado trilladas. Me ha gustado más el diseño de niveles de las habitaciones normales, del juego básico, que el de los enfrentamientos especiales.

Una canción vale más que mil palabras

El punto fuerte de Metal Tales no podía ser otro que la música. Los chicos de Nuberu Games podrían haber tirado de metal genérico, con acordes que recuerden por encima a aquellas canciones que los no-metaleros hemos escuchado de pasada alguna vez. Pero no, ellos son amantes de ese estilo y eso se nota. Han cogido canciones de grupos reales, grupos que seguramente ellos escuchen en su día a día, y las han incorporado a su juego con la dedicación de un verdadero fan. Si tú también disfrutas de esta música, sin duda Metal Tales te va a enamorar, pero incluso si ese estilo no te llega al corazón vas a disfrutar de un universo que combina magistralmente ficción y realidad.

La música, en conjunción con el resto de características formales de la cultura metal, sirve para darle sentido a este mundo, pero también para diferenciar los diversos registros del metal: del heavy al industrial. Sinceramente, no tenía ni idea de cada uno de estos subgéneros, pero al ver aparecer a un jefe de estilo cyborg empezó a sonar una canción metal con toques electrónicos. Este simple gesto me metió en el juego, en la lucha contra el jefe final. Metal Tales se hace especial a sí mismo cuando la música suena. Y si de eso me he podido dar cuenta yo, un chico arítmico con un oído enfrente del otro, sólo puede significar que Nuberu Games ha hecho un trabajo genial en este campo.

Claro que tratar con una cultura tan característica supone tirar constantemente de tópicos. Si bien eso facilita la construcción del universo del que hablaba antes, también supone caer en tropos que pueden llegar a resultar nocivos. Entre los varios personajes que podemos elegir tenemos al chico protagonista con las habilidades base igualadas, mientras que la chica destaca en agilidad y velocidad. Así con la mayoría de personajes, amigos o enemigos, todos basados en caricaturas heviatas fácilmente reconocibles. Evidentemente esto no es algo que ataque directamente la calidad de Metal Tales, no es necesariamente peor por dejarse llevar por este mal endémico de los videojuegos, pero es importante que juegos como este participen de la destrucción del consenso social.

Dejando a un lado las pajas mentales, puedo concluir diciendo que Metal Tales es un roguelike divertido, ágil y lo suficientemente innovador como para tener su propio espacio en un género no precisamente desierto. ¿Gustará más a los amantes del metal? Si y no: las referencias a la cultura tocarán el corazóncito de los metaleros, pero al fin y al cabo estamos ante una imaginería que a la mayoría nos queda bastante cerca. Incluso si no has alzado los cuernos en tu vida (no cuenta hacerlo en un concierto de Melendi) vas a disfrutar del roguelike de Nuberu Games.

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