El poder como construcción social en This is The Police. | Weappy Studio
Críticas

Poder, crimen y corrupción en This is The Police

El poder como construcción social en This is The Police. | Weappy Studio

En la época en que los melómanos archivaban sus vinilos para pasarse al cassette y al compact disk, la comisaría de la fría y oscura Freeburg está a punto de experimentar cambios que podrían cambiar el rumbo de la ciudad para siempre. El jefe del Cuerpo de Policía, Jack Boyd, ha recibido numerosas presiones para jubilarse en el próximo medio año. A pesar de que no quiere dejar el cargo, aguantar en el puesto unos meses más y ahorrar medio millón de dólares en el proceso no parece una tarea difícil. Claro que, puestos a retirarse por todo lo alto, cabe hacerse la siguiente pregunta: ¿por qué no un millón?

This is The Police aúna las dificultades de un juego de gestión de recursos con un guión que trata temas como el poder como construcción social, la impunidad que otorgan algunos cargos o las luces y sombras de perseguir bandas criminales al tiempo que se pacta con ellas. En esta aventura desarrollada por Weappy Studio, el comisario debe decidir a cuántos agentes enviar a cada uno de los sucesos que aparecen en el mapa de Freeburg en tiempo real  y administrar sus recursos para combatir -o abrazar- el crimen de la mejor manera posible. Sesiones de entrenamiento, furgones acorazados, equipos SWAT y algunas misiones especiales pueden resultar de ayuda a la hora de mejorar los resultados de las operaciones. Esta trama, que pone a prueba la integridad del jugador cada pocos minutos, está acompañada de una banda sonora para los amantes del jazz y de la música clásica que dota al videojuego de un ambiente único.

Los criminales de Freeburg carecen de escrúpulos, y la sensación de impotencia que produce presenciar robos, secuestros y asesinatos desde una vista isométrica recuerda al magnífico Papers Please de Dukope. En este entorno noir no es inusual asistir a entierros de los compañeros del cuerpo, y si Boyd no juega bien sus cartas es posible que ni siquiera alcance su fecha de jubilación. Es por ello que el comisario debe encontrar el equilibrio para alcanzar sus objetivos al tiempo y cumplir con las exigencias del Ayuntamiento y sus propios empleados sin ganarse demasiados enemigos.

Tras mantenerse al margen de la mafia durante toda su carrera, Boyd descubre que el subjefe, Francis Kendrick, es el topo de la familia Sands en la Policía y termina viviendo un doble juego. Los esbirros de Christopher G. Sand se encargarán de que los agentes no se entrometan en sus negocios con amenazas, pero cooperar con la mafia puede generar unos ingresos extra derivados de la venta de artículos intervenidos.

Día 9 de 180 en This is The Police. | Weappy Studio

Los agentes Stovall, Robbins, Kojo y Mefford se entrometen en algún asunto sucio en el casino Rubinovich. | Weappy Studio

Por su parte, el Consistorio exigirá estupideces en tiempos de campaña como prejubilar a trabajadores eficientes para sustituirlos por mujeres o minorías étnicas de cara a sus comisiones de igualdad. En ocasiones, los policías tendrán que perder su tiempo vigilando eventos municipales sólo para reparar las relaciones del Departamento de Seguridad con la Alcaldía, pero si Boyd quiere contar con un presupuesto adecuado debe mantener una relación con las instituciones y atender a los periodistas en las ruedas de prensa.

En contra de lo que pudiera parecer, el compañerismo tampoco existe en Freeburg. Ser amable y dar demasiados días a libres a los empleados reduce el volumen de agentes disponibles y complica atender las emergencias, lo que se traduce en más robos y ciudadanos heridos y una mala valoración por parte del Ayuntamiento. Sin embargo, empujar a los policías a cumplir con sus obligaciones laboralesThis is The Police. | Weappy Studio –y algunos ponen excusas tan lamentables como que necesitan quedarse en casa para terminar de leer un libro- también puede costarle el cargo a Boyd: algunos de los agentes más vagos no tendrán reparos en denunciar una situación que consideren injusta ante el sindicato.

Una forma de evitar llegar a este extremo es contratar a un chivato por un módico precio, pero ser el perrito del jefe tampoco está bien visto en el cuerpo y puede tener unas consecuencias desastrosas. This is The Police se fundamenta en la toma de decisiones tan arduas como torturar o no a un informante para escalar en el organigrama de una banda y terminar con ella y hasta qué punto, ya que el interrogatorio podría costarles la vida.

Para resolver este tipo de casos es necesario trabajar con los detectives, empleados que ayudarán a Boyd a desentrañar los misterios de la ciudad. Algunos retos serán tan complicados que se pueden derivar a los federales, pero quien haya venido a jugar debería poner a prueba las capacidades de sus agentes y disfrutar de la trama que This is The Police le ofrece. Más allá de sus deberes como Jefe del Cuerpo, el solitario Jack Boyd deberá escoger entre el sistema establecido o confiar en las promesas de Robespierre, un recién llegado que promete cambiar el rumbo de la ciudad. ¿Seguirá Boyd sus instintos? ¿Acaso es bueno hacerlo?

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