Críticas

Yomawari: Night Alone, precioso y espeluznante

Tendremos que explorar la ciudad de noche, armados solo con nuestra linterna. | nisamerica

El pasado día 31 de Noviembre decidí jugar a un videojuego de miedo durante la festividad de Halloween. Normalmente me pongo muy nervioso con esta clase de juegos y no suelo terminarlos. Pero entonces me topé con Yomawari: Night Alone, el último videojuego del estudio Nippon Ichi Software. Su estética bonita y espeluznante me atrajo al momento, por lo que reuní todo mi coraje para poner el juego, agarré mi mantita, busqué a alguien que jugase conmigo y me metí de lleno en la historia de Yomawari, sin miedo.

La estética de Yomawari: Night Alone bebe mucho del anterior juego del estudio Nippon Ichi Software. En mayo de este mismo año lanzaron el videojuego HtoL#NiQ: The Firefly Diary, un título en 2D con desafíos de puzles, que mezclaba unos diseños bonitos y adorables, con otros desagradables y aterradores, creando un universo muy especial que atraía solo con ver una imagen del mismo. Yomawari adapta está técnica, pero al mismo tiempo, ha sabido desvincularse de su predecesor adoptando la mecánica survival horror para meternos más en su mundo.

Comenzamos la historia controlando a una niña que está volviendo a casa con su perrito. Se le ha hecho tarde y tiene que volver a casa antes de que se haga de noche. De repente, algo sucede y perdemos al perro. La chica conmocionada, vuelve a casa donde le espera su preocupada hermana. De pequeños nos daba miedo que nos regañasen cuando hacíamos algo malo. Creíamos que si lo ocultábamos, el problema desaparecería solo, ¡que inocentes!. No asumir nuestra culpa y seguir ocultando la verdad no hace más que engordar el problema. La hermana no ve al perro y decide salir a buscarlo, pero antes le dice a la niña que se quede en casa y que no salga, que es muy tarde. La niña se siente muy culpable, y ahora su hermana se ha ido también y tarda en volver. Por esto, la niña decide salir de casa y arreglar las cosas. El problema es que todo parece distinto, de noche todas las ciudades cambian.

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De noche, toda ciudad… cambia. | nisamerica

A partir de aquí tenemos que recorrer la ciudad buscando a nuestra hermana, armados con una linterna y un mapa que nos indicará los lugares importantes de la ciudad. Un aspecto que me ha gustado mucho de Yomawari es que no importa el camino que tomes, el juego sabe dirigirte a donde tienes que ir. La casa de la niña se sitúa en el centro de la ciudad, desde aquí comenzaremos cada vez que completamos un acto o episodio. Ahora, salimos a la calle de nuevo y e iniciamos la búsqueda, pero ¿qué dirección tomamos? El juego resuelve esto muy bien porque te coloca notas de periódico, monstruos infranqueables en algunas calles, o directamente vemos una sombra sospechosa que nos tienta para seguirla. Recursos sencillos que nos hacen creer que nosotros elegimos nuestro camino cuando, en realidad, estamos siendo dirigidos por donde estaba planeado. Y esto me parece una alternativa genial a que me pongan en grande: “ve al colegio”, “ve al parque”, “sigue a la sombra”,…

De pequeños nos daba miedo que nos regañasen cuando hacíamos algo malo. Creíamos que si lo ocultábamos, el problema desaparecería solo, ¡que inocentes!

Toda la aventura de Yomawari sería un paseo muy tranquilo sino contásemos con la presencia de los enemigos. La ciudad está llena de unos seres muy extraños, parecidos a espíritus, que no dudarán en atacarnos si nos ven. Hay que andarse con cuidado, porque algunos de estos seres se ocultan a simple vista, y sin nuestra linterna no les veremos llegar. Por suerte, no todos son agresivos y algunos nos ayudarán a encontrar lo que estamos buscando. Si los diseños de los personajes y los escenarios son preciosos y muy detallados, los monstruos son el contrapunto perfecto. Son terroríficos y repulsivos, sacados de las historias más terroríficas del folclore japonés, llenando de personalidad a Yomawari. Desde simples espíritus negros, hasta gigantescas moles grotescas, pasando por bocas, manos amputadas, cadáveres flotantes y cabezas de perro gigantescas, desborda imaginación. Cada uno es distinto en aspecto y patrón de movimientos, además te atacarán de formas distintas. Tenemos que ir aprendido sus ataques para poder sortearlos sin problemas. Por suerte dispondremos de ciertos lugares donde ocultarnos cuando los monstruos nos persigan. No importa si  nos ven ocultarnos, ellos pasarán de largo. Se cumple el dicho de ‘si no lo veo, no es real’.

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Habrá que esconderse de los monstruos que nos persiguen. | Equilateral

Los menús del juego también cumplen su función estética al representarse en dibujos que la niña hace en su diario. Tanto el mapa, como los objetos coleccionables que iremos recogiendo, complementan el trasfondo de la historia que estamos viviendo. No he encontrado todos los objetos porque eso me obligaría a recorrer las calles varias veces, y el ambiente no está para tentar a la suerte. Pero me ha encantado la descripción de algunos objetos que me cuentan pequeñas historias de personas que han tenido destinos trágicos.

El juego dura unas 4 o 5 horas, lo suficiente para no volverse monótono y no quedarse corto. Los puntos de guardado están bien distribuidos por la ciudad, aunque guardar partida cuesta dinero que tendremos que ir recogiendo. También nos permiten transportarnos de uno a otro para así evitar ciertas calles plagadas de monstruos. Por lo general es un juego sencillo, los monstruos se esquivan con relativa facilidad y si nos ven podemos hacer un pequeño sprint para dejarles atrás, aunque este dura poquísimo. Tengo que destacar una parte del juego que no me gustó. Estas rodeada de espíritus que te siguen cuando no los apuntas con la linterna, y al mismo tiempo te persigue una bestia gigantesca que corre muchísimo, ¿cómo sales de ahí?. Esa parte es muy injusta y me hizo tirar el mando varias veces.

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Este monstruos nos dará muchos problemas. | Equilateral

En general he disfrutado Yomawari, era justo lo que quería: un videojuego de miedo para pasar la noche de Halloween, que hasta yo pudiese superar, no demasiado largo, y que además tuviese una historia interesante. Además, el arte del que hace gala es maravilloso, precioso y espeluznante.

Yomawari: Night Alone, precioso y espeluznante
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