Los juegos honestos de himynameischuck. | Equilateral
Críticas

Los juegos honestos de himynameischuck

Los juegos honestos de himynameischuck. | Equilateral

El otro día, navegando por twitter, me llegó la noticia de que un creador independiente, al que no conocía de nada, tenía sus dos juegos en un bundle navideño a 1 libra esterlina. Venían con la recomendación de una persona de cuyo criterio me fío profundamente. En concreto, esta recomendación decía que uno de esos juegos le había ayudado en más de una ocasión a paliar los efectos de la ansiedad. Por eso no me lo pensé y adquirí Dérive y i’ve been late de himynameischuck por lo que en el cambio a euros se quedó en 1,48€.

Ya que el juego que me venía recomendado era i’ve been late, empecé por este. i’ve been late es un juego sencillo, muy cortito, pero que te deja con un impacto elegante en el paladar. Representa sólo cuatro situaciones más o menos cotidianas a las que se enfrenta una persona con ansiedad. Aunque yo no la he experimentado de forma continuada y soy una analfabeta en el tema, me atrevería a decir que representa la ansiedad social. Al menos, eso fue lo que me hizo sentir. En cierto modo, hablar de i’ve been late sin haber padecido ansiedad me hace sentir una intrusa. No sé cómo analizarlo sin apropiarme del dolor de las personas que la sufren.

ive been late

Tus amigos siguiéndote con la mirada. | himynameischuck

Pero i’ve been late consiguió algo muy importante: me hizo sentir las miradas penetrantes e invasivas, expectantes, anhelantes, abrumadoras y asfixiantes de mis seres queridos. Me hizo sentir las ganas de escapar de ellas, de evadirme, de evitar enfrentarme a ellas, a toda esa atención tensa, como una cama de agujas. Me hizo sentir el hastío de las interacciones sociales indeseadas, el esfuerzo reluctante por sacarles de su preocupación, por reintegrarse y aguantar el escrutinio. En sólo 5 minutos (jugando con mucha tranquilidad), i’ve been late tiene momentos mágicos y momentos tremendamente ordinarios. Sensaciones de libertad, de hastío, de preocupación y de esfuerzo. Su paleta en tonos azules, tan melancólica y al mismo tiempo delicada, apoyada en todo momento por el apartado musical, da lugar a un par de momentos que se quedaron conmigo.

i’ve been late tiene un regusto a juego de jam

El juego tiene sus fallos. Si no llegas sobreaviso de que el juego refleja la realidad de una persona que sufre ansiedad, es algo difícil interpretarlo en la primera pasada. Su pixel art en 3D crea algunos problemas de perspectiva en distancias muy cortas, y aunque hay una línea de progresión en la narrativa bien delineada, esta se traza en un tiempo tan corto que no da tiempo a saborearla. En un par de ocasiones, el tiempo de respuesta ante una interacción (si llamamos interactuar a sentarse en una silla o meterse en una cama) es tan extenso que el jugador puede llegar a preguntarse si está bien colocado o si ha hecho lo que tenía que hacer, rompiendo la ficción. Pero cuando jugamos a juegos como los de himynameischuck debemos ser conscientes de que estamos ante una obra modesta, experimental, creada con pocos recursos y con unas aspiraciones muy diferentes a las de otros productos de entretenimiento. i’ve been late tiene un regusto a juego de jam. Más concretamente, a juego de echarle un par de horas al volver de la facultad o el trabajo. Y, como tal, cumple con lo que se propone.

Cuando encontramos estos lugares, carecemos de las claves para descifrar lo que significan

Dérive, por su parte, es uno de esos juegos que otros no llamarían “juego” (aunque probablemente, esa gente tampoco llamaría juego a i’ve been late). Es un paseo. Un paseo a la deriva, de ahí su nombre. En Dérive recorremos lo que en principio parece un bosque encallado en la niebla. Vagamos, sin saber muy bien a dónde vamos o qué buscamos, intentando discernir algo distinto a los árboles en los límites de nuestra visión. Hasta que lo hacemos. Y nos damos cuenta de que estamos en un cementerio. A mi parecer, uno muy antiguo.

Todavía no tengo claro lo que Dérive me quería decir. Llevo desde que lo jugué volviendo en mi memoria a examinar mi experiencia con el juego, analizando cada mausoleo que encontré, intentando desentrañar la simbología detrás de cada grabado en la roca. Los ciervos, las espadas y los escudos, la música, y por supuesto, el significado de la niebla. La niebla aparece en Dérive de una forma hasta cierto punto similar a la famosa cortina blanca que ocultaba el horizonte en Silent Hill, aunque con un sabor algo distinto. Tras la niebla de Dérive no acechan amenazas de nuestra mente, lo que esconde son secretos. Nos vemos vagando sin rumbo con la esperanza de, con algo de suerte, toparnos con alguno de ellos. Pero la niebla nunca se termina de disipar, ya que, incluso cuando encontramos algunos de estos lugares, misteriosos remansos de paz marcados por sepulturas, carecemos de las claves para descifrar lo que significan.

El bosque y la niebla | himynameischuck

El bosque y la niebla. | himynameischuck

Cada vez que llegaba a uno de estos enigmáticos espacios de descanso inspeccionaba cada centímetro del lugar, me colocaba en todos los ángulos posibles, intentando encontrar algo, cualquier cosa, que hiciese saltar una chispa, un “¡ahá!”. Pero no hubo suerte. Vagué intrigada por la niebla de Dérive y hallé lugares hermosos, pero no respuestas. Con cada nueva estructura de piedra, desde las más sencillas tumbas sin nombre al grandioso mausoleo, con cada nuevo cambio en la música, de bajo cadente y repetitivo, me invadía un profundo respeto, ése que te hace aguantar la respiración con reverencia, pero ninguna epifanía. Tras mucho vagar a la deriva lo encuentras, el único lugar que atestigua rastros de vida y no de muerte, que ya había visto referenciado en uno de los grabados. Y, un poco más adelante, damos con el lugar de descanso de la persona que, asumimos, vivió allí, en aquel cementerio de fronteras etéreas.

Da igual cuánto vague a la deriva, los que allí descansan ya fueron olvidados

Ni siquiera tengo claro si he visto todo lo que Dérive podía enseñarme. Al día siguiente volví a jugar para refrescarme la memoria y descubrí algo que no había encontrado en mi primer paseo: unas enormes puertas de piedra en lo más profundo del mausoleo. No sé si hay alguna manera de abrirlas, o si habrá como esa más cosas que se me hayan pasado. Quizá eso sea parte de la experiencia. Cómo Dérive nos nubla la visión literal y metafóricamente, de manera que nunca sabemos si hemos visto todo lo que se oculta en la niebla.

Quizá lo único que Dérive quería decirme era exactamente eso. Que da igual cuánto vague a la deriva, los que allí descansan ya fueron olvidados y la distancia insalvable entre nosotros nunca nos permitirá saber quiénes fueron, qué hicieron o qué significado tuvieron sus vidas, si tuvieron alguno. Sólo podemos mirar durante horas los grabados en sus tumbas, los restos que dejaron, y preguntarnos qué nos querían decir.

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