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La inteligencia artificial y el futuro del videojuego

La inteligencia artificial y el futuro del videojuego. | EquilateralLa inteligencia artificial y el futuro del videojuego. | Equilateral
La inteligencia artificial y el futuro del videojuego. | Equilateral

La inteligencia artificial es un campo de la informática cuyos avances son cada día más rápidos y profundos. ¿Cómo se podría aplicar esta apasionante tecnología al desarrollo de videojuegos? ¿Cómo afectaría al diseño, a la jugabilidad o a la narrativa? La respuesta a estos interrogantes aún nos queda bastante lejos pero, usando un poco la imaginación, podremos hacernos una idea de cómo será el futuro. Una idea quizá irreal y fantasiosa pero, definitivamente, muy interesante y sugerente.

¿Y si Trico estuviese realmente vivo? ¿Qué pasaría si pudiésemos mantener una conversación con GLaDOS? ¿Cómo sería un Red Dead en el que cada uno de los habitantes de su mundo tuviese una vida real?

Todas estas cuestiones pueden parecer una utopía inalcanzable, una cuestión más propia de la ciencia ficción que del mundo real, pero lo cierto es que la inteligencia artificial es un campo de la computación que cada vez avanza más rápidamente, y no debería extrañarnos pensar que algún día estas ideas serán viables. Por supuesto, los cambios que la llegada de esta tecnología traerían a la sociedad serían determinantes, si es que algún día llegamos a crear una conciencia artificial, claro. A pesar de lo trascendental de la cuestión, resulta interesante preguntarse cómo afectaría el hallazgo de la inteligencia artificial al no tan trascendental mundo de los videojuegos. Pero antes de entrar al trapo y empezar a hacer volar nuestra imaginación, reflexionemos brevemente acerca de los conceptos de la conciencia y de la inteligencia artificial.

La conciencia es un concepto ambiguo, relacionado con ámbitos muy dispares

La conciencia es un concepto ambiguo, relacionado con ámbitos tan dispares como el de la psicología, el de la religión, el de la neurología o el de la filosofía, de los cuales ninguno ofrece una respuesta totalmente convincente a la pregunta de qué es la conciencia. La Real Academia Española de la Lengua define la inteligencia como la capacidad de entender, de comprender, de conocer, de resolver problemas o de desarrollar habilidades y destrezas a través de la experiencia. La inteligencia es un término que se asemeja al de la conciencia y que, a día de hoy, se atribuye a programas informáticos que utilizamos a diario y que en parte son capaces de cumplir los requisitos que definen la inteligencia. Entonces, ¿estos programas y aplicaciones son inteligentes? ¿Tienen conciencia?

Se trata de una pregunta que muchos se han hecho desde que existe la informática y las ciencias de la computación, y pruebas para la evaluación de las máquinas como la del Test de Turing han intentado resolver la cuestión, tratando de establecer límites entre lo que se considera pensar y lo que no, entre lo que es y no una conciencia. Por su parte, la RAE define la inteligencia artificial como una disciplina científica que se ocupa de crear programas informáticos que ejecutan operaciones comparables a las que realiza la mente humana, como el aprendizaje o el razonamiento lógico. De esta manera, cabe preguntarse si una hipotética inteligencia artificial que pudiera emular a la humana tendría realmente conciencia o, por el contrario, si la inteligencia humana es realmente distinta a la que tendrían estos programas informáticos.

El señor Raymond Kurzweil. | The Offline

La Ley de Moore, que dice que cada dieciocho meses el número de transistores en un microprocesador se duplica, presenta una evolución tecnológica que durante los últimos años hemos podido verificar. Se ha descubierto sin embargo que existe un límite físico para esta ley, pues llegará un momento en el que se utilizaremos, literalmente, el espacio justo para los átomos mínimos que necesite un transistor. Por otro lado, la Ley de Rendimientos Acelerados descrita por el tecnólogo Raymond Kurzweil extiende la Ley de Moore, haciendo hincapié en los cambios que esta evolución tecnológica exponencial produce en la sociedad, y en cómo, a mayor potencia tecnológica, existe una mayor capacidad de lograr una tecnología más potente que cree cambios aún más rápidos y radicales.

Según Raymond Kurzweil, la inteligencia artificial logrará alcanzar a la inteligencia humana en 2029

La teoría de Kurzweil se relaciona con otra de sus teorías más famosas y polémicas: la singularidad tecnológica. Su predicción puede resultar difícil de creer, pero desde luego no sería la primera vez que se cumpliera una de las muchas predicciones de este señor. Según la teoría de la singularidad, llegará un punto en el que las continuas revoluciones tecnológicas que se irán dando serán tan rápidas y de tal magnitud, que desconocemos totalmente cómo la sociedad será capaz de asimilarlas. Entonces, la biología y la tecnología pasarían a ser una sola y el mundo de lo humano se transformaría por completo, aunque no sabemos si para bien o para mal. Raymond Kurzweil pone fecha aproximada para que este momento llegue, y es una relativamente próxima: el año 2045. Es más, según el tecnólogo la inteligencia artificial logrará alcanzar a la inteligencia humana en 2029. De ahí en adelante, su evolución seguiría imparable, superándonos con una velocidad pasmosa.

La inteligencia artificial: ¿la solución a nuestros problemas o la causa de nuestro fin? | 2001: Una Odisea del Espacio

Pero tranquilos, relajémonos. De momento la tecnología es nuestra amiga, nuestra eficiente y leal esclava a las órdenes de nuestra caprichosa y limitada conciencia, y no tiene ningún motivo para aniquilarnos, ¿no? De cumplirse estas predicciones y que la inteligencia artificial llegase a nuestras vidas (si esta nos permitiese el lujo de seguir existiendo), el futuro de los videojuegos se mostraría prometedor. Son muchísimas las posibilidades y aplicaciones que podrían tener en este ámbito, permitiendo a los jugadores cumplir esas húmedas fantasías que siempre nos habían parecido imposibles de realizar.

A pesar de los avances tecnológicos, la evolución de la IA en los videojuegos ha estado prácticamente estancada

El concepto de inteligencia artificial o IA en los videojuegos es algo más básico del que hemos hablado anteriormente, y se refiere en este caso a las técnicas utilizadas por los programadores para producir una ilusión de inteligencia en el comportamiento de los personajes no jugables, así como de otros elementos del entorno. Estas inteligencias pueden evaluar una situación dada y actuar siguiendo ciertas directrices y ciertos objetivos claramente definidos. Sin embargo, a pesar de los avances tecnológicos, la evolución de la IA en los videojuegos ha estado prácticamente estancada. Es cierto que ahora existe una mayor variedad de estados en los que los PNJ pueden encontrarse y que sus acciones se han vuelto algo más naturales y precisas, pero sigue sin verse un salto cualitativo claro. Actualmente y en la mayoría de juegos, puede leerse fácilmente el comportamiento de los personajes manejados por la IA, que pronto se vuelve predecible y sin una profundidad real. La complejidad y la imprevisibilidad que se atribuye a la inteligencia quedan relegadas en el campo de los videojuegos para poco más que la experiencia competitiva o cooperativa contra o junto a otros jugadores humanos, respectivamente.

Ellie en un fotograma del trailer de The Last of Us Part II. | Naughty Dog

Se ha alabado en numerosas ocasiones la inteligencia artificial de Ellie de The Last of Us, la de Elizabeth de Bioshock Infinite, la del Alien de Alien Isolation o la del más reciente Trico de The Last Guardian. Sin embargo, a pesar de los logros de estos casos, sigue sin existir una inteligencia detrás de los personajes y más bien existe algo que, en la forma, “parece” inteligencia. Se trata más bien de un ilusión de inteligencia, de un hábil truco que nos engaña como jugadores y nos hace creer en algo que no hay. Pero, si echamos un vistazo al hombre detrás de la cortina, descubriremos al Mago de Oz escribiendo líneas y líneas de código para que creas que Trico siente algún tipo de aprecio por ti.

Vivimos en un presente todavía deficiente en el campo de la inteligencia artificial, pero que aún así resulta muy prometedor. Siri y Cortana todavía no alcanzan la complejidad de mayordomos virtuales ideales como Jarvis, la IA creada por Tony Stark. Sin embargo estos sistemas de conversación con inteligencias artificiales cada vez se hacen más complejos, precisos e impredecibles lo que, finalmente, se podría llegar a traducirse en una naturalidad total en los diálogos. Si el lector ha tenido el placer de ver Her, una película del año 2013 dirigida por Spike Jonze y protagonizada por Joaquin Phoenix (si no lo ha hecho, no debería tardar mucho en hacerlo), comprenderá el potencial que puede llegar a tener el poder mantener una conversación con una inteligencia artificial.

En esta película, ambientada en un futuro próximo, aparece un videojuego durante una escena. El juego se despliega tridimensionalmente en el salón del protagonista mediante algún sistema holográfico. El personaje interpretado por Joaquin Phoenix hace andar al personaje del juego moviendo sus dedos en el aire con lo que debe ser algún tipo de sensor de movimiento. La cuestión es que, de repente, aparece un nuevo personaje que se dirige directamente al jugador y, literalmente, empieza a vacilarle. De esta manera, hasta que el jugador no se dirige al personajillo y le vacila de la misma manera, este no le deja avanzar.

Ved Her. | Her

Tomando este simpático ejemplo como punto de partida, las posibilidades que una IA podría tener en los videojuegos empiezan a surgir rápidamente en la mente de cualquier jugador. Olvidad los sistemas de conversación de juegos como Mass Effect, The Witcher, Fallout o como el de las aventuras de Telltale. Incluso otros sistemas más innovadores como el de Oxenfree quedarían obsoletos: podríamos, directamente, hablar con los personajes del juego como si fuese una conversación real y natural. Cada personaje tendría su historia propia y su propia forma de ser, cada conversación sería diferente, y cada jugador viviría una experiencia completamente distinta jugando al juego, creándose todo tipo de relaciones entre jugadores e IAs. Los que hayan visto Westworld, la reciente serie de HBO, podrán hacerse una idea de lo real que podría llegar a ser un futuro Red Dead que usara esta tecnología.

La inteligencia artificial en los videojuegos permitiría una jugabilidad más real, pero su verdadera aplicación sería de la construir realidades más profundas y complejas,  más imprevisibles y naturales. La comunicación entre el jugador y el juego se vería mejorada hasta tal punto que no se necesitarían interfaces ni ningún tipo de elemento que supusiera una barrera entre el mundo real y el mundo del juego.

Anthony Hopkins en Westworld. | HBO

Actualmente, el diseño procedural de videojuegos está cobrando una importancia cada vez mayor, una forma de diseñar que, en cierta manera, podría compararse con la creación de una inteligencia artificial altamente especializada en desarrollar tareas muy concretas de diseño de niveles. Es cierto que el concepto de IA es más complejo que el del diseño procedural, pero son conceptos que se asemejan y con varios puntos en común. En juegos como el polémico No Man´s Sky o el proyecto aún en desarrollo de Star Citizen, se utiliza esta forma logarítmica de diseño para llevar a cabo juegos tan enormes que ningún humano podría llegar a programarlos a mano. En el caso de que existiera una IA realmente inteligente, el diseño procedural adquiriría una nueva dimensión y su potencial aumentaría más todavía si cabe. Podría haber inteligencias artificiales que se encargasen de crear algoritmos para desarrollar niveles o, quién sabe si algún día, juegos completos.

Esta idea parece menos descabellada si tenemos en cuenta otras posibilidades aún apenas exploradas de la inteligencia artificial. Por ejemplo, ya existe el primer cortometraje de la historia cuyo guion ha sido escrito por una IA, y es cierto que el resultado es incoherente y absurdo, pero es un primer paso en una dirección que es más que interesante. Por otro lado, los programas que componen música a partir de ciertas bases de datos y ciertos patrones básicos cada vez son más complejos y pueden crear piezas cuya autoría podría ser perfectamente de un humano. En un juego la IA podría crear música para cada jugador, seleccionando el género, el ritmo, el tono, la letra y la emoción que transmite para adaptarse a cada situación (ENLACE). Otra posibilidad interesante es la de poder crear software que sea capaz de evolucionar como si de un organismo se tratara; uno que aprende y que mejora y optimiza sus funciones a lo largo del tiempo. Son los llamados algoritmos genéticos, y aquí podéis ver un ejemplo muy claro de cómo, generación a generación, los “individuos” aprenden a andar optimizando poco a poco su eficiencia (imaginad las posibilidades en juegos como Spore).

Con la llegada de la inteligencia artificial, algunos géneros del videojuego podrían verse trastocados para siempre

Todo esto, aplicado al desarrollo de videojuegos, podría significar la nueva revolución del medio como en su día supuso el paso de las dos dimensiones al 3D, aunque el salto que supondría la inteligencia artificial tendría consecuencias más profundas todavía. Con esta tecnología podrían generarse mundos orgánicos y creíbles, y algunos géneros del videojuego podrían verse trastocados para siempre. La estrategia, por ejemplo, pasaría a enfrentar al jugador a verdaderos imperios inteligentes que evolucionarían con total realismo con el paso de los años. Los mundos abiertos podrían estar poblados por numerosos personajes reales, cada uno con sus características diferenciadoras, siendo parte, a nivel macro, de una sociedad con un comportamiento creíble en un entorno mutable. En juegos narrativos, la capacidad de comunicación con los personajes a través de una IA permitiría que no hubieran dos partidas iguales, ya que mostraría tramas adaptativas a las acciones del jugador (el sueño de David Cage).

En definitiva, son innumerables las aplicaciones que tendría la inteligencia artificial en los videojuegos. Pero, llegados a este punto, ¿no dejarían de ser necesarios los desarrolladores si una inteligencia artificial equiparable o superior a la humana estuviese a su servicio? Quizá hasta dejaríamos de jugar a juegos competitivos o cooperativos junto a humanos, ya que las IAs serían más inteligentes y eficientes. Si la realidad virtual prospera como tecnología y converge con la inteligencia artificial en el futuro, correremos el riesgo de vivir atrapados en una suerte de Matrix mientras las máquinas dominan el mundo real. O, lo que sería peor, quizá lleguemos a acceder voluntariamente a ponernos a los mandos de juegos que se introduzcan en nuestra mente, para acabar trastocando nuestra psique para siempre (ejem Black Mirror 3×02 ejem).

A decir verdad, la inteligencia artificial da bastante miedito. Pero, aún así, valdría la pena el riesgo solo por ser capaces de jugar a un futuro Portal en el que no sólo pudiésemos hablar de tú a tú con GLaDOS sino que, además, esta llegase a desarrollar un odio real por los jugadores hasta desear su muerte y hacer todo lo posible para que esta llegase. Eso, sin duda, sería algo digno de ver.

 

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