Night In The Woods, una obra incatalogable. | Equilateral
Críticas

Night In The Woods: simplemente incatalogable

Night In The Woods, una obra incatalogable. | Equilateral

Night In The Woods ha conseguido que la espera merezca la pena, creo que de eso ya no cabe duda, pero… ¿por qué? ¿Qué hace de este un juego tan especial? 

Night In The Woods se presentó en una MUY exitosa campaña de Kikstarter (alcanzaron el 400% de lo que habían solicitado como capital inicial) hace ya tres años. En aquel primer momento la idea era “un juego de exploración y aventuras en 2D en el que podrías explorar un pueblo lleno de coloridos personajes y realizar miles sidequest mientras ganas habilidades que te permitirán acceder a nuevas áreas” todo ello con “un giro oscuro y misterioso”.

Tres años son muchos años de desarrollo y, mientras nos ponían los dientes larguísimos con dos ¿OVAS? de su mundo (ambos gratuitos), de todo eso se acabaron quedando solo con “exploración 2D”, “pueblo lleno de coloridos personajes” y “giro oscuro y misterioso”. Así, como os lo digo. Obviamente el hype ha sido enorme en mi durante todo este tiempo. Jugué a los dos OVAS poco después de que salieran y cada uno de ellos fueron una experiencia en sí mismos. Aventuras gráficas narrativas, las llamaba yo en mi cabeza, a falta de un título mejor para ellas.

Lost constelation es uno de esos cuentos fríos y tristes que mola leer las noches de invierno, tapado hasta la barbilla. | Infinite Fall

La historia era el foco total de la acción y, a pesar de ser pequeñas aventuras 2D, en ambas ocasiones la pregunta se me quedó en el aire: ¿a qué estoy jugando?. No eran nada que pudiera comparar con lo que había jugado hasta la fecha. Tenían puzles y saltos, sí, pero no era un plataformas o un metroidvania, la historia era mejor que la de muchos RPGs que había jugado y el gamefeel… No sabría como explicarlo, pero todo estaba diseñado para ser intimista, melancólico. Nunca he tenido ese tipo de sensaciones con un juego.

Nunca hasta que pillé Night In The woods.

Night In The woods no es como casi nada de lo que haya jugado hasta la fecha. O quizás sería más correcto decir que es muchas cosas. Night In The woods es como el hermano mayor chungo de Animal Crossing, un hermano mayor que vive en una casa okupa, fuma porros y le da palizas a otros juegos después de emborracharse. Y probablemente esa sea la mejor de las aproximaciones que escucharéis de mi boca en esta crítica.

Un juego que nos deja sentarnos en un puente a contemplar la puesta de sol no puede ser malo. | Equilateral

Pero a ver… Yo he empezado esto diciendo que no decepciona ¿no? ¿No me estoy yendo con esto un poco por las ramas? Lo del hermano okupa no parecía precisamente un halago… ¡Pues lo es, lo es y mucho! Night In The Woods es ante todo un juego de personajes. Eso, que yo sepa, hasta la fecha no existía. He leído novelas de personajes y cuentos, incluso he visto películas de personajes, pero sólo Night In The Woods me ha dado la impresión de que pueda llamarse “juego de personajes” y eso es porque todos aquellos con los que hablas, todo aquello con lo que interactúas, tiene una historia. Y esa es una historia jodidamente REAL.

Night In The Woods no hace grandes alardes de acción porque la vida raramente los hace. Night In The Woods es punk y cafre porque muchas veces la vida lo es. Night In The Woods es triste… y es alegre… y es melancólico… y es gracioso, ¡pero es que eso es la vida! La historia de Mae, una gatita con serios problemas de infantilismo y arrebatos de ira que vuelve a su pueblo natal tras abandonar la universidad, es una historia que podría estar pasando ahora, que podría estar pasándonos, a nosotros, ahora mismo. Y sin embargo está contada con esa tranquilidad y esa belleza de los relatos descarnados, de las cosas que hace daño sacárselas de dentro pero hace más daño aún mantenerlas allí.

Y luego están los amigos (Gregg y Angus, nuestro amigo de la infancia y su pareja, Bea, una cocodrilo tan brutalmente ácida que uno tiene que sentirse identificado con ella, y Germ, el raro de Germ), y la ciudad (Possum Springs, un diminuto pueblo lleno de las intrigas de los pequeños pueblos, donde los trabajos arrebatan la alegría de vivir y eso si tienes suerte de tener uno), y los vecinos, y los fantasmas… Porque no podría ser de otra forma. Porque en un relato oscuro, misterioso, punk y melancólico tenía que haber fantasmas.

Una noche como otra cualquiera en Possum Springs. | Equilateral

Night In The Woods es uno de esos juegos que hay que jugarlos lento, disfrutando, leyendo, comprendiendo que lo que dicen los personajes menos importante que el cómo lo dicen. Y disfrutando de la sensación de “dios… ese podría ser yo” que te provoca una gata de ojazos rojos hablando con un zorro gay.

Para mi la clave de Night In The Woods ha sido más el tiempo de reflexión que he invertido en él que el juego en sí. Me ha dejado pensando en el por qué nos extrañan determinadas cosas, en el por qué nos cuesta tanto entendernos unos a otros, en el por qué nos gusta tanto agradar a los demás, por qué dejamos que pre fijen nuestro destino, por qué dejamos que nos chupen la vida en un trabajo, en una carrera o en una rutina que odiamos… Y, aunque no me ha dado ninguna respuesta, sí que me ha hecho reflexionar sobre ello de una forma tan tranquila, tan sin sobresaltos, que me sigue sorprendiendo cada vez, en cada esquina.

Mae es una auténtica fuerza de la naturaleza. | Equilateral

En el aspecto gráfico Night In The Woods es lo que veis: ni más ni menos. Pueden gustarte más o menos los dibujos de animales antropomorfos pero es innegable que tiene una belleza que ralla lo naíf, casi infantil, que contrasta aún más con la historia. Sea como fuere el 10 de Night In The Woods se lo lleva la banda sonora. Pero de carrera. Acompañamiento perfecto de todos y cada uno de los momentos del juego, sutil, nada de “Cañón Cosmo” de Final Fantasy VII, y sin embargo con una presencia propia en la narración. La música y la historia van tan de la mano que hay guiños de la una en la otra. Simplemente una delicia.

Finalmente creo que llegué en algún momento a darme cuenta de que Night In The Woods admite que lo juegues una vez y otra, y otra, y otra… Y cada diálogo adquiere un nuevo significado en cada pasada. Y te das cuenta de cosas que no habías captado antes. Y llegas a nuevas conclusiones. Y nunca te aburres, siempre es como el reencuentro con algo bonito y querido, como esos cuentos que leías o te leían en la cama de pequeño y se iban gastando de abrirlos una y otra vez pero nunca perdían la magia. Para mi hay algo increíble en crear una cosa así, y solo espero que lo podáis disfrutar tanto como lo he disfrutado yo.

Night In The Woods: simplemente incatalogable
Comments
To Top