Paradigm, una obra surrealista. | Equilateral
Críticas

El Paradigm (a) de lo surrealista

Paradigm, una obra surrealista. | Equilateral

Paradigm es una aventura gráfica desternillante que cumple exactamente con lo que promete: jugabilidad point and click de toda la vida, argumento absurdo y muchas risas… O al menos sonrisas tras chistes malos.

Cuando terminas de ver el trailer de Paradigm lo que te queda es un “¿qué cojones?” como la copa de un pino. La sensación general tras el minuto y medio de parloteo en inglés con acento ruso es la de que te están vacilando. O la de que alguien ha fumado cosas no del todo legales. Y tú quieres de esas cosas. Así que, básicamente, te plantas frente a la pantalla y piensas “he jugado a cosas más raras, esto es marketing fijo” y le das una oportunidad al señor mutante de tumores faciales… y joder, ¡es maravilloso! Y no, no era marketing.

Un carlino con peluca. | Jacob Janerka

Un carlino con peluca. | Jacob Janerka

Vamos por partes como dijo Jack el Destripador: ¿qué leches está pasando? Bueno, al principio tampoco es que te lo dejen muy claro. Básicamente eres una especie de mutante que vive en una central nuclear, sita en un pueblo de cinco habitantes en Krusz™ (Not Russia) tras un apocalipsis nuclear. Al parecer el hecho de que el comunismo haya resurgido y caído de nuevo, la toma de conciencia de ciertas plantas mutantes y que vivamos bajo la semi-esclavitud de una raza alienígena extraña no ha conseguido desanimar a nuestro amigo: él quiere ser una estrella de la música electrónica. ¿El problema? Bueno, un perro en imagen real y un gigantesco tumor cerebral que habla te hacen ver que necesitas un disco de 3/4 para poder arrancar tu ordenador, pirateado por hackers checos, sin el cual no vas a poder trabajar en tu sueño… ¡Ah! Bueno, y sin el cual tu central nuclear explotará, derretirá el planeta y ese tipo de cosas; pero vamos, esto último muy en segundo plano.

Como ya estaréis comenzando a comprender, Paradigm es un juego que no se toma en serio ni a sí mismo, o que al menos quiere dar esa impresión con una historia desternillante y cuajada de chistes malos y acento ruso muy fuerte. Sin destriparos nada, para que no os llevéis a engaños, la historia da un par de giros argumentales pero es siempre así: nuestro enemigo principal es, de hecho, un perezoso que vomita barras de caramelo (o sea… WTF?).

Bajo esta apariencia absurda y cafre, no obstante, se esconde un juego que se adentra de forma desenfadada en temas bastante serios: ¿dónde está el límite moral de la ciencia? ¿A qué nos lleva esta sociedad de consumo? ¿Hasta qué punto nos dan igual los demás? ¿Cuanto daño puede hacer la falta de amor? Son todo cuestiones que se nos pasan por la cabeza entre puzle absurdo y puzle absurdo.

Hogar, dulce hogar. | Jacob Janerka

Hogar, dulce hogar. | Jacob Janerka

¿Querían los desarrolladores que pensásemos en todo esto mientras íbamos explorando, hablando con las paredes e intentando combinaciones sin sentido de objetos? Sí, sin lugar a dudas. Paradigm es una banalizazación de miles de cosas, pero una banalización graciosa, que te arranca una sonrisa al mismo tiempo que te hace pensar en lo que no creías que te haría pensar un juego; no al menos con una sonrisa en la boca. Si estáis pensando en los buenos y antiguos primeros capítulos de Los Simpson no vais mal.

¿Y no es un poco coñazo tener que pensar en cosas trascendentales mientras resuelves puzles? ¿No te ha estallado el cerebro? Una de las bondades de este juego es que, sin ser facilón, no es una puñetera locura en cuanto a puzles; cosa que se agradece. El desarrollador le calcula unas 4 horas de juego, yo diría que se queda bastante corto pero no tendrás muchas más de 10.

Tiene una opción para jugarlo en ‘Hard Mode’ (sin pistas ni posibilidad de pedir ayuda de ningún tipo) y suficientes secretos escondidos como para que le des un par de vueltas al juego, pero en general se hace corto, lo cual no es necesariamente malo. En conjunto es uno de esos bocaditos que están genial y saben de muerte pero te dejan con ganas de más.

Para terminar, por si lo de la canción de Tiranosaurio Rex no os ha convencido, tenéis un demo en la web del autor que ya te enseña a lo que te vas a enfrentar en el juego. Echadle un vistazo que merece la pena aunque solo sea por las risas y lo absurdo. Yo, personalmente, he salido encantado de las desventuras de Paradigm.

El Paradigm (a) de lo surrealista
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