Descubrimientos

Pequeñindies Nº1: monstruos, gatos y bebidas calientes

Logo de ᗢ. | Equilateral
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Pequeñindies es una nueva sección semanal en la que recopilaremos algunos de esos indies que se juegan en una sentada pero permanecen siempre en el recuerdo.

Como dije a principios de semana, en Equilateral estamos buscando nuevas formas de dar a conocer esos videojuegos indies que a veces no podemos cubrir en ninguno de los géneros que utilizamos en la web. Queríamos solucionar eso y nos hemos inventado una nueva sección fija en la que recomendaremos personalmente pequeñas joyas atemporales que nos hayan calado ya sea por sus mecánicas, por su diseño o por el mensaje que transmite. Sin más dilación os dejamos con el recopilatorio:

It’s a beautiful day

De yllogique

Un juego de texto que a través de pequeñas acciones cotidianas nos ayuda a entender los sentimientos de una chica a la que le horroriza tener que enfrentarse al mundo exterior. Hacer la cama, darse una ducha, tomar un té… Cualquier excusa es buena para alargar el momento definitivo en el que tengamos que abandonar nuestro espacio de confort. It’s a beautiful day está cargado de simbolismo gracias a sus genial diseño artístico. Lo que más me ha gustado de este juego, sin duda, es que al contrario que muchos otros títulos similares aquí se intenta transmitir un mensaje positivo, de ánimo ante una situación difícil para la protagonista. Es corto, aunque puede volverse alrgo. Lo importante es que al acabar habrás esbozado una pequeña sonrisa casi sin darte cuenta.

– Manu

They breathe

De The Working Parts

They breathe es uno de esos juegos que te zamarrean. De esos juegos que hacen ver que no está todo inventado y que hay formas de contar una historia que aún no llegamos a imaginar. Cortito, pero lleno de un contenido que uno no puede ni imaginar cuando comienza a jugarlo, este juego ha sido una de mis más recientes y más queridas adquisiciones. Una historia oscura de héroes que luchan, de compañeros que mueren y de la carrera eterna por la supervivencia; una que se desgrana, sin un solo dialogo ni una sola palabra, en menos de una hora. Una rana que se adentra lentamente en las profundidades de un bosque sumergido, sin motivo aparente ni una presentación previa. Y luego mucho más, mucho mucho más. Pero eso toca descubrirlo por uno mismo.

– Cipri

One Chance

De Awkward Silence Games

En realidad, el jugador es un dios en todos los videojuegos. Tiene el poder de dar vida a su mundo, poniéndolo en la consola o el PC; y de arrebatárselo todo para siempre, quitándolo y no volviéndolo a poner nunca. Si la caga, simplemente lo vuelve a intentar, y si el error es mucho más gordo, puede cargar partida como quien vuelve atrás en el tiempo. One Chance, por su parte, intenta luchar contra esa figura del dios jugador arrebatándole ese mismo privilegio, el de reiniciar. El mundo será consumido por una pandemia en pocos días y tú eres uno de los científicos clave, así que tienes un tiempo limitado para decidir lo que hacer. ¿Estar con tu familia hasta el final de los días o no rendirte en encontrar la cura? Nada es tan fácil como parece, así que más te vale tener cuidado con lo que decides porque aquí no podrás volver a empezar y escoger otra ruta. Sólo tienes una oportunidad.

– Jonathan

Mobs, Inc.

De Pietro Ferrantelli

El juego ganador de la Ludum Dare 33. Una obra de arte hecha en tres días. La premisa es simple y genialmente adictiva: eres un monstruo en una mazmorra y te toca eliminar todo lo que se mueva; si lo haces bien subes de nivel y tu jefe te dará nuevos poderes. Un juego que puede jugarse casi al completo con una mano y que sin embargo consigue que vuelva a él una y otra vez, siempre con la idea de “una más, solo una más”… Ideal para los ratos muertos y simplemente maravilloso si lo que quieres es divertirte sin pensar mucho en nada concreto.

– Cipri

(o como yo lo llamo, El Juego del Gatete)

De sentvyr & takorii

Este juego es tan pequeñito que su ventana sólo ocupará una pequeña parte de tu escritorio. En él nos ponemos en la piel de un gato pixelado que amanece en una isla caribeña sin saber muy bien por qué. Nosotros tampoco sabemos muy bien lo que tenemos que hacer, así que simplemente nos ponemos a explorar el archipiélago; la exploración se torna peligrosa cuando nos acercamos al agua, ya que somos un gato y es bien sabido que esta especie no se lleva muy bien con el líquido elemento. Cada vez que nademos la pantalla se irá estrechando, representando lo que podemos aguantar. Al contrario, cuando escalemos a un árbol la cámara se alejará permitiéndonos estudiar el entorno y calcular nuestro próximo destino. Todas estas originales mecánicas esconden una aventura cotidiana en el que el objetivo final es una acogedora sorpresa.

– Manu

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