Galina Angstroud, una de las protagonistas. | Estudio Ábrego
Críticas

Impresiones de Noahmund, un ajedrez sin pausa

Galina Angstroud, una de las protagonistas. | Estudio Ábrego

Los malagueños de Estudio Ábrego se pasaron por nuestra Zona Indie para mostrar su Noahmund, un ambicioso proyecto que busca trastocar las mecánicas de combate de los JRPG.

Hace poco leí un artículo en Unwinnable sobre el verdadero significado de las siglas “JRPG”. La definición básica es la de un juego de rol japonés, sin más, pero en el fondo todos sabemos que no es así ─si no llamamos JRPG a los Soulsborne, a pesar de que cumplan todos los requisitos, es por algo. “Un JRPG es algo más que un RPG de Japón”, decía Dave Shimomura en el susodicho texto. El autor no consigue dar una respuesta concreta a qué se encuadra dentro de ese término y qué no, y precisamente eso es lo que le lleva a la conclusión de que la etiqueta de los géneros diluye e invisibiliza la particularidad de cada título, especialmente en este caso. Noahmund no solo no es japonés, sino que además plantea conceptos que nunca antes había visto (a excepción de quizás Mega Man Battle Network), y aun así se le sigue considerando un JRPG.

Y ciertamente, eso acaba creando una predisposición en el receptor. Yo cuando oí que se trataba de un JRPG esperaba lo típico: batallas por turnos en los que un grupo de chavales realizan ataques físicos, mágicos, y utilizan objetos. En cambio, al enterarme de que era un RPG táctico con sistema de cuadrícula, automáticamente pensé en algo rollo Fire Emblem The Banner Saga (que tampoco es japo). No es de extrañar que me quedara un poco sorprendido cuando vi ese tal Motion Battle Chess, que es como llaman a su sistema de combate.

El diseño de los personajes recuerda a series de animación como Avatar. | Estudio Ábrego

El diseño de los personajes recuerda, entre otras cosas, a la serie de animación Avatar. | Estudio Ábrego

Hablando pronto y claro, lo que hace es combinar las casillas de movimiento con el tiempo real. Nada de turnos, aquí tenemos un tablero de ajedrez con una serie de enemigos y de personajes controlables que se mueven constantemente, y cada vez que alguno lanza un ataque o habilidad podemos ver iluminados los cuadraditos que indican el rango de efecto de dicha ofensiva. Aunque aún era muy temprana, la versión que pude probar presentaba cierta variedad de monstruos en tanto que algunos se movían y efectuaban ataques limitados, mientras que otros estaban anclados al suelo pero su alcance era mayor. Por nuestra parte, nosotros podemos cambiar en todo momento entre varios personajes que muestran importantes diferencias entre ellos. En esta demo había dos, uno a distancia y otro cuerpo a cuerpo.

Noahmund se deshace de los turnos para lograr inmediatez, improvisación y dinamismo

Dado el atrevimiento del concepto, al principio me costó un poco hacerme a los combates, pero no tardé mucho en darme cuenta de que era un sistema con bastante potencial. Una de las cosas que me fascinan de los RPG tácticos es que se toman la licencia poética de convertir la guerra en un juego de mesa con tablero. De pronto, todo es visible y perfectamente calculable: sabes cuánto te puedes desplazar, cuánto puedes atacar, y por lo general, los personajes a tener en cuenta en la batalla, tanto enemigos como aliados, suelen ser de un número asequible. El hecho de que la mayoría se rijan por turnos aligera la tensión y lo hace aún más controlable dentro de tu cabeza, te da más tranquilidad para planificar tácticas. Noahmund elimina eso de un plumazo para lograr inmediatez,  improvisación y dinamismo sin por ello sacrificar esa visibilidad estratégica, y era algo que necesitaba hacerse en un videojuego. No puedes mover las fichas cuando te venga en gana en un juego de mesa.

Motion Battle Chest en toda su gloria. | Estudio Ábrego

Motion Battle Chest en toda su gloria. | Estudio Ábrego

Por falta de posibilidades no será. Aparte de llevar a un equipo de personajes radicalmente distintos entre sí, sus desarrolladores me contaron que buscan trasladar de forma mucho más fidedigna las reglas del ajedrez  ─no en vano, recordemos que este sistema se llama Motion Battle Chess. En el prototipo no estaba disponible, pero aseguran que habrá una mecánica que nos permitirá asignar a nuestros personajes los movimientos de las fichas del juego de Kasparov. No se me ocurre qué tipo de escenarios tendrán lugar al poner esto en práctica, pero incluso sin eso, lo que pude probar bastó para convencerme.

La otra mitad del juego, sin embargo, no es tan llamativa. Los segmentos de exploración adoptan la forma de un plataformas bidimensional salpicado con algún que otro puzle ─el que estaba en la demo utilizaba mecánicas de clonación similares a las que hemos visto en otros títulos como Boor. En lo funcional está bien, pero no consigo ver una razón clara detrás de este estilo más allá de la de complementar a la gran idea, que es el sistema de combate. Incluso percibo cierto conflicto: un planteamiento fresco y novedoso en contraposición a otro más trillado que tal vez le reste personalidad al conjunto. Por supuesto, hay que darle un voto de confianza. De momento, sólo es un prototipo que sirve para enseñar mecánicas (y algo de la historia, que tiene opciones de diálogo y, por lo que me dijeron, varios finales posibles), así que quizás en la versión final las partes de exploración cuenten con un puñado de ideas interesantes y una ejecución lo suficientemente buena como para cerrar una obra redonda en sus dos vertientes jugables.

Estas bolas de luz nos llevan a un combate si nos topamos con ellas durante la exploración. | Estudio Ábrego

Estas bolas de luz nos llevan a un combate si nos topamos con ellas durante la exploración. | Estudio Ábrego

Lo que es seguro es que ni el Motion Battle Chess ni las plataformas con puzles son cosas que uno asocie normalmente al JRPG. Quizás la trama emocional con toques de épica y el estilo visual si que recuerden a títulos clásicos del género, pero eso lo puede hacer también una novela visual y no sería un JRPG. Seguramente Shimomura tenga razón: si tuviéramos que definir a Noahmund mediante estas siglas, estaríamos mirando a otro lado en lugar de prestar atención a sus bondades tan únicas y que son las que han captado mi interés. 

Por lo pronto, el juego se encuentra en plena campaña de Kickstarter, la cual está a una semana de cerrarse y le queda poco menos de la mitad para llegar a la meta de 10.000€ que hará que la ópera prima de Ábrego sea posible.

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