Crítica de Seaons after Fall. | Swing Swing Submarine
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Seasons after Fall: ¡Este zorro es un peligro!

Crítica de Seaons after Fall. | Swing Swing Submarine

Swing Swing Submarine nos trajo Seasons after Fall el año pasado en PC, y recientemente ha estrenado su correspondiente adaptación para las consolas de Sony y Microsoft. Se trata de un juego de puzzles y plataformas protagonizado por un zorro cuya mayor particularidad es su capacidad para controlar las cuatro estaciones del año.

Había una vez un bosque en el que vivía un pequeño zorro. Un día, mientras el zorro correteaba, se topó con una semilla mágica. De repente, la semilla se metió dentro del zorrito y tomó el control de su cuerpo. A partir de entonces, la semilla y el zorro se adentraron en el bosque para hallar el poder de las estaciones que desde hacía eones protegían sus cuatro espíritus guardianes.

El mundo de Seasons after Fall es realmente atractivo y colorido. | Equilateral

La premisa de Seasons after Fall no podía sonar mejor. Controlar a un zorro supercuqui y todopoderoso no es algo que se vea todos los días en un videojuego y siempre es de agradecer. Además, nada más echar un vistazo al juego del estudio galo podemos darnos cuenta del cariño que se ha puesto en él. En el mundo del zorrito hay bosques, lagos, cuevas y altas montañas, y todo es siempre colorido y precioso. Los escenarios y personajes parecen salir de un cuento en movimiento, o directamente de una película de animación. Los efectos de sonido nos hacen creer que nos encontramos en un entorno natural y místico y, aunque la aparición de la cuidada música de violines se da en contadas ocasiones, cuando lo hace, aumenta más si cabe esa sensación de conexión mágica con la naturaleza que el juego trata de transmitir tanto en lo narrativo como en lo jugable y lo estético.

Los guardianes nos otorgarán el poder de la primavera, el verano, el otoño y el invierno

La mecánica central de Seasons after Fall consiste en el control sobre las estaciones. Al principio el zorro no controlará ninguna de las cuatro, por lo que habrán zonas a las que no podamos acceder en ciertos momentos. A medida que avance el juego, nos encontraremos con los distintos guardianes, que nos otorgarán el poder de la primavera, el verano, el otoño y el invierno. En cualquier momento podremos elegir entre cualquiera de las estaciones que tengamos disponibles, pudiendo hacer que el área más próxima que rodea al zorrito pase a estar en la estación elegida. A parte de ser realmente bonito ver cómo la tonalidad del escenario, el clima, la flora y la fauna se adaptan a cada cambio estacional, en el plano jugable esta resulta ser la clave del juego. Pasar de invierno a verano hará que el lago se descongele. Si hacemos que llegue la primavera, caerá la lluvia y el nivel del lago aumentará. Las setas, perfectas como plataformas videojueguiles, tan solo aparecen en otoño, momento en el que el viento sopla con más fuerza y levanta las ramas de los árboles que el zorro aprovechará para brincar de un lado a otro. Además existen ciertas plantas y animales que provocarán distintos efectos sobre el escenario dependiendo de la estación del año que sea, por lo que, como vemos, el juego plantea sus niveles para que combinemos una estación detrás de otra y avanzar de una manera orgánica. Con este poder exploraremos los escenarios bidimensionales del juego de un lado para otro, siguiendo una estructura estilo metroidvania en la que se irán sucediendo distintos puzzles y saltos de rama en rama.

Con esta ola de calor, quién tuviera el poder del zorro para traer el invierno a la carta. | Equilateral

Los controles del juego son muy sencillos: un botón para movernos, otro para saltar, uno para seleccionar la estación y otro para emitir un pequeño ladrido que sirve para interactuar con distintos elementos, algo similar a lo que ocurría en Journey. Moverse con el zorro es bastante satisfactorio, y la kinestética responde positivamente. Ahora bien, cuando se nos exige realizar saltos ajustados a veces resulta fácil fallar y caer. Puesto que no hay muerte, esto significará tener que volver a repetir todo el proceso anterior, incluyendo la secuencia de cambios de estación necesaria para llegar a nuestra meta. Esto resulta muy engorroso, pues nos obligará a repetir largos tramos en numerosas ocasiones por un fallo tonto.

A esto se suma un problema de diseño global en el juego. Cuando acabamos una misión, se activa una cinemática que nos muestra una zona del mapa que se desbloquea para que podamos continuar avanzando. No será raro que tras esto acabes yendo de un lado para otro sin parar, cambiando de estación para avanzar y sorteando plataformas, sin  llegar a encontrar el sitio al que debes llegar. Debido a la naturaleza 2D del juego, las opciones de navegación principales consisten en ir a la izquierda o a la derecha y, en ocasiones puntuales, arriba o abajo. Esto hace complicado ubicarse en muchas ocasiones teniendo en cuenta que tampoco hay mapa ni demasiadas referencias para orientarse. Podría tratarse de un fallo de diseño, o de una forma de hacernos sentir perdidos en la naturaleza, pero a veces parece tratarse de un recurso para alargar artificialmente la vida del juego, abusando del backtracking y del reciclaje de escenarios y mecánicas.

Seasons after Fall acaba siendo una obra que no pasa del pobre calificativo de “entretenida”

Los puzzles son muy asequibles y no nos llevará mucho tiempo encontrar la solución de cada uno de ellos, y tampoco es que exista una progresión en su complejidad a medida que acumulamos habilidades. Aquí se revela el principal problema de Seasons after Fall: la monotonía. La falta de desafíos a la altura y la repetición de mecánicas le pasan factura, dando lugar a una jugabilidad interesante sobre el papel pero muy limitada en la práctica. Existen buenas ideas y un gran potencial, y no hay más que ver una captura del juego para apreciar el talento de Swing Swing Submarine, pero finalmente acaba siendo una obra que no pasa del pobre calificativo de “entretenida”. Seasons after Fall tiene una carcasa colorida que denota un gran mimo y cariño en su desarrollo, y sin embargo, su jugabilidad no alcanza el mismo grado de acierto, lo que, lamentablemente, puede resultar un lastre para la experiencia final.

Un juego bonito por fuera, pero vacío por dentro. | Equilateral

Seasons after Fall: ¡Este zorro es un peligro!
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