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E3 2017: Esto no es una crónica de la conferencia de Devolver Digital

"Tomorrow's Unethical Business Practices, Today!" | Devolver Digital
"Tomorrow's Unethical Business Practices, Today!" | Devolver Digital

La editora independiente sorprendió a propios y extraños cuando anunció que iba a celebrar una conferencia en el E3 2017 al igual que el resto de compañías. Lo que tuvimos al final, no obstante, fue todo lo contrario.

Un estruendoso aplauso del público precede a la voz del locutor. Como si se tratara de cualquier otra gala del estilo, este da una efusiva bienvenida a Nina Struthers, “Chief Synergy Officer” y presentadora de la conferencia de Devolver Digital. El aplauso se prolonga más de lo debido, y Struthers se ve obligada a pedir silencio. “Por favor, sois periodistas profesionales”, dice antes de sacar una pistola y pegar unos cuantos tiros al aire. Otros habrían dicho “se sienten, coño”, pero no había nadie de pie. De hecho, no había nadie allí. Yo tampoco estaba, a pesar de estar describiendo fielmente la escena para algo que, obviamente, no es una crónica. El público estaba compuesto por actores pregrabados, todos de mentira. La conferencia también. 

Me pareció muy gracioso que se refiriera a los supuestos asistentes como “periodistas”. Los planos de personas aplaudiendo y cuchicheando en las butacas no parecían mostrar gente con acreditaciones, cuadernos de notas, y esas cosas. Lo mismo había jóvenes que personas de mediana edad, señoras mayores, e incluso niños acompañados por sus padres. Todos ellos comiendo palomitas y bebiendo refrescos. Parecían más preparados para ir al cine que para atender en una conferencia de prensa. Estaban allí por el espectáculo, porque lo que habían ido a ver en realidad (aunque no estaban allí ni habían ido a ver nada) era un sketch de 15 minutos.

Nina Struthers, en toda su gloriosa autoridad. | Devolver Digital

Nina Struthers, en toda su gloriosa autoridad. | Devolver Digital

A estas alturas ya lo sabemos todos. Como acabo de explicar, no hace falta ver demasiado de la presentación de Devolver para darnos cuenta de que aquello era una parodia con todas las de la ley. Se enseñaron un par de juegos sí, por compromiso y porque tampoco le iba a venir mal a esos títulos, todo sea dicho. Pero ese no era el objetivo. El lema de la presentación lo decía todo: “¡Las prácticas empresariales faltas de ética del mañana, hoy!”. Devolver no había venido aquí a formar parte del E3, sino a reírse de él. El lobby indie™, como no, dando siempre el cante.

La conferencia de Devolver no quería seguir el modelo de E3 de las otras compañías, sino reírse de ese modelo

Durante los pocos minutos que duró aquello, fuimos testigos de supuestos nuevos modelos de negocio que permiten al público arrojar su dinero a la pantalla y que este llegue directamente a la empresa, anuncios de juegos que pueden ser comprados incluso antes de ser anunciados, desarrolladores invitados que no saben muy bien dónde se han metido, o de Nina Struthers sangrando por la nariz mientras entona un poderoso discurso comercial sobre los increíbles logros de su compañía. Paródicas exageraciones de los clásicos tópicos que solemos ver en Sony o en Microsoft con un mensaje muy claro: el E3 sirve para que nos vendan la moto. El evento es, al fin y al cabo, una exhibición cuidadosamente adornada que dista muy poco de cualquier anuncio que veamos durante el resto del año. En el fondo, todos sabemos que venimos a eso. Lo que nos suele importar es que la moto sea buena.

Yo mismo me ilusiono con según que anuncios del E3. Veo una y otra vez los tráilers de los títulos que a mí más me han gustado y desarrollo cierta simpatía por algunas de las personas que salen a presentar las conferencias. Se habla de videojuegos futuros que seguramente nos gustarán mucho al tiempo que nos dejan ver en primicia nuevos retazos de la realidad en la que poco a poco se están convirtiendo, así que por supuesto que les vamos a prestar atención. Pero he de confesar que cada vez me muestro más reticente hacia todo este percal. Lo que estaba comentando es también el ingrediente principal con el que las compañías más se recrean al preparar la receta de la feria angelina: el llamado “hype”. Estamos tan acostumbrados a convertir el afán videolúdico en algo pasional, que las empresas han aprovechado la oportunidad para capitalizarlo. El E3 es simplemente el escenario perfecto para semejante fin.

En la conferencia de Sony hubo más presencia de personas colgando del techo que de desarrolladores o gente de la industria | Sony

En la conferencia de Sony hubo más presencia de personas colgando del techo que de desarrolladores o gente de la industria | Sony

La feria del sector más importante del mundo es básicamente eso, un enorme escaparate donde se nos venden juegos y, sobre todo, emociones. Lo que llamamos conferencia de prensa adopta una forma mucho más cercana a la pomposidad de un show televisivo. Actuaciones, estrellas invitadas, promociones de “reserva ahora la edición coleccionista antes de que se agote”, y sobre todo trailers. Muchos trailers. Si los VGA sólo sirven para camuflar lo que en realidad es un desfile de anuncios y vídeos por parte de las empresas, en el E3 tienen vía libre para dar rienda suelta a todas esas cosas. Está claro a quién va dirigido todo esto. Al consumidor, al fan, a la persona que se conforma con ver juegos nuevos y que luzcan tan bien como para querer comprarlos cuando salgan. No voy a culpar a las compañías por virar hacia esa dirección, al fin y al cabo es lo mismo que hacen siempre pero con más fuegos artificiales de la cuenta. El problema es que esto sigue siendo, en teoría, una conferencia de prensa.

El público pregrabado de Devolver representaba a los periodistas como los clásicos consumidores que han venido aquí a echar un buen rato y, ya de paso, unas monedas a los grandes productores de hardware y software. Una imagen a la que no le cuesta demasiado volverse realidad. Miembros de la prensa que acuden al lugar para formar parte de todo el paripé publicitario donde su pasión por el medio es inteligentemente exprimida por las compañías. No es la primera vez que se habla de la figura del periodista como fan: Juanma Moreno, de Nivel Oculto, ya se explayó bastante en un artículo con el que concuerdo en gran medida y que agitó la escena de la prensa especializada durante un par de semanas; y sin ir más lejos, uno de los vlogs que publicó Dayo durante el reciente E3 giraba en torno a eso. ¿Por qué acudir en persona a cubrir el evento si vamos a ver casi lo mismo desde casa como cualquier otro espectador? La respuestas fueron variadas, con algunos periodistas a favor y otros cada vez más en contra, pero una de las del primer grupo me chocó demasiado. Héctor Sanz, redactor de Meristation, comparó y defendió el hecho de ir a cubrir la feria de Los Ángeles con asistir a un partido de fútbol de tu equipo preferido.

La prensa debe cambiar ese chip de fan con el que suele acudir a este tipo de eventos

El argumento que da Sanz contra el “estamos aquí para informar, no para decir ‘viva Microsoft'” de Dayo es el mismo que esgrimían los periodistas que acudieron a la mesa redonda organizada por el youtuber en otro vídeo, precisamente con respecto del artículo de Juanma Moreno. Sus testimonios reivindicaban esa figura fan, que cómo no van a serlo, si ellos juegan a videojuegos y se dedican a esto porque les gustan, y que por eso hay que seguirle el juego a las compañías. “De eso se trata”, decía Sanz. No soy el primero que responde así a este tipo de comentarios, ni mucho menos, pero se puede ser fan y periodista al mismo tiempo.

"No es en realidad un juego real que puedas jugar realmente en la real realidad. De momento." - Devolver Digital

“No es en realidad un juego real que puedas jugar realmente en la real realidad. De momento.” | Devolver Digital

La labor periodística no consiste en ser complaciente, pero tampoco en ser cínico, que es lo que en última instancia acaba llevando a que te espeten que no te gustan los videojuegos. No estamos aquí para ver lo mismo que los demás y vitorear lo que quieren que vitoreemos. Hemos venido a cuestionar, a ser inquisitivos y no quedarnos sólo en el simple hecho de que han enseñado juegos guays. Tenemos que verle las costuras a Microsoft, a Ubisoft, a Sony, a Electronic Arts, a Nintendo, a Bethesda y a muchas más. Porque, de nuevo, ¿cuál es nuestro cometido aquí si no?

Lo irónico de todo esto es que sostenga en mis manos el estandarte de la ética periodística al mismo tiempo que alabo una conferencia de prensa que tampoco se puede calificar como tal. Es cierto que no era lo que la mayoría estábamos buscando en un contexto de semejante calibre (aunque para eso, Devolver siempre organiza muestras de sus juegos durante las fechas del E3, solo que al margen del evento), pero lo que pudimos ver fue algo que solamente tenía sentido en ese lugar y en ese momento. Una sátira dentro del seno de lo que se satiriza, apelando a la crítica y al sentido común en un marco que pregona justo lo contrario. 

Porque son los indies, ¿qué esperabas? Una de las cosas que hemos debido ver los periodistas en la feria de este año es que ha estado más plagada que nunca de secuelas, refritos, y conceptos heredados que ya hemos visto mil veces. Dentro de los grandes bombazos, casi ninguno ha destacado por ser especialmente fresco. Que el nuevo Mario sea uno de los que más ovaciones se han llevado en ese sentido (y ahí me incluyo) dice bastante de cómo está el tema. Pero al menos, siempre nos quedarán los indies, ¿no? Si en Equilateral nos dedicamos a ellos en cuerpo y alma es porque creemos que son una suerte de esperanza para las propuestas valientes y la marca del autor. En el fondo, sobre estas obras recae un poco también el peso de cuestionar, o más bien de retorcer la industria. Que sea Devolver, entonces, la que ha celebrado esta mal llamada conferencia del E3, no es casualidad.

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