Críticas

Darkest Dungeon – The Crimson Court: empatía en las mazmorras

Con motivo de que hace poco ha publicado su primer DLC, he querido hablar un poco de un juego que me enganchó desde las primeras horas de juego: Darkest Dungeon, un juego con muchas virtudes y posiblemente algunos defectos también. Destacando lo que me parece más brillante del juego, la empatía que te hace sentir por los pobres desgraciados que manejas a través de sus mazmorras.

Hace poco salía a la venta Crimson Court, la primera expansión del oscuro y lovecraftiano RPG de Red Hook Studios. Los turnos de este juego esconden muchos detalles que dan diversidad y un giro a un género que he escuchado definir como “muerto”. Darkest Dungeon te tendrá con el corazón en el puño mientras ves a tus personajes luchar por la supervivencia.

Imagen promocional de Crimson Court. | Red Hook Studios

Imagen promocional de Crimson Court. | Red Hook Studios

Se podría decir que uno de los principales éxitos de Pokémon es incorporar la mecánica de Tamagotchi al core del juego. Los pokémon que entrenas son exactamente iguales a todos los demás, mismo color, misma forma, mismo sonido. Excepto que no lo son, puesto que los escogiste, los entrenaste, les dedicaste tiempo, recursos y un mote cariñoso tú mismo. Me resulta curioso que se les pueda coger genuino afecto.

Como ya he dicho Darkest Dungeon tiene muchas cosas que lo hacen especial; lo personalizable de la estrategia, la inclusión y diversidad tratada con total naturalidad, el maravilloso arte de @BourassaArt, la tremenda voz del narrador o cómo pueden cambiar las tornas con su sólido sistema de estados de ánimo. Pero yo me quedo con los pequeños pero inteligentes recursos para generar empatía que usa.

Y de repente tus personajes clónicos tienen una historia

Procedimental suena totalmente opuesto a único y especial. Es difícil coger cariño a personajes prácticamente clónico, ¿no? El juego se basa en que la muerte de los personajes nos pese. Pero, ¿cómo conseguirlo? Hay dos recursos clave en Darkest Dungeon, que posibilitan en mi opinión la empatía y son algo tan simplista como poder nombrar a tu gusto tus héroes y elegir entre cuatro paletas de color por clase. Este detalle se ve reforzado y apoyado por el resto de mecánicas del juego, de las más clásicas como que la subida de nivel de los campeones y su progreso a cómo sus experiencias traumáticas y positivas les van transformando en una versión más retorcida pero experimentada de sí mismos. Y de repente tus personajes clónicos tienen una historia, que el juego te permite inventar y proyectar sobre ellos, unas vivencias que les han marcado. Los momentos difíciles les vuelven egoístas, déspotas o miedosos, pero en las peores situaciones, cuando todo parece perdido, brillan con luz propia y salvan la situación. Y creerme que después de pasar tantos problemas, vaya si te importa que mueran.

Personajes que han pasado a mejor vida. | Mi propio cementerio

Personajes que han pasado a mejor vida. | Mi propio cementerio

Y, personalmente, creo que estas mecánicas tan simples son la base de esta grotesca aventura, no la historia que te plantea el juego (bastante anodina). Porque este cariño y empatía que sientes por los personajes es lo que te permite aguantar las horas de tortura y situaciones peliagudas, siendo el sustento de un RPG que lleva los turnos y la estrategia al siguiente nivel. Creo que siempre recordaré a Sor Mimos, Spetec, Cesar Millán o Gofre, aunque ya no estén entre nosotros (a no ser que la mazmorra me los devuelva.)

Si te gustan los RPG, los turnos, Lovecraft, los mods, los mensajes subliminales o experiencias similares a las que podría dar un X-COM o un Fire Emblem, es posible que disfrutes recorriendo las ahora más grandes mazmorras de Darkest Dungeon, un juego que rebosa cuidado y detallismo. Y recuerda llevar siempre suficientes antorchas…

Darkest Dungeon – The Crimson Court: empatía en las mazmorras
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