El mundo se acaba, el sol ha muerto. | OneShot
Críticas

OneShot: el mesías y el mundo que no existía sin ti

El mundo se acaba, el sol ha muerto. | OneShot

El mundo se acaba, el sol ha muerto y una misteriosa plaga consume todo lo que toca. Se dice que cuando toda esperanza esté perdida, un mesías aparecerá para restaurar la luz. Guiados por la luz de una bombilla, comenzamos nuestra aventura en este misterioso lugar.

Comencé a jugar a OneShot por recomendación de varias personas de mi entorno. Estas no quisieron decirme mucho al respecto, pero me esperaba otro “juego de andar” hecho con RPG Maker, como lo que pude ver en Mad Father, Ib o Yume Nikki. Si bien esta corriente creativa no es mala, no hace justicia a la obra de la que vengo a hablar. Y es que no se conforma con que conozcamos su historia, sino que quiere que seamos el centro de ella.

Desde el principio del juego, podremos sentir un aire sombrío en este mundo decadente. | Equilateral

La premisa del juego, a primera vista, parece ser una apuesta cómoda para este tipo de títulos. Nos encontramos ante un mundo moribundo, el cual solo tiene una esperanza. Según la profecía, un mesías llegaría para salvarlo en su peor momento. Acompañado del Sol y un dios, devolverían la luz a esa tierra oscura y acabarían con la plaga que, poco a poco, está destruyendo esas tierras. El nombre de este mesías es Niko, personaje con el que recorreremos este viaje. La otra figura de la profecía, esta deidad de la que se habla, no es otra que el propio jugador. De esta manera, OneShot quiere que nos impliquemos de verdad en los sucesos que tienen lugar en esta baldía tierra.

Lejos de quedarse en un recurso jugable y estilístico (como pasa en Tearaway, por ejemplo), la obra de Little Cat Feet también quiere usarnos como conducto narrativo para el desarrollo de nuestro protagonista. Niko es alegre, inocente y fundamentalmente bueno. Desde un primer momento se encuentra algo perdido, pero pone su fe en nosotros. Esto forma un paralelismo muy grande entre las expectativas de los habitantes del mundo, que dependen de la figura del mesías, y nuestro protagonista, que busca refugio en el dios que lo acompaña. Nos hablará directamente en todo momento, pidiéndonos consejo o, simplemente, buscando conversación. Gracias a este recurso, se logra crear una relación muy estrecha y orgánica con el personaje al que controlamos. Como tantos otros juegos, OneShot está lleno de individuos interesantes, pero una de las cosas que lo hace verdaderamente único es el poder conocer a nuestro propio protagonista a través del trato que tengamos con él.

Nuestra relación con Niko será uno de los puntos más importantes del juego . | Equilateral

Pero aquí no acaban las señas de identidad de este juego. Si bien las relaciones entre sujetos son importantes en el juego, otro de sus ejes centrales es cómo interactuamos con el juego. O mejor dicho, cómo este interactúa con nosotros. En los títulos con puzles y acertijos, es muy común que los desarrolladores dejen pistas para que podamos encontrarlas. Esta obra no es una excepción, pero busca desmarcarse y crear su propia identidad a través de un sistema único. Los ordenadores que hay repartidos por este mundo harán de nexo entre nosotros, como dios que acompaña a Niko, y una entidad que busca guiarnos. Lo interesante de este contexto no es lo que hace, sino cómo. Muchas de las respuestas que necesitamos no existen en el mundo del juego, sino en otro. Uno al que nuestro personaje principal no puede acceder, pero al que nosotros estamos muy acostumbrados: nuestro propio ordenador.

Sin entrar demasiado en detalle, pues las formas en las que esto se manifiesta son tan variadas como sorprendentes, es imposible hablar de OneShot e ignorar el excepcional trabajo que hace implicándonos en todo lo que tiene que ofrecernos. Seremos una entidad presente en todo lo que ocurra, y llegaremos a ver cosas que el propio protagonista de la historia desconoce. Narrativamente, esto último está tratado con maestría.

OneShot no es nada sutil incluyendo al jugador en la historia, es ahí donde está parte de su encanto. | Equilateral

Pero todo esto caería en saco de no saber enmarcarlo correctamente. La obra no se limita a innovar con la interacción del (y hacia el) jugador, sino que también tiene algo que decirnos. En la historia de Niko habrá un tema claro: el sacrificio. En este mundo al borde de fallecer las cosas nunca son fáciles, y si queremos proteger algo, es muy probable que nos salga muy caro. Esto marca un tono bastante agridulce en varios puntos de la trama y, si bien no es el único punto temático que nos ofrece, sirve para ensombrecer la atmósfera cálida que desprende nuestro protagonista, como si el propio mundo fuese su némesis.

OneShot es un título muy personal y genuino. Vinculando personalmente al jugador con la historia, no solo nos ofrece nuevas maneras de jugar, sino de sentir cómo la trama que se despliega ante nuestros ojos es, en todo momento, también asunto nuestro. Es difícil hacer que el jugador sea más que un espectador, y más aún que esto no se sienta forzado, pero este juego consigue atraparnos de una manera muy orgánica, y ahí es donde está su mayor fortaleza.

OneShot Game

Las profecías hablan de la llegada de un mesías, pero no todo el mundo cree en ellas ciegamente. | Equilateral

Como dato puramente anecdótico, quisiera comentar que los antivirus pueden entorpecer nuestra búsqueda. Dada su naturaleza, es normal que las herramientas de protección encuentren las actividades de este juego sospechosas. Si esto sucediera durante vuestra (espero) futura sesión de juego, no dudéis en apagarlas. Todo sea con tal de poder disfrutar de una de las experiencias más únicas que he tenido el placer de experimentar en los últimos años.

OneShot: el mesías y el mundo que no existía sin ti
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