Lucha de clases | Cardboard Utopia
Críticas

Childrens of Zodiarcs y la desdibujada frontera entre el bien y el mal

Lucha de clases | Cardboard Utopia

Childrens of Zodiarcs nos muestra una historia que prescinde de lo maniqueo, que rompe con los tópicos y nos desgarra el corazoncito. Y la hace divertida.

Childrens of Zodiarcs es el primer título de Cardboard Utopia, una compañía canadiense compuesta por antiguos diseñadores de AAA. En su presentación prometen “crear juegos que generen pensamientos y emociones, […] y mecánicas con las que te obsesionarás”, y desde luego cumplen. Con este JRPG no dejarán a nadie indiferente.

Childrens of Zodiarcs, que quintuplicó lo que había solicitado como capital inicial en su campaña de Kickstarter, es un JRPG (O RPG táctico, como prefiráis) que deja en claro un enorme trabajo y un grado de compromiso con los problemas actuales. Es una obra que nos demuestra que se puede hacer un videojuego que sea divertido y, al mismo tiempo, hacer denuncia social. Pero vayamos a lo importante: ¿De qué va todo esto?

Las ilustraciones son realmente brutales | Equilateral

Las ilustraciones son realmente brutales | Equilateral

En Childrens controlamos a Nahmi, una pequeña ladrona de no más de quince años que vive como puede en La Confusión; los suburbios de la enorme ciudad de Torus. El mundo de Nahmi es duro y violento: tras la llegada y la extinción de unos antiguos extraterrestres lo único que ha quedado de ellos son sus artefactos (Zodiarcs), provistos de un poder inmenso, los cuales ahora son usados para mantener un régimen férreo de Nobles y Plebeyos, Fanáticos y “Escoria”, Guardias y ladrones… con Torus a la cabeza de todo ello.

Nahmi fue secuestrada de su pueblo natal con solo diez años, tras presenciar cómo sus padres eran asesinados y su tierra ardía hasta las cenizas. Un noble Torano la mantuvo cautiva como una “curiosidad”, la última de su raza, hasta que logró escapar y adentrarse por si misma en la ciudad. Torus es una ciudad donde los Nobles se alimentan con banquetes mientras los menos afortunados tienen que recurrir al canibalismo, no es lugar para una niña sola y perdida… o eso dice Zirchnoff, el jefe de la banda de niños que la recoge de las calles.

La historia de Childrens Of Zodiarcs no es para corazones sensibles. | Equilateral

La historia de Childrens Of Zodiarcs no es para corazones sensibles. | Equilateral

Todo esto, así como muchas otras peculiaridades de nuestros personajes, de sus historias y formas de ser, lo iremos descubriendo lentamente a lo largo de la historia. Mientras robamos, embaucamos y asesinamos.

Porque esa es realmente la esencia de este juego. Que no os engañen el precioso arte que rodea a los niños que protagonizan Childrens Of Zodiarcs, la delgada línea que separa el bien del mal y cómo, en realidad, no es tanto una línea como un gradiente es casi el argumento principal. Cardboard Utopia se atreve con todo: asesinatos, canibalismo, hambre, violación, poder, engaño, robo… siempre con personajes que no parecen comprender del todo la situación en la que están. Siempre con niños con una sonrisa en los labios… y heridas muy profundas en el corazón.

Podrás cerrar los ojos a la dureza de Childrens of Zodiarcs ¿No es eso lo que hacemos siempre con la dureza de la realidad?

Jugar a Childrens Of Zodiarcs es un descenso a los abismos en el cual puedes encontrar tantos paralelismos como quieras, o evadirte de ellos, si lo prefieres, cuando todo te resulte demasiado duro como para seguir pensando en ello. Porque, aunque parezca que es un dramón, pasa como con todo: estás jugando a un videojuego, está diseñado para ser divertido y de hecho lo es, puede ser muy fácil desentenderte y simplemente disfrutar del grindeo y los combates sin prestarle atención a lo que pasa realmente tras esa capa tan fina… ¿No es eso acaso lo que hacemos siempre?

Un JRPG con... "Algo más". | Equilateral.

Un JRPG con… “algo más”. | Equilateral.

En cuanto a jugabilidad, Childrens es uno de esos casos en los que o amas la idea o la odias. El juego es un JRPG, tal y como ya comentaba antes, pero lo es de una forma muy peculiar: con dados y cartas. Las habilidades de los personajes (los ataques, las curaciones, todo) son cartas extraídas del deck, totalmente customizable, de dicho personaje. Llevarlas a cabo mejor o peor dependerá de tiradas de dados, los cuales podrán mejorar o empeorar mucho nuestro rendimiento.

En el juego no hay ninguna divisa ni tienda que equipe a nuestros personajes: todas las mejoras que consigamos serán gracias a forjar o robar dados, conseguir nuevas cartas y mejorar nuestra estrategia. Al principio parece todo muy sencillo pero, conforme vayamos avanzando y las misiones se vuelvan más y más difíciles, comprenderemos que el deckbuilding y el “dicebuilding” son una parte central del juego que requiere mucha cabeza. Tener claros los roles y saber un poco por dónde van a ir los tiros en la próxima misión nos salvará el culo más de una vez.

Este enemego se acaba de Buffar y, ya de paso, roba cartas. | Equilateral

Este enemego se acaba de buffar y, ya de paso, roba cartas. | Equilateral

Así pues ¿Estamos ante un nuevo FF Tactics? No, ni de coña. Childrens es una aventura madura, más corta y hasta cierto punto lineal que FFT. Puede ser que en algunas cosas pretenda llenar el vacío del mítico título de los JRPGs, pero no creo que compitan en las mismas ligas. Childrens Of Zodiarcs apuesta claramente por la denuncia social, por una historia fresca pero oscura, y por dejar que el jugador tome sus propias decisiones y conclusiones mientras juega. FFT es un compendio de jugabilidad muy divertida, pero con un hilo conductor casi risible, con horas y horas de hacer misiones secundarias por el puro placer de hacer misiones secundarias. Si buscas una experiencia parecida a la que tuviste en el A2 saldrás decepcionado, pero si vas buscando un juego serio que te haga disfrutar y suponga un reto, las aventuras de Nahmi, Brice, Pester y el resto de ratas callejeras que componen el título de Carboard Utopia no te dejaran indiferente.

Uno de los grandes de este 2017 que, casi sin proponérselo, ha marcado un antes y un después en como entendía ciertas cosas de los videojuegos.

Childrens of Zodiarcs y la desdibujada frontera entre el bien y el mal
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