Golf Story y la obsesión por el deporte | Equilateral
Críticas

Golf Story y la obsesión por el deporte

Golf Story y la obsesión por el deporte | Equilateral

Golf Story recupera los RPGs deportivos para contar la historia de un mundo en el que cualquier acción está vinculada al golf. Con este pretexto sale una aventura en la que cualquier cosa es posible 

Una vez te introduces en algún campo, bien sea por estudios o por afición, comienzas a ver el mundo desde otra perspectiva. Descubres relaciones entre cosas que hasta entonces eran invisibles para ti, puedes explicar los sucesos que observas con un enfoque basado en la materia de la que has aprendido o empiezas a ver la influencia de unas obras en otras. Por ejemplo, estudiar física permite observar el mundo teniendo en cuenta las fuerzas que mueven todo, así puedes explicar en funcionamiento de las alas de un avión, o ser fan de JoJo’s Bizarre Adventure lleva a encontrar referencias en cualquier lugar. En el caso de Golf Story es fácil adivinar que va a ser el golf lo que moldee la perspectiva de todo su mundo.

Como deporte, el golf tiene la imagen de ser algo alejado de la mayoría de la población. Una de las barreras que se interponen entre él y el público es la sensación de ser un deporte lento y aburrido; fruto de una dinámica en la cual los jugadores deben recorrer el campo por turnos y antes de golpear reflexionar teniendo en cuenta factores como el ángulo, la fuerza del viento que sopla, la potencia con la que golpear la bola o el tipo de palo a utilizar. Una vez lanzan la bola, deben ir hasta ella, bien sea andando o en carrito, y volver a analizar las condiciones del medio para repetir el proceso. Esto provoca que las partidas duren horas y, por tanto, para el espectador pueda parecer poco emocionante.

La otra barrera que se interpone en el camino hasta la sociedad está más vinculada a la clase: los productos audiovisuales muestran el golf como algo propio del mundo de los ricos, un deporte que práctican los empresarios mientras hacen negocios o gente que se reúne en clubes refinados. Tampoco ayuda a librarse de esa imagen el coste del equipamiento para introducirse en su mundo o que los campos abarquen cientos de miles de metros cuadrados, transmitiendo la sensación de ser un producto rodeado de grandiosidad, por lo mucho que ocupan los campos y la cantidad de recursos que consume mantenerlos.

Todo empieza en el típico club | Sidebar Games

Todo empieza en el típico club | Sidebar Games

En los videojuegos ocurre algo distinto, la barrera se difumina gracias a que uno se puede desprender de todo el ambiente asociado a ello, de las grandes extensiones de terreno necesarias y de los costes, fuera de los de pagar por el propio juego. Por tanto, para mucha gente los juegos de golf son lo más cercano que van a tener a la experiencia de practicarlo, a diferencia de otros deportes mucho más accesibles para la mayoría como el fútbol o el tenis. Aunque muchos de los juegos de golf sean simuladores serios, replicando el ambiente y recurriendo a los rostros de figuras del deporte como Tiger Woods, hay excepciones que buscan un aire más desenfadado. Algunos títulos a destacar serían Everybody’s Golf en las consolas de Sony, en el cual el título ya señala la intención de acercar el deporte a todo el mundo, o los juegos de golf producidos por Nintendo. Uno de ellos, Golf para NES, pasará a la historia por haber sido programado por Satoru Iwata y acompañar en secreto a todas las Nintendo Switch, a modo de homenaje a su persona. Otros son los Mario Golf desarrollados por Camelot, conocidos por Golden Sun, tanto para Game Boy Color como Game Boy Advance. En ellos, el deporte se mezcla con elementos y estructura narrativa típica de RPG, con estadísticas que subir e historias que contar, y es a estos a los que debe su existencia Golf Story.

Cualquier cosa que ocurre está vinculada al golf, así que todo se puede solucionar usando el deporte como verbo en las tareas requeridas

La estructura de Golf Story es muy similar a la de tanto Mario Golf: Advance Tour como Mario Tennis: Power Tour. Al igual que en ellos, se controla a un chaval que desde lo más bajo del mundillo aspira a escalar hasta la cima y convertirse en campeón de golf, viajando por el mundo y compitiendo en diferentes torneos para poder llegar hasta allí. Siendo una combinación de juego deportivo y RPG, el personaje debe hacer acciones típicas de ambos géneros para salir victorioso durante todo este camino, como hablar con los personajes que se encuentra, superar retos relacionados con el deporte, vencer en los torneos y administrar los recursos disponibles, equipamiento, dinero y puntos de habilidad.

Ahora bien, aunque en los títulos de Camelot el deporte era un pilar extremadamente importante, no llega al peso que tiene el golf en esta historia. La obsesión del protagonista por el golf no está sola en el mundo, también toda la sociedad parece orbitar en torno a él. Cualquier cosa que ocurre está vinculada de una forma u otra al golf, así que todo se puede solucionar usando el deporte como verbo en las tareas requeridas. ¿Debes alimentar a los peces de un lago? Se usa la comida como pelota y se lanza golpeando con el palo. ¿Hay que abrir una puerta? Busca la pelota roja en la mansión y la lanzas al agujero rojo. ¿Hay que encontrar fósiles? Cava con tus palos. ¿Hace frío? Pues lanzas las pelotas desde una hoguera para que salgan calentitas. Hasta los animales parece que vivan para el golf; los que habitan las pistas no se mueven de sus lugares y están siempre vigilantes para interactuar con las bolas, bien sea haciendo acopio de ellas por misteriosos motivos o desplazándolas a otras partes de la pista por incordiar.

La obsesión es el motor de la historia y clave en el argumento, todas las personas a las que conoce el protagonista comparten la pasión por el golf pero cada una lo vive de forma diferente: coleccionistas que roban cualquier material relacionado, por extraño que sea, científicos que investigan el minigolf o herreros que forjan palos legendarios. El humor que une todo ello recuerda a otro clásico de Nintendo como es Earthbound, con situaciones que para el observador externo resultan absurdas pero para los personajes son totalmente lógicas y diálogos ingeniosos que explotan todo lo posible el mundo del golf. Y, al igual que Earthbound, el situarlo en una época actual en la que puede ocurrir cualquier cosa, por fantasiosa que sea, le permite experimentar con momentos que se alejan de la estructura general del resto del juego. En particular, en Tidy Park, un club de señores mayores muy tradicionales, el juego se desata más, tanto en humor como estructura, con un tramo que recuerda a una aventura gráfica y chistes inspirados en la imagen que se suele tener de los clubes de golf, con su anclaje en lo tradicional y el elitismo señorial.

Playa, nieve, desierto... | Sidebar Games

Playa, nieve, desierto… | Sidebar Games

Y si el golf es el motor que mueve todo este mundo, será necesario hablar de él. El esqueleto jugable no sorprende al no distar de lo que suele verse en otros juegos de ese tipo, aunque ni lo pretende y tampoco le hace falta. Tiene sus palos que hacen volar a las bolas de formas distintas, la opción de golpear la bola con mayor o menor ángulo, el tener que predecir la influencia del viento, el rebote al tocar el suelo y los distintos tipos de suelo. Ahora bien, el carácter absurdo del mundo en el que tiene lugar le permite incluir algún que otro elemento que dificulta más el avance por las pistas, como pájaros que mueven bolas o calabazas fantasmagóricas en las que la bola rebota mucho. Todo ello en conjunto da lugar a un buen número de variables a tener en cuenta a la hora de planear los tiros y elegir la ruta más adecuada para cada hoyo.

Golf Story sabe que eres un desastre, que no acabas de comprender todas las mecánicas, pero que de alguna forma logras sobrevivir y avanzar

Esto al principio parece ser agobiante, puesto que el juego arroja al jugador en el mundo tras haber tenido un tutorial en el que explica únicamente lo más básico. Al poco tiempo de empezar, aparece una pantalla para repartir puntos de habilidad, en la que no acaba de quedar claro el funcionamiento de cada parámetro, por lo que no sabes qué hacer. Ahora bien, es cierto que con el tiempo se ve que su influencia es poca y lo mejor es optar por distribuirlos de forma equilibrada. Tampoco quedaban claras cosas como las diferencias que existen entre los distintos tipos de palos, dado que no solo cambia la distancia a la que llega la bola, o lo que implica golpear la pelota desde más arriba o más abajo. Inicialmente, di por hecho que el juego omitía estos detalles porque esperaba que el jugador tuviera experiencia previa de otros juegos de golf, como los anteriormente comentados, y conociera la terminología típica del deporte por ser un fanático como sus personajes. Sin embargo, según avanza el juego, los diferentes retos que proponen los personajes en realidad son un tutorial encubierto bastante dilatado. 

Es más, el juego es consciente de que el jugador está aprendiendo sobre la marcha, intentando superar los retos a base de intuición y sin necesariamente entender sus propias acciones. Golf Story sabe que eres un desastre, que no acabas de comprender todas las mecánicas, pero que de alguna forma logras sobrevivir y avanzar, por lo que aprovecha cualquier oportunidad para restregarte este hecho en tu cara. Cada entrenador con el que se cruza el protagonista ve en ti el potencial de un vencedor, pero no se explica que con su falta de técnica esté llegando tan lejos. Los profesionales no entienden que un patoso como tú sea capaz de vencerles en un cara a cara y hay gente que directamente asume que estás haciendo trampas en los torneos. El protagonista es un diamante en bruto que recuerda a los personajes de mangas deportivos, como Yowamushi Pedal o Haikyuu, los cuales compensan sus carencias de técnica o constitución física con amor por el deporte, fuerza de voluntad y grandes habilidades que usan sin ser conscientes de ello.

Para acabar de aderezar todo el conjunto, a la obsesión de este mundo por el golf se le añaden minijuegos inspirados en el deporte, de nuevo siguiendo la estela de los títulos de Camelot. Sin embargo, estos minijuegos más que usar el golf en sí utilizan las variantes que el propio deporte ha inspirado. Entre otras cosas, el juego incluye Galf, un juego de consola que homenajea a los primeros videojuegos de Golf, o disc golf, en el que hay que lanzar discos voladores hasta los objetivos adecuados. Con esto muestra la influencia que puede llegar a tener el deporte, dando lugar a la creacción de otras actividades que emplean herramientas diferentes pero que mantienen un espíritu común que los une con la palabra golf.

Golf Story es el relato de un mundo obsesionado con un deporte, el golf, que hace que todo gire en torno a él. Sidebar Games rescata un tipo de juego en peligro de extinción, prácticamente desde que Camelot dejara de hacerlos aunque es cierto que Pyre de Supergiant Games podría entrar en la definición, para homenajearlos y al mismo tiempo hacer algo propio gracias al humor centrado en el golf.

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