Epistory - Typing Chronicles: el poder de las palabras. | Fishing Cactus
Críticas

Epistory – Typing Chronicles: el poder de las palabras

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Epistory – Typing Chronicles es un cuento en clave RPG en su mínima expresión, cuya principal peculiaridad es que hay que teclear palabras para conjurar la magia con la que transformar un mundo de papiroflexia.

Ella no recuerda cómo llegó aquí, pero enseguida comprende el propósito. A su paso, el mundo se despliega, literal y literariamente, un mundo fantástico que toma forma a partir de piezas de papel. Soporte de la literatura por tradición, el papel representa aquí la imaginación. Cuadraditos se abren como flores en primavera para llenar el vacío y generar el terreno; bosques, yermos, montañas, ríos y fauna de origami. Y si el papel es el entorno, la tinta es el relato, que se escribe indeleble sobre el mismo escenario conforme avanza la protagonista. Una voz femenina narra esas líneas, compensando la silente heroína.

La joven sin nombre monta un gran zorro de tres colas. El tándem humana-montura fantástica conecta con Bastián volando a lomos de Fújur en La Historia Interminable y con San montando el gran lobo blanco en La Princesa Mononoke. El tema de Epistory, aparentemente, es la fuerza creadora de la imaginación, pero más bien se trata de la reconstrucción de un mundo interior. La historia y el mundo se desvelan por fragmentos de recuerdos. El mapa principal, El Puente, debe irse desplegando, completando regiones a modo de mazmorras, con minipuzles muy sencillos. Éstas, basadas en arquetipos como el Bosque Olvidado, el Mausoleo de hielo o el Pozo ardiente, sirven para conseguir experiencia, desbloquear zonas y mejorar habilidades, y para obtener los cuatro magias de los elementos: fuego, hielo, rayo y aire.

Las palabras alteran, construyen o destruyen

Mecánicas, estética y narrativa concuerdan entorno al leitmotiv de la palabra escrita. | Equilateral

Mecánicas, estética y narrativa concuerdan entorno al leitmotiv de la palabra escrita. | Equilateral

Éstas magias permiten sortear obstáculos del terreno y son la única forma con la que interactuar con los objetos y enemigos. Los escenarios son ruinas que atestiguan tiempos de esplendor y parajes cuya naturaleza sufre un mal. Nuestra labor es purgar el mundo de los bichos insectoides o reptiloides que lo infestan y extienden la corrupción.

El juego tira de un manido trasfondo pero se arriesga con el uso del teclado como control. Te mueves con los conjuntos de teclas wasd o efji en ocho rígidas direcciones, pero cualquier interacción con el entorno se hace tecleando las palabras que hay encima de los objetos. Pulsando ‘espacio’, te plantas para poder teclear los sortilegios. Cuatro mil setecientas doce palabras escribí para acabar el juego; en tiempo, siete horas. Las palabras alteran, construyen o destruyen. A veces corresponden a un campo semántico que tiene que ver con el objeto, otras tantas son aleatorias.

Los bichos aparecen del suelo o volando y hay que destruirlos antes de que te toquen. Repartidos por todos lados hay arenas en las que hay que aguantar oleadas (también hay un modo aparte llamado Arena centrado en esta mecánica). Ahí es donde surge el componente de reto, ser un escritor raudo, letal y con sangre fría, capaz de clavar las tildes y los palabros raros, sacando partido a los efectos de las distintas magias de los elementos según la situación. Personalmente, le encontré el atractivo, pero para muchos la mecánica puede representar un tedioso lastre.

Cuanto más grandes son los enemigos, más palabras y más largas hay que teclear para eliminarlos. | Equilateral

Cuanto más grandes son los enemigos, más palabras y más largas hay que teclear para eliminarlos. | Equilateral

Hay otra voz que no es la de la narradora, una que no corresponde al mundo y que se lamenta desde la distancia y apenas se expresa en una caligrafía manual en frases de confusión y ansiedad. Cuando consigues restaurar el mundo y purgarlo de las tinieblas las dos voces finalmente convergen en una anagnórisis, una revelación sobre la propia identidad de la protagonista, que pone punto y final a la aventura, que por lo demás no es especialmente memorable, pero sí entretenida y con una ambientación sonora y visual deliciosa.

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