Slime rancher: Granja de gelatina espacial. | Equilateral
Críticas

Slime Rancher: granja de gelatina espacial

Slime rancher: Granja de gelatina espacial. | Equilateral

Alternando el cuidado de criaturas de gelatina con la exploración de un planeta, Slime Rancher es encantador a tiempo completo. Ahora bien, aunque sus partes funcionen por separado falta que trabajen juntas mucho mejor. 

La gelatina es un alimento extraño. Para preparlo en nuestras casas tenemos que hervir con agua unos polvos o unas láminas y luego dejarlo reposar en la nevera hasta que cuaje. El resultado es una masa blandita pero al mismo tiempo compacta, que tiembla al tocarla y que no se rompe salvo cuando usamos la cuchara; es un conjunto de características tan peculiar que dio pie al adjetivo gelatinoso para describirlas. De normal es transparente y no tiene sabor, por lo que es un lienzo idóneo para probar las mezclas de sabores y colores que deseemos y crear así cualquier cosa que se nos ocurra, incluso podemos introducirle frutas o jugar con los moldes para darle diferentes formas.

El tembleque que ocurre cuando la movemos podría hacernos creer que tiene vida propia y por ello los enemigos con forma de gelatina son algo bastante común en los videojuegos. Por ejemplo, están los limos de Dragon Quest, son la mascota de la saga y los hay de todas las formas, colores y tamaños. Suelen ser de los primeros enemigos que nos encontramos en los juegos, ya que parecen débiles e inofensivos, aunque también hay variantes más peligrosas que aparecen más adelante. En The Legend of Zelda también aparecen criaturas gelatinosas bajo el nombre de ChuChu, aunque desde su aparición en Majora’s Mask  - con tropezones en forma de pociones de magia en su interior - hasta los siguientes juegos han cambiado de forma para tener un aspecto más simpático y agradable, añadiendo de paso un abanico de colores que se traducen en diferentes sabores o afinidades elementales.

The Legend of Zelda: Breath of the Wild nos permitía usar los restos de los ChuChu para cocinar elixires, metiéndolos en la olla junto con frutas o hierbas como si fuesen las láminas de gelatina que compramos para preparar postres en nuestras casas, y el manga Tragones y Mazmorras  Dungeon Meshi en Japón- dedica un capítulo a las propiedades gastronómicas de las criaturas gelatinosas de las mazmorras. Así pues, si puede sacarse algo útil de estas criaturas, no sería de extrañar que tarde o temprano alguien se dedicase a criarlas para obtener beneficios. Y es aquí cuando aparece Slime Rancher.

Beatrix Lebeau | Monomi Park

Beatrix Lebeau. | Monomi Park

En el juego controlamos a Beatrix LeBeau, una chica que decide viajar a otro planeta para ganarse la vida con su propia granja de slimes  - el juego mantiene el término inglés- y, por cierto, aquí me gustaría acuñar el término grangelatinera para definir su ocupación. Ya que es un nuevo planeta totalmente desconocido, con una fauna compuesta exclusivamente por slimes y gallinas, de paso también vive la aventura de explorarlo por su cuenta. Esto hace que el juego tenga dos secciones diferenciadas que, más o menos, se entrelazan entre sí: mantener el rancho y explorar el planeta para encontrar nuevos slimes y materiales.

La primera parte, que se supone que es la esencial, es cuidar la granja de slimes. Según exploramos el planeta, podemos encontrar diferentes variedades de estas criaturas, las cuales podemos atrapar y traerlas a nuestro rancho. Una vez las metemos en el corral, si las alimentamos sueltan unos pequeños cristalitos llamados plort que podemos vender en un mercado espacial cuyos precios fluctúan. Además, si un slime se come el plort de otra de las especies se transforma, aumentando su tamaño, combinando los rasgos y dieta de ambas especies y soltando un plort de cada tipo cada vez que coma— podríamos pensar que es un juego en el que nos dedicamos a vender caca y se la damos a comer a otros slimes para crear híbridos — . Ahora bien, si por un casual los híbridos se comen un tercer tipo diferente de plort, se transforman en una criatura muy agresiva que parece estar hecha de alquitrán, así que queremos evitarlo. Con esto parece que el juego te esté diciendo que la gelatina de un sabor está bien y que la mezcla de dos sabores puede ser interesante, pero que juntar tres sabores acaba en desastre culinario.

Esa es la esencia de la vida en la granja, no hay mucho más realmente. Compramos corrales para introducir a los slimes, terreno para cultivar frutas, corrales especiales para gallinas, puesto que algunos son carnívoros, y podemos mejorar las instalaciones para introducir cosas como vallas más altas o incrementos en la productividad de cultivos. El cuidado del rancho es simple pero absorbente, las horas volaban como en otros títulos de granjas; aunque, si te atreves a mirar un poquito más allá de lo que tienes delante, no hay muchas opciones que descubrir y no existe la posibilidad de aligerar la carga de trabajo, como se podía con los aspersores de Stardew Valley. Producir híbridos sirve básicamente para simplificar las comidas, puesto que puedes combinar slimes carnívoros con algún tipo que se alimente de frutas, mucho más fáciles de producir de forma regular, para así obtener ambos tipos de plorts al mismo tiempo. Y bueno, como los slimes son cuquis, al final los combinas para buscar la combinación más bonita con cosas como gatos explosivos, luciérnagas de cristal o mapaches de miel.

Slimes rosas, de piedra y el híbrido | Monomi Park

Slimes rosas, de piedra y el híbrido. | Monomi Park

Eso sí, aunque el juego plantee conceptos y mecánicas interesantes, algunos de ellos no acaban de cuajar del todo. Por ejemplo, insisten en los peligros de crear un híbrido triple puesto que pueden destrozar la granja, pero en ningún momento sentí tal amenaza. Es cierto que al principio se salen mucho de sus corrales y algo así es posible que ocurra, pero en cuanto consigues algo de dinero para comprar vallas más altas la amenaza desaparece totalmente. También que estos híbridos pueden aparecer mientras exploras el planeta pero basta con esquivarlos, por lo que tampoco parecen un peligro.

Del mismo modo, el mercado de venta de plorts no acaba de funcionar, puesto que lo plantean como algo vivo cuyos precios cambian constantemente como en la bolsa pero prácticamente no varía. La idea sobre el papel es que vamos almacenando plorts de un tipo u otro y los vendemos cuando el precio sube, la realidad es que necesitamos ingresos constantes para avanzar en la granja y vendemos todo el rato los que tenemos. Esta venta constante provoca que los precios se desplomen, puesto que estamos inundando el mercado con plorts de un tipo; mientras que si encontramos un tipo nuevo de slime, nos aportará muchos beneficios hasta que su precio se desplome por venderlos. Por tanto, al final optamos por vender mucho al precio que sea y la idea de un mercado vivo pierde sentido. Quizás funcionaría mejor con un sistema en el que cada día se asignase un precio a los diferentes tipos plort, algo similar al mercado de los nabos de Animal Crossing.

Por otro lado, el juego con el tiempo añadió un laboratorio en el que gastar los slimes como recurso para desbloquear aparatos que ayudan a mejorar la calidad de vida. El problema es que la barrera económica para desbloquearlo es bastante alta, por lo que una vez que lo tenemos realmente no nos hace mucha falta. Además, para poder introducirse en el mundo de la fabricación de aparatos hacen falta muchos recursos nuevos que se deben obtener creando máquinas de recolección, colocándolas por diferentes puntos del planeta y esperando que pase un día para ir a recoger lo que han sacado. Que las máquinas sean de un solo uso, haya que viajar dos veces para usarlas — una para ponerlas y otra para recogerlas — ,necesiten recursos totalmente distintos a los habituales para construirse y solo podamos llevar cuatro tipos de objetos diferentes en el inventario entorpece el ritmo global de la exploración de la isla. Es de agradecer que el juego evolucione y añada nuevos mapas y mecánicas, todavía lo sigue haciendo, pero se siente bastante fuera de lugar y se puede jugar sin recurrir a ello. Crear dispositivos de teletransporte para zonas más alejadas siempre hace todo más cómodo, por lo que es lo que más vale la pena de todo el sistema.

El slime de miel en el bosque | Monomi Park

El slime de miel en el bosque. | Monomi Park

La otra mitad del juego es la exploración y es realmente donde se dedica la mayor parte del tiempo. Una vez salimos de las puertas del rancho nos encontramos con un planeta con diferentes ecosistemas y lleno de slimes de muchos colores y formas. La idea es descubrir todos los rincones y de paso encontrar nuevos tipos de slime y comida, los cuales atrapamos con nuestra aspiradora para traerlos al rancho. Es un sistema simple, no hay combates ni cosas como elementos de supervivencia y tampoco le hacen falta para lo que pretende, pero para aderezarlo se añaden una serie de puertas cerradas con llaves custodiadas por slimes gigantes a los que hay que alimentar. Para poder hacerse una idea, el desarrollo habitual de la exploración consiste en: explorar la zona, encontrar nuevos tipos de slimes, traerlos a la granja, encontrar al gigante, hacer acopio de recursos, alimentarlo con comida hasta que reviente, conseguir la llave que deja al explotar y abrir la puerta a una nueva zona. En los primeros compases del juego alimentarlos es bastante costoso, puesto que no tenemos casi herramientas de producción de alimentos ni capacidad en el inventario para cargar con todos en un único viaje, pero con el tiempo se hace muy sencillo, no acaba de haber un equilibrio.

De paso, por el mapa hay desperdigadas notas que nos cuentan la historia del anterior propietario del rancho, que es lo más cercano a un argumento que nos guíe por la isla. Además están los correos electrónicos que nos llegan de otros rancheros y de Casey, quien parece que fue la pareja de Beatrix tiempo atrás en cuando estaba en la Tierra. Son estos correos quienes moldean el pasado de la protagonista y nos hacen entender las decisiones que le llevaron a dedicarse a criar slimes en el espacio, pero resulta algo extraño conocer los sentimientos de Beatrix solo leyendo los correos escritos por Casey y nunca los que ella le escribe. Para moldear más el universo del juego y hacer de la exploración algo más interesante, con el tiempo se han incluido cosas como unas ruinas antiguas y un desierto al que devolver la vida, que aportan algo más al conjunto de la historia y hacen del planeta un mundo más rico.

Sin embargo, al final el problema fundamental del juego es el ritmo general de este, que podría describirse como una línea que asciende pero llena de mesetas. Conseguir nuevos slimes implica ganar mucho dinero gracias al que que podemos permitirnos las mejoras, hasta que sus precios se hunden en el mercado por venderlos. Luego te das cuenta que explorar todos los rincones sirve de poco, fuera de descubrir los nuevos recursos y alimentar a los slimes gigantes de turno. El juego intenta remediar esto último añadiendo el aliciente de encontrar cofres escondidos por el mapa, pero abrirlos requiere herramientas especiales que están escondidas detrás de una barrera económica muy grande y encima hay tres tipos diferentes. Por tanto, la mayoría de veces pasarás por delante de ellos sin poder abrirlos y para cuando puedas hacerlo estarás muy ocupado con otras zonas del mapa, por lo que no se te pasa por la cabeza regresar a ellas para volver a explorarlas por completo. Con cosas así uno se queda a veces con la sensación de que las mecánicas del juego se quieren molestar las unas a las otras, como si también tuviéramos que ponerlas en corrales separados. 

No obstante, no me gustaría acabar esto con un mal sabor de boca. Aunque pueda parecer muchas cosas fallan, el tiempo volaba mientras jugaba y no era consciente de las horas que dediqué al juego mientras estaba con él  - unas ocho según Steam - . Pese a que haya dicho que explorar aporta poco a efectos prácticos o que la cría es simple, lo importante es la desconexión que ofrecen y el placer de hacerlo; no siempre tiene que pasar algo para disfrutar de las cosas y siempre tenemos el sentimiento de curiosidad por descubrir los nuevos rincones para motivarnos. Viendo que los desarrolladores están dedicando tiempo a continuar mejorando el juego, será muy interesante volver dentro de un tiempo, por ejemplo un año, y ver lo mucho que ha cambiado. Tienen los engranajes de algo muy disfrutable, solo falta que logren encajarlos para que la maquinaría funcione a la perfección y sean uno solo, como los híbridos de nuestro rancho.

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