Hiveswap Act 1: tú a Londres y yo a Alternia | Equilateral
Críticas

Hiveswap Act 1: tú a Londres y yo a Alternia

Crítica de Hiveswap Act 1. | Equilateral

Con el rico lore de Homestuck como base para construir una nueva historia, Hiveswap Act 1 mantiene el espíritu del original y al mismo tiempo crea un espacio totalmente nuevo para que cualquiera pueda introducirse en su universo. 

Hubo una época en la que muchísima gente se enganchó a un webcómic, el cual pretendía parecer dibujado con Paint e iba sobre niños que jugaban a un juego de ordenador que trascendía la realidad. Podía tomar cualquier cosa como referente, desde al presentador Guy Fieri a películas de los noventa como Con Air o Hook, para convertir cualquier fragmento aleatorio en algo importante para la vida de los personajes. La verdad es que con las imágenes que llegaban al ‘exterior’ a veces era difícil explicar lo que nos atraía de Homestuck— en especial cosas como Sweet Bro and Hella Jeff, un cómic del que eran fans los propios personajes — , algo que también se plasmaba en la paradoja de que era algo popular y al mismo tiempo poco conocido. Puede que en los eventos de cómic o videojuegos se vieran muchos chavales con capuchas, camisetas con signos del zodiaco o cuernos, pero eran cosplays que no acababan de encajar con el resto; en caso de que preguntases a conocidos sobre su origen, te decían que eran “los de Homestuck”. Era mucha gente disfrazada que vivía en su mundo extraño y particular, era un fandom gigante que al mismo tiempo estaba un tanto aislado, fue uno que no acabó de llegar al mainstream.

Entender Homestuck desde el exterior podía parecer complicado, más teniendo en cuenta la barrera que suponen las diez mil páginas que elaboró Andrew Hussie durante siete años. A eso se le añadía que con ese amor por referentes extraños,una forma particular de entender la nostalgia, un humor singular y dibujo aparentemente simple; parecía un cómic tonto hecho por las risas en diez minutos, una broma que se había largado más de la cuenta. Pero no había que dejarse engañar, detrás de esa superficie había una obra con una narrativa compleja que jugaba con el medio según se le antojaba, que rompía la cuarta pared y alternaba el cómic con animaciones en Flash (algunas eran más bien cortometrajes) e incluso pequeños videojuegos que permitían avanzar la historia. Esto desembocó en un lore gigante, un universo lleno de personajes con rasgos únicos, vocabulario propio y unas reglas muy especiales que hacían funcionar su mundo.

Una de las partes más esenciales de su corazón era su conexión con el mundo de los videojuegos. Para empezar, los enlaces que llevaban a las siguientes páginas del webcomic estaban escritos siguiendo el formato de las viejas aventuras de texto, con frases como Terezi: Retrieve chalk o Jane: Empty sylladex. Así mismo, el motor que movía toda la historia era un videojuego, Sburb, que podía extenderse más allá de los límites del espacio, el tiempo y la realidad. La primera vez que abrían el juego, parecía una versión de Los Sims capaz de controlar algunas construcciones del mundo del jugador y crear edificios extraños. Sin embargo, la realidad era que abría la puerta a la llegada de criaturas fantásticas al planeta que habitaba el jugador y, poco a poco, sería él quien viajase a otros planetas. Comenzar el juego implicaba añadir a su vida cierta mecánicas típicas de videojuego, como la posibilidad de vivir con un inventario típico de aventura gráfica en el bolsillo o una jerarquía que establecía los pasos a seguir en su vida con el orden de los poderes obtenidos, los mundos a visitar y los enemigos a los que debía enfrentarse. Jugar una partida a Sburb suponía un antes y un después, tanto para su vida como para la de todo el universo.

Los lectores pueden identificar a la canguro | What Pumpkin

Los lectores pueden identificar a la canguro. | What Pumpkin

Por tanto, vista la vinculación de Homestuck con los videojuegos, y que ya se había permitido introducir pequeñas aventuras gráficas en Flash dentro del cómic, no era de extrañar que tarde o temprano se publicase un juego ambientado en su universo. Coincidiendo el auge de Kickstarter con uno de los mejores momentos de popularidad del webcómic, se lanzó una campaña para apoyar un videojuego inspirado en su mundo con el propio Andrew Hussie implicado. La financiación fue un éxito gracias al amor de los fans, superando los 2.5 millones de dólares, pero el desarrollo no fue igual de bien y se alargó cinco años. La producción de Hiveswap fue tortuosa: se planeó sacar el juego en unos dos años, pero el primer estudio al que se le encargó la tarea consumió muchos fondos sin producir resultados— en internet hay rumores que dicen que se gastaron el dinero en producir otros juegos — y lo poco que hicieron no sirvió, así que hubo que montar una nueva estructura para poder desarrollarlo de forma apropiada. Esto jugó en detrimento de Homestuck, ya que Andrew Hussie tenía que dedicar tiempo a ambos proyectos, por lo que en ocasiones el webcómic sufrió parones que duraron meses e incluso un año, lo cual también supuso una bajada del interés de los seguidores.

No obstante, al final Hiveswap es algo real, aunque haya salido solo un primer acto de cuatro planeados y el segundo esté previsto para primavera de 2018. Lejos de ser un juego capaz de alterar la realidad y destruir nuestro planeta como Sburb, lo que tenemos es una clásica aventura point-and-click ambientada en el universo de Homestuck. Aprovecha todo lo construido anteriormente por el cómic, con elementos como la sociedad de los trolls del planeta Alternia, el inventario típico de aventura gráfica o la afición a desarrollar diálogos en salas de chat, para crear una historia totalmente nueva en la que no hace falta haber leído nada de éste. Por tanto, sirve lo mismo para hacer crecer más el universo de cara a los fans como para gente que se sentía intimidada por la obra original pueda saborear un pedacito de ese mundo, aunque siempre quedan las sutiles pinceladas en forma de guiños para los aficionados.

También conserva el estilo de humor, capaz de arrancarte sonrisas y en el que se nota influencia de obras como Earthbound. Al igual que sigue con ese estilo de relatar que imita a las viejas aventuras: existe un narrador que describe las acciones de personaje y jugador recurriendo a la segunda persona (“You tend to ignore him”). En caso de que queramos saber cosas sobre otros personajes, solo podemos obtener la información mediante conversaciones con ellos en ventanas de chat o cuando la historia da un salto para pasar a controlarlos a ellos — en el cómic un recurso típico era ver cosas desde el punto de vista de un personaje, leer su chat con otro y bastante después saltar atrás en el tiempo para ver las acciones del segundo, conversación incluida — .También vuelve la decadente visión de las figuras paternales que había en la obra original: en el planeta de los trolls son inexistentes, puesto que abandonan su planeta en cuanto se hacen adultos, y los humanos tienen padres y madres muchas veces ausentes que, de estar presentes, se muestran como gente extraña. Aquí, el padre de la protagonista parece ser alguien obsesionado por la caza que rara vez está en casa, así que los pasillos están llenos de juguetes, pintadas y objetos aleatorios fruto de una falta de supervisión.

Earthbound seguramente haya influído mucho en la creación de este universo | What Pumpkin

Earthbound seguramente haya influído mucho en la creación de este universo | What Pumpkin

Empezamos de cero en este universo con la historia de un par de hermanos, Joey y Jude, que están solos en casa cuando aparecen unas criaturas que parecen ser extraterrestres. A falta de nadie que les proteja, dependen de ellos mismos para ahuyentarlos de la casa y ponerse a salvo con lo que tengan a mano, sean linternas, zapatos de claqué o pimienta. Aunque como con eso no era suficiente, las cosas se complican al añadir portales dimensionales misteriosos y un grupo de trolls que busca derrocar a la reina de su planeta.

Sin querer contar mucho más dado lo corto que es, este primer acto sirve como presentación de lo que vendrá y, a nada que los otros actos mantengan el nivel, vamos a tener una aventura gráfica con encanto y diversión. Durante las dos o tres horas que dura tenemos un montón de detallitos que descubrir por los fondos, alienígenas, diálogos divertidos y revolución de clases. En resumen, Hiveswap sirve para captar la esencia y hacerse una idea de lo que lo hizo famoso a Homestuck narrativamente, sin necesitar haber leído nada anteriormente y con una estética mucho más atractiva, con fondos pintados llenos de detalle y personajes animados de forma cuidadosa.

Todo esto se cuenta mediante el formato de los point-and-click, recorriendo escenarios como la casa mientras tocamos objetos y los combinamos. El gran problema del género siempre han sido los puzzles enrevesados, con soluciones que muchas veces no parecían tener sentido y que forzaban al jugador a resolver las cosas a base de fuerza bruta, bien sea probando una combinación tras otra hasta encontrar la correcta o tocando todos los rincones hasta encontrar el lugar adecuado, el llamado pixel hunting. Por suerte, Hiveswap evita caer en ello: los objetos a buscar quedan claros mediante el diálogo y los puzzles en los que se usan son bastante lógicos, aunque hay quien podría acusarle de simple por eso mismo. Y lo mejor de todo es que cada objeto usado, aunque no tenga utilidad, viene acompañado de un mensaje especial para la ocasión con el objetivo de que, en caso de que decidas probar todos uno a uno, por lo menos te entretengas, en contraposición al clásico “No creo que eso funcione aquí” que plaga muchos juegos del género. Esa verborrea desatada, el tener que comentar todo, parece ser algo intrínseco de Homestuck, puesto que en el cómic había ocasiones en las que las conversaciones de los personajes se sobrecargaban de diálogos innecesarios; aquí se limitan a comentarios ocasionales cuando estamos usando cosas que no corresponden, así que no saturan y ni quitan interés al jugador.

La mayoría de puzzles a resolver se introducen en forma de batallas contra las criaturas que han invadido la casa, en ellas Hiveswap pasa a convertirse en un falso juego de combates por turnos. Con los enemigos en un lateral y Joey en el otro, hay que buscar el orden correcto de acciones y objetos que utilizar para espantarlos. Por cada acción de Joey hay una de los enemigos en respuesta, bien sea que reaccionan para progresar en el puzle o le ataquen porque hemos usado una acción incorrecta, aunque realmente no hacen daño y simplemente es para informar del error. Para evitar la resolución de combates a base de la fuerza bruta, es decir, utilizando todos los objetos a ciegas, cada ataque que hagan los enemigos tiene como nombre un juego de palabras que suele dar alguna pista sobre qué objeto deberías haber usado. Así pues, el juego presenta utilizar las acciones erróneas como una forma más de jugar, una manera de experimentar para encontrar más comentarios graciosos. 

Duelo en la sala de trofeos | What Pumpkin

Duelo en la sala de trofeos | What Pumpkin

Y si hemos comentado que Earthbound influyó en Homestuck, hace falta hablar de otro juego en el que también se percibe su influencia: Undertale. Hay fragmentos de la banda sonora de Hiveswap que recuerdan mucho a la de Undertale y basta con mirar los créditos para encontrarse como responsable de parte de ella a Toby Fox, su creador. Antes de trabajar en el famoso juego, Fox participó elaborando canciones para muchas de las animaciones y juegos en Flash del cómic, por lo que no es de extrañar que haya vuelto para cerrar el círculo haciendo parte de la banda sonora del videojuego. A grandes rasgos, la banda sonora cuenta con melodías que recuerdan a las clásicas aventuras y RPGs en los que se inspira el juego, con algunas canciones muy pegadizas entre toda la lista.

El primer acto de Hiveswap son unas dos o tres horas de aventura gráfica con mucho encanto que te dejan con ganas de más, porque realmente son una presentación de lo que vendrá. Para los que venimos de la obra original, mantiene el nivel de escritura y nos trae nuevas aventuras; para los que no se atrevieron a entrar, tienen una historia contruida con un universo muy rico como base que recuerda a obras como Earthbound o las aventuras gráficas clásicas.

Hiveswap Act 1: tú a Londres y yo a Alternia
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