9 de nuetsra lista de 100 videojuegos indies de 2017. | Equilateral
Reportajes

Los 100+2 mejores videojuegos indies de 2017

9 de nuetsra lista de 100 videojuegos indies de 2017. | Equilateral

Colaboradores de Equilateral y firmas invitadas reunidos todos a una para repasar los 100 videojuegos indies más importantes de 2017 (con dos sorpresas finales de regalo).

Con la llegada de 2018 toca hacer el tradicional repaso de la producción indie del año anterior: colaboradores de Equilateral y firmas invitadas nos hemos unido para confeccionar este artículo que recoge los que, a nuestro parecer, son los 100 (+2) videojuegos indies más importantes de 2017. Quizás haya alguno más que se nos haya pasado, si es así decídnoslo ya sea a través de comentarios o en nuestras redes sociales: estamos en Twitter, Facebook e Instagram.

Este año nuestra familia ha crecido y ahora hay más redactores dentro de Equilateral, es por eso que tenemos menos firmas invitadas que en años anteriores (por eso y porque queríamos dejar de darle la turra a los compañeros que nos llevan echando un cable durante este par de años que llevamos vivos). Para esta ocasión hemos invitado a tres autores que han tenido a bien aportar su toque de calidad a este artículo, ellos son Celia Sánchez, una crítica cultural cuyo blog debéis leer, Marina Díez, fundadora de la magnífica revista Terebi Magazine, y Willi Romo, uno de los muy buenos colaboradores que escriben en TecnoSlave.

Antes de pasar a la lista de los mejores videojuegos indies de 2017 queremos daros un último aviso: no os fijéis en los números. Este año hemos ordenado la lista alfabéticamete con el fin de evitar confusiones. Queremos dejar claro que esto no es un top, por eso si ves tu juego preferido en un puesto muy bajo no es porque sea malo, sino porque empieza con una de las últimas letras del abecedario.

 

1. A Hat in Time

Tras cuatro años de desarrollo había temor a que no cumpliera las expectativas, pero Gears for Breakfast ha conseguido capturar la esencia de lo que hizo que tanta gente amara a los plataformas en tres dimensiones  -hasta que el género decayó y prácticamente solo Mario sobreviviera a la caída-. Cada mundo tiene una ambientación, como es tradición en este tipo de juegos, pero también son un catálogo de los diferentes grados de linealidad que puede presentar el género. Aunque lo más importante es que A Hat in Time logra que muchas veces estés jugando con una sonrisa en la cara y cada pantalla de carga sea digna de enmarcar por lo adorables que son.

– Diego Iglesias

2. A Mortician’s Tale

Vivimos en una sociedad en la que la muerte es un tabú. Probablemente sea por el miedo que causa tanto la idea de dejar de existir como que dejen de hacerlo nuestros seres queridos. Sin embargo esto no deja de ser una pescadilla que se muerde la cola: no se habla de la muerte porque da miedo y da miedo porque no se habla de la muerte. A Mortician’s Tale es un modesto acercamiento a lo que supone trabajar en una funeraria, sin muchas florituras se nos explica cómo se embalsaman e incineran los cadáveres. El diseño low poly, estilizado y aséptico es perfecto para plasmar todo el proceso sin caer en la morbosidad. Cada vez que acabamos nuestro trabajo, podemos pasar tiempo con los familiares de la persona fallecida y escuchar sus historias; funciona sorprendentemente bien esa tierna humanización después de haber visto al muerto en la camilla.

– María Darko

3. Absolver

Absolver es una síntesis perfecta entre ambientación y jugabilidad. El misterio que desprenden los terrenos de Adal, mezclado con lo grácil y fluido de los combates que tienen lugar en estos, generan una atmósfera ligera y agradable, con una curiosa carga espiritual. Cada golpe que lanzas te acerca un poco más a una liberación insignificante, pues lo mejor del juego es sentir una vez más la emoción del combate: aprender los ritmos, dominar movimientos, perfeccionar tus esquivas, leer rápidamente a tu adversario… Siempre se acaba volviendo a Absolver, por cualquiera de estas razones.

– Willi Romo, colaborador de Tecnoslave

4. Agatha Knife

La pequeña Agatha vive en la carnicería de su madre y pasa las tardes jugando con cuchillos y utensilios tan afilados como su personalidad. Cortar carne y degustarla es su pasión, pero le apena ver cómo los animalitos la temen antes de fabricar chacina con ellos, por lo que Agatha recurre a una solución excéntrica pero efectiva: crear una religión llamada “Carnivorismo”. Acompaña a Agatha en su aventura por convencer a los animales de que alcanzarán la felicidad cuando lleguen a su estómago, resuelve puzles, consulta la bola de cristal de Sandro, negocia tus bienes y no te cortes en pedir ayuda a tu amiga Nika (enlazar a review de mechanika). Agatha Knife es una aventura point-and-click divertida, mordaz y con guiños de frikismo. Para comérsela.

– Violeta Sarabia

5. Another Lost Phone: Laura’s Story

En la línea del primer juego, Accidental Queens vuelve al formato de historia en la que encontramos el teléfono móvil de una persona y lo exploramos para conocer las causas de su pérdida. De nuevo, aprovecha el formato para convertirlo en una nueva vía con la que acercar temas sensibles al público y ayudar a potenciar la empatía con las personas que los viven. Aún con sus defectos, hay que apreciar la utilidad de este tipo de juego para acercar asuntos de vital importancia a la gente y su potencial en ámbitos educativos como las aulas.

– Diego Iglesias

 

6. Baobabs Mausoleum

Una experiencia onírico/misteriosa, surrealista y divertida a partes iguales. Para tratarse de la primera entrega de lo que casi es una novela interactiva lo cierto es que se defiende muy bien, deja con ganas de mucho más. Quizás ciertas optimizaciones te harán maldecir a su creador… pero lo compensa con creces con las carcajadas que te hará dar por lo increíble de todo. Una mezcla curiosa de David Lynch e Historias Corrientes a lo gamberro.

– Cipri Boris

7. Black the Fall

Puzles, puzles y más puzles. Una historia que trata de contarse a si misma como puede, sin mucho éxito. Un juego que trata de transmitirnos los difíciles días que se vivieron en Rumanía bajo el régimen comunista, pero que probablemente haya tratado de abarcar mucho más de lo que podía. El ambiente íntimo y lo desgarrador de las escenas que transmite no consiguieron calar en mi por la falta de empatía que supuraba toda la mezcla. Como juego de puzles funciona bastante bien si te acostumbras a lo caótico de los controles, una pena que no haya dado para más.

– Cipri Boris

8. BOOR

Ya para empezar, la estética de este título de puzles y plataformas desarrollado por el español Daniel Moreno es lo suficientemente llamativa como para interesarnos por lo que nos tiene que ofrecer. En la crítica que le escribí a principios de año quise ver incluso una alegoría a la dualidad de lo mecánico y lo orgánico en su paleta de colores. El gris impregna un mundo de robots, amenazado también por una malvada inteligencia artificial. Nosotros, otro androide, hemos de abrirnos paso a través de puzles tan calculados como los mecanismos de una máquina, pensada para funcionar de una manera y no otra. Ahí es donde entra en juego el color rojo, el error humano, inconcebible de cara a superar unas pruebas que, por otro lado, hacen gala de una curva de dificultad muy bien pensada.

– Jonathan León

9. Bury me, my love

Se habla mucho de que los videojuegos nos aíslan, o nos sirven para aislarnos, cuando en el mundo que nos rodea pasan cosas mucho más importantes a las que optamos por no prestar atención. Sin embargo, últimamente nos estamos percatando más y más de que incluso los videojuegos son políticos, y además cada vez salen más obras lúdicas con los pies puestos en la tierra y con cosas que decir. Este último es el caso de Bury me, my love, un título que simula una conversación por mensajería instántanea vía smartphone entre un matrimonio sirio. Nour decide irse del país para encontrar un lugar seguro en el que vivir, mientras que Majd (a quien controlamos) debe quedarse para cuidar de sus familiares; ambos se mantienen en contacto por móvil. Ella nos va relatando sus peripecias, descubrimientos, y sobre todo obstáculos, los cuales tendremos que ayudarle a sortear cada vez que nos pida consejo. Es entonces cuando las decisiones cuentan, y como el juego ocurre más o menos en tiempo real, quizás ese mensaje tranquilizador que nos informe de que todo ha ido bien no llegue nunca. Una obra desgarradoramente real que sabe cómo aprovechar su lenguaje para meternos de lleno en su historia.

10. Butterfly Soup

Butterfly Soup es una deliciosa aventura gráfica desarrollada por Brianna Lei en la que vivimos las historias de Diya, Noelle, Min y Akarsha, cuatro amigas de un barrio asiático de EEUU que pasan el rato jugando al béisbol y descubriendo sus sentimientos unas por otras. Desde la disconformidad con los estereotipos de género, la aceptación de la homosexualidad, la presión social impuesta por unos padres asiáticos y el síndrome del impostor, en apenas unas horas Brianna Lei nos hace vivir las realidades de cada una de estas chicas con un exquisito sentido del humor absurdo y un abanico de personalidades tan coloridas y exageradas que respiran por sí mismas. Recomendado si eres bi, lesbiana, asiática o juegas a béisbol.

– Afry Curiel

 

11. Childrens of Zodiarcs

RPG táctico, CCG y juego de dados, todo a un tiempo ¿Quién dijo miedo? Un preciosísimo primer proyecto de Cardboard Utopía, compañía canadiense que da un golpe sobre la mesa con esta, su primera obra. Temas tan sangrantes como los refugiados de guerra, el alcance de la ley y la justicia, los niños soldado o la prostitución, son el centro de la historia de Childrens of Zordiac. Y se atreve con todo ello al mismo tiempo que incluye una de las mecánicas más originales que he visto en mucho tiempo en un tactical RPG. Diversión, tristeza, belleza y dolor, una obra imprescindible si eres fan del género.

– Cipri Boris

12. Crawl

Con un pixel art simplista pero brutal, Crawl busca darle una vuelta de tuerca al dungeon crawler convirtiéndolo en un juego cooperativo en el que un jugador puede ponerse en la piel del héroe para enfrentarse a tres amigos más, que toman el control de los monstruos de la mazmorra. Cada vez que alguien muera se convertirá en un fantasma que puede poseer a las criatura que recorren los pasillos de Crawl e intentar hacerle la vida imposible al protagonista. Incluso se puede tomar control de los objetos de las salas. Una buena idea muy bien ejecutada que permite también ser jugada en solitario.

13. Cuphead

Inspirado en la animación de los años 30, Cuphead demuestra la importancia de una buena dirección artística. Si a esto le sumamos una jugabilidad precisa y dinámica y a un diseño de niveles lleno de mala leche, tenemos la receta de un título increíblemente adictivo. El juego está formado a partir de varias peleas contra bosses a las que vamos accediendo a través de un minimapa, cada combate se basa en una serie de patrones repetitivos que se irán complicando a medida que superemos las distintas fases. A pesar de que pueda resultar al principio frustrante, tiene la capacidad para hacernos querer repetir todas las veces que haga falta hasta eliminar al boss. Una partidita más.

– María Darko

14. Darkwood

El lanzamiento de este juego vino acompañado de un momento especial. Fue noticia no sólo por el hecho en sí (que además llevaba tres años en early access), sino porque los propios desarrolladores decidieron publicar un torrent de Darkwood para que aquellos que no se podían permitir comprarlo pudieran jugarlo igualmente. Un movimiento aplaudido que le granjeó buena fama a un título que ya atesoraba una calidad especial. Vista cenital, oscuridad, escenarios cambiantes, tensión continua, y la siempre misteriosa inmensidad del bosque son los principales ingredientes que conforman el que para muchos es el juego más terrorífico de 2017.

15. Desync

Este parece que ha sido el año de los shooters noventeros en la escena indie, demostrando que no hay que ser id Software para recoger el testigo de una vertiente de los disparos tan específica y con tanto seguimiento. Desync es quizás el más conservador, presentándonos un Arena Shooter en el que la insana dificultad nos obliga a repetir una y otra vez fases con enemigos de patrones marcados. Cuanto más nos acostumbremos al nivel a base de morir, más podremos dar rienda suelta a nuestra capacidad para matar con creatividad y conseguir puntos extra por ello. Su estilo 100% retrowave nos recuerda, al igual que el género en el que se encuadra, que a veces los recuerdos del pasado son solo fantasías que traemos al presente. Y nada como jugar una fantasía.

– Jonathan León

 

16. Detention

Heredero de los títulos de terror que inundaron PlayStation 2, en Detention nos encontramos un diseño de niveles basado en el backtracking al más puro Resident Evil y una imaginería simbólica y metafórica a lo Silent Hill. Ambientado en Taiwan durante los años 60, se nos mostrará las terribles consecuencias del llamado Terror Blanco a través de Ray, una estudiante de instituto. Un título atmosférico que sabe tratar un tema tan escabroso con delicadeza, demostrando el potencial de los videojuegos como elemento cultural.

– María Darko

17. Divinity: Original Sin 2

Una de las mejores cosas que tienen los indies es la capacidad de traer de vuelta géneros y tipos de videojuegos muy concretos que creíamos que se habían perdido entre el eterno flujo de las tendencias. El RPG más clásico, el que viene de los libros de reglas, los dados, las fichas de personaje, y los dungeon masters perversos está de enhorabuena en los últimos años. El primer Original Sin fue el símbolo de su resurgir, y esta secuela es la señal de que el rolazo ha vuelto para quedarse. Fantasía medieval con personalidad y en la que, casi literalmente, cualquier cosa puede pasar. Y además con cooperativo.

18. Doki Doki Literature Club!

“Vaya rollo es ir al instituto. Aunque, desde que Sayori me dijo que me apuntara al club de literatura, los días son mucho más divertidos. Cada vez que nos reunimos escribimos poemas y luego vemos los que han escrito las otras chicas. Realmente los poemas me dan un poco igual, todo esto es un pretexto para pasármelo bien e intentar conseguir alguna cita. Siempre son muy atentas conmigo y tienen unas palabras amables para mi. La verdad es que no se por cual de ellas decantarme aún, Yuri es un poco oscura y le gustan las cosas de miedo, Monika es muy seria, Natsuki, muy infantil y Sayori… Sayori se ha comportado de forma extraña estos últimos días”.

– María Darko

19. Domina

Imperio Romano, gladiadores y peleas sangrientas; pero nosotros no vamos a ser los que participen en las refriegas. Somos un aristócrata cuyo objetivo es reclutar a fieros guerreros, entrenarlos y convertirlos en los mejores contrincantes de la arena. La acción deja paso a la gestión y la estrategia: elegir cuáles son los mejores combatientes, mejorar sus puntos fuertes y débiles, realizar tejemanejes políticos, y ver cómo se desenvuelven en el coliseo. Nada de pulgar abajo para esta fórmula.

20. Dream Daddy

Un pueblo, siete padres y una misión: ligárselos a todos. Dream Daddy es una manera genial de empezar en este tortuoso mundo que son los simuladores de citas. En él podremos encontrar de todo, desde señores bellos a los que tirar los trastos, pasando por chistes malos hasta escenas dramáticas. Que no os engañe el aspecto de broma, pues sus rutas están realmente cuidadas y saben tratar ciertos temas con el respeto que se merecen. Por supuesto, hay padres para todos los gustos: el gótico, el deportista, el hipster, el líder de un culto satán- oops.

– María Darko

 

21. Dujanah

Si tengo que hacer una afirmación categórica con respecto a Dujanah, es que es el juego más único que he jugado en todo el año. No hay más que verlo para darse cuenta de que, para bien o para mal, quizás esa era la reacción que se buscaba con él. El típico “ámame u odiame, pero no te quedes indiferente”. La obra de Jack King-Spooner, como toda buena película de David Lynch, es una poderosa montaña rusa catártica. Un juego sobre lo que significa el amor, la pérdida y la muerte en un mundo demasiado cruel y cínico como para que no nos de miedo todo eso.

– Jonathan León

22. ECHO

Ultra Ultra es una desarrolladora danesa que nos ha traído una de las propuestas más interesantes del año: enemigos que, literalmente, aprenden de nosotros en todo momento. En ECHO somos En, y con la intención de enmendar un error que cometimos hace mucho tiempo, tendremos que llegar a las entrañas de un Palacio que conforma todo un planeta. En este lugar, decenas de clones nuestros nos intentarán parar los pies; clones que, cada cierto tiempo, se reiniciarán aprendiendo todo lo que hemos hecho en ese período. El Palacio estará tomando nota de nuestras acciones continuamente y nuestros ecos harán y dejarán de hacer lo mismo que nosotros tras cada apagón. Aunque no tenga la trama más interesante que hayamos visto, ECHO es un juego de sigilo y acción en tercera persona que nos presenta un universo muy atractivo y una mecánica que nos hará plantearnos muy detenidamente nuestros actos en todo momento.

– Enrique Grandes

23. Emily is away too

¿Te mola eso de destrozarte emocionalmente leyendo entre líneas si tu crush habla o no de ti en ese test de facebook, o si hay algún sentido oculto en la letra de esa canción que tiene en su estado, o si cuando te dice “jaja sí eres muy guay” quiere decir “jaja sí” o “eres muy guay”? Pues estás de suerte, porque ahora Emily Is Away Too viene con un 87% más de hacerse polvo la patata, sentirte responsable de la salud emocional de tus amigos y mandarse vídeos del youtoob. Un juego tan dolorosamente realista e inmersivo, con unas elecciones musicales que podrían haber salido de mi carpeta del 2010, no podría quedar sin recomendar.

– Afry Curiel

24. Everspace

Arcade de naves con elementos de roguelite. Magnífico generador de fondos de escritorio. Destaca por su increíble belleza gráfica al combinar un alto realismo con escenarios sobrecargados de asteroides, pecios espaciales y peligros naturales como tormentas solares, nubes de gases electrificados o mini agujeros negros. Aunque los combates de naves no son de los mejores, la variedad de ítems y armamento con los que mejorar las tres clases de naves que puedes pilotar te empuja a saquear recursos y superarte a ti mismo. O sea, a tu anterior yo. Cada salida es distinta y la muerte está asegurada. Lo que te mata te hace más fuerte, cadete.

– Marc Angrill

25. Everything

Everything no se presta a listas ni etiquetas, tan solo al sereno fluir de la voz de Alan Watts y sus trascendentales apreciaciones. Depende exclusivamente del usuario que Everything se convierta en un juego carente de retos, o bien en una experiencia reflexiva y didáctica sin igual, o el mejor salvapantallas que hayas tenido en tu vida. Esa maleabilidad es uno de los puntos fuertes de la obra culmen (hasta el momento) de David O’Reilly, un autor multimedia empeñado en crear desde cero obras difícilmente comparables. Es una bendición que existan autores interesados en explo(t/r)ar de esta manera los límites del videojuego, la creación y representación de historias, elementos y vida. Igual que la vida misma, puedes calificarlo como quieras porque eres tú quien decide qué va a ocurrir y cómo. Experimental, infinito, sencillo, enriquecedor. Everything es todo eso y mucho más.

Álvaro Meléndez

 

26. Everything is going to be ok

Everything is going to be ok es el retrato posmoderno de los malestares generalizados en la sociedad del querer es poder y del capitalismo hipervitaminado que entierra la ansiedad y las inseguridades porque las considera fracasos; errores en la cadena de montaje de la que salimos al mundo como si de la distopía de Aldous Huxley se tratase. Alienmelon, en el texto con el que presenta su juego en itch.io, habla de este como su propia fantasía de poder. Una en la que ser débil no es visto como una enfermedad a erradicar, sino como parte de nuestra perfecta imperfección. Nunca se habla de los que sobreviven a pesar de que su mundo se caiga a pedazos. Sin embargo, Everything is going to be ok no va de darte un par de palmaditas en la espalda y decirte eso, que no pasa nada, que todo va bien. Al contrario: es feo, ruidoso, incómodo, y espeluznantemente satírico. Expresa como nadie lo que es estar con el agua hasta el cuello y que el resto del mundo no haga más que cogerte de los pies y arrastrarte con fuerza hasta el fondo. No termina con una moraleja que haga las veces de solución, porque si fuera tan fácil, nadie estaría pasando por esas cosas. Más bien, solo trata de gritar a los cuatro vientos que el mundo es confuso, difícil, y sin ningún sentido. Por eso es tan especial, porque es un clavo ardiendo, pero al menos es algo a lo que agarrarse.

– Jonathan León

27. Far From Noise

El equilibrio entre la vida y la muerte es representado en Far From Noise por la figura de un vehículo balanceándose al borde de un precipicio. Experimentaremos una especie de meditación mindfulness basada en la inestabilidad de la ansiosa pasajera frente a la calma de un sabio ciervo que no ofrece respuestas sino que actúa como guía para que encontremos nuestras propias preguntas. Far From Noise nos invita a contemplar la naturaleza de nuestro alrededor, a apreciar la belleza del momento presente, del aquí y ahora, dejando que los pensamientos desaparezcan en el viento como las hojas caídas. Respira con tranquilidad y mécete en este viaje estático alejado del mundanal ruido. Un regalo para los sentidos.

– Violeta Sarabia

28. Figment

Hay muchas cosas que se pueden destacar de Figment, pero una de las que más salta a la vista es su precioso apartado artístico: con él, el estudio indie Bedtime ha conseguido representar a la perfección la psique de un infante, dotando al mundo de un hermoso surrealismo sólo posible dentro de la cabeza de un niño. Además de su dibujo, Figment borda tres cosas: el tratamiento de los comportamientos mentales asociados a los traumas, el carisma de sus personajes y los diálogos entre ellos y la faceta musical tanto del conjunto como, sobre todo, de los jefes finales, que prácticamente convierte al juego en una obra de teatro de fantasía.

– Manu Delgado

29. Flinthook

Jugar a Flinthook es tan satisfactorio que es fácil perdonarle todas sus carencias mecánicas. Como buen roguelike, este juego nos propone una serie de frenéticas incursiones en navíos espaciales de los cuales tendremos que extraer un tesoro (que para algo somos piratas) cuyo interior nos servirá para ir progresando en la trama, que está ahí un poco por estar. Es un título muy rápido, en el que es fácil perderse entre tantas balas y saltos, pero que permite disfrutar de su suave pixel art y de sus cuidadas animaciones.

– Manu Delgado

30. Four Last Things

Quizá estar situado bajo el marco de un género que no está tan en boga como otros ha castigado a Four Last Things más de la cuenta. El segundo juego de Joe Richardson es una virguería gracias a sus paisajes compuestos íntegramente por pinturas del renacimiento. En el contexto de originalidad y esfuerzo, el trabajo visual y sonoro de este collage renacentista de música, personajes y paisajes merecería al menos un 1% de la atención recibida por otros juegos de este mismo año. La narrativa también es original dentro del mundo de las aventuras gráficas, poniéndose al servicio del humor que abarca todo Four Last Things mediante su objetivo de cometer todos los pecados capitales a lo largo del juego. Y es que pese a su distinción visual es el humor quien termina siendo protagonista: autoconsciente de sus referencias, fresco, multidimensional y muy ácido. Uno de los videojuegos más divertidos del año, y si eres fan del humor absurdo estilo Monty Python, el que más.

– Álvaro Meléndez

 

31. Future Unfolding

A medida que avanza este bendito medio los desarrolladores encuentran formas más adecuadas de utilizar la propia jugabilidad básica como vía narrativa en lugar de abordar al jugador con cajones de texto o marcadores que señalen hacia dónde tienes que ir. La sobre-tutorización es algo habitual en las superproducciones, quizás por eso los indies buscan distanciarse de ello y tratar al jugador con el respeto que se merece. Future Unfolding lleva esto al extremo y planta al jugador en un colorido y etéreo mundo en el que debe colaborar con la naturaleza con el fin de conseguir sacar un mensaje oculto en algún rincón del videojuego.

– Manu Delgado

32. Getting Over It

“Un juego que he hecho para hacer daño a un cierto tipo de persona”. Así es cómo el creador de este juego, Bennett Foddy, lo introduce en su página de Steam. No en vano, porque si algo caracteriza a este autor, que recordemos es quien concibió esa tortura del abismo que era QWOP, es que sus juegos se pueden definir como “frustrantes”. Los controles de un videojuego, al menos para los que ya estamos acostumbrados a jugar, no nos suponen ningún problema; el diseño de niveles, enemigos y esas cosas son las que hacen que el juego sea difícil. Por eso, cuando jugamos a Getting Over It with Bennett Foddy y vemos que no somos capaces ni de movernos propiamente, nos entra la más absoluta de las rabias. Pero, poco a poco, el camino se hace al andar; o en este caso, al arrastrar con un martillo a un hombre desnudo que tiene medio cuerpo metido en una cacerola.

33. Golf Story

Un homenaje a los RPG deportivos de Camelot, con el golf, un deporte que nos suele ser ajeno por parecer más propio de ricos, como eje central. Coge las mecánicas básicas de dichos juegos y las vuelca en un mundo obsesionado por el deporte en el que cualquier acción — como dar de comer a peces, cavar fósiles o abrir puertas de una mansión —  puede hacerse con las mismas acciones que empleamos para practicarlo. Para acabar de cerrar un buen debut, Sidebar Games añade al conjunto: humor inspirado por Earthbound, un mundo de personajes que siempre nos eche en cara que aunque ganemos no sabemos jugar al golf y minijuegos inspirados en variantes del deporte.

– Diego Iglesias

34. Gorogoa

Gorogoa nos invita a abrir el tercer ojo, aquello que según las corrientes místicas supone adquirir una percepción visual que va más allá de lo ordinario. A través de una historia contada en bellas imágenes y sorprendentes animaciones, se nos plantearán puzzles en los que ejercitaremos el pensamiento visoespacial y nos sumergirán en algo totalmente nuevo. Al entrar en Gorogoa entramos en un universo donde las leyes físicas están a merced de la imaginación y la magia. Disfrutarás de un viaje lisérgico digno de los sueños de Escher.

– Violeta Sarabia

35. Hand of Fate 2

La mezcla de géneros tiene ese matiz de compuesto alquímico a partir del cual se pueden descubrir maravillas que hasta ahora escapaban a nuestros ojos. Con el primer Hand of Fate, la gente de Defiant Development ya nos mostró que el rol, el roguelike, y los juegos de cartas de tablero no están para nada reñidos. Su secuela no iba a atreverse a cambiar demasiado, menos aun cuando esa fórmula se ha convertido en su seña de identidad. Hand of Fate 2 nos ha traído este año un juego de mesa mucho más complejo, uno que llega a ser The Witcher al mismo tiempo que Magic: The Gathering; dos ejemplos que le vienen que ni pintados porque, esta vez, la trama por la que nos movemos está mucho más cuidada.

36. Heat Signature

Los creadores de Gunpoint han dado el salto al espacio exterior. Y nunca mejor dicho. Heat Signature va, básicamente, de ir pegando saltos entre naves espaciales para completar misiones que te han ido asignando. Con una vista cenital, su jugabilidad gira alrededor de la pausa del tiempo: cada vez que quieras puedes paralizarlo todo para pensar la estrategia que más te convenga para acabar con tus enemigos, que puede ser desde arrasarlos a todos con tus armas o utilizar los aparatejos que tienes a tu diposición.

37. Hellblade: Senua’s Sacrifice

Si tuviera que nombrar un solo título de 2017 como la sorpresa del año, estoy 100% seguro de que sería Hellblade, lo nuevo de Ninja Theory. Tratar enfermedades mentales dentro del mundo del videojuego (y de muchos tipos de ficción) es algo que, generalmente, deja bastante que desear, pero eso es lo que convierte a este título en una obra especial. Podría hablar de su combate, su narrativa o su diseño sonoro, pero todo eso palidece ante su objetivo: representar de manera solemne un problema real. Es por esto que Hellblade brilla con luz propia en este año, y es por esto por lo que debe ser recordada como una obra importante.

– Iván Lerner

38. Hello Neighbor

Un título de sigilo y terror con un enemigo que nos va persiguiendo todo el rato, cuya inteligencia artificial aprende de nuestros actos y reacciona en consecuencia. Dicho así, parecería que estemos hablando de la nueva entrega de Alien Isolation, o de algún que otro juego oscuro y con monstruos de similar calibre. Pero no. En Hello Neighbor nos colamos en casa del vecino, y ese enemigo implacable es, bueno, el vecino. El suspense y los sustos siguen estando ahí, pero con una capa visual amable que, en realidad, es lo que le hace dar todavía más miedo. Eso, y cualquiera que sea el secreto que guarda nuestro vecino en su sótano, y al que debemos llegar como sea.

39. Hidden Folks

La interactividad es el elemento diferenciador de Hidden Folks, que destaca en el género de juegos de agilidad visual ya que en esta “version mejorada” de Dónde Está Wally no siempre está a la vista aquello que debemos encontrar. Además de buscar, hay que rebuscar entre objetos ubicados en 12 mapas desde una inmensa fábrica hasta una estación de esquí, y lo que suena más curioso: incluye 900 efectos de sonido realizados con la boca que se reproducen al hacer click en cada lugar del escenario. El humor e ingenio de Hidden Folks te perderán, seguro que lo encuentras divertido.

– Violeta Sarabia

40. Hollow Knight

Este año, el estudio Team Cherry nos ha presentado al pequeño Hollow Knight, una aventura de acción y plataformas al más puro estilo Metroidvania en la que descubriremos que lo único pequeño que tiene este videojuego es el tamaño de su personaje. Nuestro héroe, un caballero-insecto, se abrirá paso a través de un mundo infestado de toda clase de monstruos malvados, aderezados con un mundo influido por el imaginario de H.P.Lovecraft Una gran cantidad de mapas interconectados unos con otros mediante un ingenioso sistema de atajos y pasadizos que conseguirán hacer de la exploración toda una aventura. Además de la exploración, Hollow Knight nos plantea un sistema de combate sencillo e increíblemente satisfactorio de manejar. Gracias a sus controles bien ajustados, realizar cualquier acción con nuestro héroe será una delicia y un disfrute de sensación kinestésica. Saltar, atacar, desplazarse, recibir un golpe, curarse, descansar, e incluso, mirar nuestro mapa se ve y se siente de forma precisa y maravillosa.

– Alberto Ruiz

 

41. Immortal Redneck

Y aquí viene otro de los vástagos de los FPS de la vieja escuela. Esta vez entre pirámides, momias, árboles de habilidades y mazmorras procedimentales. El juego de los españoles CremaGames traslada las clásicas reyertas á la Quake al omnipresente género de los roguelikes, el cual solo necesita mezclarse con algo conocido para darle una vuelta y una pizca de identidad. Con encuentros más dinámicos (aunque siguen pecando un pelín de repetitivos) y un sistema de progresión que cumple su cometido, Immortal Redneck consigue ser de esos a los que te da por echarte una partida de vez en cuando porque necesitas jugar a algo y no sabes a qué. Sin hacer un excesivo alarde de florituras, es lo suficientemente divertido como para calmar esa sed sin ningún problema.

– Jonathan León

42. Kimmy

Cualquiera que conozca a Nina Freeman sabe qué tipo de juegos suele desarrollar. Obras muy personales, centradas en la empatía y que hablan de la mujer y sus vivencias. Con Kimmy, la autora mantiene todo eso, pero decidió dejar a un lado las historias basadas en sus propias experiencias y narrarnos algo que su madre le contó una vez. Ambientado en 1968, el juego nos pone en la piel de Dana, una chica que un día conoce a otra niña más pequeña que ella y que dice llamarse Kimmy. La madre de Kimmy contrata a Dana para que sea su canguro y ambas pasarán los días juntas. Es una simpática y bella postal sobre las costumbres y las relaciones de los Estados Unidos en los años 60, que nos habla del impacto en la vida cotidiana de la religión y las responsabilidades. Además de tener a las dos protagonistas más cucas del mundo.

43. Kingsway

¿Qué hace de un RPG un RPG? Probablemente todos estemos de acuerdo en que buenos gráficos, sistemas de combate interesantes y una historia absorbente. Kingsway se ríe de todo eso. Un juego completamente realizado a imagen y semejanza de un sistema operativo del año de la pera que aún así no podría ser más divertido, con un sistema de combate basado en barras de carga ¿Suena absurdo? Lo es, pero en el buen sentido. Kingsway es de esas rarezas que, si se lo permites, te darán ratos de auténtico placer, con su ambiente minimalista y su historia simplona pronto te encontrarás preguntándote como se te han ido tantas horas con una cosa tan tonta.

– Cipri Cáceres

44. Little Nightmares

Little Nightmares es una de las apuestas de terror más originales de los últimos años. Optando por deshacerse de muchas de las convenciones de esta corriente, no tenemos ante nosotros puzles crípticos, jumpscares o tétricos lugares a explorar en primera persona. Lo que esta obra pone sobre la mesa es el lado más grotesco (y perfectamente imaginativo) del miedo.

– Iván Lerner

45. Localhost

En Localhost somos una persona contratada para borrar una serie de discos duros, en seguida descubres que esos discos contienen varias inteligencias artificiales y debes pedirles permiso antes de formatear. Por supuesto te intentarán convencer de que no lo hagas y estará en nuestra mano decidir si seguir las instrucciones de nuestro trabajo o ayudar a las IAs. Un juego incómodo, tanto en su planteamiento como en su estética fea y su música repetitiva, pero igualmente fascinante.

– María Darko

 

46. Lost Memories Dot Net

Lost Memories Dot Net traduce los sentimientos del personaje de Nina a una materialidad virtual identificable e inteligible por todas aquellas chicas que, como yo, hayan nacido o crecido rodeadas de Internet. Los recuerdos no son las conversaciones que mantenemos vía chat, que lejos de escindir dos caminos antagónicos mediante sus opciones de diálogo, ilustran la dualidad de un personaje bastante delimitado para lo que cabría esperar del avatar de turno. Nuestras memorias no están ahí guardadas, no; sino en las imágenes que proyectamos en nuestra página personal, ese despliegue digital de nosotras mismas. Es inevitable que cambiemos y que nuestro imaginario cambie junto a nosotras, tal y como ocurre con la apariencia de la web; tal y como ocurre con las relaciones que forjamos por el camino. Si la historia de las imágenes es la de la superposición, este ejercicio arqueológico a la inversa ha venido aquí para quedarse.

– Celia Sánchez, crítica cultural

47. Memoranda

Adaptar al videojuego una serie de obras literarias sin la colaboración del autor puede acabar bastante mal (a menos que el autor sea Sapkowski), pero en este caso Memoranda ha sabido recoger bastante bien el espíritu de las historias de Murakami centrándose, sobre todo, en el tratamiento natural que el autor hace del surrealismo y en la calidad narrativa de sus personajes. Ambos aspectos se entrelazan más que adecuadamente a las características de la aventura gráfica, que además se presenta envuelta con un cuidado dibujo que le confiere un cierto aire a novela gráfica.

– Manu Delgado

48. Milkmaid of the Milky Way

Volviendo a jugarlo da la sensación de que siempre ha estado ahí. Quizá sea esa estética retro lo que le otorgue cierta atemporalidad, aunque en mi caso es el ambiente bucólico, como sostenido en el tiempo, lo que me causa una calma infinita solo de pensar en Milkmaid of the Milky Way. Es un juego básico, pero no en un sentido peyorativo. Mattis Folkestad, su creador, se apoya en unos pocos elementos para crear un universo familiar y a la vez diferente, con sorpresas pese a tratarse en tono relajado. A pesar de habitar lugares en común con otros videojuegos del género, son estos recursos, con el lenguaje en verso como emblema distintivo del juego, los que ayudan a recordar para siempre las aventuras de Ruth con cariño y serenidad.

– Álvaro Meléndez

49. Monument Valley 2

Tan onírico y especial como su predecesor, Monument Valley 2 cautiva nuestra atención mediante una atmósfera de energía, luz y armonía situada en ingeniosos espacios de gran belleza. La arquitectura imposible de cada nivel es interactiva y dinámica, permitiéndonos experimentar e interactuar con un entorno constructivista. Al girar los engranajes estamos alterando el medio pero a la vez estamos modificando nuestra visión. Este cambio de perspectiva es una metáfora sobre la maternidad, ya que la protagonista irá aprendiendo a educar a su hija, a permitirle crecer y dejarla marchar. Ninguna meta es inalcanzable, incluso si está boca abajo.

– Violeta Sarabia

50. Monumental Failure

Sin duda uno de los juegos más divertidos de este año. Nuestra misión en Monumental Failure es la de construir algunos de los monumentos más conocidos de la Historia. Los encargos vienen de mano de los dioses de diferentes religiones, pero es muy probable que el resultado no les satisfagan: Monumental Failure está a caballo entre los silly games y los party games, por eso las risas están aseguradas.

 

51. Nex Machina

2017 ha sido el año en el que he inaugurado mi amor por Housemarque, el estudio finlandés creador de Resogun y Nex Machina. He de decir que no soy un jugador aficionado a los twin stick shooters, pero con este último es muy probable que eso acabe cambiando. Nex Machina nos trae altas dosis de acción, frenetismo y música electrónica. Con niveles trabajados, una gran variedad de enemigos y retos que nos obligarán a calcular todos nuestros riesgos, el juego se planta como uno de los juegos arcade mejor valorados de todo el año, y con mucha razón.

– Iván Lerner

52. Nidhogg 2

Parecía imposible, pero Nidhogg ahora es más feo. Más feo y más loco; ambas cosas están bien. El primer juego sigue siendo perfecto, tanto para competir como para echar el rato en casa con los amigos, y fue lo suficientemente original como para lograr picarnos con solo jugar una partida. Un espíritu que en su secuela aún se mantiene, solo que algo más cansado. Y precisamente por eso, tenían que hacerlo más loco, añadirle más variables a una ecuación que ya no se podría considerar como tal. Así que Nidhogg 2, en contraposición, es mucho más imperfecto. Pero donde el primero llegaba a cansar, este se las arregla para mantener viva la llama y hacer que el pique dure bastante más rato, recrudeciéndolo hasta rozar las ganas de cometer un homicidio real, incluso. Caos delirante convertido en una experiencia multijugador local casi obligatoria para esas reuniones locas con gente.

– Jonathan León

53. Night in the Woods

¿Qué hacer cuando la vida de todos tus amigos sigue adelante y tu te sientes atascada? Es la premisa de Night in the Woods, una aventura conversacional protagonizada por Mae, una gata que acaba de dejar la universidad y no sabe muy bien a qué dedicarse ahora. Con un fuerte carácter sarcástico y algo pesimista, Night in the Woods se impregna en la depresiva cultura millennial para plasmar los problemas de una generación que ve cómo sus promesas de futuro se desvanecen. Su estética cuidada y algo hipster, una música que tiene lo justo de onírica y nostálgica y unos diálogos tan afilados como la navajita de Gregg rematan este título como uno de los mejores del año.

– María Darko

54. Nongünz

Hay, y cada vez más, demasiados roguelikes. Es un hecho. Más o menos como cuando hace unos años todo el mundo quería lanzar su propio FPS. Por eso me acerqué a Nongünz con recelo. Y por eso me sorprendió que, una vez pasada la barrera de dificultad que caracteriza a este género, lo disfrutara tantísimo. El control, las armas y las habilidades de Nongünz son una delicia. Lo mismo sobre explorar la mazmorra que, por supuesto, es completamente diferente en estructura cada vez. Resolver el enigma que rodea al título es una tarea que se puede hacer larga (pero larga, larga), y aún dándonos facilidades para ello, llegar al final llega a ser realmente tedioso. De todas formas, Nongünz es un juego que, con sus peros, merece una oportunidad. O varias, porque hacerse a él de primeras puede resultar algo frustrante.

– Enrique Grandes

55. Old Man’s Journey

El propio nombre lo dice. Un viejecito cansado se dispone a volver a encender la mecha de su vida al embarcarse en un nuevo viaje. Qué buscamos y a dónde vamos es algo que desconocemos, pero lo que importa son las nuevas experiencias que vivimos por el camino, y para las cuales nunca se es demasiado viejo. A través de una mecánica de puzles espaciales en los que modificamos el escenario para hacer que el abuelete avance, Old Man’s Journey nos va deleitando con sus preciosistas paisajes al mismo tiempo que nos hace reflexionar sobre la fugacidad de la vida, el paso del tiempo y la esperanza.

 

56. Opus Magnum

¿Qué es lo que más te gusta de los juegos de puzles? Si la respuesta es que sean insanamente difíciles, complejos, pero muy satisfactorios cuando ves que los engranajes que has toqueteado se ponen en marcha para bailar al son de tu ingenio, entonces Opus Magnum es tu juego. Somos un alquimista, y tenemos que hacer que una sofisticada herramienta para crear pociones se mueva adecuadamente y dé sus frutos. Una interesante mezcla entre magia y sistemas fordianos de cadenas de montaje que premia siempre la mayor eficiencia. Poner en orden todos esos resortes puede volvernos locos, pero también engancharnos como nunca.

57. Outlast 2

Dicen que hay que renovarse o morir, y The Red Barrels han demostrado que quieren que su saga siga respirando. Outlast 2 toma mucho de los elementos clave de su predecesor, pero busca refrescarse cambiando los largos y claustrofóbicos pasillos por oscuras zonas abiertas y experiencias paranormales. Si bien no es un título perfecto, hace un trabajo muy decente a la hora de heredar las virtudes de su antecesor sin, por ello, estancarse en su propia fórmula, por muy exitosa que esta haya podido ser.

– Iván Lerner

58. Paradigm

En Los viajes de Gulliver el susodicho se cruza con una isla gobernada por unos extraños humanos de ojos estrávicos que empiezan las casas por el tejado y hacen poesía con una especie de futbolín gigante. Sospecho que estos señores tuvieron algo que ver en la creación de Paradigm, una de las aventuras gráficas más delirantes que he probado nunca. No sé como o por qué se le ocurrió a alguien un guion en el cual un mutante que vive en una central nuclear debe salvar al mundo de la amenaza de un perezoso genéticamente modificado que vomita caramelos, solo sé que alguien tenía que hacerlo. Y que me encanta. Cuando un juego intenta hacer creerte que no se toma en serio ni a si mismo, pero al mismo tiempo tiene acabados de auténtica profesionalidad… solo te cabe quitarte el sombrero y reírte.

– Cipri Cáceres

59. Pinstripe

Un título de aventura y puzles en scroll lateral donde controlamos a un antiguo sacerdote protestando que debe rescatar a su hija. Mr. Pinstripe, que así es como se llama el energúmeno que la ha raptado, se la ha llevado a un infierno helado, y ahí es donde tenemos que ir para salvarla. A lo largo del viaje aprenderemos sobre el pasado de nuestro protagonista y ahondaremos en su psique. En la crítica que le dedicamos en Equilateral, Mario García hablaba de cómo utilizaba elementos alegóricos para contarnos una historia que ya nos era muy familiar.

60. Please Knock on My Door

La monotonía de la rutina puede convertirse en una red de la cual es difícil escapar: todos los días son iguales, el despertador suena a la misma hora, el cielo está tan nublado como tu juicio y eres incapaz de reunir fuerzas siquiera para hacer una simple llamada de teléfono. A pesar de la ansiedad social que sufres cada mañana te las arreglas para llegar a tiempo a un trabajo que no te llena, y solo mirar por la ventana antes de salir de casa es lo único que te hace mantener un rayo de esperanza que acompaña a tu soledad. El rumbo de los acontecimientos es imprevisible y a veces basta con modificar tu visión respecto a ellos, así que está en tu mano decidir entre rendirte o luchar. Please Knock On My Door es una hermosa terapia interactiva para superar la depresión y la ansiedad, enfermedades psicológicas que todos llegamos a padecer en algún momento de nuestras vidas. Descubre cómo vencer la batalla contra la autodestrucción y cómo las cosas pueden cambiar en función de tu actitud hacia ellas.

Violeta Sarabia

 

61. Pyre

Cuando te acercas a un juego de Supergiant ya sabes que en lo visual el stendhalazo es inevitable. Pyre contiene una plétora de imágenes que oscilan entre la majestuosidad y lo sucio, pero rezuma belleza en cada una de ellas. En las imágenes sí, y también en el manejo de su narrativa. El estudio se ha arriesgado a desmarcarse de aquellas señas que tanto le caracterizaban y aun así mantener su espíritu en una obra tan pura y sincera que me resultó muy difícil no encariñarme con ella. El compañerismo, la revolución política, y el melancólico recuerdo de los días que pasamos junto a estos personajes se funden en una simbiosis inolvidable con un apartado jugable ágil, táctico, original y divertido.

– Jonathan León

62. Rain World

Internet y la sobreinformación dejan cada vez menos espacio para las sorpresas. Ya sabes, ese juego que pruebas de casualidad y que inesperadamente te enamora. Pero también se puede dar el caso contrario: que precisamente por haber oído y leído ciertas cosas de él, rebajaras tus expectativas para luego hacerlas saltar por los aires cuando le echas el guante. Eso me pasó a mí con Rain World, que no será el juego más especial del año (gran parte de la crítica le ha dado bastantes palos), pero conmigo ha conectado como ninguno. Un título tan injusto como bello, tan salvaje como gratificante, y tan ortopédico como fascinante. Rain World sabe crear un mundo vivo que existe ajeno a ti, te hace sentir pequeño e insignificante, y ahí está la magia. En fundirte en uno con su naturaleza, en tener ganas de descubrir y aprender lo muchísimo que esconde más allá de incontables muertes precipitadas. Consigue generar un sinfín de vivencias, situaciones inesperadas, memorables y únicas, con las que nos abrimos paso a través de una jungla de depredadores a la que no pertenecemos. Precisamente por eso, dominarla se saborea como la victoria más dulce: la nuestra.

– Jonathan León

63. Reigns: Her Majesty

En un juego limitado por sus mecánicas y su mercado, esta secuela ha conseguido estar mucho mejor estructurada que su antecesor, manteniendo el mismo gusto por el sentido del humor y a la vez añadiendo un lenguaje narrativo conciso que ayuda a entender y disfrutar con mayor claridad de la experiencia Reigns. Más allá de este lenguaje trasciende algo mayor en Her Majesty: el protagonismo femenino de esta entrega aporta una riqueza creativa que se torna además en vital si atendemos a su perspectiva, injustamente muy poco representada en la industria. La acertadísima decisión de Leigh Alexander es crecer a través de la narrativa y no repetir lo anterior, lo cual no solo aporta frescura y la sensación de ser un juego totalmente distinto al original, si no que también ha logrado convertirse en todo un éxito que será recordado y espero, referencia para el futuro.

– Álvaro Meléndez

64. RiME

Después de un desarrollo largo y tortuoso, Tequila Works por fin ha podido lanzar este año el esperado Rime. Una preciosa aventura en la que controlaremos a un niño naufrago en una isla desconocida. Rime cautiva al instante con su apartado visual y su banda sonora, pero no tanto con su historia. Adolece de ciertos aspectos de diseño narrativo que podrían haber convertido a Rime en una obra maestra. Sin embargo nos quedaremos con que es un precioso videojuego que no consigue despegarse de la sombra de sus influencias más evidentes.

– Alberto Ruiz

65. RIOT

No dije cosas muy bonitas de RIOT en la crítica que publiqué recientemente de su primera versión dentro del programa de acceso anticipado, pero creo que en el texto quedó bastante claro que lo que más me molestó del juego fue el tratamiento que hacía de la jugabilidad con el bando policial. Sin embargo, el resto de la obra funciona bastante bien y sólo por su interés en dar a conocer varias protestas sociales recientes ya merece un hueco en esta lista. Toca esperar para ver cómo avanza su desarrollo con el apoyo de la comunidad.

– Manu Delgado

 

66. Rise and Shine

El videojuego oda a todos los videojuegos clásicos ha hecho su debut este año de la mano del equipo con el mejor nombre de todos, Super Awesome Hyper Dimensional Mega Team. Rise & Shine nos plantea una aventura de disparos en scroll lateral en la que controlaremos al pequeño Rise armado con la pistola legendaria y auto-consciente Shine. Juntos deben detener a las fuerzas del mal que aterrorizan el mundo de los videojuegos. Es inevitable esbozar una sonrisa al ver las múltiples referencias a otros títulos que se dan lugar en este juego. Pero al mismo tiempo es inevitable llevarse las manos a la cabeza cuando nos maten en la misma fase por quincuagésima vez. Rise & Shine no es un juego largo ni difícil de dominar, pero basa su diseño y dificultad en el ensayo y error al que, personalmente, no le tengo mucho cariño.

– Alberto Ruiz

67. Ruiner

El frenético ritmo de Ruiner pone en jaque a tus sentidos y te hace actuar perdiendo la noción de identidad, al igual que su protagonista. Déjate llevar por la inercia de un futuro distópico teñido de rojos y fluorescentes, donde decrepitud y progreso son parte del dualismo presente en una ciudad dominada por el poder de los rascacielos e intoxicada por la población de los suburbios. Olvídate de pulsar botones, porque Ruiner no te dejará tiempo para reaccionar.

– Violeta Sarabia

68. Rumu

Rumu viene a hablarnos de un pequeño robot aspiradora programado para querer y los secretos de nuestros dueños Desde el primer momento, el juego nos pedirá que nos alejemos de nuestra propia programación en pos de dejar de ser un simple objeto para pasar a ser un miembro más de esta familia disfuncional. El amor, la pérdida y la identidad son los temas principales que este título aspira a tratar desde una perspectiva tan interesante como original.

69. Scanner Sombre

Sus creadores (que también son los desarrolladores de Prison Architect) aseguran que las principales fuentes de inspiración con las que contaron a la hora de diseñar Scanner Sombre fueron los célebres Gone Home y Dear Esther. Sólo con mencionar esos dos referentes podemos hacernos una idea de cómo va a ser el juego. La historia de Scanner Sombre nos lleva hasta una misteriosa cueva situada en un planeta inmerso en la oscuridad; nuestra única herramienta será un escáner especial que nos permitirá movernos a través de ella, aunque esta limitación genera impotencia y miedo a partes iguales. Perfecto para contar una historia de terror.

70. Serial Cleaner

Por razones evidentes, es muy difícil no comprar Serial Cleaner con el Señor Lobo de Pulp Fiction, pero en realidad hay varias diferencias entre el protagonista de este indie y el personaje de la película de Tarantino: aunque ambos se dediquen a limpiar escenas del crímen, las mecánicas del videojuego son un poco menos delicadas que las técnicas que utilizan en la película. Serial Cleaner se vende como un juego de sigilo en 2D (con un estilo de dibujo bastante bonito, por cierto) pero tiene más de rompecabezas movidito que de juego táctico. Aun así, divierte e invita a la rejugabilidad.

 

71. Slime Rancher

Un juego muy cuqui en el que tenemos una granja en la que criamos slimes todavía más cuquis. Al mismo tiempo que cuidamos a las criaturas de nuestro rancho, nos dedicamos a explorar un planeta habitado únicamente por slimes y gallinas para descubrir nuevas especies, con las que añadir variedad a nuestros corrales y vender los cristales que sueltan al comer — prefiero pensar que no son excrementos — en una especie de mercado de la bolsa espacial. Si bien es cierto que sus mecánicas no acaban de encajar del todo las unas con las otras, sigue siendo un título muy relajante con el que las horas pasan volando. Dado que los autores siguen ampliando el juego, será interesante ver la evolución dentro de un año porque la base para algo genial ya la tienen.

– Diego Iglesias

72. Slime-San

Como los plataformas de precisión no son lo mío, agradecí que Slime-San supiera mirar más allá de sus propias limitaciones para construir un mundo lleno de minijuegos, secretos y personajes con gancho con los que dialogar. ¿Lo mejor? Que ese mundo es en realidad la tripa de un gusano gigante, lugar que las criaturas que el bicho ha ido engullendo han decidido tomar y colonizar. Es un juego muy completo en el que pasar el rato sin llegar a aburrirte, ya que puedes saltar entre sus diversas facetas igual que el moquito protagonista salta entre paredes. Y además es muy bonito.

– Manu Delgado

73. Snake Pass

Lo primero que viene a la mente al ver un juego con una serpiente como protagonista es que va a ser un remake del clásico de los móviles Nokia, sin embargo si Snake Pass fuera remake de algo lo sería de esos plataformas noventeros que tan de moda están últimamente. En este título controlamos a una serpiente que se desliza a través de plataformas 3D en las que tiene que ir resolviendo puzles. La gracia principal de Snake Pass reside en que la serpiente en cuestión cuenta con físicas realistas, lo que genera una sensación de juego única.

74. Snipperclips

¡A recortar en compañía! Bajo este lema SFB Games nos pone en la piel de dos simpáticos clips con la tarea de resolver numerosos minijuegos de ingenio. Más allá de la lógica, muchas veces será la imaginación que le pongamos la que nos haga conseguir pasar a la siguiente fase, ya que tendremos que recortar al compañero con la forma adecuada para resolver el acertijo. Aunque parece un juego de poca acción, lo cierto es que será habitual discutir con la persona de al lado por ver quién lleva la razón para resolver algunos de los puzles más complicados. Pero no se preocupen, las tijeras no se incluyen con el juego.

– Marina Díez, fundadora de Terebi Magazine

75. Songbringer

Imagina si The Legend of Zelda fuera procedural y se ambientara en un universo similar al de Star Wars. Si esa frase te ha conquistado quiere decir que el departamento de comunicación y marketing de Wizard Fu Games funciona bastante bien, porque es una de las frases con gancho que el estudio indie utiliza para vender Songbringer. Evidentemente hay más detrás de ese gimmick, pero como puerta de entrada a la obra no está nada mal; esa frase te atraerá, pero será su pixel art, su gamefeel y sus inteligentes decisiones dentro del gamedesign lo que te harán terminar de enamorarte del juego.

 

76. Steamworld Dig 2

A los juegos que son secuelas de otros les pedimos que amplíen el anterior y lo refinen. SteamWorld Dig 2 hace exactamente eso: exploramos más lugares, tenemos nuevas pruebas, nuevos cachivaches con los que cavar y, en definitiva, mejora a su predecesor. La mina ya no es el único lugar que visitamos, ahora sirve como espina dorsal que conecta otros lugares como bosques o templos y hasta le da, en ocasiones, aire de “minimetroidvania” al juego. Podría pensarse que la fórmula de cavar tierra no podía dar mucho más de sí, pero más bien el original fue un primer paso para preparar este.

– Diego Iglesias

77. Strafe

Este juego forma parte de esa cartera de indies que buscan inspiración en los videojuegos clásicos, de lo retro, aprovechando los avances tecnológicos para imitar las mecánicas y el tono de aquellas obras pioneras y darles el toque que les faltaba. Particularmente, Strafe bebe de los FPS noventeros al estilo DOOM o QUAKE. La reinvindicación de este género viene acompañada de una exageración de la violecia y de lo gore. Hay muchísima sangre. Como sus modelos a seguir, Strafe no se para a presumir de historia, sino que saca pecho con la cantidad de armas, niveles y modos de juego que incluye en su interior. Puro marketing noventero.

78. Subsurface Circular

Mike Bithell publicó Thomas Was Alone en 2012, un sosprendente juego que consigue hacerte empatizar con un grupo de figuras geométricas que aprenden a colaborar para sortear los obstáculos con los que se encuentran. Después de eso desarrolló Volume, un título de sigilo y estética futurista. Con un portfolio tan variado era difícil adivinar su siguiente movimiento. Podría ser cualquier cosa y, de hecho, así lo ha sido: Subsurface Circular es una curiosa aventura conversacional protagonizada por robots que no hacen más que hablar mientras están sentados en el metro. Es un interesante experimento interactivo que destaca por su potencia narrativa y por la calidad de sus diálogos.

79. Sundered

No le dediqué unas palabras muy bonitas a Sundered en su pertinente crítica. Su adaptación de los mitos de Lovecraft, presentes en todo el corpus del juego, me pareció superficial y carente de alma. Echaba por tierra todo eso al ser un juego cuya diversión se basaba en el empoderamiento del jugador. Pero, si lo primero te importa un comino, entonces tienes eso, un título entretenido y estimulante. Para eso estamos aquí, para alabar sus bondades, que las tiene. Un machacamiento de botones brutal con un sistema de progresión al que no le sale muy bien eso de querer desmarcarse, pero que en su aspecto más tradicional cumple con creces. Artísticamente es un espectáculo continuo; no por la imaginería que toma prestada, que también, sino por el trabajazo de diseño y de dibujo a mano que hay detrás de cada uno de sus entornos y personajes; gran parte de la culpa de que las batallas con los jefes finales sean tan grandiosas es precisamente de eso. En general es frenético, satisfactorio de jugar, y divierte un rato bueno. Por muchos traspiés que dé en todo lo demás, eso es un mérito que siempre se puede reconocer.

– Jonathan León

80. Sunless Skies

Failbettes Games, creadores de Sunless Sea y Fallen London, publicaron su nuevo juego en agosto sin hacer mucho ruido. Sunless Skies es una especie de sucesor del primero que explora sus mismas técnicas narrativas y mecánicas pero trasladando la acción al espacio sin perder su toque victoriano/steampunk. Cada jugador se convertirá en capitán de un navío espacial y tendrá que tomar decisiones acerca de los recursos humanos y materiales de su nave, lo que dará pie a diversas encrucijadas que terminan por ser la chicha de esta serie de videojuegos. Un imprescindible para los amantes del rol, de la gestión y de lo steampunk.

 

81. Super Lovely Planet

Lo que menos me podía esperar este año es que Quicktequila, desarrolladora responsable de Lovely Planet y Lovely Planet Arcade (dos FPS muy interesantes), lanzara un plataformas en tres dimensiones con la misma temática. Con un cambio de género que sienta como un soplo de aire fresco, este título se autodefine como un plataformas 3D de precisión y enfoca su jugabilidad al speedrun. En sus primeros niveles ya se nota tanto esto como el recorrido de Quicktequila con sus otros títulos, y según avanzamos irá alternando el tipo de niveles así como nuestra forma de afrontarlos. Aunque no llegue a la altura de Lovely Planet es, desde luego, un juego a tener en cuenta.

– Enrique Grandes

82. Tacoma

El estudio Fullbright, que nos trajo el maravilloso Gone Home, nos presenta este año su nuevo título, Tacoma. Una nueva historia interactiva en primera persona en la que tendremos que investigar una estación espacial abandonada. Allí tendremos que descubrir lo que ha pasado a través de un sistema de cámaras con realidad aumentada. Un recurso realmente interesante que nos permite revivir los hechos acontecidos desde cualquier ángulo y posición. Proporcionándonos montones de detalles y curiosidades que nos ayudan a entender y conocer mejor a los personajes que habitaron en la estación espacial Tacoma. Sin duda estamos ante un título con una historia sencilla pero con unos personajes increíblemente bien escritos y con mucha personalidad.

– Alberto Ruiz

83. The End Is Nigh

Pensamos tanto en The Binding of Isaac que se nos olvida que Edmund Mcmillen ha sacado otro juego este año. Normal, porque Isaac es mucho Isaac, pero me sorprende el relativo poco ruido que ha tenido su último título. Sin ser la octava maravilla a nivel de fórmula e ideas, The End is Nigh se presenta como un demencial plataformas con un diseño milimétricamente exacto en cada uno de sus montones de cornisas, pinchos, monstruos y demás. El movimiento suave y preciso, así como un respawn directo, hacen del clásico ensayo y error una de sus mejores señas de identidad. Sin olvidar claro, el desternillante toque nihilista del que hace gala su mundo. Su intención es ser dificilísimo, desafiar a tus mejores reflejos, y recompensarte por ello. Eso último un poco a medias, como ya expresé en mi crítica, pero el resto lo consigue con creces, y además tiene la justa cantidad de contenido y secretos como para picarte a morir todas las veces que haga falta.

– Jonathan León

84. The Fall of Lazarus

Aventura narrativa española que se desarrolla a bordo de una nave espacial a la deriva, cuya inquietante inteligencia artificial es la única compañera de viaje a la que la protagonista podrá recurrir mientras intenta recuperar la memoria tras salir de su hibernación e intenta volver a casa. Elementos de misterio entre la locura y la conspiración aparecen entre el ir venir por las cubiertas de la nave para buscar respuestas y solucionar los problemas que surgen en forma de puzles bien insertados en una trama enrevesada.

– Marc Angrill

85. The First Tree

En solo una hora y media (aproximadamente) este interesante videojuego nos cuenta una emotiva historia con dos protagonistas principales: una zorra que busca reunirse con su familia perdida y un padre que trata de encontrar a su padre, que ha desaparecido en Alaska. Nosotros, los jugadores, tomaremos el control del primer personaje en un viaje introspectivo hacia El Primer Árbol: durante esta aventura exploraremos nuestra historia y la de nuestro entorno, tratando de encontrar respuestas que quizás arrojen luz al misterio de la muerte.

 

86. The Great Whale Road

Uno de esos títulos que, sin pretender revolucionar el mercado, simplemente se te quedan demasiado cortos. Muy buena puesta en escena de un poblado vikingo que pretende recuperarse del asesinato de su anterior Jarl, personajes redondos, decisiones morales y, sobre todo, un mundo duro y brutal que tiene sus propias reglas a las cuales obedecer. A veces cuesta alejarse del punto de vista de un occidental sin preocupaciones reales, pero con este juego pronto comprendemos que eso no nos va a llevar a nada. Desgraciadamente todo lo que consigue en el aspecto narrativo lo pierde en la jugabilidad, que no llega al aprobado raspado: un tactical RPG cuyos combates se hacen monótonos y repetitivos a partir del tercer encuentro se hace muy complicado de jugar.

– Cipriano Cáceres

87. The Last Cargo

Construir una historia de terror con una cámara cenital y un sistema de generación aleatoria de niveles parece, cuanto menos, difícil. Se supone que es un género en el que tanto los puntos clave de la trama como los detalles de la misma tienen que estar muy bien controlados por el autor. Sin embargo el estudio indie Ehnenu se propuso ese reto y lo solventó bastante bien con The Last Cargo, una espeluznante obra que utiliza el adoctrinamiento como tema principal alrededor del que generar misterio, tensión y miedo.

88. The Lion’s Song

No sabía que necesitaba un juego que explorase el ser humano como ente creativo hasta que probé The Lion’s Song. Separando su trama en cuatro episodios (con historias más o menos interconectadas, pero con planteamientos y personajes completamente distintos), estamos ante una aventura gráfica narrativa que irradia personalidad y busca hablar de tú a tú con todo aquel que esté enfrascado en el arte de crear algo. La obra busca un trato intimista con el jugador mientras trata temas de lo más diversos con un toque de elegancia y sutileza. Desde luego, es una de las propuestas más personales y sobrias del año.

– Iván Lerner

89. The Norwood Suite

Jugando con el doble sentido de “suite” (habitación de hotel y composición musical), The Norwood Suite es una amalgama de sinfonías que hablan y huéspedes que suenan como instrumentos. La superposición de identidades y temáticas es constante incluso en las texturas del entorno, mezcladas entre sí, alteradas e influidas por la historia del desaparecido músico Peter Norwood, de quien su hogar fue transformado en el Hotel Norwood. The Norwood Suite te convierte en su huesped por una noche, te atrapa en sus habitaciones y extraños diálogos, hipnotizándote con el ajetreo de sus personajes. Tras Off-Peak, su creador Cosmo D vuelve a sorprender con una apuesta única y compleja. Deshaz las maletas, te espera una estancia vibrante.

– Violeta Sarabia

90. The Sexy Brutale

Una mansión en la que todo el mundo lleva máscaras y los invitados van muriendo uno a uno a lo largo de la noche. Aprovechando que podemos viajar hacia atrás en el tiempo, podemos seguir la rutina de cada uno de ellos durante esa noche y evitar que mueran. Con una estética muy llamativa, es una idea interesante y bien ejecutada a la que en todo caso se le puede echar en falta que dé un paso más a la hora de dar complejidad a los puzles.

– Diego Iglesias

 

91. Thimbleweed Park

Hablar de un videojuego creado por Ron Gilbert como una obra independiente es estirar mucho los límites de la definición de ‘indie’, pero como este juego se ha creado de forma más o menos independiente y ha tenido un impacto muy positivo en la industra lo metemos en esta lista. Además es pixel art, por lo que automáticamente se convierte en indie. De Thimbleweed Park hablan muy bien aquellos a los que les apasionan las aventuras gráficas, y no es para menos teniendo en cuenta quiénes son sus padres. Si además de ese género te gusta Twin Peaks y el humor ácido muy probablemente Thimbleweed Park estará en tu lista de videojuegos favoritos.

92. Through the Woods

En una orilla noruega, un hombre rapta un niño pequeño y se lo lleva en una barca. Su madre salta al agua y los persigue hasta a una isla envuelta en una densa bruma. Es una tierra maldita, estancada en el espacio-tiempo, en la que la mitología nórdica toma forma. La madre debe evitar las criaturas y peligros que se encuentra hasta llegar a su hijo, solo para descubrir que él es la clave para retardar una gran catástrofe. Es un juego en tercera persona, más de misterio que de terror, en el cual siempre estamos indefensos; solo podemos pasar desapercibidos, huir o ahuyentar con la linterna a los monstruos que acechan entre los bosques y montañas.

– Marc Angrill

93. Tokyo 42

Acción, acción y más acción es lo que podemos encontrar en esta ciudad en miniatura. Este juego se postulaba a estar entre los mejores del año, pero acabó decepcionando a más de un jugador. Quizás fue la poca accesibilidad de sus mecánicas o quizás la repetitivad que acusan sus primeras misiones. Quién sabe. El caso es que Tokyo 42 no es tan malo como puede parecer en un principio, ya que pasadas las primeras horas el jugador puede llegar a encontrar el modo adecuado y disfrutar del ritmo que propone la obra. Si no, siempre quedará como un agradable paseo para los sentidos gracias a sus estilosas técnicas gráficas y musicales.

94. Tooth and Tail

No soy muy de juegos de estrategia en tiempo real, la verdad. Creo que es el único género de videojuegos que me supera por completo. No porque no me gusten, sino porque soy malísimo jugando. Tooth and Tail me ha recordado eso, pero tiene un matiz de atrevimiento dentro de su género gracias al cual no lo he tirado por la borda a la primera de cambio. Tiene un sistema de control único y certero, y además las partidas están pensadas para durar muy poco y favorecer la ofensiva constante, cosa que agradezco. La manera en la que plantea su campaña como una lucha política a cuatro bandas no termina de canalizar su mensaje, pero es en los campos de batalla, entre disparos y granjas, donde mejor se expresa.

– Jonathan León

95. Torment: Tides of Numenera

Si explorar e interactuar con mundos es el centro de un juego de rol, Torment: Tides of Numenera viene a demostrarnos que tiene un núcleo de oro macizo. El Noveno Mundo es uno de los paisajes más intrigantes que he tenido la suerte de poder explorar en un título del género. A través de los ojos del Último Desecho podremos vivir una historia sobre el descubrimiento, la existencia y cómo el ciclo de la muerte es primordial para la existencia.

– Iván Lerner

 

96. Tower 57

Seis personajes forman la plantilla de Tower 57, un shooter twin-stick en vista cenital que nos traslada a un mundo distópico en el que los reductos de la civilización se resguardan a salvo en las megatorres que hay esparcidas por el mundo. La trama de este juego nos pone en la piel de varios mercenarios que reciben la misión de abordar la misteriosa y solitaria Torre 57, que es interesante a nivel jugable porque no presenta una construcción procedimental, sino que cada nivel está desarrollado al detalle. Es por eso que una de las cosas que más se destaca de Tower 57 es su diseño de niveles, aunque también destacan otros aspectos positivos como su pixel art o su experiencia de juego cooperativo.

97. Tumbleseed

A simple vista Tumbleseed puede parecer dos cosas: o un juego de habilidad de corte tradicional o un silly game que va a hacer que te rías al verte superado por unos controles absurdos. Pero en realidad no es nada de eso. Resulta que el juego de aeiowu combina ambas facetas y les añade una pizca de rol con roguelike que da lugar una experiencia agradable y desafiante a partes iguales, equilibrando su dificultad para recompensar la paciencia del jugador. Por si fuera poco, Tumbleseed puede presumir también de un mundo animado que derrocha color y gracejo, a pesar de lo simples que son sus líneas, sus mecánicas y sus diálogos.

– Manu Delgado

98. West of Loathing

Con sólo dos colores y unos simples trazos los creadores de West of Loathing han conseguido montar un videojuego bien divertido con un sentido del humor que oscila entre lo fino y lo tontorrón. Se trata de una obra estilo RPG ambientada en el Salvaje Oeste, un marco histórico del que se ha producido tanta ficción que es perfecto para este tipo de obras pasadas de rosca.

99. What Remains of Edith Finch

Qué más se puede decir que no se haya dicho ya del genial título del estudio Giant Sparrow, What Remains of Edith Finch. Se puede mencionar que es una preciosa aventura interactiva en la que conocemos a todos los integrantes de la familia Finch, que hace un genial uso de su condición de videojuego para contarnos cada una de sus historias de formas únicas y distintas. Incluso se puede añadir que hace un gran uso del entorno como elemento narrador de la historia, al integrar los subtítulos en el mismo. What remains of Edith Finch, es un obra muy especial y personal que sus desarrolladores han querido darnos a conocer de la mejor manera posible, jugándola y viviéndola. Y es sin duda la mejor recomendación que puedo hacer este año.

– Alberto Ruiz

100. Where the goats are

Utilizar la disonancia ludonarrativa con una intención narrativa puede parecer contradictorio, sin embargo Where the goats are lo intenta y lo consigue: durante la media hora que dura el juego sólo tendremos como objetivo cuidar de nuestra granja, de nuestras ovejas, hacer quesos, regar las plantas… Pero nada de eso importa en realidad, porque hay una historia lejana, que trasciende las vallas de nuestra finca y a la que nunca asistimos pero que acabaremos viviendo en primera persona. Un pequeño juego que con un solo tiro de cámara y unas mecánicas simples consigue transmitir un potente mensaje que le da sentido al conjunto.

– Manu Delgado

 

No te vayas, que aún hay más. Con la selección anterior ha quedado demostrado que 2017 ha sido un año increíble para la escena independiente de videojuegos. Uno de los mejores que recordamos. A nivel global estamos muy contentos por las joyas que se han publicado durante estos doce meses, pero a nivel personal nos quedamos con la impagable sensación de ver cómo varios de nuestros colaboradores se han atrevido con el desarrollo y que, además, les ha salido tan bien. Es por eso que no podíamos dejar pasar la oportunidad de destacar estas tres geniales obras que con tanto cariño han creado nuestros compañeros:

Bonus track: Dear Tester

Cuando hablan de que lo bueno viene en frascos pequeños no es una frase hecha. Dear Tester es una de esas experiencias casi de jam que rezuman cariño y bien hacer, una de esas propuestas que muchas veces rompen la monotonía de lo que estamos acostumbrados a ver. En Dear Tester nos ponemos en la piel del tester de la primera versión del sistema operativo Curtains, un señor/a sin nombre que tendrá que vérselas con los varios miles de bugs que no ha corregido el dejado de Gill Bates (señor, por favor… así no). Con un humor muy milenial y tontorrón, haciendo referencia a todos los tópicos con los que nos podamos sentir identificados aquellos que hemos nacido con EL INTERNET bajo el brazo, se nos irán presentando pruebas y secretos en forma de correos electrónicos. Si tienes una hora libre no hay mucho más que decir: el súmum de lo naif bien entendido te espera.

– Cipri Cáceres

Bonus Track x2: Otomevania y Ramen

No podíamos despedir este 2017 sin hablar del esplendoroso debut de los Carapapa. María y Dani, compañeros equilateriles que siempre nos alegran el chat de la redacción con memes de Todd Howard, se han embarcado en el mundo del desarrollo independiente con no una, sino dos obras este año. La primera fue Otomevania, con la que asistieron al IndieMad de hace unos meses y en la que se deja ver esa vena de humor shitpostero que tan bien se les da (de nuevo, los memes de Todd); si a eso le sumas ligoteos con los dos guapos protagonistas de Castlevania III, te sale uno de los juegos con los que más te vas a reir de toda esta lista. Pero también saben ponerse tiernos cuando toca, y la muestra de ello es Ramen, su segundo título. Una historia corta hecha en Twine y basada en un sueño de María, donde dos chicas se conocen en un puesto de ramen al más puro estilo Ichiraku y se empiezan a gustar. El juego hace mucho hincapié en la tranquilidad y los pequeños detalles para crear una atmósfera serena y dulce.

– Jonathan León

Los 100+2 mejores videojuegos indies de 2017
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