Crítica de Mind's Eclipse. | Equilateral
Críticas

Mind’s Eclipse: el juego que quiere ser Black Mirror

Crítica de Mind's Eclipse. | Equilateral

La trascendencia (el momento en el que las máquinas avancen lo suficiente como para dejar de necesitar a los humanos) es un tema recurrente del imaginario actual. Mind’s Eclipse le da una vuelta de tuerca a la idea de un mundo frío y sin sentimientos dominado por máquinas: nos confronta con conceptos como la muerte y la identidad.

Mind’s Eclipse es un videojuego desarrollado por una compañía estadounidense homónima cuyo máximo responsable se llama como el personaje principal de la obra y que trata sobre un evento, llamado Eclipse Mental, que viene a cambiar la vida de la humanidad (inserte meme de “Aliens” here)… y, cachondeo aparte, se trata de una experiencia compleja. A mitad de camino entre una aventura gráfica y una visual novel, Mind’s Eclipse nos aborda con una aparente sencillez de conceptos que esconde mucho más. La promesa con la que se nos vende es la de una “narrativa profunda y sentimental, con personajes moralmente grises” y no la cumple, pero por el camino nos compensa con otras cosas.

Cuando empecé Mind’s Eclipse pensé que estaba jugando a una visual novel, que iba a tener poca o ninguna interacción y que el estilo gráfico del juego debía de ser la parte que menos se habían currado. Acerté solo una de esas tres. Mind’s Eclipse es básicamente una distopía cyberpunk basada en los conceptos de consciencia, memoria y muerte, una historia que bebe bastante de Neuromante y que recuerda mucho a la ciencia ficción propia de los 90. El juego en sí, aunque en ciertos momentos trate de hacernos creer lo contrario, es una visual novel a la antigua usanza (básicamente el objetivo principal es leer hasta que se te salgan los ojos) y de mis tres pensamientos iniciales este fue el único que acerté.

L, nuestra compañera IA, esconde mucho más de lo que dice. | Mind´s Eclipse

L, nuestra compañera IA, esconde mucho más de lo que dice. | Mind´s Eclipse

Al iniciar Mind’s Eclipse nos despertamos en un laboratorio abandonado y ruinoso. No sabemos quién somos, no entendemos nada y, de hecho, hasta que una extraña inteligencia artificial nos echa una mano no somos capaces de ver siquiera. Parece que ha habido alguna clase de cataclismo y L, un extraño y servicial ente electrónico que nos acompaña desde el inicio, nos conmina a salir de las instalaciones del hospital antes de que se nos acabe el oxígeno. Las preguntas se agolpan mientras recorremos pasillos helados llenos de cadáveres y somos testigos de lo que parecen los restos de una batalla campal. Poco más puedo contar sobre lo que sucede después sin incurrir en spoilers.

Nuestro cuerpo está cuajado de millones de nanobots, unas máquinas de tamaño atómico/celular (ya depende del autor) que nos mantienen con vida. Básicamente estos van a ser la principal herramienta que tengamos para enterarnos de qué cojines ha ocurrido en los desolados escenarios de Mind’s Eclipse. Por que eso sí hay que tenerlo claro: la soledad no nos va a abandonar en todo el juego, solo L romperá la costumbre de charlar en silencio con los cadáveres.

CoSY, una presencia que nos asaltará en más de una ocasión y que parece esconder todas las respuestas | Mind´s Eclipse

CoSY, una presencia que nos asaltará en más de una ocasión y que parece esconder todas las respuestas. | Mind´s Eclipse

Y es que esa es la forma en la que el juego nos presenta los acontecimientos: indagando entre los muertos. Gracias a nuestros avanzados nanobots seremos capaces de acceder a algo así como los últimos cinco correos electrónicos de cada ser vivo (o ser muerto, mejor dicho) que nos encontremos. Estas conversaciones mudas, fragmentadas y desordenadas nos describirán una realidad anterior a nuestra llegada, una vida pulsante y pretérita de la cual somos meros espectadores, intrusivos incluso, y en la cual podemos implicarnos más o menos.

Y aquí iba mi primer fallo en cuanto a Mind’s Ecplipse: la interacción en este juego la decide el propio jugador. Su implicación, lo mucho que quiera saber, será lo único que limite tu paso por su mundo post apocalíptico. Si bien en un primer momento parece que todos consiste en leer textos deslavazados y en continuar con la historia más o menos lineal pronto iremos reconociendo números recurrentes, fechas, nombres… Los eventos que nos han traído aquí, el llamado Eclipse, no afectaron a todos por igual y conforme vamos comprendiendo esto vamos desgranando decenas de pequeñas historias que se sucedieron en los años que nuestro personaje no es capaz de recordar. ¿Qué fue de aquella niña? ¿Y de la pareja de enamorados? ¿La actriz? ¿El cura? ¿El hacker? Puedes reconstruir sus pasos, imaginar donde estaban cuando sucedió aquello, unir puntos… o puedes no hacer nada de eso y quedarte con la imagen general, con la fotografía de los eventos que te dan las miles de voces caóticas que perecieron tras el Eclipse.

Algunas veces dejaremos de leer para embarcarnos en tareas... | Mind´s Eclipse

Algunas veces dejaremos de leer para embarcarnos en tareas… | Mind´s Eclipse

Mind’s Eclipse habla en realidad de eso: de la individualidad y de la pertenencia al grupo. De como nuestra identidad se difumina entre la masa, como la vida y la muerte nos individualizan solo a nuestros propios ojos, a ojos de nuestro reducido círculo, pero que no implican mucho más a nivel de los grandes acontecimientos. Una filosofía muy Rick y Morty en la que lo que nos hace únicos es, al mismo tiempo, lo que nos hace del montón: no somos sino ínfimas motas de polvo en el espacio tratando, desesperadamente, de darle un sentido a nuestras cortas vidas, y en el proceso creemos hacernos únicos y especiales ¿Qué pasaría si pudiésemos ver nuestra existencia desde un punto de vista infinito? ¿Qué ocurriría si pudiésemos alcanzar un momento en el que la ilusión del individualismo no fuera necesaria? ¿Es sana una realidad así? ¿Estamos preparados para ella? Básicamente esas son las preguntas que nos plantea Mind’s Eclipse y que solo el jugador puede responder conforme va avanzando el juego.

Por otra parte, el apartado gráfico de Mind’s Eclipse es probablemente una de las cosas que más nos llamarán la atención a lo largo de esta experiencia. Sin entrar en muchos detalles, pues al fin y al cabo gran parte de la experiencia se basa en la sorpresa, tengo que decir que la simplicidad del blanco y negro de brocha gorda que usa el juego es muy engañosa. En un primer momento yo llegué a pensar que se debía a un cierto descuido en el apartado gráfico, pero cuando llevas jugando un tiempo ves el cariño que hay puesto en esa forma tan curiosa de ilustrar, el toque intencionadamente naif y sobrio del blanco y negro… llega un momento en el que te convences de que una historia así no puede ser contada de otra manera. El color, los detalles excesivos, parece que todo sobra porque lo que estás viendo, lo que estás leyendo, tiene mucha más fuerza en tu imaginación de la que puede llegar a transmitir la pantalla.

Las preguntas se irán agolpando hasta casi llegar al final. Pero el conocimiento siempre tiene un precio... | Mind´s Eclipse

Las preguntas se irán agolpando hasta casi llegar al final. Pero el conocimiento siempre tiene un precio… | Mind´s Eclipse

Mind’s Eclipse es una forma bastante curiosa de contar historias, una forma que requiere del jugador, que le exige para hacerse efectiva. No es un juego con una alta rejugabilidad, ni siquiera dentro de los cánones de las visual novels, y tampoco es la revolución del género; pero es una experiencia íntima de principio a fin. Si primas una buena historia sobre todo lo demás y eres fan de cyberpunk verás en este título una vuelta a unos orígenes viejunos pero con un sabor general novedoso, y aunque sean los mismos lugares comunes, los mismos sabores que ya habrás experimentado en alguna ocasión, la sensación general será tan diferente que merecerá la pena.

Mind’s Eclipse: el juego que quiere ser Black Mirror
Comments
To Top