Descubrimientos

Pequeñindies Nº7: aventureros, pescadores y tomates humanoides

Burly ment at sea. | Brain & Brain
Burly ment at sea. | Brain & Brain

¡Nueva ración de Pequeñidies! Hoy os traemos cinco pequeños videojuegos indies enfocados tanto en la narrativa como en la más pura de las diversiones.

Los colaboradores de Equilateral nos hemos vuelto a reunir para seleccionar cinco videojuegos indies que se juegan en una tarde (o incluso menos) y que dejan un regusto en la boca ciertamente especial que hace que los recuerdes como si te hubieran durado horas. En esta ocasión traemos cinco Pequeñindies que destacan algunos por sus originales recursos creativos y otros por la diversión que emana de sus mecánicas. Como siempre, os animamos a compartir con nosotros vuestros Pequeñindies: podéis hacerlo a través de los comentarios o en nuestras redes sociales (estamos tanto en Twitter como en Facebook).

Storyseeker

Por Qwertyprophecy

Supongo que este videojuego entraría dentro de la clasificación como First Person Walker si no fuera porque es en tercera persona en dos dimensiones. Pero, al menos, comparte características con ese género. Es la narrativa ambiental hecha videojuego. Lo único que se puede hacer en esta pequeña obra es andar, andar sin ningún objetivo, e interactuar con algún que otro NPC con el que nos encontremos. Mientras caminamos iremos descubriendo la historia de una civilización a caballo entre la decadencia y el fulgor, en un mundo lleno de magia y extravagancia pero del que sólo experimentamos sus retazos. Hablamos con gigantes, con perros congelados, con seres que ya no están y con otros que desearían no estarlo. Cuando creamos que nuestro viaje ha finalizado (el juego no nos dice nada) sólo tenemos que pulsar un botón, acampar y acabar la aventura.

– Manu Delgado

Burly Men at Sea

Por Brain & Brain

Tres pescadores se embarcan en un viaje en el que se encuentran con criaturas del folclore escandinavo. A primera vista parece un cuento ilustrado, hecho a base de formas muy limpias y tonos pastel, uno muy bonito, que transmite la magia de no saber a dónde llevará el viaje, que nos permite interactuar un pelín con los decorados y que en determinados momentos hasta deja ramificar la historia. Jugarlo es como tener en la pantalla un libro de nuestra infancia, como esos en los que podíamos estirar de pequeñas pestañas para mover el decorado o los de escoger nuestra propia aventura. Y, es más, al acabar cada partida se puede comprar un libro ilustrado que recoge la historia seguida durante dicha iteración del juego—aunque cuando lo jugué estaba agotado—, algo que sirve como recordatorio de lo cerca y lejos que pueden llegar a estar dos medios como los videojuegos y la literatura.

– Diego Iglesias

I’ll Take You To Tomato Town

Por adamgryu

Tus colegas te han pedido que vayas al supermercado a por unas cuantas cosas porque, bueno, a fin de cuenta eres el único que tienes un brazo extensible con el que pillar patatas fritas desde el pasillo de las verduras. Sin embargo tu enorme extremidad tiene más contras que pro: cada vez que agarres algún producto, tirarás todos los de la estantería. I’ll Take You To Tomato Town es un juego muy pequeño y tontorrón que se desarrolla enteramente en un supermercado. Sus cuatro creadores lo desarrollaron para la pasada Ludum Dare y se sacaron de la manga un título cortito, divertido de jugar, colorido y, sobre todo, gracioso. Un buen bocado de humor en forma de videojuego que se vuelve irresistible en su parte final.

– Manu Delgado

The Yawhg

Por Damian Sommer y Emily Carroll

El rol ha sido una de las mayores inspiraciones para los videojuegos, sin ir más lejos los rpg son la consecuencia más obvia de adaptar este modo de juego. En The Yawhg podemos elegir hasta cuatro personajes (ideal para jugar en cooperativo local) con los que vivir aventuras. La premisa es sencilla, en seis días pasará algo malo, sin embargo, no podremos hacer nada al respecto. Nada de salvar al mundo, ni conseguir hazañas imposibles, sólo podremos seguir con nuestro día a día e intentar comportarnos de la mejor manera posible. La magia del juego reside, precisamente, en la falta de agencia del jugador sobre todo lo que pasa, casi todos los eventos son aleatorios y es difícil predecir las consecuencias. Un mundo con toques de fantasía medieval, el maravilloso arte de Emily Carroll y la música de inspiración folk dan el último toque a un juego ideal para los que quieren iniciarse en el mundillo del rol y no saben muy bien cómo.

– María Darko

BUDS

Por Torfi

Jugar en cooperativo local siempre es divertido. Da igual el juego que sea: tener a alguien a tu lado y tener que coordinaros para conseguir un objetivo acaba con risas en la mayoría de ocasiones. En el resto, acaba con la pérdida de la amistad. BUDS coge esa idea y la simplifica hasta tener una experiencia lo más pura posible: hay dos muñecajos, uno rojo y uno azul, y cada uno recibe el nombre de Bud. Cada jugador controla a un Bud (con teclado, mando compartido o dos mandos) para conseguir la estrella de su respectivo color. Hasta que ambos no tengan su estrella, el nivel no habrá acabado, por lo que hay que cooperar para alcanzarlas. Aunque a veces, por las risas, es más divertido sabotear al que supuestamente es tu compañero de batalla. No es muy largo, de hecho se antoja un poco fugaz, pero para convertir un rato muerto en uno divertido viene de rechupete.

– Manu Delgado

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