Crítica de Long Gone Days. | Equilateral
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Long Gone Days: francotiradores y pixel art

Crítica de Long Gone Days. | Equilateral

Después de seguirle la pista durante un par de años, el lanzamiento en early access de Long Gone Days ha resultado para nada decepcionante.

Supe de la existencia de este juego gracias a su campaña de crowdfunding en 2016. Reconozco que caí porque, en mi cabeza, parecía una versión militar de Fire Emblem. Dos años más tarde se encuentra disponible, aunque de momento en early access.

Long Gone Days es un RPG militar ambientado en un futuro distópico. Los escenarios y personajes presentan una estética de pixel art bonita y cuidada, mientras que las escenas dramáticas o los retratos de los personajes están dibujados en un estilo manga. Hay un gran énfasis en el apartado conversacional, en ciertas partes podemos elegir qué decir y esto influirá en la moral de otros personajes, cuanta más moral, mejor rendirán en el campo de batalla.

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En este primer capítulo (se planea lanzar el juego completo a finales de año) nos ponemos en la piel de Rourke, un francotirador entrenado en una base especializada exclusivamente en crear soldados. Rourke no ha salido nunca al mundo exterior, por lo que la primera vez que combate de verdad se dará cuenta de que las cosas no son como se las habían contado.

El hecho de que el protagonista sea un francotirador se aprovecha en la jugabilidad, en ciertos momentos tendremos que disparar usando las flechas de dirección del teclado para dirigir la mirilla. Otras secciones de combate están más enfocadas al sistema clásico de turnos, podremos elegir entre ataques básicos o habilidades (que consumen moral), según la zona del cuerpo del enemigo al que dirijamos el ataque haremos más o menos daño o habrás más o menos posibilidades de acertar, por ejemplo, un disparo a la cabeza quitará muchos puntos de vida pero es muy probable fallarlo. No controlaremos únicamente a Rourke, a mitad de capítulo se nos une Adair, un médico que añadirá la posibilidad de curar aliados, y Lynn, cuyas habilidades están relacionadas con los explosivos. Si bien Long Gone Days tiene una estructura bastante lineal, podremos encontrar misiones secundarias que nos darán objetos útiles como recompensa si las resolvemos correctamente.

A pesar de la temática militar, el juego tiene un claro mensaje antibelicista y, aunque aún es pronto para decirlo ya que la historia está incompleta, promete muchísimo a nivel narrativo. Con un apartado sonoro y visual atractivo y unos personajes que resultan cada vez más interesantes, Long Gone Days se ha convertido en un título al que es mejor no perder de vista.

Long Gone Days: francotiradores y pixel art
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