Cultist Simulator. | Equilateral
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Cultist Simulator: montar mi propia secta con casinos

Crítica de Cultist Simulator. | Equilateral

Cultist Simulator, desarrollado por Weather Factory y editado por Humble Bundle, es un juego de cartas tan críptico y misterioso como lo temas que trata.

Cultist Simulator nos recibe con una mesa y un tapete sobre el que se colocan una serie de cartas. Esta presentación, a mi juicio, es la ideal para un simulador de sectas, ya que guarda gran parecido con toda la imaginería montada alrededor de echar las cartas del tarot; algo impredecible pero que da información sobre el futuro de la persona a la que se lee su provenir. En este juego las cartas también son aleatorias, aunque tengamos cierto control sobre nuestro destino, siempre se nos puede escapar entre los dedos.

La primera vez que jugamos a Cultist Simulator nos encontramos con que somos una persona que trabaja en un puesto de limpieza en el hospital. Nuestra curiosidad por avanzar en el juego se refleja en la intención de nuestro personaje, el cual, si lo llevamos bien, claro, comenzará pronto a prosperar. Una vez nos familiarizamos con las acciones de las cartas y entendemos bien cuál es el lugar más óptimo para colocarlas, conseguiremos que la condición económica de nuestro personaje mejore. Cuando tenemos asegurada la supervivencia y nos empiece a sobrar el dinero será el momento en el que nos metamos en faena con las artes oscuras. Aquí es donde el juego empieza a volverse cada vez más y más complejo, a medida que vamos formando nuestra secta y ganando seguidores, nuestro tablero irá atiborrandose de cartas, acciones y temporizadores. Si por alguna razón, morimos, tendremos que volver a empezar desde cero.

Además de para una jugabilidad solidísima, las cartas también sirven como elemento narrativo, con una historia (a cargo del creador de Sunless Sea y Fallen London, Alexis Kennedy) desmenuzada aquí y allá, en la que se concreta poco y vemos retazos de horror cósmico. Su diseño gráfico es minimalista y se basa principalmente en un código de colores y símbolos que sirven para identificar con facilidad cada carta. Aunque la manera de gestionarlas y moverlas podría ser algo mejor, una de las cosas más interesantes de este juego es cómo ordenamos nuestro tapete, pudiendo hasta crear nuestro propio arcoiris hecho a base de retazos de lore.

Puede resultar un poco frustrante tener que repetir una y otra vez las mismas acciones porque nos hemos encontrado con una pantalla de game over que no sabemos muy bien de dónde viene. El juego carece por completo de tutoriales y guías previas, por lo que nos tocará leer cuidadosamente las descripciones de cada carta y sus características, experimentar y rezar a nuestra deidad favorita para que el resultado nos sea favorable. Sin embargo, descubrir los secretos del juego por nuestra cuenta es satisfactorio y divertido. Después de una muerte, siempre dan ganas de empezar una nueva partida sabiendo ya qué hacer con aquella carta misteriosa o cómo contrarrestar un estado que nos perjudica. Cultist Simulator es un juego denso y complejo, al que hay que echar una gran cantidad de horas, pero precisamente por esto, resulta una forma inmejorable de plasmar la crueldad y la incertidumbre de lo desconocido.

Despair es lo que sentí yo al morir en esta partida. | Equilateral

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