Críticas

Laser League: el eSport más chulo del barrio

Grasse Bort se hiso un tatú | Roll7

La gente de Roll7 vuelve al ruedo, esta vez para zambullirse en el deporte electrónico más castizo. Laser League recoge y enarbola el espíritu del espectáculo tan propio de este mundillo.

A los videojuegos parece que todavía les rodea ese halo que los etiqueta como un pasatiempo minoritario para raritos. A pesar de que hoy en día todos sabemos que el público mainstream ha abrazado al medio como un entretenimiento más que añadir a su cartera de actividades, seguimos intentando justificar su validez para el resto del mundo por activa y por pasiva. Quizás no nos dirigimos a esa base de consumidores, pero sí a la élite intelectual que mueve los hilos del paradigma de la alta cultura (como tratando de impresionarles), o a posibles inversores de sectores externos que puedan ver en ellos una fuente de dinero. Ese es el meollo de la cuestión, la pasta. Porque cada vez que intentamos convencer al resto del mundo de que los videojuegos son dignos, recurrimos a lo de siempre: citar todo el dinero que generan.

Que esa sea nuestra principal herramienta de persuasión ya da para hablar bastante de cómo funciona la cultura en nuestro mundo (la validez la deciden los dólares), pero el caso es que se trata de un fenómeno que viene repitiéndose desde hace un tiempo en el medio, y que incluso ha traspasado a parcelas más acotadas como son los eSports. De hecho, en estos viene que ni pintado. Si el deporte es la vaca sagrada de la sociedad occidental, los videojuegos como deporte también quieren demostrar que son casi igual de relevantes en el Marca que el fútbol. Reportajes sobre los sueldos de los jugadores de League of Legends, noticias sobre las cantidades desorbitadas de dinero que se entregan como premio en las competiciones más importantes; estética agresiva, bombástica, como denotando ostentación y poderío. Todo eso dice “míranos, somos relevantes”. Y ese mismo testigo lo quiere recoger Laser League, un juego que tiene muy claro dónde quiere estar y a quién quiere apelar. Aunque, eso sí, aún no mueve millonadas.

Todas las capturas de esta crítica pertenecen a la versión pre-alpha ya que son estas las que brinda el estudio en su kit de prensa. | Roll7

Todas las capturas de esta crítica son de la versión pre-alpha, que son las que brinda el estudio en su kit de prensa. | Roll7

Ver un partido de la nueva idea de Roll7 es muy parecido a ver un torneo de Counter Strike a gran escala. El estadio futurista, las masas vitoreando, el color negro predominante entre neones; la diferencia es que todo eso no se da en el clima de competición real que lo rodea, sino que está recogido dentro de la propia diégesis de la obra. Representa una clase de fervor deportivo que ya se olvida de que es electrónico para ser aceptado como el mismo espectáculo de masas que caracteriza a cualquier competición, física o digital, pero manteniendo ese estilo visual como queriendo decirte que esto va mucho más allá de lo mundano. Después de todo, aquí hay láseres que desintegran a la peña.

Este es uno de esos títulos que requieren de algún que otro párrafo explicando cómo se juega, y aun así hasta que uno no ve dos o tres partidos no lo termina de tener claro. En cualquier caso, quitémonoslo de encima lo antes posible. Dos equipos (normalmente de 3 jugadores cada uno, pero puede variar) se enfrentan entre sí hasta que todos los miembros de uno de ellos han sido derrotados. La forma más común de eliminar a los jugadores contrarios es a través de, en efecto, unos láseres que pueblan todo el escenario. Los susodichos láseres también funcionan por equipos: cuando un jugador pasa por uno de tantos nodos neutrales que irán pululando por ahí, se desplegarán los láseres a partir de este, con patrones de comportamiento que varían según el nodo activado, y cuyo color pertenece al equipo que lo haya activado. En pocas palabras, si eres del equipo naranja y enciendes un láser naranja, los jugadores del equipo azul que se choquen con él van a morir, pero los tuyos no. Además de todo esto, se puede resucitar a los miembros caídos de tu formación, y cada jugador tiene la posibilidad de elegir entre varias clases distintas que determinarán su forma de jugar.

Es extremadamente importante tener controlado todo lo que sucede en el mapa

Así pues, Laser League es un juego de dominación, de tener controlado hasta el más mínimo punto del mapa. El equipo que mejor sepa expandir su esfera de influencia tiene más probabilidades de ganar; esto es una guerra territorial. Hay que cuidar los nodos para que no caigan en manos del rival por un despiste (porque pasados unos segundos vuelven a ser neutrales), y también tenemos que tener cubiertas las zonas en las que han muerto nuestros contrincantes para evitar que los resuciten. Jugar bien es sinónimo de tener un equipo coordinado, que suele funcionar mejor cuando jugamos con amigos, chat de voz mediante, que con desconocidos. Como todo ocurre tan deprisa es muy fácil que, si no queremos comernos mucho la cabeza, acabemos deambulando por ahí con el piloto automático puesto. Y es que aunque el enemigo tenga herramientas e intenciones de sobra para matarnos unas cuantas veces, la mayor parte de las veces nos ganarán porque nos hemos comido un láser que ni habíamos visto venir.

Cada mapa tiene su propia dinámica. Aprendérselos y aprovechar sus puntos fuertes determinará nuestra estrategia. Roll7

Cada mapa tiene su propia dinámica. Aprendérselos y aprovechar sus puntos fuertes determinará nuestra estrategia. | Roll7

El error humano es la mayor amenaza aquí, y cuanto más campo domine el equipo adversario, más fácil será que nos desintegremos sin querer cuando íbamos a resucitar a un compañero. Por eso, uno de sus puntos más fuertes es que, incluso si no sabes muy bien qué hacer, capturar nodos siempre va a ser una contribución de valor al equipo. Sientes que estás ayudando, ya que tarde o temprano, algún rival se chocará con un láser tuyo. La otra cara de la moneda es que se fomenta un juego más pasivo de lo habitual en esta clase de títulos. Propicia que te centres más en hacer lo tuyo, llevar un comportamiento rutinario y mecánico esperando a que de resultado, que en ir directamente a por esos resultados, es decir, matar al contrincante. Lo cual por momentos puede resultar algo aburrido y a veces un pelín desesperante, ya que las rondas se llegan a hacer eternas y al final puede suceder que no se decidan por una estrategia bien ejecutada, sino por un fallo tonto.

No obstante, ahí es donde entran en juego la composición del equipo y la variedad de mapas, factores que por lo general solucionan el tedio de forma digna. Si jugamos con gente con la que podamos coordinarnos bien, claro. De lo contrario, el juego pierde bastante gracia. Dominar bien la capacidad de compenetración entre clases para lograr combos demoledores, como robar un nodo enemigo con el Ladrón para que el Asalto pueda estampar al rival contra ese láser, o aturdirlos con el Shock para que el Filo los haga trizas, es clave si queremos ser competitivos en esto. Asimismo, según el estadio en el que juguemos, habrá composiciones que vengan mejor o peor. Por ejemplo, si un escenario se basa en controlar un nodo central determinante porque despliega láseres en todas direcciones, nos viene bien tener a un Etéreo que se abra paso hasta él con su invulnerabilidad y así llegar antes que nadie. Aunque de momento no estaría mal que los personajes fueran más diferenciables en lo visible, ya que entre tanto meneo de láseres y monigotes a veces es difícil discernir quién es quien.

Si no jugamos con un equipo bien coordinado, el juego pierde bastante

Salvo quizás el Filo, que creo que está un poco descompensado con respecto a las otras clases, las piezas de Laser League encajan perfectamente en un sistema que parece haber pensado en todas las situaciones posibles. El sistema de sets, muy parecido al de un partido de tenis, junto a la mecánica de las resurrecciones, hace que siempre haya una posibilidad de remontada, por ínfima que sea. Incluso cuando parece que los láseres enemigos nos acorralan, lo más probable es que podamos escapar por el extremo del recinto (que nos teletransporta hasta su opuesto al otro lado), revivir a nuestro equipo y pillar algún power-up que devuelva el tablero a nuestro favor.

Futurismo deportivo. | Roll7

Futurismo deportivo. | Roll7

Roll7 ha diseñado Laser League pensando en esa clase de momentos. El jugadón de última hora que hace que el público se levante extasiado del asiento. Ese mismo que se ve en la repetición a cámara lenta que hay al finalizar cada ronda, justo antes de ver cómo el equipo ganador celebra su momentánea victoria. Todo el juego está encaminado al espectáculo, ha nacido con ganas de formar parte de toda la farándula clásica del eSport y de la cultura del streaming. No tiene ninguna clase de lore rebuscado porque es perfectamente autoconsciente: aquí la gente viene a jugar y a ver, a emocionarse con las remontadas y a saborear el recochineo de la victoria. El éxtasis que se produce tanto en las butacas del público como en el escenario en el que se está disputando la partida. Laser League celebra la idiosincrasia más pura del deporte electrónico.

Si los eSports más asentados quieren demostrar que son tan válidos como cualquier otro deporte, Laser League quiere demostrar que es tan válido como cualquier eSport. Sus formas, sus reglas y sus ademanes expresan un conocimiento detallado de cómo funciona el cotarro. El tema está en ver si al final es salpicado por la misma suerte que acompañó a su paisano Rocket League en su camino al estrellato; ambos manejan conceptos originales y están pensados para dar espectáculo, pero ay, si tan solo esa fuera la fórmula matemática para el éxito. A juzgar por el flujo errático de jugadores que me he ido encontrando estos últimos días (a veces muchos, a veces ninguno) y por la presencia moderadamente humilde que veo que tiene en internet, no sabría decirte si el juego pegará el pelotazo o no. Según Steam Charts, la cosa no está como para tirar cohetes, así que su futuro se antoja extraño por el momento.

No es que al juego le falten ganas, desde luego, ni tampoco es que ande escaso de potencial.

Laser League: el eSport más chulo del barrio
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