Artículos de opinión

Lo que ha pasado con la nueva política de Steam

Steamo, amirite?
Un fondo blanco neutral | Valve

Valve dejará de supervisar los juegos que se publican en Steam salvo en casos muy contados. Una decisión irresponsable que implica que también habrá plena libertad para los grupos perniciosos que ya de por sí dominaban el panorama.

Recientemente, se produjo una gran polémica porque se publicó en Steam Active Shooter, un juego que, con muy mal gusto, trivializaba un tema tan sensible como es el de las masacres y los tiroteos en Estados Unidos. Valve no tardó en eliminarlo de su tienda virtual antes incluso de que saliera a la venta, y lo mismo hizo con sus desarrolladores, baneados de por vida. Esta es tan solo la gota que ha colmado un vaso que se ha ido llenando progresivamente con cada rifirrafe que ha tenido que ver con la plataforma de videojuegos digitales más extendida del mundo. En un giro de acontecimientos en el que el sentido de la causalidad parece brillar por su ausencia, la compañía de Gabe Newell ha decidido pasar de todo con un comunicado que publicaron la semana pasada: ya no habrá filtro para los juegos publicados en Steam.

En lugar de moderar qué juegos son apropiados para venderse en la tienda virtual y cuáles no lo son, Valve simplemente ha optado por lavarse las manos y dejar que la anarquía se abra paso. Salvo, eso sí, dos criterios muy específicos: no se permitirán cosas ilegales o que sean “directamente troleo”. Ahí sí que se encargarían de legislar, aunque, de nuevo, habría que ver qué es lo que consideran “troleo”. 

“La tienda de Steam va a tener contenido que odies, y que pienses que no debería existir. (…) Pero también vas a ver algo en la tienda que piensas que sí debe estar ahí, y que otras personas odiarán y no querrán que exista”. Eso es lo que dice el comunicado expresado por Erik Johnsson, quien actúa como portavoz de la compañía. Básicamente, afirman que todo el contenido es válido porque siempre habrá alguien que lo apoye. Lo que pasa es que, como siempre que suceden estas cosas, Valve quizás esté confundiendo las vejaciones o las vulneraciones de la integridad y sensibilidad de las personas con la libertad de expresión.

Página en Steam de Active Shooter, antes de ser retirado. | Reddit

Página en Steam de Active Shooter, antes de ser retirado. | Reddit

Y es que ese es el mayor problema que ha suscitado esta decisión. Ahora juegos como Active Shooter tendrán todavía menos regulación a la hora de publicarse. Valve pensará que lo que ha hecho es posicionarse al respecto, pero en realidad simplemente se ha sentado a esperar a que todo se resuelva solo como por arte de magia, una actitud que ya se le ha reprochado otras veces en el pasado. No obstante, esto también es Valve diciendo que se arrepiente por otro reciente escándalo, esta vez relativo a los juegos eróticos de estilo anime que recibieron avisos de censura en Steam. La compañía se ha retractado y apunta que esos contenidos también son perfectamente válidos. Aunque quizás la solución de abrirle las puertas a todo era algo exagerada si lo que querían era afirmar que estaban a favor de los juegos que tratan abiertamente sobre la sexualidad.

Esos dos últimos eventos, la eliminación de Active Shooter y la retirada de la censura de los títulos eróticos, han debido parecer demasiado contradictorios para la compañía, lo que les habrá hecho concluir que lo mejor es que todo valga. “Esto también significa que los juegos que permitamos que entren en la tienda no tienen por qué reflejar los valores de Valve, más allá de la simple creencia de que todos tenéis derecho a crear y consumir el contenido que querais”, apuntaba también el comunicado. En otras palabras, Valve no quiere ver la diferencia entre prohibir títulos nocivos y permitir otros.

La buena noticia es que ahora seguramente tengan cabida en la plataforma títulos como los de Robert Yang, afamado creador queer de obras que suelen tratar sobre la homosexualidad de manera explícita, y que inexplicablemente son prohibidas en plataformas como Twitch o la propia Steam. Yang está acostumbrado a que sus juegos sean víctimas del conservadurismo más exacerbado que impregna la industria del videojuego, y aunque este giro de acontecimientos podría significar una buena noticia al fin para su obra, hasta él se muestra reticente a confiar en Valve, como bien explica en su blog. Primero porque, a pesar de sus interminables intentos de contacto, la compañía nunca se ha preocupado por hablar con él sobre el tema; sin comunicación, y con una maleabilidad en cuanto a políticas de permisividad que ya le viene mareando desde hace años, el desarrollador no cuenta con ninguna garantía de que no le vayan a retirar sus juegos en un futuro. 

“¿Cómo puedo sentirme plenamente bienvenido en un lugar así? ¿Es la idea de que hay que escuchar a los racistas realmente una postura neutral?”

Y luego está el otro gran problema: que Valve tome una posición neutral implica que mirará para otro lado cuando discursos retrógrados impregnen la tienda en la que Yang intentaría vender sus juegos. “No es posible la neutralidad cuando Valve se lleva una moderada cantidad del dinero generado por las ventas de cada juego, incluyendo los variados simuladores de homofobia o simuladores de misoginia, lo que refuerza a estas terribles comunidades para que se sientan tácitamente apoyadas por Steam”, explica Yang.

Y es que, sí, la empresa de Gabe Newell está trabajando en herramientas para que sean los propios usuarios quienes regulen el contenido. Pero no se trata de una moderación democrática que sirva para todo Steam, sino que al parecer funcionará solo a nivel personal; el ejemplo que ponen, con un chiste algo fuera de lugar relacionado con una de las últimas polémicas, es que si no quieres ver juegos anime, puedes configurarlo para que así sea. Valve cree que el mayor problema es una falta de usabilidad o de personalización del contenido; es decir, que si te molesta, lo bloquees. En palabras de Yang: “Bloquear pesados en mis cuentas casi no me ayuda en lo personal, y definitivamente no ayuda a mi audiencia o a mis jugadores que son víctimas de este abuso. (…) Ofender a otros usuarios no es solo una experiencia de usuario ‘inconveniente’, es también intimidar y forzar a la gente fuera de la plataforma. ¿Cómo puedo sentirme plenamente bienvenido en un lugar así? ¿Es la idea de que ‘hay que escuchar a los racistas’ realmente una ‘postura neutral’? (Mi opinión: no)”. En el comunicado de Valve, Erik Johnsson también se refiere a esta clase de casos en los que los desarrolladores reciben acoso simplemente porque su juego existe, y asegura que también están desarrollando herramientas para evitar eso, aunque de momento no ofrecen más detalles.

Rinse and Repeat, juego de Robert Yang que tampoco pudo ver la luz en Steam. | Robert Yang

Rinse and Repeat, juego de Robert Yang que tampoco pudo ver la luz en Steam. | Robert Yang

Poco después de conocer esta noticia, se anunció un juego llamado AIDS Simulator para Steam. Una concatenación de assets reutilizados, amorfo y provocador en el mal sentido, pues su descripción dice que controlamos a alguien que debe matar a montones de africanos por habernos contagiado el SIDA. Nada representa mejor lo que significa esta nueva política, y seguramente fueron todas esas voces discordantes las que llevaron a Valve a retirarlo momentos después, al igual que hizo con Active Shooter por considerarlo trolleo. Lo que pasa es que no se nos ha dado una definición clara de qué significa trolleo para ellos. Un juego así ha llamado mucho la atención en medios de todo el mundo por el contexto en el que ha sido anunciado, y se ha utilizado para vapulear a Valve por su inepta decisión. Pero, ¿qué ocurre con juegos como Hatred IS Defense, de Destructive Creations? ¿O con Feminazi: The Triggering? Claramente son discursos de odio, de ideologías fundamentadas en el desprecio y la exclusión, pero al no estar hechos con assets robados y no ser la comidilla del momento, para Valve no es tan obvio lo del trolleo. Lo considera libertad de expresión. Y eso que llevan ahí mucho tiempo antes de que siquiera se anunciara todo esto.

Steam es prácticamente un monopolio del juego en PC, y es Valve quien diseña cómo se perpetúan en su plataforma las relaciones de poder que ya existen en el mundo real. Como explica Pinjed en su artículo de Anait, la postura de la compañía no es una de neutralidad, sino una de favorecer los discursos imperantes que permitan mantener su status quo como potencia capitalista, amparándose en una supuesta imparcialidad que les exima de todo compromiso. El truco más viejo del neoliberalismo. Y precisamente por tratarse de uno de los canales de juego más importantes de la actualidad, es por lo que dice Nathan Grayson en Kotaku que la falta de responsabilidad social de la que han hecho gala es especialmente grave: “Steam no es solo una tienda, y Valve ya ha hecho cosas similares con otras porciones de Steam, por lo general con resultados desastrosos“. El periodista apunta a más controversias que giran alrededor de la plataforma, como la creciente cantidad de grupos de ultraderecha en los foros de la comunidad, o la táctica del “review bombing” para vapulear títulos injustamente por causas estúpidas. El manejo que ha hecho Valve de todas estas cosas siempre ha sido cuanto menos reprochable.

Valve se ha intentado quitar de encima la responsabilidad que conlleva dirigir la mayor plataforma de videojuegos en PC

Grayson describe las pautas éticas de Valve como “un irracional miedo a la controversia“. Y desde luego, lo que han hecho no tiene demasiado sentido. Gracias a este movimiento, con el que parece que querían zanjarlo todo de una vez contentando a todo el mundo, están siendo duramente criticados por multitud de artículos en los medios especializados, desembocando en la retirada de más juegos para mitigar el backlash de la prensa, como comentaba antes. El redactor de Kotaku comenta que no es lo ideal que una megacorporación sea la única capacitada para dictaminar lo que es ético. Pero al contrario de lo que muchos puedan pensar, no se trata de desplegar una dictadura moral, sino de saber tomar una posición en temas que importan a base de escuchar a la gente. El mejor escenario posible sería que la política de Valve fuera más férrea, no por sus visiones egoístas, sino porque tomaran nota del público y supieran qué discursos son los que emponzoñan un lugar que millones de usuarios visitan cada día para disfrutar de su hobby o para intentar ganarse la vida. En cambio, lo que tenemos es una compañía que, como decía Grayson, está decidiendo ella sola cuáles son los límites de la moral: prácticamente ninguno. Una huida hacia delante, pretendiendo que todo quede en manos de los usuarios, pero siendo Valve quien ha desencadenado la hecatombe.

“Rechazamos Active Shooter porque era un troll, diseñado nada más que para generar conflicto a través de su existencia”, declara la compañía a VentureBeat. Jeff Grubb, el autor de este artículo que contactó con Valve pidiendo explicaciones, opina que la motivación real tras todo esto es en realidad la de permitir que cualquier juego, por humilde y cutre que sea, tenga la posibilidad de estar en Steam. Cuesta creer que esa sea la principal razón, básicamente por los antecedentes de Active Shooter y los títulos eróticos, pero también por lo que se dice en el propio comunicado: “Esto va de sí en la tienda se permiten juegos de una amplia gama de temas controvertidos ─ política, sexualidad, racismo, género, violencia, identidad, y demás“. Puede que parte del problema sea que Valve vea los títulos sobre identidad de género, sexualidad o política como “controversias”, y no como algo normal.

Digital Homicide, expertos en el asset-flip. | WhyBeAre

Digital Homicide, estudio archiconocido por ser unos expertos en el asset-flip. | WhyBeAre

En cualquier caso, siguiendo con la argumentación de Grubb, la motivación real de Steam sería dar la bienvenida a más juegos basura de los que ya hay: los denominados “asset-flipped trash“. Igual que AIDS Simulator Active Shooter, son títulos hechos por gente que recicla assets de prueba extraídos de la Unity Store para desarrollarlos con el mínimo esfuerzo y coste, pudiendo colarse así en la lista de novedades de Steam y granjearse algunas ventas. Aquí radica la otra gran rama de esta polémica. No es ningún secreto que Steam se está inundando de juegos. Hace poco publiqué un artículo en el que hablaba de que hacerse notar ahí es poco más que imposible a estas alturas. Gran parte de la culpa reside en esta clase de juegos, pues gracias al sistema de Steam Direct no les cuesta nada publicarse en la tienda de Valve. No obstante, según Grubb, incluso ellos tienen su público, y es por eso que se merecen que Steam les deje estar ahí.

Es un punto de vista comprensible, pero al observar la situación en perspectiva, es complicado encontrarle un matiz positivo. Puede que muchos de esos títulos tengan su valor, pero a decir verdad, es bastante fácil distinguir cuáles están ahí por la mera sorna de estarlo; que son plagios, directamente clones, o de muy mal gusto. Deberían ser una expresión de la libertad creativa gracias a la democratización de las herramientas de desarrollo, pero en lugar de eso, representan una explotación del arte y una sensibilidad estética hecha de plástico: producida en masa y residual. Y sobre todo, contribuyen a llenar aún más esa piscina de bolas que hunde a prácticamente cualquier juego que entra en ella. Aun con todo, es verdad que tal vez la solución no pase tanto por hacer “gatekeeping” basándose en el valor de producción de los juegos, sino por Valve tomándose la molestia de hacer más visibles en su tienda y su página de inicio a los que más lo necesitan.

Pero el tema aquí es que no están haciendo ni lo uno ni lo otro. Si se preocupan por los juegos más pequeños, no les ayudan todo lo que podrían; y si les importa la libertad de expresión, no deberían permitir que ideologías intolerantes impregnen su ecosistema así como así. Una decisión de este calibre debería ser algo beneficioso: el protagonismo recae en los usuarios, en los creadores, y en sus oportunidades, ahora prácticamente infinitas. Lo que pasa es que, tal y como se ha manejado, la compañía no ha visto el bosque por quedarse mirando el árbol. Valve habla de que todo el mundo puede ser libre de ser ofensivo, pero no se trata de eso, sino de crear un clima sano y favorable que motive a desarrolladores y a consumidores a crecer en él.

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