Descubrimientos

Pequeñindies Nº9: zombis, cencia y leyes absurdas

Pequeñindies Nº9: zombis, cencia y leyes absurdas. | Equilateral
Pequeñindies Nº9: zombis, cencia y leyes absurdas. | Equilateral

Hola, somos la gente de Equilateral y venimos a recomendarte Pequeñindies, es decir, videojuegos indies cortos, bonitos y (casi siempre) gratuitos.

Si lo que quieres son videojuegos indies bonitos que te puedas pasar en una tarde o incluso menos has venido al lugar indicado. Una vez más los colaboradores de Equilateral nos hemos reunido para recomendar cinco títulos que, por una cosa o por otra, nos han gustado lo suficiente como para que estén aquí. Así de simple. Si te gusta esta sección, recuerda que tienes ocho números más de Pequeñindies y que tú mismo puedes recomendarnos obras utilizando los comentarios o a través de las redes sociales (como Twitter y Facebook).

The Shadows That Run Alongside Our Car

De Lox Rain

Hace unos meses hice un viaje con mi pareja en coche. Era bastante largo así que estuve varias horas conduciendo por autovías. Cuando llegamos a nuestro destino resultó que me había equivocado y me tocó conducir durante algunas horas más. El sitio era un pueblo costero cercano a Francia, el paisaje era verde y la carretera estaba llena de niebla. A pesar de su aspecto fantasmagórico, me sentía cómoda por esa especie de sensación de seguridad que dan los coches. Como cuando era pequeña y me quedaba dormida en el asiento trasero por la noche. Algo parecido sucede en The Shadows That Run Alongside Our Car. En esta aventura narrativa ambientada en medio de un apocalipsis zombi encontramos refugio en un coche junto a una persona desconocida. Podemos elegir qué punto de vista de la historia deseamos, si el del piloto o la copilota. A pesar de que el género de zombis prácticamente siempre viene unido al terror, aquí la atmósfera es melancólica y agridulce. El viaje y la compañía son agradables, pero en cualquier momento se puede acabar la gasolina.

María Darko

Inch by Inch

Por DareLooks

La ciencia en el laboratorio ha salido mal y el compuesto que habíamos preparado provoca que a cada segundo que pasa seamos unos milímetros más pequeños. Para arreglar este lío hay que rebuscar por el laboratorio y localizar los ingredientes necesarios para poder sintetizar la cura que detenga el proceso. Pero claro, el indicador de la altura nos recuerda que cada vez somos un poco más bajitos, por lo que también hay que pensar en colocar cajones y carpetas de modo que podamos escalar a las mesas cuando seamos diminutos. Una premisa ingeniosa que nos entretendrá durante un ratito, además de que en cada partida cambian los ingredientes necesarios, su ubicación y los códigos numéricos a usar, por lo que siempre se puede volver a jugar de vez en cuando.

Diego Iglesias

Impeached!

De OddBird

De la noche a la mañana te has convertido en presidente de tu país y te toca ponerte a firmar leyes y dar la cara en ruedas de prensa. No, no estoy hablando de un Pedro Sánchez Simulator (aunque también exista), más bien este videojuego se mofa directamente de la figura de Donald Trump, de sus leyes absurdas, de su humor rancio y de su obsesión con las fake-news. En Impeached! nos pondremos en la piel del presidente de The United Republic of the People’s Territories of States, quien cada día tiene qué ley firmar: la de la derecha o la de la izquierda. Da lo mismo, en realidad; ambas son igual de absurdas y ambas nos llevarán a una rueda de prensa llena de periodistas-monigotes cuyas preguntas tendremos que solventar bien con respuestas ingeniosas, bien con evasivas apocalípticas. Supuestamente cada respuesta afecta a nuestra reputación y podemos llegr a ser destituidos (de ahí el nombre), pero al ser un juego salido de una game jam este sistema no está del todo pulido. Aunque sigue valiendo para echarte unas risas.

Manu Delgado

From Ivan

De Sean Bouchard y Martzi

En From Ivan asumiremos el rol de la persona más odiada o querida de cualquier empresa, el tipo de recursos humanos. Si algo me ha enseñado The Office es que nunca se podrá contentar a todo el mundo desde esta posición, aunque nuestra tarea en el juego sea acercarnos a esta utopía laboral lo más que podamos. Los días pasarán y tendremos que leer un montón de circulares, notas, tarjetas y mensajes. Estos nos indicarán cuáles son nuestras tareas para la jornada y, a partir de ahí, deberemos elegir cómo queremos afrontarlas. La manera de hacerlo es muy sencilla, pues (en el orden que queramos) nuestra labor será elegir una de las cuatro respuestas posibles, cada una con un carácter diferente. Evidentemente, la gracia de este pequeñindie es que, dependiendo de lo que decidamos, las situaciones se resolverán de una manera o de otra, haciendo que seamos los reyes de la ofi, que todo el mundo nos tenga manía o que, más probablemente, nos encontremos en el punto medio: el tipo de recursos humanos que no le cae especialmente bien a nadie, pero que tampoco hace nada para ganarse el odio de la gente. Desde luego, un título original, entretenido, fácil de abordar y que da de sí para volver a ser abordado tomando otras decisiones. Y sí, elegí escribir sobre este juego porque lleva mi nombre en el título.

Iván Lerner

levedad

De Julián Cordero

Decía Alan Watts que el futuro no existe, solo el presente, “un eterno ahora”. Dada su naturaleza extremadamente cambiante, el ser humano siempre ha luchado contra el tiempo mismo para poder dominarlo, como hace con todo. El miedo a ese supuesto futuro, al olvido, se puede apreciar en cada fotografía; pequeños retazos de tiempo, de ese presente que fluye sin descanso, atrapado y preservado. Julián Cordero ha desarrollado un juego sobre hacer fotos para capturar el tiempo, pero también, sobre qué parte de ese tiempo elegimos quedarnos y por qué. Las fotos que sacas hacen que el tiempo vaya pasando y el escenario cambie, y estas se pueden subir a un archivo global. Cuando lo consulté, y vi que muchas de las fotos de otros usuarios ofrecían perspectivas que yo no había podido ver a pesar de haber jugado exactamente al mismo juego, me pareció algo precioso. Levedad del presente, porque se esfuma, pero al mismo tiempo inabarcable, porque cuenta con infinitas caras.

Jonathan León

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