Crítica de Guacamelee! 2. | Equilateral
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Guacamelee! 2: crisis en rings infinitos

Crítica de Guacamelee! 2. | Equilateral

Siguiendo completamente la línea marcada por la primera entrega, Guacamelee! 2 ofrece más aventuras y acción llena de humor y colorines. 

Cuando alcanzas el éxito con alguna obra, la gente te pide que sigas sacando más cosas y es ahí cuando aparecen nuevos miedos, distintos a los que se tuvieron durante el lanzamiento de la obra original. Si optas por aventurarte con una idea nueva, te comen la dudas de si la gente la recibirá igual de bien que la anterior o si, por el contrario, les decepcionará y creerán que simplemente tuviste suerte con el primer proyecto. Y si es una secuela, algo que abunda mucho en el mundo de los videojuegos, se teme caer en una mera repetición de la obra original o incluso hacer algo peor.

Guacamelee! 2 se acerca a este último caso pero, por suerte, esquiva el golpe y consigue salir victorioso. Y es que, aunque en la vida de Juan hayan pasado unos cuantos años desde la primera aventura, su vuelta al ring se juega como si hubieran pasado pocos días desde del juego anterior. Las dinámicas generales se mantienen, el estilo gráfico sigue en la misma línea de formas geométricas llenas de color, el humor lleno de guiños también vuelve, los power-ups son prácticamente los mismos (salvo unas pocas adiciones) y el sistema de combate casi no ha cambiado. ¿Es esto algo bueno o malo? Depende de lo que cada uno exija a una secuela, tal vez pueda parecer más de lo mismo, pero por lo menos no han perdido su chispa y ha salido algo bueno y divertido.

Una vez finalizó su primera aventura, Juan por fin pudo retirarse a descansar y disfrutar de una vida tranquila con su familia. Pero, claro, esta calma no podía durar para siempre así que, tras unos cuantos años, nuevos problemas aparecen y solo él puede solucionarlos, ya que es el único Juan que sigue con vida de todas las líneas temporales del Mexiverso. Así pues, la trama de Guacamelee! 2 es una de dimensiones paralelas, aunque podría decirse que toda la acción se desarrolla exclusivamente en una de ellas: una versión más oscura de la línea temporal original que esconde tres reliquias de gran poder — en una referencia nada sutil a la Trifuerza de The Legend of Zelda, — , las cuales Juan debe encontrar antes de que el malvado Salvador lo haga.

Juan es un empollón | Drinkbox

Juan es un empollón. | Drinkbox

Descontando algunas dimensiones paralelas que sirven como gags con referencias a juegos como Street Fighter o River City Ransom, viajar por realidades alternativas no supone mucho cambio respecto a la original. Al final, Guacamelee! 2 se juega y se ve prácticamente igual que la primera parte: viajamos por un mapa mientras encontramos habilidades escondidas en estatuas Choozo  -en un guiño a Metroid que tampoco es sutil ni pretende serlo en ningún momento -, las cuales nos sirven tanto para avanzar por las secciones de plataformas como para machacar a los enemigos que nos encontramos por el camino.

Ahora bien, tras años sin luchar, Juan ha perdido sus habilidades, algo que sirve al juego para que prácticamente todos y cada uno de los movimientos que encontramos sean exactamente los mismos que los que ya se usaron en Guacamelee!. La excepción son unas pocas inclusiones nuevas que dan un mayor peso a la forma pollo, de modo que no sea simplemente el equivalente de la morfoesfera y tenga una entidad más propia e incluso una pequeña historia detrás, pero, a efectos prácticos, se juega prácticamente igual. Así pues, esto provoca que en ocasiones uno se cuestione si está jugando una secuela o una expansión del original; tan grande o más que el juego base, pero expansión al fin y al cabo.

Estas habilidades son lo que permite a Juan moverse por los niveles (rompiendo bloques de colores y aportando movilidad aérea adicional) y también facilitan el eliminar a los enemigos. Gracias a esta dualidad, tanto movimiento como combate son fluidos y dinámicos, de modo que Guacamelee! 2 puede centrarse en lo que de verdad quiere ser: una aventura de plataformas y acción.

Todas las habilidades del repertorio de Juan tienen un uso activo durante la aventura

Los templos que visitamos para encontrar las reliquias son una sucesión de salas con trampas que cada vez incluyen alguna vuelta de tuerca distinta, de modo que se exploten las posibilidades de movilidad de las habilidades. Por otro lado, entre trampa y trampa se intercalan secciones de combate, que resultan ser divertidas gracias a que nos estamos moviendo de un lado a otro de la pantalla machacando y lanzando por el aire a los enemigos. Y algo positivo que surge de esta alternancia entre sus dos facetas es que durante todo este tiempo ningún verbo queda huérfano: en mayor o menor medida, todas las habilidades del repertorio de Juan tienen un uso activo durante la aventura, bien sea durante el avance por el mundo o en el combate. Así que, en caso de que algún movimiento empiece a caer en el olvido durante las secciones plataformeo, las luchas se encargarán de recordarnos que sigue en nuestro repertorio para cuando debamos usarlo.

Así mismo, otra cosa que me gustaría destacar de Guacamelee! 2 es como a lo largo de los templos se dedica a presentar de forma individual diferentes mecánicas, a aprovecharlas de distintos modos para que nos acostumbremos sus diferentes comportamientos y así, casi sin darnos cuenta, estaremos sorteando de forma totalmente natural salas que las combinan. Aunque, claro esto implica que, si se quieren combinar muchas mecánicas diferentes, hagan falta muchas presentaciones individuales y muchas combinaciones diferentes entre ellas antes de unirlas todas definitivamente, lo cual provoca que los templos puedan hacerse más largos de lo que deberían. Tal vez entonces sería de agradecer una reducción de la cantidad de salas, principalmente las de combate, puesto que son las que acaban aportando menos al conjunto y hacen que las secciones de plataformeo parezcan más largas de lo que son (también es cierto que, visualmente, las salas se parecen demasiado entre ellas, por lo que parece que no haya una progresión y se acrecenta dicha sensación de pesadez).

Nunca sabes con qué trampas pueden serpienderte | Drinkbox

Nunca sabes con qué trampas pueden serpienderte. | Drinkbox

Estos templos, mucho más cerrados que el mundo exterior, también sirven para sacar a la luz algo sobre Guacamelee! 2 que ya se podría ver en la primera parte, pero que no quedaba tan a la vista: parece que es un metroidvania pero no lo es. Aunque haya una gran cantidad de elementos que nos intentan despistar sobre su verdadera naturaleza, como el mapa con teletransportes y coleccionables, la constante presencia de Metroid mediante las estatuas Choozo o el guiño a Castlevania Symphony of the Night de los primeros minutos; en realidad es un juego muy lineal, en el que no existen murallas que nos obligan a buscar otras rutas hasta que encontremos la habilidad adecuada con la que volver.

No lo digo como algo malo, que conste, aunque para aquellas personas que busquen la exploración propia de dicho subgénero pueda resultar ser un tanto decepcionante. En todo caso, si quisiera compararlo con otros juegos, Guacamelee! 2 jugaría más en la liga de obras como Steamworld Dig 2 o Celeste, pese a que tal vez no suponga un avance enorme respecto a la primera entrega, como le pasó Steamworld Dig 2; ni tenga el grado de refinamiento de Celeste, algo muy difícil de replicar.

Con el primero comparte esa idea de aparentar ser un metroidvania sin llegar a serlo realmente: en ambos tenemos un mapa global que parece que exploramos, pero por el que simplemente viajamos para introducirnos en secciones lineales salpicadas con desvíos temporales para conseguir mejoras. Por otra parte, con Celeste comparte ese énfasis en los saltos bien medidos para lidiar con numerosas trampas que pueblan las fases (e incluso tiene algunos obstáculos muy similares). Además, tanto Celeste como Guacamelee! 2 ofrecen salas opcionales que se desvían del camino principal y suponen un reto todavía mayor que el juego principal, aunque en ambos casos, una vez superada la prueba y recogido la recompensa, volvemos a la senda habitual. Son estas salas las responsables de aportar la sensación de tener diversas rutas a explorar en Guacamelee! 2, salvo que si nos paramos a pensar no dista mucho de salirse del camino durante un instante para recoger un cofre, aunque la exigencia de superar una prueba previa las convierte en algo más gratificante.

Vale, puede que entonces esto no sea realmente un metroidvania, pero es que tampoco le hace falta. Lo que Guacamelee! 2 ofrece es la fórmula que alterna las plataformas y acción que ya funcionaba perfectamente en la primera parte, mantiene el nivel de su predecedor y pone sobre la mesa más lucha libre, más pollos, más saltos, más referencias, más dimensiones paralelas… Prefiere no arriesgar e ir sobre seguro, así que si gustó el primero, este también guacamolará.

Guacamelee! 2: crisis en rings infinitos
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