Crítica de Donut County. | Equilateral
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Donut County: Tierra, trágame

Crítica de Donut County. | Equilateral

Donut County, el videojuego de tragarse cosas con un hoyo que va creciendo, ya está disponible en PlayStation 4, iOS y Steam. Es divertido, satisfactorio y bonito.

Annapurna Interactive es sinónimo de calidad. Su marca se ha convertido en un aval similar al de otras distribuidoras de videojuegos indies como Devolver Digital, Finji o Adult Swim. Después de publicar juegazos de la talla de Gorogoa, What Remains of Edith Finch o Florence, la oficina californiana se ha aliado con el desarrollador Ben Esposito para lanzar Donut County, un juego de tragarse cosas con un agujero gigante.

En realidad, el hoyo que controlamos no es gigante en un primer momento. Cada puzle comienza con un agujero diferente que se irá agrandando a medida que vayamos engullendo objetos del escenario. Es una forma curiosa de hacer que los jugadores avancen a través de cada nivel, una mecánica sencilla que se retuerce para ofrecer diferentes facetas que sacan todo el jugo posible a algo tan básico como es tragarse cosas.

BK-gando. | Annapurna Interactive

BK-gando. | Annapurna Interactive

Durante la historia de Donut County iremos descubriendo, a modo de flashbacks, detalles de la vida de los habitantes de una ciudad en la que han comenzado a aparecer unos misteriosos pozos sin fondo. Sentados alrededor de una hoguera a novecientos noventa metros de la superficie, cada personaje cuenta cómo ha llegado a esa situación. Mira y BK, la chica y el mapache co-protagonistas de Donut County, escuchan a sus vecinos… aunque cada uno por razones diferentes.

Ben Esposito (con la ayuda de Geneva Hodgson, que se ha encargado de supervisar la historia) ha escogido una forma muy dinámica de desarrollar la trama de este juego, ya que aprovecha cada flashback para plantear un puzle a los jugadores. O, mejor dicho, cada nivel funciona a modo de recuerdo con la hoguera subterránea a modo de punto de convergencia. Como digo, esta estructura es ágil y divertida; llegas al final casi sin darte cuenta, incluso con cierta tristeza por haber acabado ya la historia principal.

Lo que más destaca de Donut County es, sin lugar a dudas, la frescura que derrocha en todos sus aspectos. Por una parte la jugabilidad es sencilla, satisfactoria, divertida y lo suficientemente desafiante como para no frustrar a los jugadores; por otro lado, presenta una historia de magnitud narrada con un tono despreocupado por unos personajes carismáticos a los que se les coge cariño desde el primer minuto. Su estilo artístico, por último, enamora a base de modelados low-poly coloridos y monos.

En las pocas horas que dura (apenas un par de ellas, diría a falta de un registro fidedigno) Donut County demuestra que es un juego que viene a hacer que te rías. Es divertido en varias direcciones, pero quizás la que más me ha impactado es la que pasa por sus mecánicas: la forma en la que el control, sencillo e impreciso al mismo tiempo, da lugar a infinidad de situaciones humorísticas que son imposibles de presenciar sin sonrisa mediante.

Me parece muy importante que un juego sepa hacer reír utilizando las herramientas únicas de las que dispone un videojuego. Donut County no sólo te gana con buenos personajes, buenas interpretaciones, buenos textos y buenos diálogos -que también-, sino que utiliza su mecánica principal para divertirte haciéndote partícipe del absurdo.

Si hay que sacar una conclusión de Donut County es que es un videojuego excelente. Tiene un apartado visual súper simpático y adorable, es divertido de jugar y de leer, es cortito (eso es algo bueno, digan lo que digan) y su curva de dificultad está tan bien llevada que no vas a poder ni aburrirte ni frustrarte. Es un pequeño diamante que se muestra tal y como es, ofreciendo un buen rato de juego con una constante sonrisa en la cara. Y sólo por eso ya merece la pena.

Granja, gallo, mapache en motocicleta y hoyo sin fondo. | Equilateral

Granja, gallo, mapache en motocicleta y hoyo sin fondo. | Equilateral

PD: No se puede hablar mucho más de lo que es Donut County sin incurrir en un destripe de la esencia que hace bueno al juego, pero sí que se puede hablar de lo que Donut County nunca fue. Si queréis saber más sobre la historia de este juego os recomiendo ver este vídeo de la GDC 2015 en el que Ben Esposito habla sobre Kachina, la primera versión de lo que acabaría siendo posteriormente Donut County, y sobre cómo desechó la idea de ambientarlo en una estética Hopi por ser irrespetuoso para los nativos americanos.

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