Crítica de La-Mulana 2. | Equilateral
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Arqueología de libreta y boli en La-Mulana 2

Crítica de La-Mulana 2. | Equilateral

La-Mulana 2 es el último juego de Nigoro, una compañía nipona especializada en videojuegos en Flash, y ya de paso una de sus apuestas más arriesgadas.

Antes de meternos de lleno en lo que es el juego vamos a ponernos un poco en antecedentes: Nigoro (A veces llamado Asterizm) es una empresa desarrolladora de videojuegos japonesa relativamente famosa por su primer y único gran hit, La-Mulana. El juego en sí no era otra cosa que un metroidvania old school creado con la idea de emular los antiguos  juegos de las SNES, pero tuvo mucha mayor acogida de la que se pensó en un primer momento y finalmente Nigoro llevó a cabo una remasterización del juego para llevarlo a Steam y Wii.

La-Mulana se ha llegado a convertir con el tiempo en un videojuego de culto, extraño y algo ortopédico, pero famoso por su endiablada dificultad. Hará cinco años Nigoro inició una campaña en Kickstarter con el que prometía una segunda parte para su obra magna… y este es el resultado del éxito de ese crowdfunding.

Una vez dicho todo esto llega la pregunta lógica: ¿qué es exactamente La-Mulana? ¿Qué puedo esperar de este juego? La-Mulana, el primero, era un juego que nos metía en la piel de Lemeza Cosugui, un arqueólogo que va a las ruinas de La-Mulana con la intención de saber qué ha pasado con su desaparecido padre (y ya de paso de hacerse famoso y tal). El juego en ningún momento trata de ocultarnos que está tratando de imitar a Indiana Jones y el prota, de hecho, trae ya de entrada un látigo con el que repartir estopa.

Una apacible visita al inframundo. | Equilateral

Una apacible visita al inframundo. | Equilateral

Una vez hemos empezado la aventura, no obstante, cualquier parecido con el arqueólogo más icónico del cine se desvanece: nos vemos inmersos en una trama que mezcla varios tipos de mitologías (sumeria, asiria, babilónica y hebrea, entre otras), el fin del mundo, una deidad cabreadísima y un elenco bastante curioso de criaturas extrañas. Como en cualquier metroidvania rápidamente comprobamos que no tenemos muchas directrices sobre el camino a seguir y que el mapa es enorme… pero ahí también se quedan las similitudes con cualquier otro metroidvania.

La-Mulana nos deja claro desde el minuto uno que no va a ser fácil: pocos puntos de control, trampas mortales (literalmente, de las que te matan de un toque y a empezar desde el último checkpoint), unos controles diseñados para ser puñeteros y objetos clave por los que vas a tener que sudar sangre. Aquí nadie te lo va a poner fácil.

La primera entrega es famosa por ser un juego ‘imposible de pasar sin guía’ ya que incluye adivinanzas, puzles y desvíos endiabladamente difíciles. Sin entrar en muchos detalles decir que suelen requerir conocimientos de mitología, pensamiento lateral, improvisación y planificación a partes iguales. Algunas de las cosas que hay que hacer son claramente anti-intuitivas y otras requieren de hilar muy, muy fino. Una joyita no apta para aquellos con tendencia a la frustración. Con esos antecedentes la secuela que hoy nos ocupa prometía mucho, pero no estaba claro si lo que prometía era bueno o malo.

Aunque no os lo creáis este rollo a lo History Channel es, en realidad, una pista sobre un puzzle. | Equilateral

Aunque no os lo creáis este rollo a lo History Channel es, en realidad, una pista sobre un puzzle. | Equilateral

La-Mulana 2 ha cumplido con las expectativas, sean cuales sean. En esta ocasión nos encontramos cinco años en el futuro desde los acontecimientos del primer juego: las ruinas de La-Mulana han sido destruidas, según todos los indicios por nuestro simpático antiguo protagonista, y lo que queda de ellas se ha convertido en un punto turístico. Desgraciadamente la paz dura poco y pronto comienzan a emerger monstruos de las profundidades de las ruinas, hecho por el cual somos requeridos de nuevo, solo que esta vez nuestra encarnación es la hija del anterior protagonista (quien se encuentra en paradero desconocido).

Pronto descubrimos que lo que se da a llamar como “la otra cara de La-Mulana” o Eg-Mulana, unas ruinas alternas escondidas para todos aquellos que no tengan una descendencia concreta, es la culpable de la epidemia monstruosa. De nuevo, y sin muchos aspavientos, nos vemos inmersos en una nueva historia de salvación del mundo en la cual la mitología (esta vez eminentemente celta, vikinga, japonesa e hindú) tienen un papel capital.

La-Mulana 2 sigue la misma estela que su predecesor, pero con algunos cambios. En esta ocasión los puzzles y las adivinanzas no son tan absurdos como en la anterior, al menos no desafían al sentido común, y la curva de dificultad es más sosegada en los inicios; no obstante no esperéis un paseo ni mucho menos. Los combates adquieren una importancia que no tenían en el anterior título, pero los puzles siguen siendo la sal y la pimienta.

¿Creíais que el puzzle famoso del piano en Silent Hill era jodido? Esperad a ver esto. | Equilateral

¿Creíais que el puzzle famoso del piano en Silent Hill era jodido? Esperad a ver esto. | Equilateral

Estamos hablando de un juego que contiene cuatro grandes puzzles que abarcan todo tu gameplay, o sea, desde que empiezas a jugar tienes que estar haciendo cosas de esos cuatro puzles…  sin saber que las estas haciendo. Bastante hardcore. Por otra parte esta segunda entrega le da mucha más importancia, si cabe, a los combates y a las trampas mortales, así como al daño de los enemigos, haciendo que sea muy muy fácil morir por un descuido: un jefe te da con un ataque y adiós a la mitad de tu vida, te da otra vez y te mata, reinicias, vas hacia el jefe y un enemigo común te da una torta, te tira contra unos pinchos y ala, de nuevo estás a la mitad de la vida y aún no has empezado; todo muy así todo el rato. Puede llegar a ser desesperante.

Así pues ¿Es mejor o peor La-Mulana 2 que su predecesor? ¿Es siquiera bueno alguno de los dos? Responder a eso es complicado. Hace algún tiempo hablábamos de que últimamente se están popularizando los juegos tipo Dark Souls. Hoy sigue siendo verdad como el primer día, solo que cada vez con menos sentido: últimamente cada vez me encuentro más juegos que lo que tratan de copiar de Dark Souls es su dificultad. Muchas veces apelamos a que algo difícil es más divertido por el simple hecho de ser difícil, cosa que considero mezclar churras con merinas. Para mí algo difícil, muy difícil, es una invitación a intentar superarme a mí mismo, una buena puerta de entrada, pero si no tengo ningún otro aliciente por si mismo no tardo demasiado en dejarlo.

A ver, que si te pones al final llegas a los sitios y abres los cofres, no desesperes. | Equilateral

A ver, que si te pones al final llegas a los sitios y abres los cofres, no desesperes. | Equilateral

Es el caso de juegos de plataformas como Celeste, o MeatBoy, los cuales inicio con muchísimas ganas… pero abandono tras la muerte número un millón y uno. Me resulta bastante cansado tener que perfeccionarme a mi mismo, a mis reflejos y a mi pericia con los botones… soy el tipo de persona que cuando sabe lo que tiene que hacer le gusta poder hacerlo, no tener que afilar su memoria muscular. En ese sentido los metroidvania suelen ser mejor opción para mí ya que el sentimiento es parecido, pero menos duro… y en ese sentido La-Mulana 2 aúna lo mejor de cada casa. El caso es que su dificultad es endiablada y el nivel de come coco y habilidad muy alto, pero ambas cosas juegan un papel muy concreto: no están intentando hacerte la vida imposible porque sí, la idea es que te sientas realmente como un aventurero que descubre misterios, que luches con el poder de tu mente contra un ambiente que pretende matarte todo el rato.

La-Mulana 2 consigue mantenerte enganchado por el subidón que supone descubrir esa pieza que faltaba, encajar esa última conjetura y que ¡sí! aquella vasija se rompa y dé paso a una habitación secreta. Hay pocas cosas tan gratificantes como ponerse con una libreta a hacerte tu propio mapa sobre “las pisadas del señor de la oscuridad” y que luego funcione. No estamos hablando de un juego para todo el mundo, desgraciadamente hay mucho que puede echarte para atrás, pero es un juego que si te gusta te va a gustar de verdad.

"Las pisadas del señor de la oscuridad" Es mi puzle preferido de todo el juego con diferencia. | Equilateral

“Las pisadas del señor de la oscuridad” es mi puzle preferido de todo el juego con diferencia. | Equilateral

La historia es un galimatías que hay que ir resolviendo poco a poco, a base de impresiones dispersas y tablillas que uno va encontrando así como dialogos con los NPCs, y a veces es complicado saber si lo que te dicen es lore o parte de un intrincado puzzle que tendrás que resolver más adelante (mi paranoia en algún caso ha sido recompensada, ojo, ahí lo dejo). Las adivinanzas van subiendo en complejidad a medida que logras nuevas herramientas y armas, y muchas veces solo el ensayo y error te dicen si te hace falta algún objeto concreto para avanzar o simplemente no has entendido el puzzle correctamente.

La-Mulana 2 es más y mejor que su antecesor. Tiene puzles mejor pensados, un combate menos ortopédico, cosas que hacer más interesantes que el simple matar por matar bichos… pero no deja de ser una capa de barniz sobre el mismo estilo de juego que ya conocíamos. La-Mulana no es un juego de puzzles, una aventura gráfica, y por lo tanto no siempre vas a tener todas las piezas a tu disposición ni a saber cómo funcionan todas las mecánicas. Habrá veces que, probando, comprendas que determinada arma puede presionar determinado botón o destruir determinada estatuilla que parecía totalmente fuera de tu alcance sin que nadie te lo haya explicado antes… Pero cada vez que comprendas algo, cada vez que descubras como funciona este o aquel mecanismo ignoto, te sentirás como un dios griego.

El payback de La-Mulana es simplemente genial. Lo que consigues lo consigues contra viento y marea, en un entorno hostil y con poca o ninguna explicación, el sentimiento de realización es brutal. ¿Merece la pena? Para determinados jugadores, entre los cuales me incluyo, sin lugar a dudas… pero si no te gustó el primer juego probablemente este simplemente sea una versión aún peor del anterior.

Arqueología de libreta y boli en La-Mulana 2
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